EL PEREGRINO DESOLADO. BOOK TRAILER

@abogadodelmar

Publicado en literatura | Deja un comentario

THE DESOLATE PILGRIM IN ONE MINUTE

@abogadodelmar

Publicado en literatura | Deja un comentario

EL CAMINO DEL PEREGRINO DESOLADO

@abogadodelmar

Publicado en literatura | Deja un comentario

EL PEREGRINO DESOLADO EN UN MINUTO

@abogadodelmar

Bastan unos segundos para exponer la cuadratura del círculo y despertar la curiosidad.

¿Queréis saber cómo lo he hecho?

Publicado en literatura | Etiquetado , , | Deja un comentario

LA FRUTA SIN PEPITAS Y EL FIN DE LA VIDA EN LA TIERRA

@abogadodelmar

Ayer, en el herbolario, me enteré de la existencia de un antibiótico natural a base de extracto de semillas de pomelo.

Algo que saben muy pocas personas es que en mis ratos libres me dedico a hacer de farmacéutico clandestino y fabrico una serie de cosas útiles para la salud, entre otras un preparado de medicina china para recargar la sustancia basal del riñón o un licor de amapola que tumbaría a toda la división acorazada Brunete num. 1.

Mi último experimento ha sido una crema hidratante, nutritiva y reparadora a base de cola de caballo que funciona de maravilla.

Siguiendo mi costumbre, me decidí a fabricar yo mismo el producto y para ello acudí a un conocido supermercado y vacié el estante de los pomelos sin dejar uno solo y consciente de que necesitaría muchos para reunir unas pocas semillas.

Esta mañana he puesto el primero de mis pomelos en la exprimidora, ávido por recoger exquisita la cosecha.

No había ni una. Los pomelos que compré forman parte de esa moda tan reciente como siniestra de la fruta sin pepitas.

Mitad de uno de mis pomelos estériles

Ya he tenido ocasión en el pasado de maldecir un poco contra ese fenómeno pero eso fue al hilo de encontrarme en el supermercado con un cartel que anunciaba sandía sin pepitas como si eso fuera una ventaja.

Claro. Fíjate qué molesto es tener entre los dientes esas cosas tan duras y verse en la obligación de deshacerse de ellas bien escupiéndolas como golfillos, bien dejándolas educada y disimuladamente en el plato. Menos mal que hemos alcanzado tales cotas de civilización que nuestros científicos han sido capaces de introducir cambios genéticos que nos libren de la espantosa servidumbre de tener las petitas de la fruta en nuestras civilizadas y delicadas bocas del siglo XXI.

Yo me admiro también, pero no de esos avances sino de lo burros que podemos llegar a ser. Y como siempre, me pregunto como es posible que lo tengamos delante y no lo veamos.

Creo que esto no es sólo la culpa de Tele 5. Me parece que el sistema educativo es lo suficientemente catastrófico para que niños y jóvenes ignoren qué son en realidad esas pepitas de la fruta.

La vida que nos rodea tiene mucho de milagro. Eso tampoco lo vemos aunque lo tengamos alrededor. Parte de ese milagro consiste en que entierras una de esas molestas cosas que se quedan entre los dientes y de ella brota un árbol. Esas pepitas no son un castigo que ha impuesto la divinidad para fastidiar al género humano con el penoso deber de tener que escupirlas. Son parte esencial del milagro. Son la vida. Son la garantía de la perpetuación de la vida en la Tierra, incluyendo la de quienes menos la merecemos, es decir los humanos.

Seguramente habréis oído la palabra semen y estas altura estoy seguro de que todos sabéis para qué sirve. Semen significa semilla y tanto el uno como las otras contienen el germen de la vida, con la diferencia de que la semilla es autosuficiente.

Todos estos inventos los inició una compañía de personas beatificas y bondadosas llamada Monsanto. Fueron que yo sepa los primeros en crear semillas artificiales patentadas. Parece que Iniciaron campañas en países pobres de Africa vendiendo baratos o regalando los cargamentos de estas semillas. Pero cuando los felices africanos recogían la primera cosecha se encontraban con que esa fruta, esa verdura o esas hortalizas eran estériles. Si querían volver a plantar no podían utilizar sus propias semillas. Tenían que comprarlas a Monsanto a precio de oro.

