EL ÁRBOL DE LA VIDA

 

Éste es un aviso muy serio. Dentro de poco el mundo editorial va a cambiar, las librerías se van a estremecer, los editores se van a volver locos y los lectores ni siquiera se lo van a creer. El motivo es simple. Después de muuucho tiempo, acabo de terminar de corregir, supervisar y subsanar mi novela EL ÁRBOL DE LA VIDA, una historia de arqueología prebíblica que plantea un problema tan actual como la manipulación de la información y el tránsito a la nueva era.

Aunque no queráis, os pongo aquí la introducción y que sea lo que Dios quiera.

INTRODUCCIÓN

  En mis primeros años universitarios leí el mito de Gilgamesh, cuyos hondos valores filosóficos y literarios me marcaron de por vida.

 En 1986, conversando con un profesor universitario, me enteré de que los arqueólogos habían descubierto la antigua ciudad de Ebla, nombrada en la Biblia, de que en las ruinas  había aparecido una impresionante biblioteca de textos cuneiformes y de que el asiriólogo Giovanni Petinato acababa de publicar la traducción de aquellos textos. El profesor también me dijo que el descubrimiento había causado inquietud en el Vaticano, porque en las tablillas aparecían nombrados ciertos personajes de la Biblia, y la jerarquía de la Iglesia temía la aparición de contenidos inconvenientes o simplemente contradictorios con el libro sagrado.

 En 1987 me inscribí en  un curso de akadio y ugarítico que impartía un monje franciscano apellidado Ferrando, en su residencia religiosa de la calle del Temple de Valencia. El curso no tuvo lugar por insuficiencia de alumnos.

  En 1990 se publicó la primera edición de mi novela Gilgamesh y la muerte, sobre el mito de Gilgamesh y por tanto sobre la búsqueda de la inmortalidad. Pido disculpas por haberla transformado en atrezzo (o algo más) de esta otra novela.

  En abril de 2003, poco después de que las tropas de Bush y Blair invadiesen Irak, la BBC distribuyó el sorprendente comunicado de un equipo de arqueólogos alemanes que estaban trabajando en Uruk acababa de descubrir la tumba de Gilgamesh, a quien todos creían hasta entonces un simple personaje literario.

  En 2008 se publicó el primer documental Zeitgeist, que denuncia el creciente proceso de esclavismo que sufre el mundo que vivimos a manos de una oligarquía financiera mundial invisible.

 Todos esos hechos han conformado esta novela. La comencé en 1999 con la intención de escribir una historia contemporánea sobre la inmortalidad,  pero también sobre los sucesos de Ebla, y para ello me auxilié de un interesante curso de akadio que bajé de Internet.

Todo lo que ha ido sucediendo en esta década y denunciaban documentales como Zeitgeist me ha llevado a introducir modificaciones en el texto pero al mismo tiempo no hacía sino ahondar en las propuestas y en la visión de la propia novela en relación a aquello que está sucediendo delante de nuestros ojos sin que seamos capaces de verlo.

  Creo firmemente en la realidad de que el mundo está avanzando hacia el completo esclavismo de la sociedad a manos de una oligarquía financiera que lo controla todo y todo lo decide. Esta novela, sin haber perdido su intención de reflexionar sobre la inmortalidad enlazando con las tradiciones relativas al árbol de la vida, es una forma más de contar ese proceso con la esperanza de que  muchos abran los ojos.

  Al fin, todo se reduce a la reflexión que hace uno de los personajes. Nuestro mundo, nuestra fe, nuestras convicciones, siguen dependiendo de un pedazo de barro escrito.

José Ortega

El Puig, 2 de enero de 2011