QUIERO SABER QUIÉNES SON

Quiero saber quiénes son. Como todo el mundo. Vosotros también lo queréis, aunque quizá no lo sepáis. Saber suele ser estupendo.

Cuando paso por la calle Atocha (es decir, muy a menudo), cruzo por delante de una casa que fue llamada “de los Fucares”. Esta expresión, los fucares, es la versión castellana de los Fugger, aquellos banqueros que prestaban dinero al emperador Carlos I para financiar sus utilísimas guerras de religión. Quizá fue el primer caso de endeudamiento del Estado con los bancos.

En los ochenta podíamos ver en la tele publicidad de los llamados bonos del Estado. Te convencían para que compraras esas cosas, que no eran otra cosa que deuda pública. En aquel entonces se decía que el Estado no te preguntaba de dónde sacabas el dinero que invertías en deuda, simplemente lo aceptaba, fuera del llamado dinero B, viniera de la droga, prostitución o lo que fuera. Los bonos del Estado eran en aquella época un modo obvio de lavar dinero negro y todos contentos. Un día, no hace mucho pero antes de la crisis, un tipo dijo en la radio que el endeudamiento del Estado no era más que un dinero que unos españoles debían a otros. Hoy parece que la cosa es ligeramente diferente.

No sé si alguien se ha preguntado por este extraño fenómeno de que el Estado deba ser financiado en lugar ser autosuficiente o incluso financiador de sus ciudadanos ¿Qué pasa, que con todo lo que pagamos de impuestos no es bastante, que hace falta aún más? A ver, a ver… Un día un ministro de Obras Públicas reveló que las grandes infraestructuras del AVE y todo eso las había financiado mediante la emisión de deuda, y que era natural que el Estado se endeudara y pagara a lo largo de unos años un bien que también se iba a usar durante un montón de años.

Bueno, vale… La cosa ya no es el asesinato masivo de protestantes, sino meter hierro a manta en el campo para esas grandes obras. Pero por lo que se está escuchando, tengo la sensación de que lo que se está haciendo con la deuda es pagar el gasto corriente, es decir, las nóminas de los funcionarios, los esparadrapos de los hospitales y la cuenta telefónica de los ministerios.

¿Y esto cómo puede llegar a suceder? ¿No se supone que el Estado es autosuficiente con su sistema impositivo? Tengo o tenía un amigo en una institución oficial llamada  IMPIVA, es decir, el Instituto de la Pequeña Empresa de la Comunidad Valenciana. Me decía que cuando se acercaba el fin del ejercicio y no se habían gastado todo el presupuesto, hacían esfuerzos enormes para pulírselo, incluso enviar a alguien a Nueva York a comprar libros totalmente inútiles. Esto no es nada nuevo, es algo que sabe todo el mundo: Cada departamento de la Administración luchaba por fundirse la pasta de su presupuesto anual aunque fuera comprando tachuelas porque en caso contrario ese presupuesto les sería rebajado en el ejercicio siguiente. Y no hablemos de la historia de las facturas en los restaurantes por el doble del valor real de unas comidas ya de por sí lujosas. Contar esto es casposo e inútil, lo sabe todo cristo.  Es el concepto del Estado como la olla grande, que venía a ser como la mesa que nunca se agota o la bolsa de la que siempre sale dinero, que tantas veces aparecen en los cuentos de Grimm o Afanasiev.

Si tuviera que buscar palabras para definir los sentimientos que me inspiraban y me inspiran estas actitudes, no las encontraría. Términos como infamia, villanía, traición, abuso o vergüenza suenan elogiosas si las tuviera que aplicar a la legión de delincuentes comunes que haciendo eso nos han llevado a esta situación y que deberían estar a mi juicio no entre rejas, sino cavando zanjas, arreglando jardines o limpiando pintadas.  No, no es que se hayan quedado con el dinero para ellos, ni que lo hayan empleado para financiar ilegalmente a su partido político. No es eso. Es que tiraban con pólvora de rey y con el conjunto de todas esas prácticas, lo que han hecho en estos años ha sido saquear España.

Todo indica que en la actualidad el Estado se endeuda para sostener no los justificados genocidios de quien duda de la santidad de la Virgen María ni las infrastructuras elitistas como el AVE,  sino para hacer frente al gasto corriente. Y lo que esto define no es un esfuerzo concreto y puntual que empieza y termina, sino una huida hacia delante que carece de fin y que pasa a definir el sistema. Es como si una familia tuviera que pedir un préstamo personal cada mes no para comprar un coche, sino yogures o gas butano.

Al mismo tiempo, parece que también hayan cambiado los compradores de deuda. Ni siquiera sé si continúan existiendo los antiguos y cotidianos bonos del Estado. Puede que hayan pasado a mejor vida como aquellas matildes, las acciones de la primitiva y honesta Compañía Telefónica Nacional de España que anunciaba José Luis López Vázquez.

Al parecer ya no son los conciudadanos ahorradores los acreedores del Estado, ni siquiera los miserables de medio pelo que lavaban sus cuatro duros de dinero negro. Ahora la cosa va de grandes corporaciones financieras, de inmensos centros de poder y no me cabe ninguna duda que de grandísimas concentraciones de capital procedentes de las mafias rusa, napolitana o esquimal. Y de algunos Estados con una estupenda liquidez. Acaba de cerrarse la campaña de la renta y sabemos que una parte no pequeña de nuestra contribución irá a financiar las ejecuciones, las torturas, la invasión del Tibet y la represión de la República Popular China, puesto que la República Popular China ha comprado deuda de aquí. También tenía la intención de hacerlo el emir de Qatar, así que quien sabe si mis euros o los vuestros no han ido justamente a comprar unos cuantos retretes de oro macizo o a financiar un harén que esté a la altura. Leed mi anterior entrada LA DAMA Y EL MILLONARIO, que glosa el acto de humillación de todo un pueblo ante un multimillonario venezolano podrido de dinero.

¿No os parece sospechoso que el Estado haya pasado de su función natural de fuerza económica autosuficiente a ser financiado? Qué conveniente y qué bonito es esto para el gran capital. Grecia debe 350.000 millones de euros y está colocando deuda al 25%. Nunca podrá pagar. Nunca.

Estas son las horas crepusculares del capitalismo. Todos dicen que se va a romper, que se va a caer y que se va a destruir. Pero no dicen si mientras cae y nos inventamos una alternativa tendremos que matarnos a tortas por un huevo duro, un mendrugo de pan o un filete de ternera descongelado, que es lo que podría suceder si los cientos de miles de millones o trillones de funcionarios existentes en el mundo occidental se quedan sin trabajo y sin dinero para comer, incluyendo a la policía. Esta situación es peligrosa y no se sabe a qué carambolas históricas nos puede conducirr. Puede que hayáis oído hablar de un tipo llamado Hitler ¿Tardaremos mucho en escuchar que esos poderes financieros están vinculados al sionismo internacional? ¿Va a ser nazi y racista el postcapitalismo?

Bueno, venga… la pregunta es qué podemos hacer ante esta situación en la que todo se hunde a nuestro alrededor y en la que toda la Humanidad es un hecho que se ha transformado en esclava de por vida de esa cosa que llaman los mercados.

¿Qué podemos hacer?

Tres cosas:

-En primer lugar, saber ver la realidad tal como es. Me da a mí que o es como la he descrito o se le parece.

-En segundo lugar, internacionalizar el movimiento de los indignados. No basta con concertarse con otros para hacer una manifestación sin duda muy interesante el 15 de octubre. Hace falta más. Es preciso compartir estrategias, propuestas y alternativas para acabar con esto, y no puede hacerse desde un solo país. Una de esas estrategias y propuestas es…

-En tercer lugar, se me ocurre que podríamos pedir que se desvelara la identidad de nuestros acreedores. Está bien que yo, mis hijos, mis nietos y lo que venga después, estemos obligados a pagar de por vida a esos plutócratas. Está bien que, con arreglo al Código Civil, el decoro y las buenas costumbres, devolvamos el dinero que los cafres de nuestros políticos se han gastado en mariscadas, prostitutas o lo que surja. Pero de igual forma está bien que sepamos a quién pagamos ¿No os parece?

Propongo a mis congéneres indignados que exijamos al gobierno hacer público el listado de nuestros acreedores, con sus nombres, apellidos, razón social y domicilio. Y que esta propuesta se internacionalice para que en otros países se haga lo mismo.

Si se escudan en la ley de protección de datos, la propuesta deberá ser CAMBIARLA. Esto no es rebeldía, no es ir contra el sistema, ni siquiera es revolucionario: Es sólo un deudor que pregunta por la razón social de su acreedor, algo totalmente natural. Voy a la pescadería, compro mejillones de Tarragona, los pago y le veo la cara al vendedor. Me compro un helado, lo pago y le veo la cara al vendedor. Pero compro financiación, la pago y no le puedo ver la cara al vendedor.

¿Por qué? ¿Por qué ellos saben quienes somos y nosotros no sabemos quiénes son ellos?

En el documental MAYO (se estrena este mes y podéis ver un trailer en http://www.vimeo.com/24958123) que he tenido el placer de dirigir, el periodista de TVE Agustín Remesal dice que las cuevas donde se esconden estos personajes son tan negras y profundas que ni siquiera quienes como él las han buscado, han conseguido aproximarse ni a la entrada.

Bueno, oye… ¿Por qué no pedimos a Zapatero que nos diga quiénes son? ¿O por qué no pedimos a Alfredo, ya que le mola usurpar el discurso de los indignados, que lo ponga en su programa electoral? Ya que esos tipos y tipas están en vías de destruir nuestra dignidad, nuestra vida y nuestro futuro, qué menos que saber sus nombres y poder verles la cara. Así podríamos saludarlos al comprar el pan o quizá ponernos a pedir limosna a la puerta de sus mansiones.

El 12 de mayo de 2010, al anunciar los primeros recortes brutales, Zapatero tuvo que comerse sus convicciones y sus ansias naturales de solidaridad y justicia social. No había más remedio, porque los mercados lo ordenaban. No puede negarse a pagar, pero nada impide, que yo sepa, que nos diga a quién le pagamos. Los más viejos del lugar recordamos que pillaron al ex ministro José María de Areilza abonando en Francia el impuesto revolucionario. A lo mejor encontramos alguna sorpresa parecida en ese listado de nuestros acreedores, como por ejemplo algún gran personaje de la política de los que tanto se lamentan en público de lo fatal que está la cosa, o alguna corporación económica conocida. Digo yo que en ese último caso podríamos decidir dejar de comprar sus productos y arruinarla. Suena espantoso, pero esto también son las reglas del mercado ¿no?

¿Qué…? ¿Lo hacemos?

J. Ortega

SUGERENCIAS:

TRAILER DE MAYO (UNA VISIÓN ESPIRITUAL DE LA SPANISH REVOLUTION)

KHOL (copia de trabajo de un documental sobre la trilogía literaria KHOL):
TODO ES MENTIRA: Documento sobre el sistema. http://www.mediafire.com/?rt4dh57jp4orw7u MANIFIESTO POR UNA ECONOMÍA VERDE: Propuesta de cambio en materia económica. http://www.mediafire.com/?60ijry2dsqo02ze LIBRES PERO SIN ALAS: El Gobierno te quita tu única casa y te paga 136 euros. Documental de 50 minutos.
KHOL: Novelas y publicaciones de José Ortega http://www.facebook.com/home.php#!/pages/KHOL/107081462700442 ZEITGEIST ADENDUM: http://vimeo.com/4947329 CLUB DE FANS DE PETER JOSEPH: http://www.facebook.com/home.php?sk=group_159337614118899 LOCALIZACIÓN FRENTE A GLOBALIZACIÓN: ¿Alguien piensa que el salmón tiene ese color fosforito porque es así?
LA FE EN EL MÁS ALLÁ: Episodio de la serie documental GENESIS
EL ALIMENTO DE LA INMORTALIDAD: Episodio de la serie documetal LAS CRÓNICAS DE LA TIERRA ENCANTADA
RETORNO AL PAÍS DE LA PENUMBRA: Una explicación del simbolismo del carnaval.