¿Os dais cuenta de lo que esto significa? Si los dejamos a su aire, estos amables señores se adueñarán del mundo mediante el control absoluto de los alimentos y llegaremos a pagar un paquete de lentejas como si fuera un kilo de oro.

Modernamente han proliferado los institutos de biotecnología incluso en la Administración . Conozco a alguien que trabaja en uno de esos sitios, dependiente de la Generalitat Valenciana. Y entre otras cosas, por incomprensible que pueda parecer, se dedican a eso. A la investigación en cambios genéticos capaces de producir fruta sin semilla.

Francamente me faltan las palabras para expresar mi incredulidad ante la inconsciencia de los científicos y de los políticos que les pagan para hacer eso.

No, no se trata de fruta sin pepitas. Se trata de fruta estéril. Se trata de destruir el milagro que nos ha sido regalado. Se trata de interrumpir artificialmente y con muy mala leche el proceso natural de la vida.

Creo que los nazis se lo pasaban en grande esterilizando a judíos en sus campos de concentración. Perdón por la comparación pero para sacudir la modorra y la inconsciencia tengo que ser bruto. Esto es lo mismo pero con fruta.

Ya tenemos pomelos, uva, sandía y no sé cuantas cosas más sin semilla. Es decir abundancia de fruta estéril. Me pregunto para qué cojones quieren eso la industria agroalimenraria, el gobierno, la Generalitat Valenciana y todos los responsables de este auténtico sabotaje terrorista contra la vida. Y me pregunto si por pura coherencia el siguiente paso adelante de los sabios y los políticos que les pagan será la creación del hombre sin testículos y de la mujer sin ovarios.

Sea como sea, a efectos prácticos me encuentro ante la insólita situación de tener que revolver en las fruterías buscando pomelos con semillas como si fueran una rareza (lo que no es fácil pues hasta no abrirlos no se puede saber si las tienen o no). Este turbio y desgraciado ejemplo del mundo al revés es un avance de la desolación que nos espera.

Yo, claro, desearía crear conciencia con este artículo, que se difundiera y todas esas cosas, pero incluso aunque así fuera tropezaría con la pesada masa inerte del espectador de Tele 5 y comprendo que es mucho más interesante tumbarse en el sofá para enterarse de qué choni idiota le ha puesto los cuernos a qué playboy chuloputas o viceversa, mientras todo se va lentamente a la mierda.

De todos modos, si quieres hacer algo por la vida en la Tierra y no es molestia, difúndelo.

José Ortega

Publicado en literatura | 7 comentarios

POR QUÉ LOS POLÍTICOS NO GOBIERNAN PARA EL PUEBLO

@abogadodelmar


No hace falta ser un lince para darse cuenta de que los partidos políticos no gobiernan ni legislan para el pueblo, de que da lo mismo quien gobierne o tenga mayoría en las Cortes,  de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, de que nunca cambia nada y que después de 42 años y 6 meses, la  democracia española, en términos de éxito social, posibilidad de progreso individual  e  igualdad efectiva es  un experimento fallido.

Más difícil es entender por qué sucede eso y cuáles son las claves que garantizan que el mecanismo se perpetúe.

Personalmente soy de la opinión de que cuando Henry Kissinger ordenó a ETA el asesinato del almirante Carrero, fue siguiendo a su vez las instrucciones de la élite económica internacional para poner a España de rodillas y literalmente inducir a sus nuevos  políticos de la democracia vender el pais a los amos del mundo mediante el truco facilón  del endeudamiento (que con Franco no existía. La deuda pública de España era entones cero, de donde se puede decir que el hecho de que cada uno de nuestros hijos nazca en el paritorio más que como ciudadano, como deudor, es uno de los logros de la democracia española).

Pues bien, también soy de la opinión de que los políticos que hicieron la Constitución se aseguraron a conciencia de establecer un sistema normativo que les permitiera saquear el pais a gusto sin que nadie desde eso que ahora llaman la sociedad civil pudiera toserles.

Y lo curioso es que las claves están ahí, delante de nuestros ojos, y no somos capaces de verlas.

Voy a dejarme de abstracciones para poner un ejemplo. Supongo que estaréis aburridos de escuchar que las grasas vegetales  son cardiosaludables y todo ese rollo. Las margarinas suelen publicitarse con la vitola de libres de colesterol como si eso fuera un mérito y en muchos paquetes de galletas puede leerse que están hechas con grasas vegetales como si eso fuera una virtud.

Sin embargo, lo que yo he leído repetidamente en libros (no en internet) es que las margarinas no sólo no defienden o protegen sino que  destruyen el sistema cardiovascular y la razón es simple: Los aceites vegetales no se mantienen sólidos a temperatura ambiente y para resolver este problema la industria agroalimentaria los somete a un proceso particularmente siniestro llamado hidrogenización. Parece ser que de esta manera se genera una molécula artificial que no existe en la naturaleza pero que nos metemos en el cuerpo porque nos dicen no sólo que es un alimento sino que es un alimento muy bueno que nos libra de un infarto de miocardio. Eso son las llamadas grasas trans.

La pregunta es la siguiente: ¿Si existen evidencias científicas de que las grasas trans son nocivas para la salud y de que las margarinas, las galletas, los helados  y otros alimentos procesados  a base de eso dañan el sistema cardiovascular, por qué el Gobierno permite, no ya que continúen vendiéndose, sino  la publicidad que pretende que son saludables (las margarinas) para el corazón?

Repito que esto no es más que un ejemplo. Podría poner muchos otros, como el acoso a la acupuntura y las medicinas alternativas para favorecer a los laboratorios farmacéuticos o la promoción pública de las piscifactorias a sabiendas de que el pescado de granja contiene antibióticos que pasan a los humanos que los consumen.

Veamos ahora cómo funciona. La clave está en la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos. Su artículo 2.2.c) incluye entre sus fuentes de financiación  “las donaciones en dinero o en especie, que perciban en los términos y condiciones previstos en la presente Ley”.

El artículo 5.1.b) prohíbe  “las donaciones procedentes de una misma persona superiores a 50.000 euros anuales” (antes de la reforma de 31 de marzo de 2015 este límite era de 100.000 €).

El apartado  segundo de este artículo 5 dice que “todas las donaciones superiores a 25.000 euros y en todo caso, las donaciones de bienes inmuebles, deberán ser objeto de notificación al Tribunal de Cuentas por el partido político en el plazo de tres meses desde su aceptación” (Antes de la reforma de 31 de marzo de 2015 éste límite era de 50.000 €).

O sea que hasta 31 de marzo de 2015 los partidos podían recibir donaciones privadas  de una misma persona de hasta 100.000 € anuales y no justificar los primeros 50, habiéndose reducido posteriormente ambas cantidades a la mitad.

Ahora bien, imaginemos que los grandes fabricantes de   margarina, galletas, helados y otras cosas hechas con grasas trans se asocian y se organizan para donar a los partidos cada una de ellos, individualmente, el máximo anual. 

¿Cuántas empresas puede haber en España dedicadas a eso? ¿Doscientas? ¿Quinientas? 

En apariencia es un chollo recibir 50.000 € anuales antes 100.000) sin tener que justificar ante el Tribunal de Cuentas más que la mitad de esos importes. Pero es que da exactamente igual que el Tribunal de Cuentas fiscalice o no, porque está también mediatizado por los partidos políticos,   a quienes corresponde el  nombramiento de sus vocales por supuesto mediante el filtro de las Cortes.El artículo 30.1 de la ley orgánica que lo regula establece que los Consejeros de Cuentas “serán designados por las Cortes Generales, seis por el Congreso y seis por el Senado, mediante votación por mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras, por un período de nueve años“.

El sentido común y la coherencia sugieren  que ésas donaciones van o pueden ir dirigidas no precisamente al partido que gobierna, sino a los dos antes hegemónicos y ahora a los cuatro o cinco que cuentan algo, para que no fastidien. Es así como funciona en Estados Unidos, donde las empresas potentes financian por igual  a demócratas y republicanos a fin de  hacer efectivo el viejo lema de la élite: “Dejemos que gobiernen ellos, porque gobierne quien gobierne, gobernaremos nosotros”.

Bueno… pero si esto es una democracia se supone que todo está en las manos del pueblo. Algo se podrá hacer. Supongo que pensaréis esto. Quizá la iniciativa legislativa popular para cambiar esa ley de financiación de los partidos políticos.

Pues no, y aquí es donde viene el cerrojo. Resulta que, por contradictorio que pueda parecer, justa y precisamente las leyes que desarrollan los derechos fundamentales de la persona recogidos en la Constitución están excluidos de la iniciativa legislativa popular.

¿Extraño? Nosotros, el pueblo, no podemos promover una ley que regule nuestros propios derechos fundamentales. Si se trata de comercio exterior, carreteras, puertos, costas, agricultura, pesca, ganadería y esas cosas de acuerdo. Pero el pueblo no puede hacer nada ni siquiera para proponer  una regulación de los desechos del  pueblo. Eso tienen que hacerlo los políticos saqueadores del país que ya escribí una vez que son como un ejército de ocupación que se ha adueñado de España con el doble propósito de hincharse a robar y entregarla a la élite económica internacional.

El cerrojo plasmado en normas:

Artículo 81.1 de la Constitución: “Son leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución”.

Artículo 87.3 de la Constitución:

Una ley orgánica regulará las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentación de proposiciones de ley. En todo caso se exigirán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia”.

Por si hubiera duda, la Ley Orgánica 3/1984, de 26 de marzo, reguladora de la iniciativa legislativa popular, establece en su artículo 2.1 la prohibición de que las leyes orgánicas puedan ser iniciativa del pueblo.

Aclaro que una ley orgánica no tiene más jerarquía que otra simple. Sólo se requiere para su aprobación una mayoría cualificada.

Quizá podáis captar la finura con la que  legislador constitucional secuestró la voluntad del pueblo. Parece serio exigir mayoría cualificada para   algo tan importante como el desarrollo de los derechos fundamentales. Eso no levanta sospechas, cómo tampoco limitarse a excluir las leyes orgánicas de la iniciativa legislativa popular. Esto último parece algo técnico propio de leguleyos. Ellos, nuestros guardianes y carceleros, se cuidaron mucho de no escribir en la Constitución cómo son las cosas en realidad. No pusieron que se prohíbe al pueblo proponer una ley que concierne al pueblo, y estoy hablando de leyes que nos tocan tan de cerca como la ley de seguridad ciudadana, por ejemplo.

Por tanto, el mecanismo es el siguiente:

—Las cosas ni cambian ni mejoran para los ciudadanos porque los políticos no gobiernan ni legislan  para los ciudadanos ni para favorecer los intereses generales sino para favorecer a  las empresas, cuyos intereses por supuesto que nada tienen que ver con la ética y todo con su propio lucro.

—Los políticos gobiernan ni legislan para favorecer a las empresas en detrimento  de los ciudadanos y de los intereses generales porque (hipotéticamente, presuntamente, supuestamente) las empresas los inflan a millones y les permiten sus lujosas sedes y la vida de reyes que se dan mediante donaciones de cuantiosas cantidades de dinero. 

—El mecanismo que permite a los partidos nadar en la abundancia y a sus jefes y notables llevar vida de reyes es la ley orgánica de financiación de los partidos políticos.

—El pueblo no puede hacer nada para cambiar esa ley porque los propios políticos se tomaron buen cuidado de prohibirlo  cuando redactaron la Constitución.

—El mecanismo se perpetúa y resulta inamovible porque las reglas del juego impuestas por los políticos establecen que los únicos que pueden poner límites al río de dinero que supuestamente ingresan los políticos son los propios políticos.

Estas evidencias son las que sugieren que partidos que pretenden estar del lado del pueblo, como Podemos, son un fraude. Aparte de que ahí dentro hay gente muy lista, su amado líder era profesor (asociado) de Ciencias Políticas y considero imposible que todo esto que he explicado sea nuevo para él. 

A pesar de ello, no le he escuchado ni una alusión  n al respecto. Retórica si. Palabras muchas. Dialéctica bastante. Pero se trata del tipo de palabras, de retórica y de dialéctica llenas de aire a semejanza de los buñuelos de las fallas de Valencia.

Por supuesto que esta basura es la que se exportó al norte de África con la primavera árabe. Ya dije en una conferencia que los empresarios tiburones pueden corromper a un dictador, pero para convertirse en los dueños del país necesitan democracia. Las multinacionales compran un país comprando a los partidos políticos mediante subvenciones para sus campañas electorales y todo eso. Si no hay democracia se quedan fuera.

En fin… Eso es todo. Ya sabéis cómo funciona. No podemos liberarnos de las cadenas pero al menoscomprender la lógica de la maquinaria.

José Ortega 

ABOGADO
Publicado en literatura | 5 comentarios

CRÓNICA DE AGUILAS (I) 🌞

@abogadodelmar

Cuando escribí mi serie documental de TV Crónicas de la tierra encantada repetía un slogan fijo. Para el primitivo todo es sagrado, mas para nosotros todo es profano. Con esto quería subrayar el empobrecimiento espiritual y la degeneración del hombre moderno, que como es sabido no respeta nada. Y al mismo tiempo los inmensos valores de las primeras sociedades humanas, muy principalmente el respeto por la Tierra. Ahora que por suerte el tema se ha puesto de moda, aportaré sólo un ejemplo, tomado por supuesto de La Rama Dorada, esa monumental obra de antropología cultural de Sir James Frazer. Resulta que determinados primitivos actuales (del siglo XIX) de determinada selva (imposible recordar ahora cuál porque leí esa obra en las cálidas noches de Aguilas durante mis tiempos de estudiante), antes de descortezar un árbol se dirigían a él para pedirle perdón y asegurarle que no lo dejaría desnudo, pues determinadas zonas escaparían a la operación.

Más o menos lo mismo que hacemos ahora, como podes ver.

Algo así sucede también con la memoria. Reconozco que esto es muy subjetivo, pero al echar una ojeada a la Aguilas de hoy también tiendo a pensar, o más bien a sentir, que todo lo que entonces era sagrado se ha vuelto profano.

LA GAVIOTA Y LA MEMORIA

Durante mi atribulada y problemática juventud, lo que se podría llamar las fuerzas vivas de Aguilas concebimos y llevamos a buen fin la idea de editar una revista cultural a la que llamamos LA GAVIOTA. La redacción la teníamos montada en mi casa del paseo de Parra y quienes tirábamos del carro éramos Tomas Consentino y un servidor. Yo mismo me ocupaba de hacer con algo llamado mi ampliadora de blanco y negro algo llamado fotocomposición, que consistía en impresionar algo llamado papel lith, que en realidad era película fotográfica tamaño din A 4, proyectando la imagen de cada página sobre esa película, a la que se había superpuesto algo llamado trama de artes gráficas. Después llevaba las películas a un sitio llamado imprenta Miras, que estaba en el cruce de Conde de Aranda con las puertas de Lorca y que ya no existe, lo mismo que su propietario, fallecido cuando yo aún vivía allí en un accidente de tráfico en la rotonda que da acceso a Calabardina.

Allí el señor Martinez Miras tomaba las películas lith impresionadas y las sometía a un proceso llamado solarización, que era el trámite previo a obtener las copias en papel mediante una máquina que entonces había sustituido con éxito a la linotipia y era modernísima, llamada ofset.

En la primera y única edición mi amigo Jeronimo Larios, nueve años mayor que yo, firmó una crónica nostálgica sobre la ciudad de Aguilas donde había sido joven y sobre los amigos que quedaron atrás.

Y como el tiempo de mueve y transcurre para todos, de pronto me doy cuenta de que estoy en condiciones de hacer lo mismo porque aquella época también ha quedado atrás para mi y también se ha transformado en leyenda.

En lo personal, me refiero a una época en la que todo era posible. En cuanto a la ciudad, puedo decir que era ligeramente otra.

LOS CINES QUE SE LLEVÓ EL DIABLO

Lo que hacía yo cuando volvía de la Universidad aquellos viernes por la tarde oscuros y solitarios era meterme en La sesión de las díez de la noche del cine Capri, que estaba junto a mi casa y donde los espectadores podríamos ser unos cinco. Allí recuerdo haber visto Capricornio uno, la primera y única sugerencia que he visto en cine de que el desembarco de los gringos en la luna fue un fraude filmado en estudio. También fue en ese cine donde hice algo que nunca más he vuelto a hacer, y que fue salirme dejando una película a medias. Esa película se llamaba Insertos, la protagonizaba Richard Dreyfus y me fui porque después de una buena media hora no había logrado entender de qué iba.

En verano era otra cosa. Valga la repetición se abría la terraza de verano y el cine se ponía a rebosar de lorquinos. Entonces vi Oficial y caballero (ignorando que en pocos años me vería en una situación en cierto sentido semejante a la del protagonista, y por supuesto que pido disculpas por la comparación) y El cazador.

Esta película me marcó. Fui a verla con mi amiga Rosa, que era invencible jugando a las cartas en el bar El americano de Las Delicias, y con una amiga suya. Recuerdo muy bien el comentario de la amiga cuando caminábamos de vuelta a casa. Decía que el papel encarnado por el protagonista, Robert de Niro, le parecía poco realista en sus rasgos heroicos. Recuerdo lo que pensé en seguida y sigo pensando. Puede que resulte algo cruel pero en fin… Mi pensamiento fue que para nosotros, las personas mediocres, resulta difícil comprender la virtud y los valores excepcionales. Somos demasiado pequeños para concebir y aceptar la grandeza.

Otra de aquellas tardes solitarias de invierno me metí en el cine Cala Blanca, que estaba en El placetón, para ver Fedora, una historia sobre la la ancianidad de una actriz bella y famosa.

Un verano fuimos unos cuantos a un tercer cine que había entonces cerca de la plaza Antonio Cortijos. Nos metimos entre pecho y espalda, por capricho personal de Jeronimo, nada menos que el clásico Por un puñado de dólares.

No queda ni rastro de ninguno de esos cines, aunque dicen que a cambio hay unos multicines en El Hornillo. Yo no he ido nunca y doy por hecho que serán sensacionales y que todo estará muy bonito.pero también doy por hecho que éste es uno de los muchos factores que evidencian que Aguilas se ha entregado a la modernidad/uniformidad en la que gracias al progreso y a la globalización, todas las ciudades se parecen en sus multicines y centros comerciales clonados.

En febrero de 2002 tuve el gusto de presentar en los locales de Cajamurcia de la calle Conde de Aranda mis novelas El príncipe pálido y La piedra resplandeciente. Las escribí tras caer víctima del insuperable hechizo de Aguilas, su paisaje y el ambiente que se respira o se respiraba allí. Supongo que debí decir algo así como que el hechizo de Aguilas consistía en su autenticidad y su carácter, y sugerir que quizá sería buena idea que la ciudad no cediera a la tentación de un desarrollo uniformizante y despersonalizador. Creo haber especificado que Aguilas despierta amor, que yo me llevé conmigo ese amor al marcharme y que el propósito de los gobernantes locales debería ser conservar esa autenticidad para que todos y cada uno de los extraños que visitaran la ciudad se llevaran consigo el mismo amor que yo y ansiaran volver como yo. Lo digo porque al terminar mi parlamento una señora que estaba de pie en el fondo se acercó a mí y me sorprendió pidiéndome por favor que me presentara a alcalde.

Iba a echar mano del vídeo de la conferencia y veo que por alguna extraña razón no lo subí en su día. Lo haré, aunque debo encontrar la cinta donde está grabado.

Las cosas han evolucionado como tenían que evolucionar. No digo que esté mal, aunque dentro de mi burbujea la sensación de que entonces todo era sagrado y ahora todo se ha vuelto profano.

Sí, claro. Admito que lo sagrado no eran los cines, sino mi juventud. Pero no soy tan pavo como para dejarme arrastrar por esa confusión. En todas mis épocas desde que tengo uso de razón he preferido la singularidad a la uniformidad, lo auténtico frente a lo postizo y lo individual frente a lo despersonalizado.

Creo que la ciudad ha ido perdiendo parte de los emblemas que la hacían especial, como el Cotopaxi o la Cigarrilla, pero voy a seguir escribiendo algo sobre Aguilas porque he tomado la decisión de regresar y porque cuando estoy cerca y veo el peñón y el mar desde la autovía, sigo experimentando la dulzura del regreso al hogar y el ansía por volver a pisar la tierra, aún y así, sagrada.

José Ortega

Publicado en literatura | Deja un comentario