¿ES CLAUDIO BANDINI EL MEJOR ACTOR EXISTENTE?

@abogadodelmar

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LO CONFIESO: PADEZCO ORTOREXIA

@abogadodelmar

Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

@abogadodelmar

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Cuando volvía del colegio, mi madre solía tener preparado un pocillo con mayonesa recién hecha que yo tragaba mojada en pan con una satisfacción difícil de explicar aquí. Ahora, mucho tiempo después, ha dejado esa práctica. El otro día me preguntó si quería un poco de mayonesa y le dije que sí. Me advirtió que era de bote y entonces rectifiqué y la rechacé alegando que no quería intoxicarme con la buena dosis de aditivos químicos que suelen llevar esos envases. Ella se defendió comentando que hacia unos días había escuchado en televisión un reportaje diciendo que hacer mayonesa en casa es peligroso debido a la posibilidad supongo de que el huevo se descomponga.
Aunque no le dije nada, sentí hacia aquel sistema de  propaganda sin escrúpulos una repulsión mucho más honda y fuerte y un asco mucho más marcado que los que sentía ante la bomba de tóxicos de la mayonesa embotellada. Sólo mediante un abuso de poder absolutamente extraordinario y unplan  de intoxicación mental tan refinado como perfecto es posible engañar a los ciudadanos hasta el ridículo de hacerlos creer que una práctica que han seguido con éxito durante toda una vida de pronto se ha vuelto un peligro mortal.
Pues bien, esta mañana me encontraba en el bar el Malecón del puerto de Sagunto tomando café con mi amigo el Jipi, a la sazón  pescador de trasmallo. La televisión mostraba el programa de entrevistas de la primera cadena y aunque no lo escuchaba, he podido ver por los letreros que los de arriba acaban de ingeniar una nueva fórmula, muy sutil y peligros, contra l disidencia. En este caso contra la rebeldía aparentemente inocua de rechazar la mayonesa de bote. Lo que decía el cartel es lo siguiente: “La ortorexia consiste en la obsesiòn por  comer sólo alimentos saludables”, y yo no podía creer que existiera tanta perversión. Bueno, sí.
Uno de los aspectos de mi reforma de la Constitución resumida en el Manifiesto 2012 es justamente el de las iniciativas que deberían adoptar los poderes públicos a fin de obtener una auténtica salud integral en los ciudadanos a través de hábitos de nutrición saludables. Y lo promocionaba diciendo que los hospitales se quedarían vacíos pero por falta de enfermos.

No sé lo que estaban hablando en el programa, pero la sola visión del letrero ha hecho que se me encienda una luz roja. Se trata de una luz roja más, no de la única ni tampoco de la última. Esto es sólo un paso adelante en la repulsiva, gigantesca, peligrosa, sucia e inaceptable manipulación del sistema para favorecer a las grandes multinacionales agroalimentarias.Estamos rodeados de unas estructuras sociales podridas, corruptas, agresivas y extremadamente manipuladoras en todos y cada uno de los órdenes de la vida. Pero lo que aquí sucede es que, siendo importantes una justicia independiente, una política limpia, una democracia auténticamente participativa y un medio ambiente saneado, las cuestiones que atañen a la nutrición y la salud son incluso más importantes puesto que comprometen nuestra calidad de vida y también su duración.
Tal como lo veo yo, el sistema está trabajando en una constante conspiración cuyo objetivo es conseguir el estado de enfermedad crónica en la mayoría de la población, y veo que todo forma parte de un ciclo perfectamente estructurado y de una serie de ruedas dentadas cuyos engranajes encajan a la perfección los unos con los otros pese a ser invisibles a nuestros ojos o a los ojos de la mayoría (a los míos desde luego no). Por una parte, y según ya expuse en mi conferencia Globalización y nutrición, el comercio a escala mundial de productos de alimentación no podría existir sin la sopa de aditivos químicos que estos puercos mezclan con eso que por puro gusto llaman comida.

Por otra parte, la continuada ingesta de porquería nos pone enfermos y por esa razón tenemos que pasar a la fase B, que consiste en el sistema de salud. Los ciudadanos que contraen cáncer, diabetes o enfermedades cardiovasculares como consecuencia de los venenos que hay en los supermercados con el visto bueno d gobierno, van al médico de cabecera. Pero el médico en cuestión es al mismo tiempo agente y víctima del sistema, puesto que en la Facultad de Medicina le han enseñado muchísima Farmacología y nada de nutrición, lo que les impide desde luego cumplir con la máxima clásica que dice que tu alimento sea tu medicina. Y estos médicos, que en realidad no lo son, se limitarán a recetar los medicamentos que antes les han metido por los ojos los visitadores médicos.
El enfermo acudirá con la receta a la farmacia, donde les entregarán los medicamentos a costa de la maltrecha Seguridad Social. El bloqueo que este sistema putrefacto aplica a los médicos al privarlos de su derecho y al mismo tiempo obligación de adquirir una formación adecuada en materia de nutrición, alcanza también a los farmacéuticos. Hasta hace relativamente poco tiempo era habitual que el farmacéutico elaborase para nosotros eso que se llamaba una fórmula magistral y que no es otra cosa que un medicamento fabricado por el propio profesional de farmacia en base a los conocimientos que ha adquirido durante unos buenos años de Universidad. Esto ya no es posible, salvo que se cuente con un laboratorio con tal cantidad de requisitos mínimos que dista mucho de estar al alcance de un profesional de la aislado, aunque pueda con sus medios materiales y sus conocimientos profesionales fabricar la fórmula magistral que se le pida.  Mirad: A los médicos les  prohiben hacer el trabajo para el que han estudiado r y sólo les permitem recetar fármacos de síntesis, y a los farmacéuticos les i mpiden igualmente ejrrecrr la profesión que también han estudiado y sólo les dejan actuar como tenderos vendiendo esos mismos medicamentos sintéticos… ¿Lo veis? ¿Abrimos los ojos o no?
En esta materia, todo lo que han escrito en el BOE sirve sólo para fomentar el capitalismo salvaje y causar destrucción de bajo nivel en el ser humano.  De la misma forma que en la guerra los ejércitos prefieren herir que matar porque cada herido ocupa a cuatro o cinco sanos, en esta invisible guerra contra el pueblo,   las farmacéuticas prefieren mantenernos con vida pero hechos polvo. Esta es la respuesta a la frecuente objeción de que la cosa no estará tan mal cuando hoy vivimos muchos mas años que antes. Si fuera por el lobby mundial de los laboratorios y el de los fabricantes de alta tecnología médica, viviríamos doscientos años con la única condición de que lo hibiéramos como trozos de carne viva que les permitiera seguir vampirizando a la Seguridad Social a cuenta del coste de los medicamentos. Lo que ucede es que hoy por hoy no tienen esa tecnología debido a que en la fase C el enfermo crónico deja definitivamnte de serlo al morir como consecuencia de los efctos ecundarios de los fármacos. Esto no es ni exageración ni fantasía. A cierto amigo el sistema de salud le obligaba a tragar mensualmente  te un pastilla de quimioterapia para un tumor (30000 eurs pagaba alegremente cada mes la seguridad social, incluso existiendo alternativas naturales y mecanismos preventivos gratuyitos) . La pastilla fue la culpable de la leucemia que lo mató, lo mismo que lo que acabói con la bella periodista Concha García Campoy no fue el cáncer, sino la destrucción de su hígado causada por la quimioterapia.

Los políticos, como dije en mi ya clásica entrevista en la SER sobre el NWO, están ahí como guardias jurados de los auténticos años para garantizar que nada cambie y que su holoausto blando no tenga fin. Pues bien, hoy he visto que para ellos no es suficiente obligarnos soportar esos anuncios de televisión de margarinas que juran que el producto es bueno para la salud cardiovascular porque no contiene colesterol, cuando todos los profesionales decentes de la medicina saben y dicen que las margarinas son grasas trans que lesionan el sistema cardiovascular y pueden producir enfermedades de esa índole. No es suficiente que la Autoridad de consumo sea marioneta de las grandes compañías agroalimentarias y y que la de Sanidad títere de las farmacéuticas puesto que una y la otra saben bien que esa publicidad es suficiente para producir una epidemia de enfermedades cardiovasculares. No tienen bastante. El sistema tenía que dotarse de una última, de momento, herramienta para aislar socialmente a quienes nos negamos a meternos en el aparato digestivo toda la basura que a ellos les apetece. Lo mismo que se definió el término bulimia, lo mismo que se acuñóel término anorexia, ahora estos completos mierdas de arriba van  a la  caza  del disidente  inventándose el término ortorexia, para considerarnos enfermos mentales. Esto se parece a lo que hacían con los disidentes en la Unión Soviética: Declararlos perturbados e internarlos en clínicas psiquiátricas.


La única solución es el Manifiesto 2012, claro. Pero el de la coleta pasa de él y nene de Ciudadanos también. Lo hemos inte tado (ved en el video al entusiasta Emilio Verdú), pero a pesar del entusiasmo inicial   soy consciente de que nunca lo conseguiremos, y como entretanto hay que vivir y disfrutar, yo he quedado hoy con el Jipi para ir a su casa a que me enseñe a hacer ajoaceite casero. Por favor, que no se me acerque hoy ninguna señora.
José Ortega
ABOGADO
http://www.costasmaritimas.es

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MIS LÁGRIMAS

@abogadodelmar

Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

pepe lee

En una edición de mayo de 1990 del diario LA VERDAD DE MURCIA puede leerse un .suelto con el siguiente texto:

El viaje del héroe por excelencia es el viaje al reino de los infiernos
José Ortega.

Creo que es algo que había dicho durante la conferencia de presentación de mi primera novela. Gilgamesh y la muerte.
Hace poco, con motivo de mi participación en un dihkr sufí, Yusuf, mi amigo y gran conocedor de la literatura oriental (la expresión designa los textos cuneiformes de Mesopotamia) y de la Filosofía de todas las épocas, dijo en referencia a mi persona, que cierto colectivo de vecinos oprimidos por una multinacional tenía la suerte de contar a su lado con el “guerrero Lugalbanda” (dios mezclado con los hombres y rey de la ciudad de Uruk).

UUU
Es muy bonito que te digan una cosa así, y de hecho mi logo corporativo es un casco de guerra con un lema que dice vivir es luchar, pero pocos saben el sacrificio y que la lucha por la justicia y la dignidad (perdón por la grandilocuencia) encierra verdaderamente.
Cuando estaba en la Escuela Naval Militar vivía en un mundo de disciplina y en cierto sentido de aventura física, y me gustaba su intensidad. Pero cuando mi compañero Paco Casado murió y fue comido por los peces viviendo una de aquellas aventuras, percibí la otra cara del riesgo, que no es más que la simple y contundente muerte. Es la muerte que acecha la que da valor real y autenticidad a la aventura.
Algo semejante sucede en mi guerra de papel, que de momento y en teoría es una guerra sin muerte a la vista pero con lágrimas aseguradas. No las lágrimas postizas que pueden verse en una película porque están escritas en el guión, sino las de la desesperanza, incluso cuando mi trabajo consiste en dar esperanza a los demás.
Los términos injusticia, humillación o desesperación son sólo sonidos con un referente conceptual ni lejanamente capaces de describir lo que estoy obligado a vivir cada día. Vosotros no tenéis ni idea de lo que se esconde ahí afuera, de la perfecta maldad que impulsa a los de arriba y de los niveles de corrupción, bajeza y arbitrariedad que puede alcanzar una maquinaria que tengo la desgracia de conocer bien. Tal vez estas frases os suenen demasiado abstractas e imprecisas: Es intencionado y creo que no debería ser más explícito si mi deseo es continuar ganándome el pan con un oficio honrado, porque ya me han tramitado varios expedientes en el Colegio de Abogados, uno de ellos por una pretendida, inexistente y risible falta muy grave de atentado grave a la dignidad de la profesión (que aglutina conductas como la toxicomanía o el alcoholismo crónico) en el marco ande un procedimiento ya archivado pero cuya incoación demuestra en sí misma los peligros de mantenerse libre e independiente. Como pista, voy a repetir aquí mi antigua frase de que creer en la existencia de justicia en España es como creer en la existencia de Papa Noel. Todo está podrido, todo es mentira y falso. Sin embargo, éste no es un discurso contra el sistema, sino una simple descripción, más bien sentimental, de cómo me siento.

Según expuse en mi conferencia EL VIAJE DEL HÉROE Y LA ESPIRITUALIDAD PRIMITIVA, el plan que la vida tiene reservado para cada uno de nosotros, y nuestra misión individual, es transformarnos en héroes, lo que aunque suene épico no tiene más función real que la de ayudar a los débiles. Para conseguir ese estado es preciso atravesar el bosque oscuro de las dudas y la desesperación, pero lo que yo vivo cada día va más allá de un bosque y tiene rasgos de infierno in pasillo que conduzca amablemente a la salida. Cuando les Ministro es un inmoral, el Director General un forajido, el alto funcionario un bandolero y el jefe provincial un ratero, y cuando ves con tanta claridad como yo sus delitos, crees que los has pillado y te vas a contárselo al Fiscal o al juez. Y es entonces, al recibir la primera sentencia, cuando te das cuenta de la clase de mundo en el que realmente estás viviendo. Y cuando los tribunales y fiscales siguen vomitando sus decisiones como la papilla verde de la niña del exorcista, entonces simplemente te haces a la idea de que no hay héroes, ni Lugalbandas, ni lugar para la épica romántica o las historias de caballeros andantes, porque la maquinaria te tritura digas lo que digas y hagas lo que hagas.

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Amado Nervo

Amado Nervo, el poeta mejicano, escribió con mucha clarividencia que nos es lícito esperarlo todo de la vida, porque la vida es un río lleno de posibilidades y le da lo mismo llenar un odre grande que un odre pequeño. De forma paralela puede afirmarse que la maquinaria criminal del sistema es como una rueda de molino intratable y llena de imposibilidades, y por lo tanto le da lo mismo pisotear a un héroe grande que a un héroe pequeño. Esas historias del cine en las que el muchacho que parecía derrotado se levanta y triunfa, no se corresponden con esta realidad mía. Lo único que puedo decir en mi favor es que me han pisoteado cien veces y otras tantas me he vuelto a levantar, sin esperanza pero con rabia, sabiendo que era solo para volver a recibir un nuevo bastonazo que me tendiera en tierra, con la cara amoratada y sangrante aunque sea en lenguaje figurado.
Llevo varios días de agosto seguidos terminando un último recurso judicial para impedir que cierto barrio de familias humildes y buenas se vaya al suelo y que los especuladores aliados secretamente con el gobierno planten en el solar una urbanización de lujo. Anoche lo terminé muy de madrugada y he dormido tres horas. He repasado cada matiz, cada coma, cada palabra, cada frase. He releído cien veces los treinta folios para que sea perfecto. El problema es que eso mismo, en este mismo asunto, lo he hecho ya con la demanda y con el recurso de apelación, que fueron uno y otros maltratados por sendas sentencias cuya lectura causa una mezcla de repugnancia y vergüenza. El problema es luchar hasta el agotamiento por una causa justa, y cuidar cada matiz, tachar y reescribir sólo para comprobar como esos personajes dignos que visten esas togas dictan sentencias que merecerían un cero en una práctica de primero de carrera. El problema es pasarse la noche escribiendo, sin siquiera cenar, sabiendo o temiendo fundadamente que no servirá de nada porque da igual el héroe grande que el héroe pequeño.

La situación, para que me entendáis, es semejante a la de un joven poeta que se presenta ante su Señor y le recita un poema exquisito, extenso y lleno de sutilezas, y cuando aguarda su aprobación éste responde con un eructo y da por concluida la audiencia. Lo que torna trágico aquello que no debería ser más que un puro problema de interpretación del derecho, es la bajeza moral y la arrogancia de quienes se quitan el asunto de encima con un eructo. Es esto lo que me humedece los ojos cada vez que recibo una sentencia. Vivir es luchar, sí. La épica es hermosa, cierto. Pero estos monstruos no son ni los de Disney, ni los de los cuentos populares ni los de las leyendas medievales. No tienen rostro ni una escama perdida en su piel de acero por donde meter la espada.

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CHARLES BAUDELAIRE

Otro poeta, Baudelaire, escribió: “En la vida siempre hay que estar ebrios. De vino, de poesía o de virtud. A vuestro antojo, pero embriagaos”. A estas alturas ya no tengo dudas de cuál es mi borrachera. Pero el licor de la justicia, o más bien del ansia de ella, sabe peor que ceniza en el paladar.

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VEINTITRÉS HORAS Y TREINTA MINUTOS EN LA TIERRA SAGRADA

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Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

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La primera vez que me planté en Aguilas fue en un noviembre sombrío, hace muchos años. La única vía entonces disponible desde Cartagena era una antigua carretera militar de cuatro metros de anchura, sembrada de agujeros y muy peligrosa, que se abría paso a través de soledades y barrancos. Imposible contar las veces que la recorrí en los años siguientes, siendo estudiante, una vez que mi padre tomó posesión como Ayudante Militar de Marina. Jugaba a ir rápido apurando cada curva y acelerando en las rectas como un bestia pero muy seguro porque me la conocía de memoria. Rodé por ella en circunstancias a veces muy desfavorables primero con mi Seat 600, que derrapó bajo la lluvia y con el que crucé una corriente de la generosa cantidad de agua que había dejado la lluvia, luego con mi Renault 4 y finalmente subido a una vespa. Después la ampliaron, pavimentaron y adecentaron, restándole a la conducción una pizca de aventura pero no el paisaje agreste y primitivo. Mucho más tarde, confiando en que la avaricia de la especulación inmobiliaria iba a traer el paraíso de los ricos a la aún bendita Marina de Cope, los listos de turno rompieron el paisaje inventándose una autopista de peaje que por suerte se ha transformado en un fracaso económico después de que los tiburones del ladrillo no pudieran desgraciar aquel paisaje donde planeaban urbanizaciones gigantescas y cuatro puntos deportivos.
El viaje desde Cartagena precisa hora y media por la carretera y unos veinticinco minutos por la autopista, pero yo raras veces la cojo. Tampoco lo hice el pasado sábado, en un dulce retorno al pasado en busca de los amigos que aún me quedan en aquella tierra sagrada cuyo pasaje tanto me inspiró y entre cuyas calles pasé años intensos y no necesariamente felices.
Escogí el camino largo para pasar al pie del pico de las Víboras, dejar atrás el viejo cementerio de Ramonete, cruzar el (inexistente) río Amir y ver pasar el castillo de Tébar (A cuyo pie hay una cueva natural con un pasillo de veinte metros que que se atraviesa gateando y donde hice mis primeras diapositivas de recreación del cazador paleolítico en sus trabajos de arte rupestre. Utilicé como modelo a mi migo Eusebio y como maquilladora a María José, que me parece que hoy ostenta un cargo de alta responsabilidad en la OTAN y dicen que lleva guardaespaldas). Después avisté el peñón de la resplandeciente e incomparable villa de Aguilas, entré en la circunvalación y dejé atrás el cementerio protestante, donde reposan los restos de Luis Siret, el ingeniero belga descubridor de la cultura argárica.
El restaurante está en el barrio de Colón, hogar de familias pobres que ordenó construir Franco después de fondear frente al pico ¡de La Aguilica y observar que allí había mucha gente viviendo en cuevas. Hasta hace poco se llamaba, al menos popularmente, La Marrana, y se comía un pescado recién cogido a recio de chiste. Ahora se llama Mar Azul y sigue poniendo género casi vivo, pero a precios que ya no mueven a la sonrisa. Allí me esperan Jose Rodriguez, a quien no veo desde la preparación en 2003 de mi cortometraje LA DAMA DEL MAR, su hijita y su hermana Diana. Esta amistad había atravesado por turbulencias que hicieron más satisfactorio el reencuentro. Y eso es todo. No hay nada o casi nada tan bonito como conversar con un amigo de verdad que sabes que siente por ti un afecto auténtico como tú por él.
Después de eso salvé un susto terrible al ver que la grúa se estaba llevando los coches, y fue entonces cuando vi, en medio del descampado inmenso y solitario, un disco de prohibido aparcar por riesgo de riadas (se debe a que hace unos cuatro años una lluvia torrencial se llevó al mar unos cuantos coches, y eso para el Ayuntamiento se traduce en prohibición absoluta e innegociable de aparcar todo el año). Pero el mío aún estaba allí, y era el último. Estaba esperando su turno.
Salí pitando para Calabardinaa fin de cumplir la doble misión de dar un brazo a mi amigo Juan de la Cruz (unos veintiséis años sin verlo) y estudiar un problema de ley de costas causado por un antiguo alcalde de la localidad que, siendo propietario de un lujoso chalé en primera línea, consideró oportuno defenderlo del mar echando en la playa, sin nada parecido a una autorización, toneladas de pedruscos que luego mezcló con tierra, originando así una plataforma de dos metros de altura que ha dejado a los vecinos con poco más que unos palmos de arena.
Entonces encontré a Jerónimo y a sus tres perros en su nueva casa de Los Collados. Muchos años lejos, muchos. Este tío es un profesor de Filosofía ahora jubilado y nueve años mayor que yo, que me enseñó a pensar por mí mismo en una época de mi juventud en que lo necesitaba mucho. Recuerdo, entre otros buenos momentos, aquellas noches invernales de viernes, cuando acababa de llegar de Murcia y me metía en la cama, fatigado, y entonces escuchaba ruiditos en la ventana y al asomarme era Jerónimo tirando guilarros.
-Venga, levanta y vamos a tomar algo.
Yo lo obedecía, me vestía y nos largábamos a la cafetería de la discoteca El Buzo, que hace muchos años que no existe.

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Todo lo que hicimos aquella tarde noche fue beber cerveza, cenar en un lugar prudentemente alejado del jolgorio (porque en la ciudad había desfile de carnaval incluso siendo agosto) y hundirnos profundamente en la convención, lo mismo que hicimos en otros tiempos. Dormí en su nueva casa y por la mañana fui a tomar café con un personaje de mi novela autobiográfica EL ÚLTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA. De camino la glorieta contuve las lágrimas al pasar por delante de mi antigua casa y fijar la mirada en aquella ventana donde Jerónimo tiraba los guijarros. Otro día contaré la triste forma en la que perdí aquella casa.

casa

Las piedrecitas en la última ventana de l derecha

No hubo posibilidad de más porque mi miga Conchi tenía bodas de oro de sus padres, mi amigo Lorenzo estaba de viaje, mi amiga María estaba pintando y mi antiguo, leal, incondicional y se supone que entrañable amigo Juan, según todos los indicios, y por motivos que desconozco, parece que ha dejado de serlo. Lo conocí el día 5 de junio de 1983, cuando el tenía 16 , y nuestra amistad fue alimentándose y haciéndose firme con nuestra afición común a la historia de las religiones, los símbolos primitivos y la antropología cultural. La última vez que lo vi fue en julio de 2009, cuando presenté en el Casino su libro sobre el universo simbólico de los pescadores de Aguilas.
Idolatro a esta ciudad porque en cada uno de sus rincones se esconde un recuerdo mío, pero aparte de eso hay en ella algo difícil de aislar y aún más de explicar, que la hace única y digna de amor. Para que lo entendáis un poco mejor os dejo aquí un documental que cuenta cómo este entorno me inspiró para crear historias.

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HERMOSO DHIKR BAJO LA LUNA

Tú dijiste:

– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche? 

– Escucha lo que te digo

y, cuando lo oigas, ¡medita!

Ésta es para ti la señal:

la de que, aunque avances,

verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

  
Ayer tuve el placer y el honor de ser acogido como uno más
en una comunidad sufí para participar en un acto ritual llamado Dhikr. Consiste en cuarenta minutos en la penumbra llenados con cánticos y mantras en árabe. Se repiten uno a uno, entre otras cosas, los noventa y nueve nombres de Alá y se invita a ejercer el perdón, tanto activa como pasivamente. Hermoso reencuentro con mi extraordinario amigo Yusuf y con Nuria, su mujer, después de unos cuantos años. Y primer vislumbre de su hijita Fátima

Cuando salí al exterio,r bajo la luna llena, era una persona mejor de lo que era al entrar, y lo primero que hice fue poner en práctica la enseñanza pidiendo perdón a alguien.

Me sentí  honrado por ser admitido en los ritos de una cultura que no es la mía, y ante esa actitud de amor incondicional que había en aquel lugar y que desde luego nada tiene que ver con los radicales que hacen lo que hacen mientras pronuncian el mismo nombre que todos nosotros pronunciamos  ayer noventa y nueve veces.

Al sufí que oficiaba le di las gracias. Me contestó negando afectuosamente.

-Tu has sido coautor -me dijo.

Pero aún así, pasará mucho tiempo antes de que nos demos cuenta de que, como dije en mi largometraje MAYO (AN SPIRITUAL APPROACH TO SPANISH REVOLUTION), todos somos uno. 

José Ortega 

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MI VIDA CON JOSÉ ANTONIO VALDIVIA

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Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

En la Escuela Naval Militar la revista de policía para salir a la calle era un coñazo. Unos chavales mucho más jóvenes que nosotros, que aún estaban completando su formación, nos inspeccionaban de forma inquisitiva y señalaban cualquier defecto menor como un problema invalidante que nos impedía salir a Pontevedra el fin de semana. Una vez me echaron para atrás porque mis botas supuestamente no tenían suficiente brillo. Se suponía que debía haber esperado una hora hasta el siguiente turno de revista,  y entonces haberme puesto por segunda vez en formación para un nuevo repaso de los nenes imberbes. El que nos revisaba era un pollo joven pero con peor leche que un guardia civil jubilado con inflamación de próstata,  y ppreferí quedarme en casa a escribir y leer. Total, un paseo por la ciudad helada y lluviosa en una tarde de sábado de invierno no era precisamente la juerga del siglo. Creo que ahí fue donde mi amistad con José Antonio Valdivia comenzó a echar cimientos.

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José Ortega a en la sala de estudio de la ENM

A Valdivia las saliditas tampoco lo volvían precisamente loco y los dos nos quedábamos en la Escuela todo el fin de semana, muy convencidos, aparte de secos y calientes. Los domingos nos metíamos en el gimnasio por la mañana. Sobre la una leíamos la prensa en el casino de alumnos y por la tarde, después de ponernos como el Kiko con la comida dominical, nos cascábamos en el cine un buen programa doble.

Todo sucedió ya cerca de la Semana Santa, cuando nuestra estancia en la Escuela tocaba a su fin. Al salir del cine. vimos mucho desconcierto y una actividad frenética en la explanada. Varios remolcadores se estaban haciendo a la mar y todo el mundo estaba alterado. Lo que había pasado era que un alumno había caído al mar desde un velero de instrucción clase Puma 400 y no aparecía. En realidad, el cuerpo de Paco Casado no fue encontrado hasta pasadas dos o tres semanas, descomouesto y horriblemente comido por los peces como es habitual en estos casos.

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El “gallinero”, pbstáculo estrella de la pista americana

Éste había sido el trágico suceso: Después de todo un invierno de renuncia, disciplina, humillaciones, frío y lluvia, la llegada del mes de abril trajo por primera vez los cielos descubiertos, el sol radiante y la agradable temperatura que eran como los heraldos del fin de nuestro  cautiverio. Siendo domingo, un grupo de alumnos había decidido coger un Puma para dar una vuelta por la ría. Después de comer en Mugardos, se habían tendido en la playa desnudos de cintura para arriba y sus cuerpos habían atrapado una buena dosis de calor.

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José Ortega en la proa de un Puma 400

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Con mpañeros alumnos de la ENM

En el regreso, al doblar por el dique llamado la punta de torpedos para entrar en la Escuela, el barco se escoró en exceso. Paco Casado, que era Capitan de la marina mercante y por lo tanto sabía lo que hacía, iba en ese momento sujeto a un obenquillo de estribor y, para no caer al mar en mala postura y golpearse con el casco o tener otro problema, simplemente había decidido soltarse y caer controladamente. Lo que pasa es que no se le volvió a ver. El barco dio la vuelta y ya no estaba.

Cuando los pulmones se llenan de agua, el cuerpo se hunde a gran velocidad y permanece sumergido hasta que dos o tres días más tarde los gases de la putrefacción lo devuelven a la superficie. Eso es lo que le pasó a Paco Casado: Se fue al fondo como una piedra. Pero en realidad no se había ahogado. Lo que le sucedió es un proceso instantáneo y mortal llamado hidrocución, que se produce cuando el corazón se para debido a un cambio súbito de temperatura. Abril acababa de llegar y el sol apenas acababa de salir, pero todo el mundo sabe que los cambios térmicos en el mar son mucho más lentos que en tierra, y las aguas dela ría de Pontevedra seguían heladas. Demasiado calor en la piel de Paco Casado y demasiado frío en el abismo azul.

Después de eso hicimos dos meses de prácticas en Ferrol. Fue un tiempo simplemente maravilloso, con mucha diversión y camaradería. Mi amistad con Valdivia se reforzó en aquel tiempo. Éramos compañeros de habitación en la residencia militar y puedo decir que no me dejaba en paz. Cuando estaba durmiendo la siesta me zarandeaba para salir a dar una vuelta, y ante mí protesta me largaba una frase que le escuché muy a menudo: “El que mucho duerme poco vive”. Ya éramos oficiales de prácticas de la milicia universitaria llamada IMECAR y salíamos a la calle de paisano y cuando nos daba la gana. Y a Valdivia le daba la gana mucho porque a él la vida era algo que lo volvía loco.

tren ferrol

Despedida en la estación de Ferrol. Valdivia on polo rojo y hablando con l rubia

La última vez que lo vi fue en la estación de Ferrol, asomándose a la ventanilla del tren que lo llevaba a su primer destino como Alférez Imecar del Cuerpo de Intervención de la Armada.

valdivia en el tren

José Antonio Valdivia, a la derecha

Valdivia era un granadino de Jerez del Marquesado alto, corpulento, noble, leal,intenso y vital. Unos años más tarde obtuve noticias de él a través de otro Oficial de Intervención. Había dejado la Marina y trabajaba en el Ayuntamiento de su pueblo, supongo que felizmente.

Algo más tarde tuve que viajar a Luarca por motivos de trabajo y como me pilló el domingo por en medio se me ocurrió coger el coche alquilado y marchame a Ferrol, a donde hasta entonces no había vuelto. Tengo que decir que fue un paseo melancólico por rincones como la calle María o bar suizo en El Cantón, donde traté sin éxito que una historia sobre Ulrike Meyfarth se transformara en mi primera novela, donde había tenido bronca con una gitana portuguesa empeñada en leerme la mano y donde me había encontrado con mi amiga Rita antes de llevarla al bosque. Fue triste porque vi que ya ninguno de ellos pululuba por allí. El gurú Edgar Tolle propone  renunciar al pasado, pero sin memoria no  no habría ni poetas ni literatura.

Al volver a mi hotel de Puerto de Vega la fuerza de la melancolía me impulsó a localizar a Chus Miranda Iglesias, una de las chicas de la pandilla, sólo por compartir con ella algún comentario y escuchar de nuevo su voz . Ya no sé lo que hice para localizar su teléfono, pero conseguí enlazar con ella. Me dio noticias. De alguna manera se había enterado de que mi amigo José Antonio Valdivia Sánchez, natural de Jerez del Marquesado, alto, corpuleno, noble, leal y comprometido con la vida, había muerto años atrás. Cuando le pregunté cómo había sucedido, me contestó que se le paró el corazón después de lanzarse a la piscina desde un trampolín.

Hidrocución le llaman eso. Hay jóvenes que son viejos disfrazados, a los que la vida en realidad los aburre,  y muchachos que deberían haberse quedado con nosotros un poco más. Quien mucho duerme poco vive.

IN MEMORIAM

José Ortega

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CONSIDERACIONES SOBRE EL SUFRIMIENTO DE LA MUJER

@abogadodelmar

Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche? – Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR
Pues bien.. Desde que tengo uso de razón opino que la mujer es superior al hombre. He llegado a este convencimiento por una doble vía, la racional y la irracional. O si se quiere la intelectual y la emocional.


Perdón si empiezo por lo segundo. Un día, cuando yo tenía catorce años, el profesor de Filosofía citó un pensamiento de Paul Valery (arriba), añadiendo que este señor había sido poeta al mismo tiempo que filósofo, y precisando que su carácter de poeta no necesariamente lo forzaba, a ser tonto (sic). Algún fuerte prejuicio hay al respecto, porque en mi primera clase de Derecho el catedrático de Político, después de dar la bienvenida a aquella multitud de pipiolos, advirtió que los estudios jurídicos eran propios de personas rigurosas y sistemáticas y por lo tanto resultaban adecuados para para quien mostrara inclinaciones poéticas. Aunque no alcé la mano para confesarme intruso, yo me temo que nací poeta, y a estas alturas ya no creo que la cosa tenga remedio. Pero al mismo tiempo, y en un alarde de ambición que espero no juzguéis severamente, aspiro a no ser tonto y procuro pensar con rigor y sistema (lo que no necesariamente implica que lo haya conseguido).


En mi faceta de poeta, cuando estaba acabando precisamente Derecho, gané un pequeño premio literario en Madrid por un cuento sobre cierto varón que se enamora del pelo rubio, los ojos verdes y la seductora caída de ojos de Simoneta Vespuci, la modelo de Botichelli en LA ALEGORÍA DE LA PRIMAVERA, y viaja a Florencia para visitar su tumba. El autor del cuento era y sigue siendo un insensato que, aunque no lo reconozca en público, resulta muy capaz de hacer cosas como ésa, es decir quedarse entontecido ante la simple foto de una señora (Y el poeta que no lo haga es un impostor).

De aquí mi incapacidad para racionalizar mi punto de vista sobre la mujer, a la que considero (y hablo del principio femenino) medio ángel y sagrada por el mero hecho de serlo, y desde luego intocable. Así que me identifico con todo lo que cuenta Robert Graves (arriba) en los dos volúmenes de su difícil y críptica, aunque hermosa, LA DIOSA BLANCA, extraordinario paseo por los mitos en busca del principio femenino como quintaesencia de lo sagrado. El trabajo concluye justa y precisamente con la descripción de uno de los mayores poetas británicos (ya no recuerdo si era Keats, pero creo que si) de su encuentro en un valle neblinoso con una mujer misteriosa y desconocida que en realidad era un símbolo y que también encerraba dentro de sí a todas las mujeres. De hecho, el inmenso Robert Graves también se parecía a Paul Valery: habiendo sido profesor de la Universidad de El Cairo y sobre todo un brillante historiador y erudito de fama mundial, pidió que en su tumba sólo rezara “Robert Graves, poeta”.

Aspectos racionales o intelectuales (que en realidad se alimentan de os anteriores y no hace falta ser un lince para verlo): La mujer es capaz de crear vida, mientras que el hombre no hace más que ayudar. Al principio de los tiempos, siendo desconocida la intervención del varón en la concepción, la acción de dar una nueva vida era algo tenido por casi milagro, y por tanto la mujer fue considerada un ser cercano a lo divino. De ahí nació la concepción de la gran diosa madre de la tierra, la fertilidad, el sexo, la vida y el destino, que llegó a personalizarse en multitud de personajes divinos individualizados pero que responden a una esencia única, que no es otra más que el principio femenino. De igual manera, Maria, madre de Jesus, es sólo una pero transformada por la persistencia del mito mediterraneo (inentendible para centroeuropeos y nórdicos) en muchas distintas que sin embargo siguen siendo la misma.

Quienes hayan leído mi artículo POR QUÉ LOS HOMBRES TENEMOS PEZONES SÍ NO DAMOS DE MAMAR, sabrán ya que todos somos concebidos como mujeres, y que sólo tras unas semanas de gestación aparece el cromosoma Y en el par 23, de donde el macho no es más que una hembra tuneada, justo lo contrario de lo que cuenta el mito bíblico.

Mi inclinación natural a cargarme emocionalmente con los problemas de mis clientes me llevó hace ya tiempo a rechazar los asuntos matrimoniales, pero aun así me llegan ecos de la más espantosa desolación, en especial en cuanto al sufrimiento de la mujer. Yo sé que estas cosas que tengo que contar no alcanzan la gravedad del holocausto de mujeres asesinadas por sus parejas, pero son las que yo he visto, son los llantos y lamentos que he atendido en el despacho o por teléfono, y son los casos que me conmueven.

LA MUJER A

Maltratada, ofendida y humillada por su pareja desde hace años, padece una enfermedad crónica grave que, pese a su juventud, la obliga a tragar a diario una pastilla para no morir. Es pobre como las ratas y ni siquiera puede buscar trabajo porque no tiene con quién dejar a su pequeña de pecho. Su pareja si trabaja pero no la mantiene, o la mantiene con lo justo. La otra noche me puso un mensaje de voz diciendo que estaba tan desesperada que se iba a dormir ala calle con la niña. Imaginad lo que tenía que estar haciéndole su bombretón.

LA MUJER B

Sufrió insultos y maltratos durante toda su vida matrimonial, que continuaron después del divorcio. He tenido acceso a la documentación judicial y la virulencia de los insultos y vejaciones verbales que tuvo que aguantar confieso me descompone. Ella comenzó a hacer lo único que podía hacer, que es ponerle una denuncia en el juzgado de instrucción cada vez que era hostigada. Cuando la conocí estaba muy angustiada porque el señor le había metido una querella por el delito de acusación falsa. Al leerla, no podía creer que el machote en cuestión pudiera ser tan cínico ni su abogado tan desalmado: La querella iba acompañada de todos los antecedentes, una retahíla de decisiones judiciales que le habían permitido irse de rositas de cada denuncia. Pero el delito de acusación falsa requiere lo que llaman un dolo específico, es decir una declarada mala intención al acusar a un tercero de una conducta con relevancia penal en la que sabe bien que no ha incurrido. Los antecedes incluían sentencias absolutorias por simple aplicación del principio de presunción de inocencia (En este contexto de insultos en la intimidad la prueba es casi imposible), un caso en el que el Fiscal había presentado acusación e incluso una sentencia condenatoria que luego fue revocada por la Audiencia Provincial. Así que hice un escrito de alegaciones sugiriendo al listo que hiciera extensiva la querella al Fiscal que lo había acusado y al juez que lo había condenado.

Si el santo esposo hubiera venido a mi despacho a proponerme algo así, lo habría mandado a paseo no solamente por la inmoralidad de la iniciativa, sino porque la querella habría sido ridícula al carecer manifiestamente de fundamento. De hecho, puedo afirmar que técnicamente la querella por acusación falsa era en sí misma una genuina acusación falsa.

En todo caso, la intención de este supermacho era clara y transparente: Quería infundir terror psicológico en B para que se cortara y no se atreviese a ponerle más denuncias,es decir para poder vivir al margen del Código Penal y continuar cometiendo sobre ella todos delitos que quisiera de forma impune y por tiempo indefinido, quitándole incluso el derecho a acudir al juez.
LA MUJER C

También me llamó la otra noche, a las doce y veinte, alarmada y llorando porque su hijo de diez años se había escapado de casa en mitad de la noche y había caminado los dos kilómetros que lo separaban de la de su padre. Es un caso típico en el que el padre pide la custodia sólo por sacarle a la madre el dinero de la pensión de alimentos. La casa ya no recuerdo si es común o de ella, pero sea de quien sea, C esta pagando la hipoteca y el macho la reformado o a su gusto y sin consultar mientras ella vive en una habitación alquilada, como una indigente.

Tiene un largo y duro historial de enfermedades graves y sufrimiento personal. En orden a la decisión sobre custodia fue examinada por la psicóloga forense, que elaboró un informe en el que solo le faltaba insultarla, porque la describe como poco menos que desequilibrada peligrosa, lo que certifico que no se corresponde con la realidad. En este tipo de asuntos la custodia no la decide realmente el juez sino el psicólogo. No es que con esto me sume a la poderosa y convincente corriente de opinion según la cual todos los psicólogos están chalados, pero he conocido al menos otro caso igual, en el que la amable perito puso a caer de un burro al cónyuge examinado.

LA MUJER D

Está al borde de los cuarenta años y casada con un varón de ochenta y cinco que la humilla e insulta continuamente. Es su segunda esposa y él tiene una amante porque ya se ha cansado de ella. Es inmensamente rico y en los últimos dos años se gastó ochenta mil euros en prostitutas, pero a su mujer solo le da doscientos cada mes para que mantenga la casa. Recientemente la hija común de diez años le pidió veinte euros para unos pantalones y se los negó. Su actitud respecto a la niña es equivoca,con sospecha no confirmada pero fundada de algo más que amor paterno. Este anciano, que se ufana de pagar siempre las comidas con sus amigotes y que conduce por avenidas del centro a 120 km por hora mientras habla por el móvil, está jubilado pero tiene varias empresas y gana todo su dinero en B, por lo que la situación de su mujer es de completa desesperación: El divorcio no es salida porque se quedaría en la calle con su hija puesto que el viejo putero solo respondería con su pensión de jubilación, que es inembargable.
LA MUJER E

está divorciada y vive con su hijo de doce años en un barrio de muy mala nota porque se ve obligada a ir trampeando para sostener al crío y a sí misma. Cuando algún compañero del cole tiene cumpleaños, se celebra en su casa pero nadie quiere venir a la del chaval por la mala fama del barrio, así que sus cumpleaños son tristes y lo malo es que ya no es tan niño y ha empezado a darse cuenta y no entiende por qué él y su madre tienen que vivir en la miseria siendo su padre funcionario. Cuando le cuenta esto a su ex marido, éste no tiene otra respuesta más que huya de la pobreza volviendo con él. Pero E sabe que el infierno también tiene grados y prefiere el suyo a otro peor que ya conoce y del que salió a escape.

LA MUJER F

Está divorciada, pero ha encontrado otro amor en un buen amigo mío. Lo que pasa es que lleva una vida de susto permanente por miedo a que su ex marido se entere y va siempre escondiéndose. Su antiguo marido es tan macho que la tiene amenazada con no pagar la matrícula universitaria de su hija en caso de la más leve desviación sobre la conducta que le exige, que se resume en la más pura soledad y la más rigurosa castidad: Si, amigos: Este canalla, sólo para satisfacer su ego, es capaz de condenar a su hija a toda una vida de trabajos forzados y mal pagados y a F a envejecer y morir en soledad cuando podría llevar la vida plena a la que todos tenemos derecho sin hacer daño a nadie.

LA MUJER G

Con motivo de una indisposición ginecológica, el matrimonio se vio obligado a guardar cuarentena. Su marido no fue capaz de resistirlo y la violó.El resultado: Desgarrada por dentro, vaciado total, esterilidad definitiva en plena juventud y unos cuantos meses en coma. De su segundo marido también se divorció pero por lo visto sigue obsesionado al extremo de haber alquilado una casa junto a la que ella acababa de habitar.

Tiene agencia de viajes que trabaja con colegios. En junio de 2012 mandó a Mallorca a un grupo de escolares. Durante la travesía en barco, uno de ellos dio la nota orinando en la cena del bufet y luego se obsesionó con ella y comenzó a acosarla. Los mensajes sucios no paraban. Un día, cuando G salía de na reunión con clientes, este pequeño artista que ya apuntaba maneras la interceptó ordenándole que subiera a su coche, así, sin más. El acababa de cumplir 18 y G tenía veinte años más.

LA MUJER H

Es otro caso de ambición económica del macho, que quiere transformar a la menor en dinero de pensión alimenticia. F ha recibido palos de lo lindo, pero los ha devuelto. Por eso ha sido detenida varias veces por los mossos y pasado periodos extensos en el calabozo sin recibir comida ni agua. Un calabozo es un recinto de dos metros cuadrado sin luz ni nada para sentarse, y no se lo deseo a nadie.

Se fue de casa para escapar a las palizas de su macho y él aprovechó para contarle al juez lo mala que era por haber abandonado a su familia y para pedir la custodia de las hijas. La consecuencia fue que la mayor, cuando tenía 17 años, desapareció sin dar explicaciones, y a su regreso estaba total y absolutamente embarazada de un pollo que nadie sabe de dónde ha salido, aunque sí es conocido que se dedica al trapicheo.

Y esto es lo que yo sé del tema y lo que he vivido. Sacamos pecho acusando al mundo musulmán de sojuzgar al sexo femenino, pero la retórica y las formas vacías nos comen por los pies. El Zapatero es capaz de crear un Ministerio de la Mujer y creo que sigue existiendo otro llamado de Igualdad, pero nada de nada: La mujer, teniendo capacidades iguales o superiores a la del hombre, sigue teniendo problemas para acceder a pistos de alta dirección y ganando de media un 30% menos. Todo lo que es capaz de hacer por las mujeres un partido de etiqueta progre como el PSOE es poner a sus portavoces a largar esa cursilería idiota de “las mujeres y los hombres” o “las compañeras y los compañeros”, o incluso, desde Izquierda Unida, “nosotras y nosotros” como dijo el tontolaba de Guillermo Meyer poco antes de descubrirse su escándalo de corrupción.

Personalmente no estoy de acuerdo con la asimetría de la ley de violencia de género porque la mujer tiene manos, puños y piernas como el hombre para empuñar armas, golpear o dar patadas como él. También sé que, como acaba de advertirme mi amiga Isabel y he visto, hay abundancia de señoras que se las traen. Pero lo cuento según mi experiencia y creo que la mujer sufre brutalmente sin salir en el telediario, y que cuando el varón pega, humilla o insulta a su pareja, está dañando algo que va más allá de un humano con nombre, apellidos y DNI, porque en realidad es sagrado aunque su visión enferma sea incapaz de verlo.

José Ortega

ABOGADO

Derecho de costas marítimas

Plaza Mariano Benlliure 21 El Puig )46540 VALENCIA)

Tf y fax 961471097

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