ANA MARIA MUÑOZ. IN MEMORIAM

@abogadodelmar

—No tienes madera de arqueólogo.

Me lo dijo tan tranquila y desde luego sin pretensión de ofender. Simplemente estaba recurriendo a una descripción de la realidad lo mismo que habría descrito una punta de flecha auriñaciense  y por tanto la observación  carecía de todo sesgo.

Yo tenía 17 años y estábamos excavando un poblado íbero romano en Baena bajo un sol más bien implacable. Nos levantábamos a las cinco y aún era noche cuando dejábamos los vehículos e iniciábamos el camino monte a través por las laderas peladas.

Éramos catorce  personas en aquella gran cuadrícula rectangular. Diez estudiantes y tres  profesores aparte de ella, la directora de La excavación. Su nombre era Ana María Muñoz Amilibia, pero debido a la enorme autoridad de que estaba investida, todos la llamábamos, reverencialmente, la jefa.

Salíamos de aquel infierno a las tres y después de comer y de algo de descanso tocaba ir a una especie de patio enorme donde pasábamos la tarde lavando la poca cerámica que se podía rescatar de aquel yacimiento no precisamente generoso.

Durante el corto paseo hasta aquel lugar, el sol de Córdoba nos achicharraba de lo lindo. Todo resultaba inhóspito y difícil y personalmente supongo que se me notaba. Por eso la jefa había hecho aquella apreciación en realidad tan certera. Lo único que hacía entre las seis de la mañana y las tres de la tarde era darle al pico como un albañil y poco más.

Fue aquel aburrimiento lo que me impulsó a la  broma. Entre nosotros había un estudiante (el estudiante X) que se distinguía por sacar pecho con la jefa siempre que podía. Y además tenía buena vista y suerte. Varias veces encontró en aquella escombrera estéril y desagradecida una cuenta de collar, y cada una de las veces había acudido a la jefa con el pequeño objeto en la mano diciendo en voz muy alta: “Mire, Doña Ana María, lo que he encontrado”.

Resolví que ya era hora de que el estudiante X pasara a competir en las ligas superiores y encontrara algo más valioso para llevárselo a la jefa. Una moneda, por ejemplo. Y para facilitarle la tarea, aquella tarde en el patio de lavar cerámica me saqué del bolsillo una peseta y me di unos buenos martillazos. Después desprendí de una tubería algo  de verdoso oxido de cobre y se lo pegué con superglue. A la mañana siguiente me tocó buscar objetos junto con el estudiante X. Esto es algo que normalmente se hace descargando las esportillas de tierra procedentes de la excavación en una criba. De  esta forma se pueden rescatar  hasta las piezas más pequeñas. En aquella excavación, sin embargo, no se hacía así. La tierra se volcaba en una carretilla y era revisada utilizando triángulos de enrasar para removerla.

Llegado el momento, durante un descuido de mi compañero de carretilla, el estudiante X, dejé caer la moneda falsa. Estaba seguro de que su vista de lince la iba a detectar en seguida pero me equivocaba. Entonces comencé a empujarla  con el triángulo pero ni así la veía. Por fin no tuve más remedio que decirle: ¿”Qué es eso? Parece una moneda”. 

 Por fin la vio, pero mi plan había empezado  a torcerse. Cuando por fin conseguí que la tomara en sus manos, anuncié a voz en grito: “¡El estudianteX ha encontrado una moneda!”. 

¿Qué creéis que hizo? Me corrigió de una forma muy honesta aunque no era eso lo que yo necesitaba. Dijo: “ No, no… ha sido Pepe el que la ha encontrado”, amenazando de esta forma en transformarme, si no en el cazador cazado sí al menos en el bromista embromado.

 Como en aquel puñado de tierra no aparecían más que fragmentos muy estropeados de cerámica basta (no precisamente terra sigilata), la noticia congregó a todo el personal en el centro de la cuadrícula. De acercó en primer lugar el profesor Y, quien, tomando la moneda, la examinó  y a pesar de los años transcurridos aún recuerdo su voz como si fuera ahora.

—¿Sabes qué te digo? Que es de oro.

La mayoría de las monedas que aparecen en las vilas romanas son de cobre. Eso ya habría sido muy bueno. Pero no. Ésta era  de oro. Normal, pues se trataba de una rubia.

Inmediatamente apareció la jefa y, tras examinar aquella maravilla de maravillas, dijo:

—Profesor Y, esto es una peseta.

Cierto, no tenía madera de arqueólogo. Y me aburría. Recuerdo que una vez estaba la profesora Elena Conde en el departamento de arqueología. Después de examinar unas cuantas pequeñas piezas de cerámica dijo:

—Son verdaderamente estéticas.

Y a mí me pareció que todo aquello no iba conmigo porque le faltaba el alma. La arqueología trata con objetos casi como lo hacen las ciencias experimentales. Objetos vacíos y sin alma, por supuesto. Por eso escribí La Piedra Resplandeciente, una novela épica sobre la Edad del Bronce en Aguilas, y me inventé al héroe local Idar Dorainn, un esbozo de idioma, un cuadro de creencias y una historia mitológica sobre el descubrimiento de la aleación de cobre con estaño. La jefa la leyó y le gustó lo suficiente como para anunciarme que pensaba incluirla entre las lecturas recomendadas a sus alumnos de la UNED.



A ella le debo por entero la existencia de la penúltima novela que he escrito, Nafuria (el origen de Dios), una puesta en escena de la teoría de Freud con arreglo a la cual lo que relata el libro del Exodo es lo que sucedió en Egipto después de que la reforma religiosa de Akenaton se viniera abajo.  Tuve la inmensa suerte de escuchar esto de sus labios en la asignatura Arqueología de Oriente y Grecia, en cuarto de carrera, cuando se refirió al librito de Freud Moisés y la religión monoteísta.

También había querido regalarle esta novela, pero había pasado mucho tiempo desde que allá por el 2002 había contactado con ella para grabarle la en vídeo una entrevista. Me dijo entonces José Miguel García Cano que la jefa padecía Alzehimer y hace pocas fechas me he enterado de su muerte.

Ana María Muñoz fue una mujer prestigiosa, admirable y justamente admirada. Cuando estaba (yo)  en primero alguien me dijo que ya entonces era una autoridad europea en neolítico, y aún la  recuerdo hablar de la Troya 7A, del nivel natufiense del tell de Jericó, de su datación en un 8000 a JC, de las torres macizas de la ciudad fortificada  y de la rivalidad entre dos arqueólogos ingleses por encontrar los primeros indicios de la aparición del neolítico. Uno buscaba el primer hueso de animal domesticado y la otra la primera semilla cultivada. Siento recordar sólo el nombre de Miss Kenyon.

Tan claro conservaba en mi memoria todo lo que escuché con 17 años de Ana María Muñoz que cuando escribí Los cinco guiones de Génesis, mi serie documental de prehistoria para TV, no necesité consultar un solo manual. La suficiencia y seguridad con  la que los escribí resultó casi insolente.

Fuimos catorce los inocentes muchachos y muchachas que tuvimos el privilegio de integrar la primera promoción de Arqueología de la Universidad de Murcia. En realidad la arqueología en Murcia la modeló ella. Puede decirse que se la sacó de la manga y que hizo lo que sólo está al alcance de los grandes, como es formar una escuela. Y  hablando de semillas, con esto Ana Maria Muñoz había sembrado catorce. Uno siembra y no sabe si va a crecer algo y lo que va a crecer. En mi caso, la fue un aprendiz de escritor sin madera de arqueólogo pero interesado por los hechos espirituales y atrapado por la historia el pensamiento.

Mi agradecimiento no tiene límites.

josé Ortega
Publicado en literatura | Deja un comentario

LA PIEDRA RESPLANDECIENTE. PRESENTACIÓN DEL AUTOR

@abogadodelmar

Publicado en literatura | Deja un comentario

LA INMENSA TUMBA DE DON CHARLES LUIS DE SECONDAT

@abogadodelmar

Montesquieu

Ya hace tiempo que no tengo el gusto de escuchar en el Congreso de los Diputados el reproche que antes solían dirigirse unos a otros…¡Usted ha enterado a Montesquieu. Esto lo decían para significar alguna actitud contraria a la separación de poderes, pues como ya sabéis este amable ilustrado francés sentó las bases teóricas de la separación entre legislativo, ejecutivo y judicial como base fundamental de la democracia.

Quizá hayáis oído hablar de algo bastante abstruso llamado Constitución española. Se trata de un conjunto de letras, signos de puntuación, palabras, frases y párrafos agrupados en artículos y publicados en el BOE.

La Constitución fue aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, pero puede que hubiera sido adecuado celebrar la votación popular el día 28 de ese mismo mes. Digo esto porque es más bien una broma pesada y no sólo debido a que lo poco que tiene de bueno los poderes públicos no lo cumplen, sino porque presenta carencias inauditas y regulaciones incomprensibles.

Confieso que hasta este momento estaba convencido de que la separación de poderes estaba recogido en la Constitución como principio básico de la democracia. Pues no: Una lectura detallada confirma que, por decepcionante que parezca, no es así. Esto naturalmente tiene consecuencias porque un asalto a la separación de poderes podrá servir de base a la crítica en la barra del bar, incluso el bar del Congreso, pero no a una impugnación judicial.

Temo que los padres de la Constitución tramaron conscientemente un Estado totalitario (indudablemente al servicio del capitalismo internacional) en el que dejaron el principio de separación de poderes fuera de la norma suprema porque quisieron hacerlo.

Pues bien, la pregunta que cabe hacerse es si incluso así en España hay separación de poderes. Menos mal que la hago yo (y claro está que se trata de una pregunta retórica), pues si alguien me la formulara a mi le pediría que dejara de hacerme perder el tiempo con tonterías.

No voy a dar una respuesta explícita. La deduciréis vosotros mismos de los ejemplos que pongo a continuación

En el ámbito de los tribunales del orden contencioso administrativo (A donde tienes que ir si quieres discutir alguna decisión del Estado, es decir de los partidos políticos) ya hace tiempo que me di cuenta de que un recurso tiene posibilidades mínimas de prosperar porque el gobierno (es decir los partidos políticos) se asegura de que los ciudadanos pierdan todos los litigios a través de la colaboración de sus amigos los jueces, que dictan las sentencias que a ellos les complacen.

Una vez formulé recurso contencioso administrativo contra la aprobación de un proyecto de obras en La Palma. El proyecto, con infracción brutal del artículo 44.5 de la ley de costas, incluía un paseo en la ribera del mar y yo creía que el asunto era pan comido. La Audiencia Nacional dictó sentencia diciendo lo siguiente:

—Es cierto que la senda peatonal prevista en el proyecto es un paseo marítimo.

—Es cierto que ese paseo marítimo discurre por la ribera del nar.

—Es cierto que el artículo 44.5 de la ley de costas prohíbe los paseos en la ribera del mar.

—SIN EMBARGO, si el Ministerio de Medio Ambiente considera que el paseo debe ir por la ribera del mar, irá por la ribera del mar y no hay más que hablar

Cuando leí esta sentencia apenas lo podía creer. Sentí vergüenza y pena por formar parte de este país y de llamarme español. Sus consecuencias van mucho más allá de lo que está a la vista. Algo que sí garantiza la Constitución (en su mundo de retórica vacía) es la seguridad jurídica. la seguridad jurídica implica que todo ciudadano sepa lo que puede hacer y no debe hacer no sólo él mismo, sino también la Administración. Este saber a qué atenerse está plasmado en las leyes. Si la ley de costas prohíbe los paseos en la ribera del mar, todo ciudadano tiene derecho a creer a pie juntitas que los paseos están prohibidos en la ribera del mar y a actuar en consecuencia. Por ejemplo impugnando un proyecto que infrinja el precepto.

Pero si los magistrados, en sus locas ansias por complacer a quienes los han puesto ahí (los partidos políticos), imponen en su sentencia algo total y absolutamente contrario a lo que dice la ley, la consecuencia es clara: Ya no hay ley. Nadie podrá nunca estar seguro de lo que la Administración puede o no puede hacer aunque lo lea cien veces en el BOE, porque eso ya no dependerá de la ley sino de lo que en cada momento le parezca bien a jueces y magistrados según el humor con el que se hayan levantado ese día. De manera que no solamente el poder ejecutivo (los partidos políticos) mangonea al poder judicial mediante los nombramientos de sus magistrados, sino que los jueces ya se consideran con licencia para modificar o derogar la ley que deberían aplicar con rigurosísima fidelidad, con lo que se convierten en legisladores (y tengo más ejemplos que no expongo por falta de espacio).

¿Hay separación de poderes en España?

Responde tú mismo.

Veamos ahora qué sucede con el poder legislativo. El 20 de diciembre de 2012 tuve el alto honor de ser recibido en el Congreso de los Diputados por la diputada del PP Doña Teresa de Lara, a la sazón ponente del proyecto de reforma de la ley de costas. Esta señora me dio a entender que no se iban a introducir enmiendas que no fueran autorizadas por el gobierno. Lo mismo me dijo el portavoz del PP en el Senado.

¿Pero entonces quien hace las leyes?

Hace ya tiempo que los medios de comunicación, como si fuera lo más normal del mundo, aluden a “la nueva ley del gobierno” o dicen que “el gobierno ha hecho una ley”. La vieja fórmula de que las leyes las aprueban las Cortes parece desfasada.

¿Hay separación de poderes en España?

Responde tú mismo.

Quizá con esto te sientas tentado de creer que es el gobierno quien lo decide todo. Sí y no. Los auténticos propietarios de España, los que mandan, os que hacen y deshacen y disponen de nuestras vidas, son unos grupos de bandoleros que tienen todo el aspecto externo de organizaciones de delincuencia organizada y que conocemos popularmente como partidos políticos.

Los partidos están recogidos en la Constitución. Su artículo 6 manda que su funcionamiento interno interno debe ser democrático y todo lo que puedo decir al respecto es permite que sonría.

Por lo que yo sé, los partidos políticos en España no tienen un régimen interno democrático, sino todo lo contrario.

Acabo de escuchar en el informativo que acusan a Alberto Ribera de conducir Ciudadanos mediante procedimientos caudillistas y de decidir todo unilateralmente. Una persona humana que en tiempos fue mi amiga me contó durante una cena en un restaurante vegetariano del centro de Madrid que había sido miembro del PSOE durante un breve periodo, antes de salir huyendo a vista de sus estructuras antidemocraticas y de la total y absoluta imposibilidad de participación interna. Cuando el partido popular se cargó a Alberto Costa por decir que era el Secretario General en la Comunidad Valenciana, la dirección central se burló de los estatutos de su propio partido y de su propio sistema de garantías porque con arreglo ellos la dirección nacional no es nadie para intervenir en el organigrama del partido en una Comunidad. Cuando Aznar decidió que el secretaría general de su partido sería elegido por cooptación y designó a Rajoy porque le dio la gana, al margen de todo cauce democrático y como si fuera un emperador persa, ningún periodista movió una ceja.

Por lo tanto, de democracia interna poco o nada. En cuanto a los fines que persiguen los partidos, todo sugiere que se trata de cuadrillas de pillos cuya ansia principal es forrarse y saquear España, y está vez no me cansaré en poner ejemplos porque no encontraría el fin.

Sí, amigos. Nada de legisladores. Nada de jueces. Todo depende de la voluntad de estas cuadrillas de pillos y por eso España se hunde.

Aquí todo el mundo roba, pero los partidos son estructuras dotadas de su propio régimen nobiliario. Sólo los notables, esos auténticos señores feudales de la democracia, pueden gozar del privilegio de las puertas giratorias y entrar a formar parte (supongo que como abre puertas, valga la redundancia) de una multinacional tras su paso por el gobierno. Por eso los gobiernos trabajan para las multinacionales, no para los ciudadanos. A sus ministros los intereses generales no les importan nada. Ellos luchan desde dentro del sistema para que el capitalismo internacional nos apriete las clavijas más y más a y de esta manera merecer su futuro empleo de porteros de lujo al servicio de los auténticos jefes.

Estimado señor D. Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu: No sé dónde está usted enterrado, pero sus propuestas en pro de la democracia yacen en España bajo toneladas de tierra.

José Ortega

ABOGADO

Publicado en literatura | 9 comentarios

EL PEREGRINO DESOLADO. BOOK TRAILER

@abogadodelmar

Publicado en literatura | Deja un comentario

EL PEREGRINO DESOLADO. INTRODUCCIÓN

@abogadodelmar

 

3-2

 

AGRADECIMIENTOS

Es de justicia expresar un agradecimiento especial a Adrián, que me sugirió el tema. Sin él esta novela nunca habría existido.

Debo agradecer también a una de mis lectoras más fieles, Maria José Daza, no sólo que se tomara la molestia de leer el primer manuscrito, sino la útil crueldad de su crítica cuando me trasladó su parecer de que las doce primeras páginas eran tan insulsas que no parecían escritas por mi, y cuando me dijo que si no hubiera sabido que era yo el autor, no habría continuado la lectura. Con gusto seguí sus consejos y apliqué sin remordimiento el bisturí para suprimir todo el primer capítulo e iniciar la historia en plena aventura. Gracias a ella la historia es mucho mejor.

INTRODUCCIÓN

Inicié la escritura de esta novela gracias a la sugerencia de mi amigo Adrián, quien un afortunado sábado de noviembre de 2018 me llamó la atención sobre el misterio de los años perdidos de Jesús, ya que nadie sabe lo que hizo después de los doce años y antes del inicio de su vida pública.
Yo estaba madurando y tenía avanzado el proyecto de otra novela que nada tenía que ver, pero la propuesta fue como un gancho de derecha que me tiró a la lona. El desafío me pareció totalmente irresistible y me puse a la tarea sin tardanza y con tal entusiasmo que terminé el manuscrito en 113 días.
No tiene nada de fácil escribir ficción sobre este personaje y la razón es simple: Toda historia que pretenda atraer el interés del lector debe contener ciertos ingredientes. No pueden faltar ni la aventura ni la belleza de una mujer. Aparte de esto, como quien dice es mejor con sexo.
Una vez fui invitado a colaborar en la escritura los de una serie de ficción para televisión ambientada en la Florencia de los Medicis. Recuerdo que recibí un extenso fax con la sinopsis en mi hotel habitual de Santa Cruz de Tenerife, donde me encontraba por razones de trabajo. Después de una paciente lectura sólo tenía una pregunta: ¿Dónde diablos está la chica? Puedes escribir una novela o un relato con esa carencia y limitarte a observar cómo lo rechazan las editoriales, lo que en todo caso significará energía perdida, pero no dinero. Sin embargo, no puedes conducir a la ruina a una productora para que invierta millones en un audiovisual tan costoso como insípido, salvo que escribas sobre un pelotón de soldados inmersos en una selva durante la II Guerra Mundial.
Debo, naturalmente, completar el razonamiento en sentido recíproco. Si el héroe es un varón, la historia necesitará una mujer pero por supuesto que también viceversa.
En cuanto a la aventura, he dicho a menudo que la estructura narrativa del cuento popular del tipo cuento maravilloso (el que exige que el héroe abandone el hogar e inicie un largo viaje) es garantía de éxito no sólo porque los cuentos se iniciaron en el paleolítico y han pervivido hasta hoy mediante transmisión oral, sino porque la industria cinematográfica norteamericana lo vio en seguida y todo guion (sea o no estrictamente de aventuras) imita la estructura narrativa del cuento.
El desafío era doble. Por un lado cómo envolver de forma respetuosa a Jesús en un relato con la necesaria dosis de épica, donde hagan acto de presencia la belleza de una mujer y la correlativa pasión, y donde podamos asistir a episodios de sexo sin que nadie se ofenda. Por el otro, cómo formular una propuesta de lo que estuvo haciendo el personaje durante todos aquellos años sin que resulte aleatoria o caprichosa y que por lo tanto guarde sintonía con el contexto histórico, cultural y religioso de la época.
En cuanto a lo primero, todos esos ingredientes están presentes en esta novela. Jesús efectivamente se ve envuelto en una aventura, pero no por ello se transforma ni en soldado, ni en luchador ni en guerrero. Deberá enfrentarse a un antagonista, cierto. Pero ese antagonista es él mismo. También es tocado por los dorados dedos del amor, pero no por ello sufre la integridad de su figura histórica y religiosa. Finalmente, en esta novela no sólo hay sexo, sino sexo bastante crudo, y el respeto a Jesús sigue indemne.
¿Cómo he conseguido introducir todos esos ingredientes sin faltar al respeto al protagonista, degradarlo o envilecerlo? Una buena forma de averiguarlo es leer la novela.
En cuanto a las actividades de Jesús durante esos años, me ha parecido coherente situarlo en Egipto por una razón al tiempo simple y poderosa: Las propuesta de bondad de corazón y mansedumbre propias de sus prédicas parecen una expresión muy coherente de un logro inmenso del pensamiento filosófico y religioso de Egipto llamado Maat.
Pueden causar tanta sorpresa como rechazo las noticias sobre un Jesús que en su infancia llegó a cometer varios asesinatos de otros niños y de dos de sus maestros sólo con una palabra o una mirada. Pero hay docenas de narraciones sobre su infancia y su vida. Que sólo cuatro se hayan transformado en las versiones oficiales y autorizadas por la Iglesia (los evangelios llamados canónicos) no puede impedir la realidad de esas otras narraciones, que conocemos como evangelios apócrifos.
Rindo gustoso tributo al inmenso erudito Robert Graves. Su obra Yo, Claudio, me resultó reveladora cuando la leí hace bastante tiempo. Graves, que escribió esa novela después de documentarse concienzudamente, expuso que en torno al cambio de era se había extendido por todas las orillas del Mediterraneo el rumor de que iba a nacer un nuevo dios. Herodes el grande reclamaba para sí tan alto honor, y fue ésa la razón por la que intentó de asesinar al auténtico nuevo dios.
Todos los datos sobre chismorreos de la ciudad de Roma, así como los exquisitos platos frecuentes en los banquetes, que aparecen en el último capítulo proceden del libro de investigación que publicó en 1980 mi antigua profesora de Historia de Oriente y Grecia Elena Conde, La sociedad romana en Séneca.
Las investigaciones más recientes sugieren que Jesús nació cuatro años antes del cambio de era. He omitido el dato en la novela.
Las letras hebreas que encabezan cada capítulo forman parte de los 72 nombres de Dios según la cábala. No se trata realmente de nombres, sino de diferentes aspectos de la divinidad que son utilizados para conseguir diversos propósitos. Cada uno de los nombres de Dios mencionados en el encabezamiento de los capítulos guarda una relación especial con su contenido.

José Ortega
Julio de 2019

EL PEREGRINO DESOLADO (LOS AÑOS PERDIDOS DE JESÚS) SALDRÁ AL MERCADO EN SEPTIEMBRE

Publicado en Espiritualidad, historia, HISTORIA DE LAS RELIGIONES, literatura | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | 1 Comentario

EL PEREGRINO DESOLADO. PRESENTACIÓN DEL AUTOR

@abogadodelmar

Publicado en literatura | Deja un comentario

LA MAGIA DE LA PALABRA

@abogadodelmar

Publicado en literatura | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario