EL HOMBRE QUE PODÍA HABER SALVADO EL MUNDO HA MUERTO

Simón en la Puerta del Sol de Madrid el 29 de junio de 2009

El policía abre la puerta del baño y encuentra un cuerpo exánime.  Consulta su documentación personal, llama al juzgado de guardia y se pone a la tarea de rastrear a sus familiares para darles la noticia.  Pero no los hay. Entonces comprueba que el muerto tenía una cuenta en Facebook y comienza a consultar uno a uno a sus contactos para averiguar quién es, quién era, Simon Hebert Faull.

La muerte no ha sido obra, como cabía esperar, de los sicarios de Hugo Chávez. El hombre al que su país había encargado la fabricación de la bomba atómica, este coronel del ejército de aire de Venezuela que estuvo en prisión por intento de asesinato de Carlos Andrés Pérez y que tenía el cuerpo cosido a balazos de asesinos frustrados, ha muerto en un baño público después de pedir un café en un bar de pueblo, cerca de  Madrid.

Pero sobre todo, este hombre que yace sin vida en un baño público, era el hombre que podía haber salvado al mundo. Es un orgullo inmenso y un poco triste poder decir que era mi amigo.

Pese a su apariencia de best seller, ésta es una historia real.

SOBRE LAS NUBES

Fue en octubre de 2007 cuando supe de la existencia de un hombre extraordinario llamado Simón. Acababa de conocer en la isla de La Palma a un maestro jubilado y buen conversador llamado Efraín Jiménez. Un sábado muy soleado me subió a la caldera de Taburiente, un lugar más allá de las nubes donde pululan los observatorios de astrofísica y en cuyos senderos de vez en cuando un turista pierde pie, cae al vacío y desaparece para siempre. La Palma es al mismo tiempo la isla más inclinada del mundo (es decir, con mayor altura en relación a su anchura) y uno de los espacios con mayor densidad por metro cuadrado de locos y perturbados. Efraín no era uno de ellos, incluso teniendo en cuenta sus revelaciones de aquella mañana.

Mientras se comía curva tras curva subiendo hasta lo más alto, se iba exaltando, tal como si su espíritu ascendiera lo mismo que el vehículo.

Indicadores en la Caldera de Taburiente

Su tema era Simón, un tipo de Venezuela al que había conocido hacía no mucho tiempo y que había resultado ser un inesperado pozo de ciencia repleto de sorpresas. Simón era ingeniero y coronel de aviación. En su juventud, había colaborado con Von Braun en lo que más tarde se llamó la NASA y a sus setenta y tantos años sus hallazgos e inventos cortaban el aliento. Mientras el coche subía y subía, Efraín me hablaba de su amigo Simón como de una leyenda. Había visto cómo suspendía un cubo en el aire con un experimento de antigravedad y parece que había conseguido lo mismo con un avión. El procedimiento, decía, era simple y pasaba por romper la capa exterior de electrones de los átomos del cacharro en cuestión para provocar repulsión en vez de atracción. Nunca pensé que la respetada e inmutable fuerza de la gravedad tuviera que ver con la carga eléctrica de los cuerpos, pero por lo visto algo hay.

A continuación me habló de los molinos generadores de energía eléctrica. Invirtiendo su proceso de funcionamiento (no entendí bien esta parte), Simón era capaz de sacar de unos molinos del tamaño de un ventilador casero mucha más energía que esas enormes cosas que matan buitres y desnaturalizan el paisaje.

Entonces me explicó Efraín el llamado reactor Faull, un invento esperanzador y milagroso, pero también real. Simón había encontrado la forma de que los coches fueran como árboles y por el tubo de escape lanzaran no monóxido y dióxido de carbono, sino oxígeno. Sí, oxígeno. El proceso era simple. Cambiaba la mezcla de gases posterior a la explosión de la gasolina, impidiendo que el oxígeno se mezclara con el carbono. Así que éste último precipitaba en un depósito en forma sólida y el oxígeno quedaba libre y se expelía por el escape.

Suena propio de cuento de hadas, pero era real. Sólo se formaba una mínima parte de monóxido de carbono y eso era todo. Por lo demás, los únicos efectos colaterales consistían en que el consumo de combustible quedaba reducido en un 39% (posteriormente llegó al 69%) y la potencia del motor se incrementaba de forma muy notable. O sea… adiós al ritmo de consumo brutal de combustibles fósiles, pero sobre todo a la contaminación y al efecto invernadero. Y no estoy hablando de un diseño sobre un papel: He tenido en mi mano una de esas cosas. No es más grande que un panecillo.

Vaya… diréis… con tantas ventajas tendría que alcanzar en el mercado un precio de locura. Claro que si el propósito de Simón hubiera sido morir podrido de dinero, podría haberle puesto el precio que le diera la gana, pero no era el caso. Una vez en cadena de producción, el precio de venta al público habría podido ser de unos… veinte euros.

Sí, amigos. Éste era Simón. Buscadle un pero y os invitaré a una paella.

¿Y qué pasó entonces, si todo era tan lindo? El inventor se alió con unos emprendedores alucinados, se gastaron una fortuna en moldes y se pusieron a fabricar. El reactor Faull es incompatible con el catalizador, así que éste último había que quitarlo. Primer problema. Acudieron a los fabricantes de coches y ninguno se interesó. Yo creo que debían tener contratos en firme con los fabricantes de catalizadores, pero en todo caso los aventureros no consiguieron ni un solo contrato. Entonces se pusieron a comercializar por su cuenta y exportaron un contenedor a un país de oriente cercano. Yo no sé lo que pasó, pero cuando la aduana o quien fuera detecto lo que había dentro, la fábrica se les llenó de inspectores y policías, les cerraron el negocio y el Ministerio de Industria, en lugar de coronar con laureles la cabeza de Simón, dio instrucciones para que ningún vehículo que montara el reactor Faull pasara la ITV.  No está mal para un país que insistía en los foros internacionales en su compromiso con el protocolo de Kioto.

Parece que con este invento Simón ya había dado al mundo todo lo que el mundo necesitaba para ser feliz. Pero no. El reactor Faull, siendo un milagro, no es nada en comparación con lo que podríamos llamar the big one.

THE BIG ONE

En mis tiempos de Universidad asistí a una conferencia en la que un profesor defendía su teoría de por qué los cuentos de hadas habían perdido interés. A su juicio, teníamos a disposición tanta tecnología útil y aparentemente milagrosa, que los sueños de los que nos hablan esos cuentos, como la bolsa de oro que nunca se agota o la mesa que se compone sola con comida sin fin, habían dejado de ser ilusiones para transformarse en realidades. Pues bien, lo que se había sacado de la manga Simón Hebert Faull sí que era la abundancia en serio y la magia hecha realidad.

Dicen los que entienden (no es mi caso) que el calor puede transformarse en trabajo. Pues muy bien. El aire mismo contiene calor. No me refiero a la sensación térmica, sino al calor específico. El aire de la alta atmósfera, que puede estar a menos cincuenta grados, encierra también calor específico suficiente como para transformarse en trabajo.

¿Cómo se hace eso, es decir, cómo se transforma el calor en trabajo? Preguntad a otro, yo no tengo la menor idea. Pero Simón encontró la forma de hacerlo y diseñó un cacharro que recogía el aire, lo desproveía del calor específico, lo transformaba en trabajo, y después devolvía ese mismo aire a la atmósfera un poco más frío.

Lo transformaba en trabajo, sí. El cacharro en cuestión no era más que un motor. Un motor con el que se puede mover cualquier cosa y que puede también generar energía eléctrica, todo de manera indefinida, sin coste y sin contaminación.

Simón pudo experimentar y sobre todo fabricar prototipos a placer durante su etapa de jefe de mantenimiento de la fuerza aérea de Venezuela. Llegó a componer tres de esos motores. A saber:

-Uno de ellos lo convirtió en el corazón que movía un remolcador de aviones. Creo que los habéis visto en los aeropuertos. Según parece, con el tiempo al personal le entró mosqueo al comprobar que continuaba funcionando sin necesidad de repostar. Parece que a fin de no levantar sospechas (en seguida sabremos por qué), Simón propagó la especie de que funcionaba con energía nuclear. Por ese motivo parece ser que el remolcador terminó enterrado a bastantes metros bajo tierra.

-Otro lo hizo con motivo de una gran avería en el suministro de energía eléctrica de una base militar.

-Y el último de ellos se lo acopló a un avión. Sí, a un avión. Con el frío que hace ahí arriba, y el motor seguía nutriéndose del calor del aire. Hizo un vuelo de pruebas con un Ministro, no sé si de industria o del ejército. Al volver a tierra, Simón le preguntó qué le había parecido. El Ministro lo felicitó efusivamente y le contestó que el suyo era un invento maravilloso e increíble. Y después añadió: “El lunes este motor debe estar destruido”, lo que parece totalmente prudente y adecuado para un país que, como Venezuela, vive del petróleo.

La industria de los combustibles fósiles hace mucho tiempo que quedó obsoleta. Es complicada, sucia y está sujeta al final de las reservas. Costosas perforaciones, grandes petroleros que de cuando en cuando se hunden, enormes refinerías que contaminan a manta, emisión de gases venenosos a la atmósfera, un esquema de dominación económica, jeques entregados a un lujo fuera de lugar, las siete hermanas abusando por todos lados, etc. Simón podía poner fin a todo eso y abrir el camino a un mundo sin contaminación, sin efecto invernadero, sin costes de energía y sin guerras por el petróleo. Éste era el hombre al que pocos meses después tuve el honor de conocer.

SIMÓN

Abril de 2008 y vuelvo a La Palma. Esta vez Simón está allí. Lo conozco en otra mañana de sol, en  la plaza de Los Llanos de Aridane. Es un hombre de edad provecta que habla como un joven y que se enorgullece de sus apellidos alemanes pese a que su aspecto no es precisamente nórdico.

En el kiosko compartimos unas cervezas. Un poco más tarde, a mediodía, y siempre bajo la guía de Efraín, un esvaldón de gofio. Simón siempre parece estar en vísperas. En vísperas de que su proyecto se conozca, se admita, se desarrolle. Siempre está a punto de algo, de que el día de mañana sea el primer día del reconocimiento que merece.

Está arruinado, ni siquiera sé de qué vive. No sé cómo salió del ejército, pero debió ser a patadas, porque no tiene nada parecido a una pensión. El sabio necesita la ayuda de sus amigos para sobrevivir. Es una situación muy contradictoria.

Uno de sus demonios es Hugo Chávez. Simón fue su profesor en la escuela de Estado Mayor y sólo tiene para él palabras de descrédito. Jura que le gustan los hombres, que una vez lo pilló in fraganti y que está como una regadera porque cuando se sienta a comer manda que pongan junto a él un servicio para Simón Bolívar, que él cree que comparte su comida a modo de fantasma. De hecho, el Facebook de Simón está repleto de improperios contra Chávez.

NOS VEMOS EN DENIA

Trabajo con el sector pesquero y conozco sus penurias. En 2005, con motivo del alza en los precios del combustible, hicimos en toda España una huelga con bloqueo de todos los puertos que fue duramente reprimida en forma de sanciones económicas. Y entonces se me ocurre juntar el hambre con las ganas de comer y hablo con las cofradías de Simón, del reactor y del motor. La propuesta es una colaboración mutua para poder adaptar el reactor a los motores de gasoil que usan los barcos de pesca, ya que en su actual diseño funciona sólo para equipos de gasolina, y para ver si podemos hacer algo con el motor. Lo consulto con Simón y me dice que con el cacharro adaptado podría conseguir un ahorro de gasoil de un 18%, así que el proyecto va adelante y el 28 de junio de 2008 le montamos una jornada técnica en Denia.

Simón y Efraín la víspera de la jornada en Denia

Sobre esta jornada, en la que actué como moderador, dejé escrito un blog llamado EN BUSCA DE LA UTOPÍA (CON SALUDOS A MAX FRISCH; http://costasmaritimas.wordpress.com/2008/07/22/en-busca-de-la-utopia-con-saludos-a-max-frisch/) . Varios ponentes expusieron sus puntos de vista sobre posibilidades de ahorro de combustible en los barcos de pesca. Ellos eran teloneros de Simón, pero no lo sabían., Sus intervenciones repetían términos como minimizar u optimizar. Términos que denotaban algo parecido a impotencia. Entre el público había altas autoridades del Ministerio y la Comunidad Valenciana. Uno de ellos era un Subsecretario de Madrid un poco chulo. Su discurso advertía de que no existen soluciones a corto plazo y cuando escuchó hablar a Simón se puso a refunfuñar en su asiento diciendo que ya había conocido a muchos iluminados como él. Sin más ni más le había asignado el rol de charlatán. Pero este tipo se tuvo que marchar precipitadamente porque en los debates lo pusieron a caer de un burro. En vez de quedarse a la comida hizo mutis por el foro alegando que lo estaba esperando su esposa. Raro de la muerte cuando vivía en los madriles y estaba recién llegado de un encuentro en Eslovenia.

Os pongo aquí un clip de video con la presentación que hice de Simón. La película está grabada en una cinta de DVCPRO y ahora mismo no os puedo poner la intervención del propio Simón porque el magneto se me descacharró. Lo que tenía por ahí cambiado de formato era esta prueba.

 

Por lo demás, la intervención de Simón causó escándalo en los otros ponentes, que no estaban dispuestos a admitir por las buenas aquello de un motor que funciona sin costo ni contaminación. Y por las malas tampoco.

La jornada no tuvo consecuencias. La Generalitat Valenciana había adquirido el compromiso de apoyar el proyecto siempre que pasara los filtros científicos y efectivamente poco después organizó una reunión con el Director General de Energía, que acudió acompañado de un ingeniero químico. Ninguno de los dos entendió lo que Simón trataba de explicarles. Puede que porque no lo explicara bien o por incapacidad propia, el caso es que no hubo entendimiento y el proyecto murió ese día.

SIMÓN Y YO

Lo único que quedó fue una bonita amistad y una admiración mutua. Simón, acostumbrado a recibir desprecios cuando no patadas, siempre se mostró muy agradecido conmigo por haberle preparado aquel foro donde expresarse en público. Quería que lo ayudara a dar a conocer su invento y ponerme en nómina a la cabeza de su futuro equipo de comunicación. Yo me sentía honrado pero le advertía que no había necesidad de ningún equipo que comunicara nada, porque su invento era tan espectacular que, llegado el momento, la voz se correría como la pólvora.

Pero él insistía, porque sabía de mi experiencia con los medios de comunicación y sobre todo porque lo que de verdad ansiaba con todas sus fuerzas era el Premio Nóbel de Física. Y yo no es que le hubiera ayudado de buen grado, sino que me habría considerado un privilegiado por poder participar en esa empresa.

OBAMA

Todo en torno a Simón era inseguro, misterioso e incompleto. Creo que hacía esfuerzos por no dar toda la información a fin de que nadie pudiera aprovecharse. De ahí una serie de noticias raras, contradictorias y no contrastadas, especialmente las que tenían relación con el gobierno de Estados Unidos.

Pocos días antes de la jornada de 28 de junio de 2008, Efraín me llamó para decirme que seguramente habría que suspenderla porque de un momento a otro se iba a presentar en La Palma un avión militar norteamericano para llevarse a Simón a aquel país y ponerlo al frente de un laboratorio donde desarrollar por fin el motor. Nunca se produjo tal cosa. En otro momento supe que Simón iba a pasar un chequeo médico completo a cargo de médicos americanos de la base militar de Rota. Y las noticias de las conversaciones con la Administración norteamericana eran permanentes. Al principio escuché que Arnold Schwarzenegger, no como Conan el Bárbaro sino como Gobernador de California, iba a implantar la obligación de que los coches que circulaban por su circunscripción montaran el reactor Faull. Tampoco lo he visto.

Las demás noticias eran un poco más inquietantes, porque pretendidamente había conversaciones con el departamento de Defensa. Sí, de Defensa. En sus últimos tiempos, Simón declinaba hablar del motor porque, según decía, los americanos se lo habían prohibido. En apariencia, el gobierno de ese país había considerado que el motor era un arma estratégica militar de primera magnitud y en vez de darlo a la industria civil habían considerado juicioso quedárselo para sus carros de combate, aviones de caza, bombarderos, destructores y todo el rollo. Fue ése el momento en el que Obama se presentó en la cumbre de Copenhague y puso cara de despistado.

Obama en la cumbre de Copenhagen

Lo malo que tiene esto es que no sé si es verdad y nunca lo sabré. Lo que cuento es mi experiencia personal con Simón y sólo sé lo que él quería decirme. No una, sino muchas veces, pensé que podía estar exagerando, ser un iluso o incluso un farsante. Es una duda totalmente apropiada porque yo ni he visto el motor funcionar ni tampoco he estado presente en ninguna conversación con el gobierno americano.

Sin embargo, sí he comprobado tanto la existencia del reactor como su funcionamiento. En la jornada de Denia hicimos un encuentro con periodistas para mostrar el cacharro en acción. Usamos un vehículo antiguo para no tener que quitarle el catalizador. Con un espectrógrafo de gases comprobamos lo que salía por el tubo de escape y los resultados confirmaron que lo que decía Simón era cierto. Las cámaras de TV lo estaban captando en directo, incluyendo la mía, porque en ese día comencé a hacer un documental sobre él.

Simón ante la prensa

LOS ESPÍAS ENTRAN EN ACCIÓN

Aquella primavera de 2009, cuando las supuestas conversaciones con el gobierno americano echaban supuesto humo, tuvo lugar la misteriosa sustracción de la documentación técnica del motor. Cierta persona que la tenía en su poder me dijo que había entrado en la antigua casa de Simón, que estaba desocupada, y se la había llevado a otro sitio más seguro. Dejemos al margen cuál fuera ese otro sitio, que a mí no me parecía nada seguro, y también la identidad de la persona en cuestión. El caso es que esta persona me llamó para decirme que había entrado en el piso, había cogido una maleta donde se guardaban los papeles del motor y además otros efectos personales de Simón, incluyendo libros de física, y la había depositado en otro lugar.

Al cabo de sólo unos días me volvió a llamar para decirme que ese otro lugar había sido violado y se había producido una sustracción. Mi pregunta fue mecánica:

-¿Está la maleta?

-Sí –respondió la persona en cuestión, y añadió:- Vacía.

Esto me causó un escalofrío en la espalda. Pero en seguida escuché:

-Han dejado los libros de física de Simón. Sólo se han llevado los papeles del motor.

Y esto sí que fue un susto de verdad. Por eso a mi interlocutor no le cabía duda de que tenía el teléfono intervenido. A los pocos días me sucedió algo que me inquietó muchísimo, incluso me dio un ataque de pánico, pero no lo voy a contar aquí para no caer en la conspiranoia. Cuando te pones a interpretar la realidad según el filtro de tu obsesión personal comienzas a volverte gilipollas.

El caso es que uno de los últimos picos de todas las negociaciones de altura sobre reactor y motor era la jornada que tenía que haberse desarrollado en Miami el 9 de septiembre de 2009, que por casualidad coincidía con el 74 cumpleaños del propio Simón. Se suponía que la casa Ford iba a anunciar al mundo su intención de montar el reactor Faull en todos sus vehículos. Él quería que Efraín y yo compartiéramos ese momento y desde luego que para mí esto era un privilegio histórico que acepté en seguida, aunque anunciando que ni loco pensaba viajar en el mismo avión que Simón. Por si acaso sufría alguna avería irreparable.

Aquel acto nunca tuvo lugar. Pasó a formar parte de todo ese mundo de posibles, un poco fantasmagórico, que rodeaba a Simón.

DOS A CERO

Dos a cero… dos a cero… dos a cero… Era lo que repetía todo quisque en la Puerta del Sol aquella noche de junio de 2009 en la que la selección española de fútbol estaba  punto de perder y efectivamente perdió la semifinal de la copa federaciones de Sudáfrica frente a Estados Unidos. Simón y yo estábamos en la puerta de un bar atiborrado, viendo los últimos compases del encuentro y escuchando la expresión dos a cero en español, inglés, ruso, alemán, hindú… Cada guiri que pasaba por la calle, y eran muchos, miraba incrédulo la pantalla y repetía más incrédulo aún, en su propio idioma, dos a cero.

Simón se había trasladado a Madrid y cuando yo pasaba por allí lo llamaba para ir de cervezas mientras él me iba desgranando sus progresos y futuros contratos.

-¿Se sabe usted alguna canción? –le había preguntado una noche.

Me contestó casi ofendido que era experto en zarzuela y sin solución de continuidad le propuse llamar por sorpresa a nuestro amigo común Efraín y cantarle algo. Le dejamos un temita a dúo en el buzón y luego nos fuimos a cenar muy contentos y hambrientos.

Pero otro día, en el mismo establecimiento, ya no pudo repetir el número.

-Estamos en un lugar público -objetó.

Pero el problema era otro: No tenía aliento. Cuado nos dirigíamos al Palacio del Jamón tuvo que detenerse en plena calle y agarrarse a una farola porque el corazón no le respondía. Estuvimos ahí diez o quince minutos, muertos de frío, esperando a que recuperase fuerzas. Una vez en el restaurante, desapareció en el baño y como no volvía, me levanté para buscarlo. Temía encontrarlo tirado en el suelo, y el panorama no fue mucho mejor. Lo vi inmóvil en la escalera que subía al comedor, agarrado al pasamanos e incapaz de subir los dos últimos escalones.

Hace poco desarrolló un cáncer de pulmón. Le dejé en mi hotel el magnífico libro de Servan Schreiber ANTICANCER, UNA NUEVA FORMA DE VIDA, pero no llegó a recogerlo. Recibió los tratamientos y aparentemente se recuperó y estaba repleto de ilusiones como siempre.

EL HOMBRE QUE PUDO REINAR

Esta pasada primavera, se fue a comer a un restaurante venezolano. De vuelta en el pueblo, se detuvo a tomar un café. Lo pidió y se metió en el baño. Y allí perecieron sus ilusiones y perecimos también todos en la esperanza de una vida mejor.

En el 82 Serrat sacó su LP (los chavalines no saben lo que significa LP… ¡Toma, toma y toma…!) Cada loco con su tema. Una de aquellas canciones, De vez en cuando la vida, retrata bien mi relación con Simón. Esto es algo que he visto también en el cine de Otto Preminger y que yo mismo he tratado en mi guión El camino al paraiso. Una vida vulgar que de pronto salta por los aires cuando por pura chorra conoces a alguien de otro mundo.

Como dice Serrat, de vez en cuando la vida…

A colores se despliega como un Atlas

 He escrito esta entrada por varios motivos, y ninguno de ellos es para darme importancia. Yo sólo pasaba por allí, es mi único mérito. Uno de esos motivos es para dar a conocer la singular experiencia de una persona corriente y moliente como yo que de pronto se ve trasladada a otro mundo. Otro es la necesidad de expresar el pesar que me causó la muerte de Simón, una persona por la que sentía un afecto sincero y a quien continuamente le pedía que dejara el tabaco. Otro es que un blog anterior que escribí sobre él se transformó en sorprendente punto de encuentro de sus familiares dispersos por todo el cono sur (Esta entrada está en http://costasmaritimas.wordpress.com/2009/04/30/simon-hebert-faull-y-yo/

y se ha vuelto tan popular que Google ha puesto encima publicidad de un spa). Tres meses después de su muerte, uno de esos familiares aún escribía en mi blog que tenía mucha gana de ver a Simón y que le deseaba una larga vida. De hecho, fue por el blog que me enteré de lo sucedido, a través de la nota que me dejó un primo suyo. Quisiera que todos ellos sepan algo más del hombre que pudo reinar.

Pero mi motivo principal es el de procurar que todos sepan que otro mundo es posible, que estuvimos muy cerca y que hay que continuar intentándolo. La alternativa a la basura petrolífera que al mismo tiempo que nos torna en esclavos de los magnates, con y sin turbante, corrompe la naturaleza y cierra el camino a un futuro posible para nuestros hijos, no es ni lejana ni retórica ni imposible. Es una realidad.

EL MUNDO SIN SIMÓN

El actual propietario de las patentes del reactor y el motor es un tercero al que conscientemente no he querido involucrar en esta historia. Por mis informaciones creo que es una excelente persona a quien deseo mucha suerte con el futuro desarrollo del motor, aunque sin la presencia de Simon no será fácil.

Reactor Faull acoplado a un vehículo

En cuanto al reactor, una vez obtenida la homologación, ya había empezado a fabricarse y comercializarse. No me preguntéis por qué esto no fue primera página de toda la prensa mundial, no ha hecho correr ríos de tinta y por qué no ha desatado una oleada de entusiasmo universal, pero así es. En todo caso, el reactor Faull no es, como he dicho, un conjunto de trazos en un papel. Es una realidad no sólo material, sino ya también comercial. Puede tocarse, pero también comprarse e instalarse en cualquier vehículo de gasolina para obtener un ahorro de combustible del 69%, un notable aumento en el rendimiento del motor y unos gases de escape formados en un 95% por oxígeno puro y limpio. Y entretanto nuestros gobernantes, diputados, senadores, alcaldes, concejales y la madre que los parió siguen cazando moscas como los capullos que siempre fueron.

Simón con el reactor Faull

Si alguien se pregunta por qué no doy aquí datos de cómo conseguir el reactor, la respuesta es simple: Yo ni pincho ni corto en el tema y ni por casualidad quiero que este blog pueda malinterpretarse y que alguien piense que tengo intención comercial. Por ese mismo motivo no promuevo ninguna petición colectiva para que mucha gente reclame al gobierno que le dé aire al reactor y que patrocine la construcción de un prototipo del motor. Estaría chupado, imagino, proponerlo a los indignados, pero no lo voy a hacer porque el proceso implica que alguien (de forma totalmente legítima y justa) se forre con la patente y no me apetece ser objeto de suspicacias, malentendidos ni malos rollos. Mi amigo Simón ya no está aquí y yo nada tengo que ver con el actual propietario de las patentes. Lo que él haga a partir de ahora será lo que tenga por conveniente.

Simón sufrió mucho en esta vida. Con sus inventos pudo dejar el mundo mucho mejor que estaba cuando vino a él, pero entre todos no le dejamos. Gracias, amigo, por tu dedicación y compromiso.  Has dejado un gran vacío entre todos los que sentíamos afecto por ti y nos hemos quedado esperando ver tu motor funcionando y dando calor, energía y movimiento a todos los vehículos, hogares e industrias de la Tierra.

En su intervención en el documental MAYO, el maestro zen Dokusho Villalba dice que es preciso luchar por nuestros sueños pero que esa lucha se hace a costa de nuestra esencia vital. Dice Dokusho que si entregamos a nuestros sueños nuestra esencia vital, éstos se cumplirán, y subraya, con una sonrisa,  aunque puede que ya no estemos ahí para verlo.

Alguien, en algún momento, conseguirá que tus proyectos se hagan realidad. No estarás ahí para verlo, pero llegará el día en el que nos liberaremos de los tiranos del petróleo y en el que tu nombre se transformará en un nombre de leyenda.

SUGERENCIAS:

TRAILER DE MAYO (UNA VISIÓN ESPIRITUAL DE LA SPANISH REVOLUTION)

KHOL (copia de trabajo de un documental sobre la trilogía literaria KHOL):
TODO ES MENTIRA: Documento sobre el sistema. http://www.mediafire.com/?rt4dh57jp4orw7u MANIFIESTO POR UNA ECONOMÍA VERDE: Propuesta de cambio en materia económica. http://www.mediafire.com/?60ijry2dsqo02ze LIBRES PERO SIN ALAS: El Gobierno te quita tu única casa y te paga 136 euros. Documental de 50 minutos.
KHOL: Novelas y publicaciones de José Ortega http://www.facebook.com/home.php#!/pages/KHOL/107081462700442 ZEITGEIST ADENDUM: http://vimeo.com/4947329 CLUB DE FANS DE PETER JOSEPH: http://www.facebook.com/home.php?sk=group_159337614118899 LOCALIZACIÓN FRENTE A GLOBALIZACIÓN: ¿Alguien piensa que el salmón tiene ese color fosforito porque es así?
LA FE EN EL MÁS ALLÁ: Episodio de la serie documental GENESIS
EL ALIMENTO DE LA INMORTALIDAD: Episodio de la serie documetal LAS CRÓNICAS DE LA TIERRA ENCANTADA
RETORNO AL PAÍS DE LA PENUMBRA: Una explicación del simbolismo del carnaval.

NOTICIAS DE MAYO (MAYO EN EL TEMPLO ZEN DE LA LUZ SERENA)

Esta mañana el equipo de rodaje de MAYO (una visión espiritual de la Spanish Revolution) se ha presentado en el Templo de la Luz Serena para entrevistar al maestro Zen Dokusho Villalba.

Una vez finalizado el rodaje de las manifestaciones, performances y plazas, el equipo ha comenzado a recoger entrevistas que puedan aportar una visión global y espiritual de lo que está sucediendo en España. El objetivo de este documental es contribuir a que la Spanish revolution traspase tanto las fronteras físicas de nuestro país como las fronteras mentales que nosotros mismos nos ponemos y que nos impiden ver que lo que está pasando no sólo tiene que ver con la mecánica electoral o las medidas legislativas, sino también y muy especialmente con el interior del ser humano.

Trece preguntas al maestro, trece respuestas. Las mismas que responderán otros intelectuales y profesores.

MAYO, estreno en julio.

El trailer ha tenido 1350 visitas en diez días ¿Queréis verlo?

SUGERENCIAS:

TODO ES MENTIRA: Documento sobre el sistema.

http://www.mediafire.com/?rt4dh57jp4orw7u

MANIFIESTO POR UNA ECONOMÍA VERDE: Propuesta de cambio en materia económica.

http://www.mediafire.com/?60ijry2dsqo02ze

LIBRES PERO SIN ALAS: El Gobierno te quita tu única casa y te paga 136 euros. Documental de 50 minutos.

KHOL: Novelas y publicaciones de José Ortega

http://www.facebook.com/home.php#!/pages/KHOL/107081462700442

ZEITGEIST ADENDUM: http://vimeo.com/4947329

CLUB DE FANS DE PETER JOSEPH:

http://www.facebook.com/home.php?sk=group_159337614118899

LOCALIZACIÓN FRENTE A GLOBALIZACIÓN: ¿Alguien piensa que el salmón tiene ese color fosforito porque es así?

LA FE EN EL MÁS ALLÁ: Episodio de la serie documental GENESIS

EL ALIMENTO DE LA INMORTALIDAD: Episodio de la serie documetal LAS CRÓNICAS DE LA TIERRA ENCANTADA

RETORNO AL PAÍS DE LA PENUMBRA: Una explicación del simbolismo del carnaval.

 

 

 


GILGAMESH Y EL ZEN

  Ya he dicho que el mito de Gilgamesh contiene valores profundos, pero no he dicho que cada día descubro en él algo nuevo. Muchos conocéis el budismo o el zen y otros habréis leído EL PODER DEL AHORA. Todas esas doctrinas recomiendan un fuerte anclaje en el presente como medio para conseguir la paz espiritual. La prueba de que todas las buenas ideas están  dentro de nosotros es que algo así ya lo dijo el escriba que en la lejana Mesopotamia redactó el mito de Gilgamesh en caracteres cuneiformes. Gilgamesh, obsesionado por el futuro y angustiado por algo malo que le sucederá en ese futuro, se desentiende del presente.

Escuchad los consejos de Siduri, la Tabernera: