AVENTURAS EN EL ESTRADO 🙄 (II)

@abogadodelmar
Pues señor, ya que me me metido en harina yo solo voy a contar otra. La publico ahora porque esta serie ha brotado de forma espontánea y burbujeante y sobre todo a petición de la gran Rosama Hevia, pero sucedió hace una semana.

Puede que por casualidad alguno de vosotros se haya enterado de que hace unos días ha estado lloviendo un poco en el Alicante y Murcia. Puede que Dana sea el nombre de una diosa celta irlandesa, la madre del pueblo mítico los Tuatha Dé Danann, pero aquí fue el diluvio universal.

Un servidor tenía juicio en Cartagena el lunes 16 y ese fin de semana no hice más que morderme los puños de ansiedad y preocupación por temor a no poder cruzar la zona cero del temporal.

No hacía más que mirar la previsión del tiempo en los informativos y en Google y tuve ocasión de escuchar la voz enlatada de la DGT.
Por fin, después de tanto sufrimiento, pude cruzar triunfalmente el domingo 15 y presentarme el lunes en el juicio.

Recuerdo que antes de entrar la funcionaria salió a preguntarme si yo había pedido la suspensión. Le dije que no y entonces lo atribuí a una simple confusión, pero no lo era.
El juicio comenzó con retraso de media hora por puro gusto del juez, puesto que antes del mío no había ninguno. Cuando la funcionaria nos invitó a pasar me sorprendió la contemplación del señor en camisa y sin toga. Él usa a veces corbata y otras pajarita pero ese día ni la una ni la otra. Además llevaba abiertos demasiados botones de la camisa. Más que un juez parecía un miembro de Médicos sin fronteras acalorado  o un estibador no muy robusto. En las manos no tenía la ley de enjuiciamiento civil sino el teléfono móvil y su primera frase fue: “Temperatura veinte grados. Humedad relativa 40% y subiendo“.

No me pareció un parlamento muy propio de una sala de justicia pero lo único que podía hacer era sentarme con cara inexpresiva y sacar los trastos de matar (bueno perdón. Me refiero al iPad y el expediente).
El juez ordenó poner en marcha la grabación y entonces, en lugar de pronunciar las palabras rituales relativas al juicio ordinario, número de procedimiento y todo eso, dijo lo siguiente:

–Que habían tenido goteras en la sala de audiencias y se habían visto obligados a secarlas.
–Que la temperatura no paraba de subir.
–Que la sala de audiencias no reunía condiciones y que quizá fuera mejor celebrar el juicio en su despacho, pero que no ganaríamos nada porque su despacho no estaba mejor.
–Que con ese calor no se veía capacitado para hacer el juicio porque le era imposible concentrarse.

Repito que todo esto quedó grabado por orden de Su Señoría.
Entonces le cayó un regalo del cielo porque el único testigo no había podido comparecer por enfermedad y yo había pedido la declaración en su domicilio con arreglo al artículo 311 de la LEC, cosa que ya había sucedido con el mismo testigo en otro procedimiento llevado por la misma Señoría.

Creía que la cosa se iba a resolver de la misma manera que entonces: Se celebra el juicio, después se recibe declaración al testigo en su domicilio y finalmente conclusiones escritas. Pero pensaba que las conclusiones de la abundatísima prueba documental se harían oraolmente en aquel momento. Para eso llevaba días afilando los cuchillos.
Pues no. Utilizando el pretexto de no llevaba un justificante médico reciente (aunque se había anunciado su aportación) decidió suspender el acto.
Salimos todos y al poco lo vi salir a él con su teléfono móvil dotado de esa fantástica App con estación meteorológica incorporada en una mano y una botella de agua de litro y medio en la otra.

La conclusión final de esta historia es que pasé unos días de angustia y zozobra porque tenia no poder llegar al juicio y me metí mis buenos 300 km de coche sólo para que el juez suspendiera porque tenía calor 😳.

José Ortega

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AVENTURAS EN EL ESTRADO 🤓 (I)

@sbogadodelmar

Después de pasarme el fin de semana preparando y ensayando los informes orales de los dos juicios de hoy (dos juicios seguidos en dos sedes distintas con una diferencia de hora y cuarto entre ambos) el primero se ha reducido a la ratificación del arquitecto y ahí se ha acabado todo, porque el testigo está enfermo y debe declarar en casa. Las conclusiones serán por escrito tras esa declaración, lo que me deja sin el gusto de soltar el discurso.

El otro juicio ha registrado un incidente. En mis conclusiones he expuesto que la demandada cuando contesta a la demanda falta a la obligación del artículo 504.2 de la LEC que manda que el demandado acepte o niegue los hechos de la demanda. Básicamente esos hechos consistían en determinadas obras en determinado inmueble. He añadido que la forma de contestar implicaba el reconocimiento implícito de las obras porque decía que no tenía autorización del arrendador para hacerlas y cosas así.

El final de mi informe ha consistido en decirle a la jueza que éste es un pleito entre un albañil y una multinacional muy poderosa que se dedica a construir hoteles y complejos turísticos por todo el mundo por lo que echarlo de la casa que él mismo construyó (el pleito va de eso) es destruir su vida, su memoria y sus afectos. En cambio si le da la razón a los otros eso no será más que un número muy pequeño en una cuenta de resultados.

La abogada de la otra parte creo que debe hacerse sentido en ridiculo por la primera parte de mi intervención porque al llegar su turno ha comenzado a decir, de modo más buen colérico, que ella no estaba obligada a aceptar o negar los hechos sino que era yo el obligado a demostrarlos. Lo curioso es que se dirigía a mi, y esto es muy incorrecto. Parecía una madre ofendida echándole una filípica a su hijo por no lavarse las manos antes de comer.

Los letrados en el uso de la palabra deben dirigirse al juez y nunca al otro letrado. Pero en fin, he aguantado no sé si cinco minutos esperando en vano que Su Señoria le llamara la atención. Como eso no pasaba, y aún sabiendo que era mejor callarme la boca, le he pedido: “Díselo a la jueza” .

¿Que creéis que ha sucedido? La jueza me ha llamado la atención ordenándome que no interrumpiera a la letrada en el uso de la palabra, recordando que ella no me había interrumpido a mí y advirtiéndome que no volviera a interrumpirla.

Como se puede imaginar he contestado sí Señoría y perdón Señoría, que es exactamente lo debido.

Lo no debido era decir “Señoría disculpe pero no ha sido propiamente una interrupción sino el amable recordatorio, que Su Señoría debía haber hecho pr propia iniciativa, de que la compañera no tiene por qué echarme a mi una bronca desde el estrado, sino que debe dirigirse. Su Señoría porque es así como funciona y es así como se producen los informes en Sala”.

Y ésta es mi historia de hoy, pero tengo más 🤓

José Ortega

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ES QUE NO LO ENTENDÉIS

@ abogadodelmar

Contemplo con indescriptible simpatía el efecto de la niña sueca que no sé de qué manera tanto y tan merecido relieve ha alcanzado en la lucha por el medio ambiente. No sólo lo contemplo sino que también lo agradezco en la parte alícuota que me corresponde como ciudadano de la Tierra, que es lo único que tenemos y constituye el ex–Paraiso que deberíamos conservar. Claro está que el motivo de mi agradecimiento es que la niña y sus seguidores trabajan y se esfuerzan con generosidad para todos.

Por cierto que este fenómeno me recuerda la cruzada de los niños, otro suceso peculiar que tuvo lugar cuando tampoco se sabe cómo unas mesnadas de tiernos infantes se concibieron la idea de viajar a Tierra Santa para liberar los lugares donde nació y vivió el Maestro.

Dicho esto debo exponer que estoy ya muy aburrido de escuchar en los informativos que los activistas aspiran a sensibilizar a los gobiernos a fin de que tomen medidas etc etc. Totalmente aburrido, harto y desesperanzado.

La razón es que las súplicas se dirigen a los destinatarios equivocados. Por favor, ahora soy yo el que suplica. Suplico a niños, jóvenes, maduros y ancianos que entendáis que vuestras movilizaciones no son más que un numerito más en el gran y triste teatro del mundo, porque esos gobiernos a los que pedís que tomen medidas no pueden haceros caso. No son más que peleles y fieles sirvientes de quienes mandan realmente, de quienes deciden realmente y de los genuinos culpables de la agonía de nuestro mundo físico.

Esos culpables, queridos amigos, son las potentes, invencibles e intratables multinacionales que en esta selva de capitalismo sin alma hacen y deshacen, ponen y quitan y nos tienen a los habitantes de la Tierra bien apañados. Todos y cada uno de los políticos que pululan por la faz de la tierra en cuestión (con honrosas excepciones que sólo sirven para confirmar la regla) no son los payasos tristes en este circo diabólico.

Esos completos mierdas no sólo carecen de capacidad de decisión y de mando en plaza a pesar de las escoltas militares, los símbolos del poder y del lujo de sus palacios. Carecen también de dignidad, de ética, de vergüenza y de humanidad. Han vendido su conciencia y su alma a los amos y entended bien esto, por favor: No están aquí para resolver nuestros problemas sino para garantizar que no se resuelven ni se resolverán nunca, porque éste es un mundo perfectamente simétrico en el que la desgracia de la Humanidad y la putrefacción de la Tierra tienen su inmediato reflejo en la obscenamente prosperidad de las cinco o seis familias que lo controlan todo. Esos payasos son los guardias jurados encargados por los amos para que todo siga como está.

Por lo tanto, cuanto más reclamáis la atención de Naciones Unidas, de los gobiernos y de la madre que los parió a todos, más y más eficazmente estáis contribuyendo a la escenificación de la realidad paralela, la realidad que nunca existió y contribuyendo al dulce pero engañoso sueño de que los políticos gobiernan y gobiernan para el bien común.

Les estáis haciendo el juego. Pedid lo mismo en otro sitio. De verdad, y disculpad por favor mi insistencia: Éstos no son más que payasos. Pedid a los amos del mundo. Hagamos ente todos algo grande y que funcione.

Perdón pero voy a contar aquí algunas batallitas que ya he publicado pero parecen venir a cuento.

No hace mucho me llamaron de TVE para pedirme intervenir en directo desde la playa de Cullera en el programa LAS MAÑANAS DE TVE con motivo de la cumbre del clima de Paris.

Al llegar al sitio me lamenté con la periodista de que era una pena que no se pudiera contar la verdad. Ante su mirada interrogativa añadí que había cambio climático porque ellos querían y que podía afirmarlo con contundencia después de haber estado ayudando durante años a Simon Hebert Faull, Coronel del ejército del aire de Venezuela, ingeniero e inventor, a divulgar y distribuir su reactor Faull, un cacharro cuyo precio de venta al público habría sido de 20€ y que tenía la triple cualidad de eliminar prácticamente las emisiones contaminantes en motores de gasolina, reducir el consumo un 68% y aumentar extraordinariamente la potencia. Y nadie hacía caso a Simon, que murió en la ruina.

La periodista me tranquilizó diciéndome que iba a poder contarlo y que ella me daría pie y habría un debate con la mesa de los señores con tertulios. Pero llegado el momento sólo la dejaron preguntarme por el efecto que tendría en la costa la subida del nivel del mar.

El 28 de junio de 2008 monté en Denia un seminario para que Simon expusiera públicamente no su invento del reactor Faull sino otro tan extraordinario que reduce al reactor a la categoría de chiste y del que no puedo hablar aquí debido al apego que aún tengo a la vida.

Quiero aclarar que el breve vídeo de abajo se grabó en cinta DVCPRO, el formato digital profesional con el que hice todos mis documentales para TV, y que la cinta sufrió un accidente antes de que pudiera editar el vídeo completo. Malo porque os quedáis sin escuchar lo importante pero quizá regalo del destino porque lo que pasó después convierte la intervención de Simon en un peligro para cualquiera que las divulgue y en concreto para mí persona, como ya he insinuado arriba con no demasiado disimulo.

Sólo puedo afirmar que el problema de la contaminación, el problema de la carestía y escasez energética, el problema del cambio climático y el problema de la Tierra, nuestro hogar, se va a paseo, son todos ellos ficticios y los padecemos y nos iremos todos a pique no por ineptitud o insensibilidad de los gobiernos y los políticos sino porque para esas cinco o seis familias somos poco más que sociedades de hormigas con las que experimentar.

Yo, queridos míos, creí encontrar la solución y efectivamente parecía buena y plausible. Esa solución era mi proyecto de reforma de la Constitución resumido en el manifiesto 2012, que incorpora todas las claves para que la democracia sea de verdad y por supuesto para imponer el respeto a nuestra madre humillada,la Tierra.

Pero no salió adelante en parte gracias al boicot de ese maravilloso e indescriptible colectivo que tanto lucha por el pueblo que es el 15M y en parte por la desidia, la pereza y la falta de voluntad de lucha de ese mismo pueblo al que pertenezco.

Desde que el manifiesto 2012 se paró me desecanté y me harté de tirar del carro. Podría haber dado el alma y agotado mi cuerpo sin pedir nada a cambio si hubiera tenido respaldo. Pero no lo tuve y por eso se acabó. Ya sólo escribo cuando la sangre se me transforma en fuego como esta noche viendo a la niña en el informativo.

Tengo que preparar dos juicios para el lunes y voy asfixiado. No debería haberme puesto a escribir, pero ya sabéis lo que dijo Pascal. El corazón tiene razones que la razón desconoce.

José Ortega

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¿POR QUÉ LEER GILGAMESH Y LA MUERTE?

@abogadodelmar

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1. Porque es la recreación del poema de Gilgamesh, escrito en Mesopotamia.

2. Porque el mito de Gilgamesh es la obra literaria más antigua de la Humanidad.

3. Porque contiene los famosos precedentes anteriores a la Biblia que hacen referencia al diluvio universal y a un patriarca que se salvó subiendo a bordo de una nave parejas de todos los animales.

4. Porque plantea la inquietud de un hombre joven (Gilgamesh, el rey de Uruk) ante la muerte y relata su largo viaje en busca de la inmortalidad.

5. Porque se trata de una rara excepción en el contexto de la literatura de Mesopotamia al plantear dudas existenciales inauditas para la época.

6. Porque el asiriologo Giovanni Petinato aseguró en 2000 haber traducido una tablilla según la cual Gilgamesh se suicidó tras su regreso a la ciudad de Uruk.

7. Porque una misión arqueológica alemana informó a la BBC en abril de 2003, durante la invasión de Irak, de haber encontrado la tumba de Gilgamesh, a quien se consideraba un personaje de ficción.

8. Porque la novela completa las lagunas del texto cuneiforme y mejora su triste y decepcionante final.

9. Porque el argumento de la novela expone un viaje interior hasta los pozos profundos de la personalidad del héroe.

10. Porque, debido a sus contenidos y enseñanzas, un psicólogo ha estado recetando la lectura de esta novela como terapia para al menos un paciente.

11. Porque tanto el texto mesopotamico como la novela constituyen un canto a la amistad.

12. Porque la novela lleva dentro el cuento de la piedra resplandeciente, que especula con la felicidad como un sentimiento interior desconexionado del entorno.

13. Porque esta novela es el inicio de mi tributo a la incomparable ciudad de Aguilas a través de mi trilogía KHOL.

14. Porque la trilogía KHOL, por su vinculación con Aguilas, fue incluida en e volumen RUTAS LITERARIAS POR MURCIA junto con obras de Goytisolo y Vázquez Montalban.

15. Porque tú también vas a morir un día.

16. Porque el autor de esta novela es ese buen escritor, excelente ciudadano y mejor persona que soy yo 😁.

KHOL (MITO & REALIDAD)

La ciudad de Aguilas, la trilogía y yo

ALGUNOS ARCHIVOS DE GRABACIÓN DE EL VIAJE, PELÍCULA ARTESANAL BASADA EN EL CUENTO DE LA PIEDRA RESPLANDECIENTE Y RODADA EN AGUILAS HACE AÑOS CON UNA AYUDA ECONÓMICA DEL AYUNTAMIENTO. FUE MI PRIMER TRABAJO AUDIOVISUAL DE LOS MUCHOS QUE VINIERON LUEGO.

EL FAMOSO PINTOR MANOLO CORONADO FUE TAN AMABLE DE HACER UN CAMEO ENCARNANDO AL POSEEDOR DE LA PIEDRA RESPLANDECIENTE.

INTERIOR NATURAL EN LA TORRE DE COPE (ABAJO).

LOCALIZACIONES EN ISLA NEGRA Y LOS COCEDORES.

Feliz lectura 🤓

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ANA MARIA MUÑOZ. IN MEMORIAM

ANA MARIA MUÑOZ. IN MEMORIAM

@abogadodelmar

—No tienes madera de arqueólogo.

Me lo dijo tan tranquila y desde luego sin pretensión de ofender. Simplemente estaba recurriendo a una descripción de la realidad lo mismo que habría descrito una punta de flecha auriñaciense  y por tanto la observación  carecía de todo sesgo.

Yo tenía 17 años y estábamos excavando un poblado íbero romano en Baena bajo un sol más bien implacable. Nos levantábamos a las cinco y aún era noche cuando dejábamos los vehículos e iniciábamos el camino monte a través por las laderas peladas.

Éramos catorce  personas en aquella gran cuadrícula rectangular. Diez estudiantes y tres  profesores aparte de ella, la directora de La excavación. Su nombre era Ana María Muñoz Amilibia, pero debido a la enorme autoridad de que estaba investida, todos la llamábamos, reverencialmente, la jefa.

Salíamos de aquel infierno a las tres y después de comer y de algo de descanso tocaba ir a una especie de patio enorme donde pasábamos la tarde lavando la poca cerámica que se podía rescatar de aquel yacimiento no precisamente generoso.

Durante el corto paseo hasta aquel lugar, el sol de Córdoba nos achicharraba de lo lindo. Todo resultaba inhóspito y difícil y personalmente supongo que se me notaba. Por eso la jefa había hecho aquella apreciación en realidad tan certera. Lo único que hacía entre las seis de la mañana y las tres de la tarde era darle al pico como un albañil y poco más.

Fue aquel aburrimiento lo que me impulsó a la  broma. Entre nosotros había un estudiante llamado Antonio (el nombre supuesto) que se distinguía por sacar pecho con la jefa siempre que podía. Y además tenía buena vista y suerte. Varias veces encontró en aquella escombrera estéril y desagradecida una cuenta de collar, y cada una de las veces había acudido a la jefa con el pequeño objeto en la mano diciendo en voz muy alta: “Mire, Doña Ana María, lo que he encontrado”.

Resolví que ya era hora de que Antonio pasara a competir en las ligas superiores y encontrase algo más valioso para llevárselo a la jefa. Una moneda, por ejemplo. Y para facilitarle la tarea, aquella tarde en el patio de lavar cerámica me saqué del bolsillo una peseta y le di unos buenos martillazos. Después desprendí de una tubería algo  de verdoso oxido de cobre y se lo pegué con superglue. A la mañana siguiente me tocó buscar objetos formando pareja con Sntonio. Esto es algo que normalmente se hace descargando las esportillas de tierra procedentes de la excavación en una criba. De  esta forma se pueden rescatar  hasta las piezas más pequeñas. En aquella excavación, sin embargo, no se hacía así. La tierra se volcaba en una carretilla y era revisada utilizando triángulos de enrasar.

Llegado el momento, durante un descuido de Antonio, dejé caer en la carrerilla la moneda falsa. Estaba seguro de que su vista de lince la iba a detectar en seguida pero me equivocaba. Entonces comencé a empujarla  con el triángulo pero ni así la veía. Por fin no tuve más remedio que decirle: ¿”Qué es eso? Parece una moneda”. 

 Sólo entonces la vio, pero mi plan había empezado  a torcerse. Cuando por fin conseguí que la tomara en sus manos, anuncié a voz en grito: “¡Antonio ha encontrado una moneda!”. 

¿Qué creéis que hizo? Me corrigió de una forma muy honesta aunque no era eso lo que yo necesitaba. Dijo: “ No, no… ha sido Pepe el que la ha encontrado”, amenazando de esta forma en transformarme, si no en el cazador cazado sí al menos en el bromista embromado.

 Como en aquel puñado de tierra no aparecían más que fragmentos muy estropeados de cerámica basta de cocina (no precisamente terra sigilata, ni siquiera campaniense), la noticia congregó a todo el personal en el centro de la cuadrícula. De acercó en primer lugar el profesor Luis )nombre supuesto), quien, tomando la moneda, la examinó  y a pesar de los años transcurridos aún recuerdo su voz como si fuera ahora.

—¿Sabes qué te digo? Que es de oro —proclamó con gran autoridad.

La mayoría de las monedas que aparecen en las vilas romanas son de cobre. Eso ya habría sido muy bueno. Pero no. Ésta era  de oro. Normal, pues se trataba de una rubia.

Inmediatamente apareció la jefa y, tras examinar aquella maravilla de maravillas, dijo:

—Luis esto es una peseta.

La anécdota fue muy celebrada y en su memoria dibujé un comic al que por desgracia le he perdido la pista.

Cierto, no tenía madera de arqueólogo. Y me aburría. Recuerdo que una vez estaba la profesora Elena Conde en el departamento de arqueología. Después de examinar unas cuantas pequeñas piezas de cerámica dijo:

—Son verdaderamente estéticas.

Y a mí me pareció que todo aquello no iba conmigo porque le faltaba el alma. La arqueología trata con objetos casi como lo hacen las ciencias experimentales. Objetos vacíos y sin alma, por supuesto. Por eso escribí La Piedra Resplandeciente, una novela épica sobre la Edad del Bronce en Aguilas, y me inventé al héroe local Idar Dorainn, un esbozo de idioma, un cuadro de creencias y una historia mitológica sobre el descubrimiento de la aleación de cobre con estaño. La jefa la leyó y le gustó lo suficiente como para anunciarme que pensaba incluirla entre las lecturas recomendadas a sus alumnos de la UNED



A ella le debo por entero la existencia de la penúltima novela que he escrito, Nafuria (el origen de Dios), una puesta en escena de la teoría de Freud con arreglo a la cual lo que relata el libro del Exodo es lo que sucedió en Egipto después de que la reforma religiosa de Akenaton se viniera abajo.  Tuve la inmensa suerte de escuchar esto de sus labios en la asignatura Arqueología de Oriente y Grecia, en cuarto de carrera, cuando se refirió al librito de Freud Moisés y la religión monoteísta.

También había querido regalarle esta novela, pero había pasado mucho tiempo desde que allá por el 2002 había contactado con ella para grabarle la en vídeo una entrevista. Me dijo entonces mi compañero José Miguel García Cano que la jefa padecía Alzehimer y hace pocas fechas me he enterado de su muerte.

Ana María Muñoz fue una mujer prestigiosa, admirable y justamente admirada. Cuando estaba (yo)  en primero alguien me dijo que ya entonces era una autoridad europea en neolítico, y aún la  recuerdo hablar de la Troya 7A, del nivel natufiense del tell de Jericó, de su datación en un 8000 a JC, de las torres macizas de la ciudad fortificada  y de la rivalidad entre dos arqueólogos ingleses por encontrar los primeros indicios de la aparición del neolítico. Uno buscaba el primer hueso de animal domesticado y la otra la primera semilla cultivada. Siento recordar sólo el nombre de Miss Kenyon.

Tan claro conservaba en mi memoria todo lo que escuché con 17 años de Ana María Muñoz que cuando escribí Los cinco guiones de Génesis, mi serie documental de prehistoria para TV, no necesité consultar un solo manual. La suficiencia y seguridad con  la que los escribí resultó casi insolente.

Fuimos catorce los inocentes muchachos y muchachas que tuvimos el privilegio de integrar la primera promoción de Arqueología de la Universidad de Murcia. En realidad la arqueología en Murcia la modeló ella. Puede decirse que se la sacó de la manga y que hizo lo que sólo está al alcance de los grandes, como es formar una escuela.

Y  hablando de semillas, con esto Ana Maria Muñoz había sembrado catorce. Uno siembra y no sabe si va a crecer algo y lo que va a crecer. En mi caso, la fue un aprendiz de escritor sin madera de arqueólogo pero interesado por los hechos espirituales y atrapado por la historia el pensamiento.

Mi agradecimiento no tiene límites.

josé Ortega

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LA PIEDRA RESPLANDECIENTE. PRESENTACIÓN DEL AUTOR

@abogadodelmar

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LA INMENSA TUMBA DE DON CHARLES LUIS DE SECONDAT

@abogadodelmar

Montesquieu

Ya hace tiempo que no tengo el gusto de escuchar en el Congreso de los Diputados el reproche que antes solían dirigirse unos a otros…¡Usted ha enterado a Montesquieu. Esto lo decían para significar alguna actitud contraria a la separación de poderes, pues como ya sabéis este amable ilustrado francés sentó las bases teóricas de la separación entre legislativo, ejecutivo y judicial como base fundamental de la democracia.

Quizá hayáis oído hablar de algo bastante abstruso llamado Constitución española. Se trata de un conjunto de letras, signos de puntuación, palabras, frases y párrafos agrupados en artículos y publicados en el BOE.

La Constitución fue aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, pero puede que hubiera sido adecuado celebrar la votación popular el día 28 de ese mismo mes. Digo esto porque es más bien una broma pesada y no sólo debido a que lo poco que tiene de bueno los poderes públicos no lo cumplen, sino porque presenta carencias inauditas y regulaciones incomprensibles.

Confieso que hasta este momento estaba convencido de que la separación de poderes estaba recogido en la Constitución como principio básico de la democracia. Pues no: Una lectura detallada confirma que, por decepcionante que parezca, no es así. Esto naturalmente tiene consecuencias porque un asalto a la separación de poderes podrá servir de base a la crítica en la barra del bar, incluso el bar del Congreso, pero no a una impugnación judicial.

Temo que los padres de la Constitución tramaron conscientemente un Estado totalitario (indudablemente al servicio del capitalismo internacional) en el que dejaron el principio de separación de poderes fuera de la norma suprema porque quisieron hacerlo.

Pues bien, la pregunta que cabe hacerse es si incluso así en España hay separación de poderes. Menos mal que la hago yo (y claro está que se trata de una pregunta retórica), pues si alguien me la formulara a mi le pediría que dejara de hacerme perder el tiempo con tonterías.

No voy a dar una respuesta explícita. La deduciréis vosotros mismos de los ejemplos que pongo a continuación

En el ámbito de los tribunales del orden contencioso administrativo (A donde tienes que ir si quieres discutir alguna decisión del Estado, es decir de los partidos políticos) ya hace tiempo que me di cuenta de que un recurso tiene posibilidades mínimas de prosperar porque el gobierno (es decir los partidos políticos) se asegura de que los ciudadanos pierdan todos los litigios a través de la colaboración de sus amigos los jueces, que dictan las sentencias que a ellos les complacen.

Una vez formulé recurso contencioso administrativo contra la aprobación de un proyecto de obras en La Palma. El proyecto, con infracción brutal del artículo 44.5 de la ley de costas, incluía un paseo en la ribera del mar y yo creía que el asunto era pan comido. La Audiencia Nacional dictó sentencia diciendo lo siguiente:

—Es cierto que la senda peatonal prevista en el proyecto es un paseo marítimo.

—Es cierto que ese paseo marítimo discurre por la ribera del nar.

—Es cierto que el artículo 44.5 de la ley de costas prohíbe los paseos en la ribera del mar.

—SIN EMBARGO, si el Ministerio de Medio Ambiente considera que el paseo debe ir por la ribera del mar, irá por la ribera del mar y no hay más que hablar

Cuando leí esta sentencia apenas lo podía creer. Sentí vergüenza y pena por formar parte de este país y de llamarme español. Sus consecuencias van mucho más allá de lo que está a la vista. Algo que sí garantiza la Constitución (en su mundo de retórica vacía) es la seguridad jurídica. la seguridad jurídica implica que todo ciudadano sepa lo que puede hacer y no debe hacer no sólo él mismo, sino también la Administración. Este saber a qué atenerse está plasmado en las leyes. Si la ley de costas prohíbe los paseos en la ribera del mar, todo ciudadano tiene derecho a creer a pie juntitas que los paseos están prohibidos en la ribera del mar y a actuar en consecuencia. Por ejemplo impugnando un proyecto que infrinja el precepto.

Pero si los magistrados, en sus locas ansias por complacer a quienes los han puesto ahí (los partidos políticos), imponen en su sentencia algo total y absolutamente contrario a lo que dice la ley, la consecuencia es clara: Ya no hay ley. Nadie podrá nunca estar seguro de lo que la Administración puede o no puede hacer aunque lo lea cien veces en el BOE, porque eso ya no dependerá de la ley sino de lo que en cada momento le parezca bien a jueces y magistrados según el humor con el que se hayan levantado ese día. De manera que no solamente el poder ejecutivo (los partidos políticos) mangonea al poder judicial mediante los nombramientos de sus magistrados, sino que los jueces ya se consideran con licencia para modificar o derogar la ley que deberían aplicar con rigurosísima fidelidad, con lo que se convierten en legisladores (y tengo más ejemplos que no expongo por falta de espacio).

¿Hay separación de poderes en España?

Responde tú mismo.

Veamos ahora qué sucede con el poder legislativo. El 20 de diciembre de 2012 tuve el alto honor de ser recibido en el Congreso de los Diputados por la diputada del PP Doña Teresa de Lara, a la sazón ponente del proyecto de reforma de la ley de costas. Esta señora me dio a entender que no se iban a introducir enmiendas que no fueran autorizadas por el gobierno. Lo mismo me dijo el portavoz del PP en el Senado.

¿Pero entonces quien hace las leyes?

Hace ya tiempo que los medios de comunicación, como si fuera lo más normal del mundo, aluden a “la nueva ley del gobierno” o dicen que “el gobierno ha hecho una ley”. La vieja fórmula de que las leyes las aprueban las Cortes parece desfasada.

¿Hay separación de poderes en España?

Responde tú mismo.

Quizá con esto te sientas tentado de creer que es el gobierno quien lo decide todo. Sí y no. Los auténticos propietarios de España, los que mandan, os que hacen y deshacen y disponen de nuestras vidas, son unos grupos de bandoleros que tienen todo el aspecto externo de organizaciones de delincuencia organizada y que conocemos popularmente como partidos políticos.

Los partidos están recogidos en la Constitución. Su artículo 6 manda que su funcionamiento interno interno debe ser democrático y todo lo que puedo decir al respecto es permite que sonría.

Por lo que yo sé, los partidos políticos en España no tienen un régimen interno democrático, sino todo lo contrario.

Acabo de escuchar en el informativo que acusan a Alberto Ribera de conducir Ciudadanos mediante procedimientos caudillistas y de decidir todo unilateralmente. Una persona humana que en tiempos fue mi amiga me contó durante una cena en un restaurante vegetariano del centro de Madrid que había sido miembro del PSOE durante un breve periodo, antes de salir huyendo a vista de sus estructuras antidemocraticas y de la total y absoluta imposibilidad de participación interna. Cuando el partido popular se cargó a Alberto Costa por decir que era el Secretario General en la Comunidad Valenciana, la dirección central se burló de los estatutos de su propio partido y de su propio sistema de garantías porque con arreglo ellos la dirección nacional no es nadie para intervenir en el organigrama del partido en una Comunidad. Cuando Aznar decidió que el secretaría general de su partido sería elegido por cooptación y designó a Rajoy porque le dio la gana, al margen de todo cauce democrático y como si fuera un emperador persa, ningún periodista movió una ceja.

Por lo tanto, de democracia interna poco o nada. En cuanto a los fines que persiguen los partidos, todo sugiere que se trata de cuadrillas de pillos cuya ansia principal es forrarse y saquear España, y está vez no me cansaré en poner ejemplos porque no encontraría el fin.

Sí, amigos. Nada de legisladores. Nada de jueces. Todo depende de la voluntad de estas cuadrillas de pillos y por eso España se hunde.

Aquí todo el mundo roba, pero los partidos son estructuras dotadas de su propio régimen nobiliario. Sólo los notables, esos auténticos señores feudales de la democracia, pueden gozar del privilegio de las puertas giratorias y entrar a formar parte (supongo que como abre puertas, valga la redundancia) de una multinacional tras su paso por el gobierno. Por eso los gobiernos trabajan para las multinacionales, no para los ciudadanos. A sus ministros los intereses generales no les importan nada. Ellos luchan desde dentro del sistema para que el capitalismo internacional nos apriete las clavijas más y más a y de esta manera merecer su futuro empleo de porteros de lujo al servicio de los auténticos jefes.

Estimado señor D. Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu: No sé dónde está usted enterrado, pero sus propuestas en pro de la democracia yacen en España bajo toneladas de tierra.

José Ortega

ABOGADO

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