LA TRANQUILA SONRISA DEL ESPÍA

@abogadodelmar

En los dos últimos meses España parece haberse convertido en el paraíso del periodismo de investigación a golpe de máster comprados, tesis doctorales plagiadas y otros eventos francamente divertidos para cualquiera que nada tenga que ver con el tema.

El otro día me reenviaron una foto de un Franco joven y sonriente que decía, irónico, “Pedrito, ya han salido dos ministros antes que yo”. Eso fue después de la dimisión de Montón, pero más recientemente hemos sabido lo de la tesis doctoral del Presidente y la cosa acaba de ponerse tibia hoy con motivo de las grabaciones a la ministra de justicia y el ex comisario Melgarejo. He oído a la muchacha dando explicaciones y se le notaba bajo shock

Yo francamente no soy ni adivino ni profeta pero a veces, sin ninguna intervención sobrenatural, consigo ver un poco más allá (con perdón). Es algo que suele pasarme en mi profesión.

He dicho a menudo que creer que en España hay democracia real es como creer en los reyes magos. Pues bien, dejándome llevar cómodamente por la inercia del símil, me permito declarar ahora que creer que todo lo que con tan sospechosa insistencia está saliendo del gobierno se lo debemos al periodismo de investigación, es lo mismo que creer en Papá Noel.

Veamos: La labor de nuestro Presidente creo que está alarmando, preocupando y desmoralizando a muchos ciudadanos entre los que tengo el alto honor de contarme.

Con inmenso respeto a quienes opinan distinto, a mi parecer nuestro Presidente es lo peor que le ha pasado a España en décadas. Perdonad que no pierda el áureo tiempo ni os haga perder el vuestro acumulando aquí un montoncito de razones, argumentos, protestas y lamentos. Lo que está haciendo es visible para todos.

Pues bien, de entre todos los que pensamos que nuestro Presidente es más dañino que las siete plagas de Egipto, no todos vestimos de paisano. Los que cada mañana se ponen un uniforme militar forman parte de un gremio cuya misión constitucional es garantizar la unidad de España. Y casualmente algunos de ellos (que por cierto acuden a su trabajo de paisano), sirven a España desde el CNI. Se trata de funcionarios públicos cuyo trabajo consiste en conocer todos los secretos de todo el mundo. Son tan cabrones y tienen tanto morro que un día el Presidente Suarez visitó el entonces llamado CESID y le grabaron toda la conversación.

Estos militares-espías saben bien que pasó la época de los espadones, y que después del fracaso del último intento de golpe militar en mayo de 1986 (sí sí, no pongáis esa cara), no se comerían una rosca.

Pero hay algo que sí pueden hacer: Pueden programar la demolición controlada del gobierno de Sánchez sin necesidad de ir por ahí con un pistolón en la mano gritando todo el mundo al suelo.

Lo que deben hacer es simple: Continuar con su trabajo y sus rutinas y seguir espiando, investigando, grabando conversaciones y obteniendo información sobre los enemigos de España. Que en este caso los enemigos de España no sean ni la ETA, que en paz descanse, ni los radicales islámicos sino la banda de forajidos que ha tomado por sorpresa la Moncloa y está poniendo en peligro la unidad territorial de nuestro país, no es algo que cambie mucho las cosas ¿Ilegal? Ciertamente. Al fin y al cabo la quintaesencia del servicio de inteligencia militar son las misiones clandestinas.

El espía sonríe tranquilo, sereno y completamente seguro de estar siguiendo con mucho acierto la vieja consigna árabe: Siéntate a la puerta de tu casa a esperar a que pase el cadáver de tu enemigo.

José Ortega

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¿QUÉ PASA EN LA UNIVERSIDAD?

@ abogadodelmar

A vista de la mala imagen de los políticos en general, imagino que para el público puede resultar creíble tanto y tan escandaloso trato de favor en favor de todos esos listos y listas que recibieron títulos académicos sólo porque sus personas habían alcanzado alguna relevancia en ese ámbito de la política.

Yo, que más o menos conozco el funcionamiento de la Universidad, quisiera hacer una aportación personal y es la siguiente: España entró oficialmente en democracia en 1977 y la democracia se supone que fue permeando todos y cada uno de los ámbitos institucionales. Incluso las Fuerzas Armadas, tras lo del 23-F, fueron despojadas mediante la ley de reserva activa de sus elementos más proclives al ruido de sables.

Pero, queridos amigos míos, quedó un reducto para la dictadura, la arbitrariedad y el capricho. Ese reducto era (e imagino que sigue siendo) la Universidad. No hay poder más autoritario y más intratable, ni más intocable, ni más omnímodo, ni más inaceptable que el de un catedrático en su departamento. Hasta donde sé, o hasta donde conocí en mi época de estudiante, llevarle la contraria a un catedrático con motivo de decisiones adoptadas en su reino, por burras que sean, no solo es perder el tiempo, sino una pérdida de tiempo peligrosa.

Y aquí mi ejemplo. Nunca creí que iba a tener ocasión de contar esto en público pero la vida está llena de sorpresas.

Yo, por razones que no importan, estudié al mismo tiempo Historia y Derecho. En mayo y junio se me juntaban los exámenes finales de una cosa y la otra y lo pasaba fatal.

Tras un inicio brillante, y conforme avanzaba cursos, comencé a acusar la fatiga y a bajar el rendimiento, tal como si estuviera corriendo la maratón. Entonces comencé a pasar de curso con alguna que otra asignatura pendiente.

La facultad de Derecho de la Universidad de Murcia está instalada en un bello claustro medieval muy apropiado para las rancias materias que se enseñan en sus aulas. Recuerdo bien lo que me pasó cuando estaba en cuarto y se aproximaban los exámenes finales. En la primera planta del claustro, desde la cual se veía el pozo sin agua del centro del patio, había un tablón de anuncios, y en el tablón una nota del Decanato informando, para los que teníamos como yo alguna pendiente, de la incompatibilidad de los civiles, expresión que nada tiene que ver con dos miembros de la Benemérita que se llevan mal, sino con los distintos cursos de derecho civil, a saber: Fundamentos de Derecho Civil ( Segundo curso), Obligaciones y contratos (tercer curso), Derecho inmobiliario registral (cuarto curso) y Derecho de familia (quinto curso).

Lo que decía el papel es que el civil parte general (fundamentos del derecho civil) era incompatible con todos los demás y eso era todo. Significaba que uno no se podía examinar de obligaciones y contratos, inmobiliario registral ni familia mientras no tuviera aprobado civil parte general (lo que tiene sentido) pero sí por ejemplo, como era mi caso, de inmobiliario cuando tenía sin aprobar contratos.

Introduzco aquí una breve cuña para informar de que, contrariamente a lo que cree la mayoría, especialmente desde el 15M, la ley hipotecaria, a pesar de su nombre, no es la que regula los préstamos hipotecarios, sino la que se ocupa del registro de la propiedad. Es la ley básica de la asignatura de Derecho inmobiliario registral.

Muy bien. Yo había estudiado como un animal (y no precisamente con mucho gusto, porque la materia es realmente fea) el final de inmobiliario registral y faltaban cuatro días para el examen. Entonces comenzaron a correr rumores de que no había posibilidad de presentarse si estaba pendiente obligaciones y contratos. A mi , me dio por no creerlo. Primero porque el inmobiliario me salía por las orejas y me había costado horrores embutirlo en mi limitado cerebro, y segundo porque confiaba en la nota del Decanato.

Entonces fui a hablar con el catedrático que me tenía que examinar. Era un individuo alto y delgado, de Valencia, llamado Montés. Después de escuchar mi caso, incluyendo las alegaciones relativas a lo dispuesto por el Decanato, no hizo el menor esfuerzo por razonar o convencerme. Se limitó a dejar que de su boca escapara, con ostentosa indiferencia, una frase que nunca olvidaré:

Los civiles son todos incompatibles”.

Simple, claro, rotundo y también terrible, porque para mí significaba que todo mi esfuerzo de los últimos meses, todo el sacrificio, toda la falta de sueño, todas las privaciones y todas las renuncias, no iban a servirme de casi nada. No digo de nada porque lo estudiado podría aprovecharlo para la futura convocatoria a la que Montés me permitiera presentarme una vez superando obligaciones y contratos,

El contratiempo sólo puede entenderlo quien se haya visto sometido a la tensión de preparar un examen. Todo está listo para volcar los conocimientos un día a una hora, y no poder hacerlo es como estar en medio de un paisaje nublado cuyas nubes grises se niegan a convertirse en lluvia. Algo así es la tensión contenida que no se puede soltar.

Una vez, mucho tiempo después, asistí a la retransmisión de una carrera de campo a través. Como es habitual, cuatro o cinco keniatas, flacos como juncos y ágiles como gacelas, iban todo el tiempo en cabeza pero finalmente la palmaron al sufrir un despiste consistente en que la carrera comprendía una o dos vueltas al circuito más de las que ellos creían. Algo así pasa con un examen: Se prepara durante semanas para vomitar la materia un día concreto a una hora concreta. Si los keniatas hubieran sabido cuántas vueltas tenían que dar al circuito, se habrían dosificado y , habrían ganado. Si yo hubiera sabido que Montés no iba a dejarme concurrir al examen de junio, también me habría dosificado, habría medido mis tiempos y habría ganado mi carrera.

Me sentí extraordinariamente humillado por la desfachatez de aquel sujeto, que no solamente imponía una prohibición que en sí no era razonable, sino que lo hacía en contra de la superior autoridad del Decano y se quedaba tan tranquilo.

Y el caso es que aquélla no era la Facultad de Veterinaria o Ciencias, donde los catedráticos se supone que pueden atribuir a la ignorancia su falta de respeto a las normas: Era la facultad de Derecho, donde se enseñaba y se supone que debía profesarse ese respeto.

Confieso que la única forma que encontré de enjugar mis lagrimas e interponer una barricada emocional m, fue irme al piso de estudiantes, agarrar la máquina de escribir y redactar un cuento llamado “el estudiante cabreado” que se resume a narrar cómo un estudiante silencioso rocía a un catedrático con gasolina para a continuación hacer glorioso uso de una cerilla.

Eso es lo que pasaba entonces, en los tiempos en los que en España había decencia y honor. Desde aquellos momentos la degradación moral de los políticos se ha llevado a paseo la integridad de la sociedad y la nobleza de los valores rectores de la civilización de la misma forma que las lluvias torrenciales se llevan al mar la tierra de las montañas sin bosques.

Por eso no me sorprenden las noticias del telediario.

José Ortega

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MESA PARA DOS

@abogadodelmar

El restaurante está a rebosar de comensales ruidosos. Yo creía que un establecimiento de la playa como ése podría haber cerrado después de hacer el agosto en agosto, como quien dice. Pero no es así. Más bien todo lo contrario.

Me aproximo a la barra y pregunto a quien me encuentro al otro lado si tiene una mesa para dos. Como es habitual en estos casos me pregunta si tengo reserva y ante la respuesta me dice que nanai y yo me dispongo a una retirada estratégica.

Pero acierta a pasar por allí el propietario y acercándose a mi, me abraza afectuosamente y yo a él. Le cuento mi pena, pone cara pensativa, echa un vistazo al atestado salón y al momento me señala la mesa que podemos ocupar.

Al sentarme dirijo una mirada al camarero de más allá de la barra como diciendo otra vez será. Poco después, al pagar la cuenta, me encuentro con un sustancioso descuento .

Claro que todo esto tiene una explicación. Cuando establecí contacto por primera vez con esta familia, tenían orden de derribo del restaurante. La resolución era firme y realmente, con arreglo a los protocolos ordinarios de la práctica del Derecho no había nada que hacer. Esto era justamente lo que les había dicho su abogado, que debía ser un hombre cabal y no un insensato como yo.

Como los asuntos imposibles me estimulan, acepté el encargo de salvar el restaurante y vamos a decir que tuve suerte, por explicarlo de forma que no suene presuntuosa. El caso es que la familia pasó de no tener más perspectiva que las lagrimas, la humillación y el paro (o si acaso malvivir cogiendo naranjas como jornaleros), a dirigir un negocio que funciona creo que bastante mejor que bien porque cada vez que se me ocurre asomar por aquí la nariz encuentro el local a rebosar, y cada vez veo más caras nuevas entre los camareros porque la plantilla crece sin parar.

Yo, queridos amigos, estoy acostumbrado a ser acosado y traicionado, y perfectamente adaptado al desagradecimiento. La pasada primavera, en concreto, he sido objeto de una traición a mi juicio particularmente mezquina y muy dolorosa por parte de quienes creía que eran como de mi misma familia y yo de la suya. He sido abandonado a mi suerte y he recibido puñaladas de personas en las que tenía confianza ciega.

Mientras comía en aquella mesa para dos, me venía a la memoria alguien que llegó a decir por cámara en el rodaje de un documental, bastante emocionado, “yo sé bien que si no fuera por José Ortega mi casa hace tiempo que estaría en el suelo” (casa que aún sigue en pie, dicho sea de paso).

El dueño de este establecimiento está en una situación idéntica . También él puede decir “si no fuera por José Ortega sé bien que hace tiempo que mi restaurante estaría en el suelo”. Pero su pago no es la traición, sino el agradecimiento, la amistad y el afecto

Comprendéis entonces la sencilla sensación de plenitud en la que experimenté al sentarme a aquella mesa.

José Ortega

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AQUELLA MUJER

@abogadodelmar

Muy a menudo las historias que escribo no son una exhibición de fantasía apabullante sacada de la nada como conejo de chistera. Proceden de dentro. Todo el mundo escribe más o menos de lo que lleva dentro y sobre todo de lo que sabe. Es muy difícil inventar un relato puramente sintético, sin absolutamente ningún apoyo en la propia historia personal.

Yo intento la mayor parte de las veces jugar a la alquimia para transmutar el plomo de la experiencia común en el metal dorado de una historia llena de significado.

Esto es lo que me sucedió al escribir EL CAMINO AL PARAÍSO. La historia se basa en dos experiencias personales. Como explica la introducción, una de ellas se limitó a la conversación casual de una tarde con una chica jovencísima de ojos azules.

Parece increíble que de esa simple conversación saliera una historia tan densa, pero así fue. Aquella joven me animó a hacer cine de calidad, porque hasta ese momento todo lo que producido era cine B. Lo que ella no imaginaba era que el contacto iba a tener tanta fuerza como para inspirarme un guión supuestamente de cine de calidad. La película nunca se hizo y yo elegí transformarla en novela. Tanto en el guión como en la novela, el personaje femenino está inspirado en ella, en aquel breve encuentro de hora y poco, y lleva su mismo nombre.

A la chica aquella le perdí la pista en seguida y nunca más volví a saber nada de ella, salvo un rápido contacto visual en un momento en el que trabajaba en la perfumería de unos grandes almacenes muy conocidos.

Creo que ponerle a la protagonista su nombre y su apellido puede parecer inconveniente y oyese que lo sea. Quizá lo hice como el que introduce un mensaje en una botella y la lanza al mar con la difusa esperanza de que alguien, muy lejos, lo encuentre y lo lea. Quizá quería que fuera como un piloto encendido o como una estrella palpitante que ella alguna vez, gracias al azar, pudiera ver. Sólo aspiraba a que fuera consciente de la impronta que había dejado en mi. Sólo eso y nada más porque desde luego no estoy hablando de amores, sólo de contactos humanos.

Desapareció lo mismo que la muchacha de mi novela (o viceversa) y reconozco que en los casi dieciocho años transcurridos la he buscado como el protagonista masculino la busca en la historia , aunque desde luego no con esa obsesión. Una vez pregunté por ella en la dichosa perfumería lo mismo que el protagonista masculino pregunta por ella en una frutería. Escribí su nombre en Google, facebook y LinkedIn y no apareció .

Hace unos días he vuelto a echar un vistazo. Supongo que habrá influido la nueva aventura en la que me he embarcado, la producción del audiolibro completo de EL CAMINO AL PARAÍSO. Imagino que algo en mí se ha removido al releer esta perturbadora historia del amor como experiencia de lo sagrado.

En este último intento he encontrado a la esquiva muchacha en la red del señor Zuckerberg. La razón de que no pudiera dar con ella era que había alterado su nombre. Y en vez de i.

He visto sus fotos. Conserva en el rostro ese aire de secreta circunspección y lo que me parece una especie de duda, como si no estuviera satisfecha del todo. Pero seguramente es mi impresión y me confundo, porque está felizmente casada y tiene uno o dos hijos pequeños. Su vida, desde fuera parece plácida, aunque su semblante concentrado siembra dudas.

Mi primera reacción ha sido pulsar el botón de solicitar amistad, pero en seguida he cancelado.

Me sentía como el personaje de una novela de Stephen King llamada LA ZONA MUERTA. Se trata de un neurólogo norteamericano de origen polaco a quien su madre creía muerto en la Segunda Guerra Mundial, cuando era un niño. Este hombre llega a saber que su madre aún vive, y también en Estados Unidos. Pero, contra pronóstico, renuncia a ponerse en contacto con ella por creer que enterarse de la noticia no iba a aportar sino perturbación e inquietud a la por fin serena vida de su madre.

Supongo que habría hecho lo mismo en caso de no haber leído la novela, pero no estoy seguro. El caso es que, imitando a al personaje, dejé en paz a aquella muchacha para permitirle seguir con su vida serena. Hablarle y enviarle la novela, como había sido mi primer impulso, temo que habría alterado su paz personal y familiar.

Pero ahí, en alguna parte del universo, la estrella continúa parpadeando y enviando su señal. Si el azar así lo quiere, ella la verá y sabrá que no me dejó indiferente.

José Ortega

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MUERTE DE UN PERIODISTA

@abogadodelmar

Joaquin debía tener entonces como dieciocho años y yo algo así como quince. Se trata de uno de esos recuerdos que permanecen anclados en la memoria sin saber por qué mientras otros se marchan.

Cartagena. Calle Santa Florentina, ya llegando a la plaza de Juan XXIII. Dos muchachos. Joaquin ha estudiado periodismo pero tenía dudas y dificultades respecto a su futuro profesional.

-¿Qué es lo que quieres hacer en la vida ? -le pregunto.

Y él, continuando la marcha y sin mirarme, como si lo tuviera muy claro, me contesta:

-¡Cantar alto y que me oigan!

Lo consiguió. Se convirtió en una voz no sólo crítica sino temida en el ámbito político de Murcia. Ejerció su oficio en varios medios de comunicación dando los palos que creía justos a unos y otros sin reparar en su color. Quizá por eso, según escuché hace muchos años, la ejecutiva local de un famoso y poderoso partido político, no necesariamente de derechas al menos en la apariencia, decidió pasar a la accion.Se reunió con un único tema en el orden del día , que no era otro más que ver la manera de contratar a unos cuantos facinerosos que le diera a Joaquin una paliza como escarmiento por haber cumplido su deseo de cantar alto y que me oigan.

Durante muchos años habló en la SER junto a su entonces inseparable Valentín Contreras. Voz grave, seria y profesional, doy fe.

Más tarde fue jefe de prensa del Ayuntamiento de Murcia, donde aparte de desenvolverse divinamente desde el punto de vista profesional, era querido por todos los concejales y demás familia. Como era un hombre bueno y afable, le salía solo. Todo el mundo lo quería sin que él se esforzara.

Era un contrato lo que tenía con el Ayuntamiento y montó en cólera cuando le anunciaron que se disponían a convocar una vacante de funcionario con una convocatoria a su medida. La plaza era suya. Ya no tendría que andar aquí y allá sometido a las incertidumbres de esa profesión. Pero dijo no y anunció que si se atrevían a hacer algo así, él se encargaría de divulgarlo y armar un escándalo.

Cierto: El que había pasado años denunciando chanchullos no iba a convertirse en el beneficiario repentinamente mudo del último.

Después escribió crónicas al peso para Diario 16. Esto significa que se transformó en una víctima más de este sistema intolerable en el que los periódicos se olvidan de las garantías de los trabajadores y se limitan a pagar (miseria) por crónicas o reportajes.

Cuando desapareció Diario 16 comenzó a irle muy mal hasta que su amigo, el diputado de Izquierda Unida Pedro Antonio Ríos, demostró con hechos contantes y donantes el valor de la amistad llamándolo a Madrid para hacerse cargo de la jefatura de prensa de su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Allí tuve ocasión de visitarlo una vez y me contó los chismes más divertidos y alucinantes de los políticos, y también de más arriba. De nuevo se repitió la situación del Ayuntamiento de Murcia: Todos lo respetaban y lo querían, no importaba el partido. Pero había algo más. Algo que hacía a Joaquin verdaderamente grande, con una grandeza muy superior a la de ser querido y respetado por los importantes: También era amigo de los conserjes y limpiadoras, los conocía por sus nombres y se detenía a conversar con ellos con esa naturalidad que formaba parte de él.

Estuve muchas veces durmiendo en su casa de Murcia. Iba allí desde Valencia muy a menudo para propósitos tan diversos como inútiles, en especial si pienso en la energía que malgasté tratando de conseguir alguna subvención de Cultura para las cosas que hacía.

Él y Ana nunca estaban en el mismo piso. Siempre iban cambiando. Una vez, era junio de 1997, me quedé a dormir con mi entonces amigo José Vicente en el habitáculo que tenían cerca de Correos. Estábamos grabando un documental para TV y esa noche había en el piso de abajo un jolgorio interminable y ruidoso. Eran una o dos estudiantes inglesas celebrando con mucha gente el fin de curso.

Estábamos sin pegar ojo y a José Vicente se le ocurrió llamar a la policia: Joaquin se puso como loco. Habría admitido cualquier solución, incluyendo unirse a la fiesta. Pero no ésa. La policia no.

Otra noche, cuando tenían el piso en La Seda, no había mantas. Pero Joaquin, que era extraordinariamente aficionado a los toros, me dio un capote de torero y con eso es con lo que me cubrí aquella noche.

Fue durante toda su vida un hombre bueno, noble y desinteresado (además de cabezón). Había recogido en sus genes esa predisposición al arte de todos los individuos nacidos de la rama paterna de la familia, incluyendo primos y tíos, y tuvo sus años de pintor al óleo. Pero si hubo algo en Joaquin que invitara a la más pura y rendida admiración era su talento natural para escribir. Sus relatos son simplemente magistrales y en un guiño a su desenfadada afición a la convivencia con sus amigos, publicó recientemente una recopilación bajo el título Veintisiete relatos sobre el nivel del bar.

Una vez, creo que fue después de la presentación en la casa de cultura del tontódromo de mi Gilgamesh, nos fuimos a una bodega los dos primos junto con nuestro ya inexistente tío Juan Miguel, el hermano pequeño de mi padre y de la madre de Joaquín y oveja negra de la familia por vocación, convencimiento y méritos propios. Como tenía afición a sentar cátedra, pronunció mientras servía el tinto de crianza una frase solemne. Dijo, con orgullo de clan, que los Ortega estábamos dotados de “una dosis de honestidad, una dosis de autenticidad” y otra más de algo que por desgracia he olvidado.

En algún momento Joaquin, Juan Miguel y yo llegamos a formar una cuadrilla indómita de mosqueteros que se sabia diferente porque creíamos estar en el secreto de algo indefinido, posiblemente una forma distinta de entender la vida.

Os libro del pesar de tener que leer aquí el proceso de enfermedades que terminó con él. Sólo quiero mencionar, por su dramático valor de símbolo, que en un momento a este brillante periodista radiofónico de voz grave y profesional hubo que extirparle las cuerdas vocales y se quedó mudo. Ya no podía cantar. Ya no lo podíamos oír.

Creo que es muy probable que estuviera hecho de mármol porque le tomó el pelo a la muerte y la estuvo toreando durante años, y sobre todo porque en sus últimos momentos ningún médico podía explicarse por qué seguía aún vivo.

Los indios norteamericanos utilizan una expresión para referirse a la muerte de uno de los suyos. Dicen que se marchó a las colinas de arena. Es una referencia tan buena como cualquier otra para indicar el lugar al que cruzó el pasado 22 de agosto, en plena madrugada.

La cuadrilla de mosqueteros ha quedado disuelta. Estos dos cabrones me han dejado solo. Y yo, lo que hice en la puerta de la sala 5 del tanatorio de Cartagena, fue agarrar el libro negro de dedicatorias y últimos recuerdos y saludos para escribir la misma frase que tantas veces había escuchado de sus labios cuando salíamos de Zalacain, El Sur o cualquier otro antro distinguido: ¡Vamos a tomar la penúltima!

Joaquín Boj, in memoriam

José Ortega

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PARA PEDIR ELECCIONES

@abogadodelmar

Alguien me ha pasado esta web hace un momento . Acabo de llegar del tanatorio y estoy francamente hecho polvo. Me escuecen los ojos por la falta de sueño. Iba a echarme un poco pero el acceso a esta web me ha electrizado y considero que su difusión es un deber cívico.

No temo estar siendo manipulado por el PP ni por las fuerzas conservadoras. Atención a la última de las razones que da la web para cortarles las alas de buitre a los enemigos de España: Romper nuestro país es un trabajo de la élite económica mundial. Olvidad las tonterías de derecha e izquierda. Nuestra lucha es la lucha de toda la humanidad contra cinco familias con un inmenso poder. No hay más lucha que ésa. Y a nuestra generación le ha tocado librar la batalla final.

Por favor, vota y difunde. No vayas de listo o de sobrado diciendo que no vale para nada. Hoy en el tanatorio me decían que lo único que puede funcionar es dejar de pagar impuestos. Sí vale, pero eso no es realista y esto otro sí.

Vota y difunde .

ES LA BATALLA FINAL Y GANARLA ES NUESTRA RESPONSABILIDAD.

José Ortega

Abogado

https://www.eleccionesya.es/https://www.eleccionesya.es/

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SÁNCHEZ = MADURO

@abogadodelmar

Éste es uno de los mensajes de WhatsApp que van circulando de teléfono en teléfono. Con tanta noticia falsa y tanto rumor malintencionado NO SÉ SI EL CONTENIDO ES CIERTO y por eso lo publico dejando constancia simplemente de que se trata de un mensaje que he recibido. Pero lo publico porque los antecedentes del caballero tornan verosímil la información y porque creo que este muchacho tan guapo es lo peor que le ha pasado a España en muchos años.

Texto;

[6/8 13:28] Paquito Ramirez: Hoy es un día tan bueno como cualquier otro para recordar que uno de los socialistas andaluces que se gastaron 15.000€ de nuestro dinero en prostitutas y copas, 4.000€ en comilonas y mariscadas, y otros 23.000€ más de otra tarjeta Black en cosas que todavía no sabemos (se resiste a publicar su información bancaria) es el subordinado (Fernando Villén) del ACTUAL Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía (Javier Carnero Sierra).

Inexplicablemente ni él ha dimitido, ni Susana Diaz le ha despedido, ni el P$Ø¿E? (PSOE) le ha forzado a irse.

¿Tendrá algo que ver que tal persona fuera el Director de la Fundación Fondo Andaluz de Formación y Empleo (Faffe) que financiaba el Instituto de Formación y Estudios Sociales de la cual el marido de Susana Diaz (José María Moriche) cargó y cobró en nómina hasta 102 cursos distintos por parte de una organización que, según la UCO, era “clave en la trama criminal” de los cursos de formación de Andalucía?

¿Dónde están los medios de comunicación explicando estas conexiones presupuestarias que cualquiera puede consultar?

¿Dónde están los medios de comunicación explicando que el P$Ø¿E? (PSOE) De Andalucía adelanta las elecciones autonómicas a Octubre porque el cálculo de los plazos judiciales sitúan la sentencia del Caso ERE en Febrero, e intentan evitar que los andaluces voten sabiendo la durísima sentencia condenatoria de dos décadas de gobierno del P$Ø¿E? (PSOE) ?

¿Dónde la atención ante los movimientos electorales y de censura de un partido político que puede ser condenado por el mayor robo institucional de la historia democrática española?

Tendrán a cientos de periodistas en nómina, pero nosotros, andaluces hartos de tanta miseria socialista, contamos con la verdad, con datos computables, y con la determinación de acabar de una vez con 40 años de miseria y socialismo andaluz.

Así se hará.

[6/8 13:28] Paquito Ramirez: EL MARIDO DE LA PRESIDENTA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA IMPARTIA EN LA MISMA HORA TREINTA CURSOS EN DIFERENTES CENTROS. UN MONSTRUO

Se empieza ahora a entender por qué Grande Marlaska, quiere cargarse a la UCO y dejarla inoperativa ?

[6/8 13:28] Paquito Ramirez: Señores… Ha comenzado la purga en la Guardia Civil.

Este coronel ha demostrado su imparcialidad política investigando varios casos de corrupción del gobierno de Rajoy (PP) durante los 6 últimos años y al PP no se le ocurrió cesarlo. En 2 meses de gobierno de Sánchez (P$Ø¿E? (PSOE) 🌹), primero le retiran los fondos a la UCO para dejar sus investigaciones sin recursos, y ahora cesan a su coronel jefe por “falta de confianza”

Esto empieza a ser Venezuela 2.

*¡¡No te lo quedes, comparte!!*

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