EL ÁRBOL DE LA VIDA

Es un misterio cómo los hilos de la vida se enredan y mezclan como un potaje. Siempre tuve clara de mi experiencia personal como la tensión entre dos opuestos: El traje de chaqueta y los vaqueros. La abogacía y la antropología. La disciplina y el placer. La obligación y el juego. No me pasaría si no fuera abogado y arqueólogo, pero la cosa salió así y no lo puedo cambiar.

En los años dos mil se produjo un hecho singular: Los dos polos convergieron y se fundieron cuando encontré la forma de ejercer el Derecho luchando en favor de los humildes y en contra de los poderosos. Siempre me hicieron bostezar las conversaciones sobre dinero y ganancias habituales ente abogados, pero ejercer esta profesión por los valores, no por los intereses, es algo que tiene sabor y proporciona satisfacción.

EL ÁRBOL DE LA VIDA es una novela y un caso raro de nueva confluencia. Como pone en mi perfil de este blog, lo inicié para difundir mi trabajo (por llamarlo de alguna manera) literario. Pone también que tuve que transformarlo en un blog de la revolución porque la realidad se impuso. De nuevo dos aspectos muy opuestos: El rollo literario y la lucha por un mundo mejor.

Ambos aspectos convergen en EL ÁRBOL DE LA VIDA y he tardado años en darme cuenta. Empecé a escribir esta novela en 1999, cuando nada sabía de los iluminatis pero ya tenía enfocada la antena hacia la manipulación, la mentira, la dominación y el control de la opinión pública por parte de unos pocos. Después de tanto convivir con mi novela Gilgamesh y la muerte, que relata la búsqueda de la inmortalidad, quería escribir una historia contemporánea sobre ese mismo tema.  Y la obra es, en efecto, una novela contemporánea sobre la inmortalidad. Pero es mucho más.

He trabajado todo lo posible con los mitos mesopotámicos y la literatura oriental. En el tribunal de mi tesis de licenciatura había tres miembros, dos de los cuáles eran asiriólogos, es decir, traductores de sumerio, akadio y asirio. La tesis doctoral que no me dejaron leer por poco académica (“Una topografía del más allá”, título chulesco) daba vueltas y revueltas en torno a los mitos de Mesopotamia.

 Con todo aquel estudio entendí la desmedida influencia de los mitos en general sobre el ciudadano moderno. Con respeto, afirmo que a mi juicio Israel hace lo que hace y como lo hace porque sus ciudadanos creen a pie juntillas el mito de que son el pueblo elegido. Están condicionando la historia del mundo sólo por algo que pone en un papiro medio corroído. Como ya he escrito en otra ocasión, los primeros colonos que llegaron a fastidiar Norteamérica creían estar repitiendo la poco edificante historia del Éxodo, cuando Yavé se convirtió en el patrocinador del genocidio, especialmente en Jericó, donde ordenó no dejar con vida ni a mujeres ni a niños.

Por eso pensé que si las raíces de una buena parte de nuestro comportamiento se hunden en mitos, el descrédito de esos mitos podría tener efectos imprevisibles en el ahora. De ahí la hipótesis de la que parte la novela: ¿Qué sucedería si de pronto se descubriera que la Biblia no es más que una copia de textos mesopotámicos anteriores? ¿Desaparecería la religión cristiana? ¿Puede suceder una cosa así en unos momentos como éstos, en los que según Nostradamus se avecina la llegada del Anticristo? ¿No forma parte este cambio del proceso que están cocinando los Iluminati?

Nostradamus

Veréis, a mi no me interesa la llamada intriga cultural. Al principio leía a mi paisano Pérez Reverte como todo el mundo. Pero lo corté de raíz después de que mi madre,  a pesar de que me ama, me regalara el Código da Vinci por mi cumpleaños. No quiero poner a nadie a caer de un burro y por eso me limito a declarar que desde entonces dejé de interesarme por el género y añado que me pone enfermo entrar en una librería y ver las mesas de novedades llenas de este tipo de historias, muchas de ellas editadas por Berlusconi por si no lo sabéis: la hermandad secreta del Vaticano, el sello de los templarios, los manuscritos del nosequé nosecuantos…

Arturo Pérez Reverte se refería a sí mismo como ávido lector de todo tipo de novelas de aventuras y ponía como ejemplo Los tres mosqueteros. Al escucharlo temí que algo hubiera fallado en mi formación, porque en clase de literatura aprendí que eso era literatura menor y me decidí por otros libros. No juzgo, no sé si hice bien o mal, pero es lo que hice.

Quizá por eso puedo abrigar la esperanza de que EL ÁRBOL DE LA VIDA no sea una intriga cultural. No es una novela de diseño. No es una historia montada para ser un best seller. Ni el encargo de una editorial. Ni el modelo de entretenimiento que le gusta a Berlusconi. Es una historia nacida de la necesidad de expresar lo que pienso y siento. Esa necesidad es la que me ha llevado a que converjan en este trabajo aquellos dos polos, el de escritor y el de abogado crítico con el sistema. La novela puede leerse como una historia entretenida o como metáfora de los inquietantes peligros a los que todos estamos sometidos. Si al final juzgáis que se trata de una intriga cultural más, lo consideraré un fracaso.

La vida, además de ser un misterioso maestro al mezclar los hilos, lo es también al disponer las relaciones personales,  el calendario y lo que toque.  Lo hace para que todo encaje con precisión de relojería. Yo iba a publicar en estos días EL ÚLTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA, pero ha surgido un problema con la editora.  Vamos a dejar al margen los motivos, que no vienen al caso. El caso es que ni edita ni me deja editar después de haber anunciado a medio mundo que la novela saldría en diciembre. La misma noche en  que se consumó la ruptura volví a casa  y me sumí en los misterios de Amazon. Curiosamente encontré en seguida lo que buscaba (y que ya había buscado antes sin encontrarlo): Cómo subir y vender libros con estas personas tan simpáticas. Así que me pasé el siguiente fin de semana sin ver la luz, dedicado a corregir el manuscrito por vigésima vez, y lo subí antesdeayer. EL ÁRBOL DE LA VIDA ya está lanzado y estará disponible muy pronto, en cuanto los muchachos terminen la revisión.

Sólo cuando estaba corrigiendo me di cuenta de las alusiones que contenía la novela al cambio de ciclo en 2012, algo que había olvidado. Cuando empecé a escribirla, en 1999, quería relacionar la historia con la fiebre del milenio pero eso pasó. Con la última revisión, en enero de 2011, apunté hacia el fin del mundo según el calendario maya, aunque sin convertir esto en absoluto en el centro de la historia.

Si hubiera seguido adelante con EL ÚLTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA, ni me habría enterado de que se me pasaba el tiempo para sacar EL ÁRBOL DE LA VIDA a las puertas del 21 de diciembre de 2012. Es la grave crisis surgida con aquella novela lo que me empujó a resucitar este manuscrito. Son ya muchas las veces que he repetido por ahí que no puedes saber si las desgracias que te ocurren son malas o buenas hasta que vuelves la vista atrás y lo ves con perspectiva. En esta ocasión ha sido instantáneo: He mirado atrás y puedo decir que esta crisis con la editora es lo que me ha permitido sacar EL ÁRBOL DE LA VIDA en el momento justo. Y en libro electrónico, porque en papel no llegaría a tiempo. Como si todo estuviera cronometrado y diseñado de antemano de forma muy precisa. En todo caso, doy las gracias de corazón a las personas que han originado este problema, porque de él ha nacido mi suerte. Ni el más fiero ejecutivo de Planeta lo habría planificado mejor.

Esta historia es también una historia de sentimientos, de amor y de lujuria. Me gusta escribir novela psicológica, siempre lo hago. Te introduces en la mente del personaje y él te dice lo que cree, lo que desea, lo que piensa. Te transformas en su compañero, como si estuvieras leyendo su diario o te contara lo que le pasa en el fondo de una cafetería.

Aún no sé cómo he sido capaz de escribir una historia de amor sin que salga cursi. Es un amor de éstos que se te va metiendo por dentro sin darte cuenta. Yo creo que lo he conseguido. A mí me fascina esa parte.

El héroe es un arqueólogo moderadamente joven, pero no penséis en Indiana Jones, por favor. Tiene más de antihéroe porque en seguida vais a ver que duda y sobre todo que ansía.

Ansía, sí. La vida se le resiste, él busca su oportunidad, no sabe si al arriesgarse está haciendo el idiota o si obtendrá recompensa. Lo veremos dudar y tropezar, pero sus dudas y tropiezos trazan un camino. Los aficionados del Atlético de Madrid conocen bien (aunque no precisamente en estas fechas) la particular nobleza y dignidad del héroe derrotado. El héroe que triunfa goza de otro tipo de gloria, algo muy distinto. Esta nobleza y esta dignidad son las que envuelven a mi héroe durante gran parte de la novela. Hasta que sucede algo.

En aquel lejano 1999 me bajé de internet un curso de akadio para poder escribir esta novela, cuya trama gira en torno a una tablilla que nadie puede traducir. No es que me haya vuelto experto, sólo cogí de allí unos cuantos datos que proporcionan a la historia valor documental. Un curioso libro que tengo por aquí, de un asiriólogo del Vaticano, me sirvió para enterarme de cómo se firmaban los documentos en las tablillas de arcilla. Esto lo usé para describir la llamada Tablilla X, un documento que se mantiene inexpugnable hasta que un anciano, modesto y particularmente misterioso monje franciscano es llamado de la profundidad de su misión en la selva amazónica.

Hay aquí muchos elementos autobiográficos y algunos otros mágicos. Soy yo mismo el joven que acudió a la casa de un monje franciscano (éste mucho más joven)  respondiendo a un anuncio en el que se ofrecían clases particulares de akadio y ugarítico. A esta persona real la transformé en personaje y su casa en atrezzo. En cambio un personaje de la novela se me transformó un día en persona real. Fue en Huelva, en noviembre de 2008. Entiendo que aparte de Los tres mosqueteros habéis leído Niebla, la novela de Unamuno, o al menos sabéis de qué va. Va de un personaje que visita a su autor para plantearle ciertas cuestiones. Esto me sucedió. Yo inventé a Gloria, una operadora de video suiza, rubia, pelo corto, gafas, delgada, pantalones vaqueros, camisa suelta, treinta y pocos. Y nueve años más tarde (el número de la Diosa) apareció. No había olvidado su cámara y su trípode. Estaba allí, era ella. Luego publicaré otro post llamado DE CENA CON DIOS donde cuento esta experiencia.

Al fin, todo se reduce a la reflexión que hace uno de los personajes. Nuestro mundo, nuestra fe, nuestras convicciones, siguen dependiendo de un pedazo de barro escrito.

José Ortega

@abogadodelmar   abogadodelmar@gmail.com   http://www.costasmaritimas.es

 

 

NOTICIAS DE MAYO: LAS MISTERIOSAS SINCRONÍAS DE JOSÉ LUIS SALAS

  Conforme la obra artística crece, te va dominando. Esto es algo que he experimentado muchas veces. Te pones a hacer la cosa, lo que sea, y ya no eres su dueño, ni siquiera tu dueño. Esa cosa te posee, se apropia de ti y te va guiando. Me ha pasado con todo, con las novelas que he escrito, con las películas que he hecho y en cierto sentido con mi trabajo.

Me sucede también con el documental que estoy elaborando sobre el movimiento quince de mayo. He dirigido tres series documentales para televisión y siempre he procurado tener cuidado con dos cosas: El título y un desenlace que apelara a los sentimientos.

Hace unas semanas estaba frente al ordenador, pensando en un título para este trabajo. Por mi cabeza pasaban varias posibilidades, todas ellas obvias, pero por eso poco originales. Por ejemplo, Spanish revolution o Democracia real ya. No, no… nada de eso. El título debía tener una alta carga simbólica.

Tengo que contaros aquí mi experiencia con un músico que debe ser un extraterrestre disfrazado o en caso contrario, si es humano, se trata de un humano tocado por Dios. Ese músico vive en la bendita localidad de Águilas y tiene la rara capacidad de transformar en belleza todo lo que sale de su corazón y de sus manos. Se llama José Luis Salas. Con él ya tuve en los noventa una sincronía sensacional cuando eligió para su grupo de música de cámara el mismo nombre que elegí yo para mi productora de cine, un nombre que ambos sacamos de mi primera novela, GILGAMESH Y LA MUERTE. Pero esto es algo que ya contaré en otra entrada. En todo caso, si queréis ver y escuchar a José Luis tocando con su grupo, echad un vistazo al documental KHOL, MITO Y REALIDAD, sobre mi trilogía literaria. Lo pego abajo.

Yo había pedido prestada su música a José Luis para LIBRES PERO SIN ALAS, mi primer documental social, que terminé el pasado mes de abril. El otro día lo llamé para comentarle que estaba haciendo una peli sobre el quince de mayo, que con él quería ayudar a difundir las ideas del movimiento y que necesitaba su música. Su respuesta fue rápida: Estaba feliz de contribuir a la causa.

Aunque mi profesión sea la abogacía, os aseguro que he pasado muchas horas delante de una mesa de edición de video, y si algo he aprendido es que la película sólo adquiere vida cuando recibe la música. Hasta entonces es como un armazón carente de alma. Se ven y se oyen cosas, pero esas cosas son sólo información que se dirige a la mente. Cuando a esas mismas cosas les añades la música, la película despega, vuela y se transforma.

Puse tres temas de José Luis en la biblioteca de mi archivo de edición. Entonces fijé la mirada en el título de uno de ellos ¿Sabéis cuál era ese título? Bien, os lo voy a decir porque sois vosotros. Esa pieza, compuesta hace bastante tiempo, antes de que los ciudadanos nos volviéramos conscientes y nos moviéramos contra los tiranos, se llama justamente MAYO.

Y ya no tuve más dudas sobre el título del documental.

Pero eso no es todo… Sólo mientras escribía este blog, al hacer una captura de pantalla de la edición de video para poner una imagen, me he dado cuenta del significado de otro de los títulos de José Luis. Estoy seguro de que queréis conocerlo.

Ese título es… CREANDO EL CAMINO.

Bien, bien… ¿qué me decís? A lo que antes le llamaban casualidades le llaman ahora sincronías. Puede que todo sea azar o puede que todo sean signos que debemos seguir. Perdonadme, no quiero meter un rollo místico, pero si alguna vez tuve dudas, estas sincronías las disiparon. Alguien me está diciendo: Hazlo.

Copia de  trabajo de KHOL (MITO & REALIDAD)

http://www.vimeo.com/22177731

SUGERENCIAS:
TRAILER DE MAYO (UNA VISIÓN ESPIRITUAL DE LA SPANISH REVOLUTION)
TODO ES MENTIRA: Documento sobre el sistema. http://www.mediafire.com/?rt4dh57jp4orw7u MANIFIESTO POR UNA ECONOMÍA VERDE: Propuesta de cambio en materia económica. http://www.mediafire.com/?60ijry2dsqo02ze LIBRES PERO SIN ALAS: El Gobierno te quita tu única casa y te paga 136 euros. Documental de 50 minutos.
KHOL: Novelas y publicaciones de José Ortega http://www.facebook.com/home.php#!/pages/KHOL/107081462700442 ZEITGEIST ADENDUM: http://vimeo.com/4947329 CLUB DE FANS DE PETER JOSEPH: http://www.facebook.com/home.php?sk=group_159337614118899 LOCALIZACIÓN FRENTE A GLOBALIZACIÓN: ¿Alguien piensa que el salmón tiene ese color fosforito porque es así?
LA FE EN EL MÁS ALLÁ: Episodio de la serie documental GENESIS
EL ALIMENTO DE LA INMORTALIDAD: Episodio de la serie documetal LAS CRÓNICAS DE LA TIERRA ENCANTADA
RETORNO AL PAÍS DE LA PENUMBRA: Una explicación del simbolismo del carnaval.

EL ALIMENTO DE LA INMORTALIDAD (CINE DOCUMENTAL)

Una tumba ibérica. Un ajuar de ensueño. Una humilde semilla. De eso habla esta historia.

Mi amigo José Miguel García Cano dirigió en tiempos la excavación de una necrópolis en Coimbra del Barraco Ancho (Jumilla). La sepultura núm. 70 resultó ser una tumba principesca, pero el cuerpo incinerado que reposaba allí no correspondía a un hombre, sino a una mujer.

José Miguel encontró mucha vajilla funeraria y mucho equipo para una futura vida en el más allá. Pero encontró también los pequeños y humildes bulbos de una planta muy secreta y muy simbólica, que habrían pasado desapercibidos a quien no fuera conocedor de la mitología mediterránea.

¿Queréis saber qué planta era ésa?

 No os perdáis la falcata y el casco de guerrero ibérico de las dramatizaciones. Los hizo mi padre con su extraña facilidad para construir cosas. Ni al sacerdote ibérico, muy serio, interpretado por Carlos Esteve. Ni a Cloti Valero en el papel de mártir y difunta.

 Los modelos en 3D los hice yo mismo. Perdón por sus defectos, pero confieso que nunca me había divertido tanto (bueno, casi nunca).

 Quien quiera desvelar el secreto de la sepultura 70, que pulse en la tecla PLAY.

LA FE EN EL MÁS ALLÁ (CINE DOCUMENTAL)

¿Quién quiere ver LA FE EN EL MÁS ALLÁ, el quinto episodio de mi serie documental GÉNESIS? Utilicé para esta serie todo lo que nos había quedado de la productora GRUP SOMNI, con la que hicimos tres películas de cine de aventuras: El gran decorado de cartón piedra representando una cueva, las máscaras de los caníbales de LA ISLA DEL DIABLO, antorchas… El resto del atrezzo me lo curré yo mismo, incluyendo las tablillas de escritura cuneiforme, cuyo texto no dice absolutamente nada, aunque creo que tienen un aspecto sensacional. Compré un bloque de arcilla, le di forma. Después me hice con un trozo de caña y lo afilé, como hacían en Sumer. Finalmente, me puse a escribir con mucho morro unos signos carentes de significado. Hasta me atreví a reproducir el plano sobre arcilla de la ciudad de Nippur. Y en cuanto a los cráneos cubierto de yeso de Jericó… El equipo artístico de nuestras pelis nos había fabricado varios cráneos con un molde, y allá que fuimos: Reproduciendo tal cual lo que habían hecho los habitantes de aquella ciudad del neolítico, es decir, emular la carne con yeso y los ojos con conchas de ciprea.

Lo de las animaciones merece explicación aparte. El primer presupuesto que pedí fue tan disuasorio como para convencerme de que tenía que hacer algo dramático: Aprender yo mismo el 3D Estudio. Así que clavé codos hasta que conseguí dominar el programa y en seguida me puse a inventar esas escenas sintéticas que hoy parecen elementales pero que en su día no lo eran. Llegué a ser tan rápido con el 3D Estudio como lo era con el Speed Razor, el programa de edición que usé sobre una plataforma Windows NT, que entonces era la bomba.

El rodaje de Génesis es de lo más intenso y divertido que he hecho. Claro está que no habría podido hacer nada de nada si no hubiera estado a mi lado José Vicente Bosch, el mayor director de fotografía de todos los tiempos pasados, presentes y futuros.

Bueno, allá va:

RETORNO AL PAÍS DE LA PENUMBRA

 Como me dispersaba haciendo tantas cosas distintas, no pude entrar en el paraiso universitario, pero sí fundar una productora de documentales dedicada a la Antropología Cultural para decir lo que me diera la gana y exponer mis teorías al margen del mundo académico con sus manías, reglas y censuras. Y eso es justamente lo que hice, y resultó divertido.

RETORNO AL PAÍS DE LA PENUMBRA es un documental que hice sin ayudas ni subvenciones sobre la suelta de un bicho llamado La Musona, en la incomparable villa de Águilas (Murcia). Aquel carnaval de 2002 el pregón corrió a cargo de Paco Rabal, y fue uno de sus últimos actos públicos.

¿Habéis leído mi blog A-ki-til? Leedlo para entender éste. Lo mismo que no tiene sentido el fin de año el 31 de diciembre, también parece no tenerlo la fiesta de carnaval en mitad del helado mes de febrero. Pero todo recobra sentido cuando volvemos a resituar el calendario como debe ser. Primero el desorden y el caos del carnaval, despés el renacer del mundo en primavera.

Descubrí vimeo gracias a Zeitgeist. No sabía que por fin había un sitio donde se podían alojar videos de más de quince minutos. Así que he puesto el documental íntegro para que lo disfruteis.

EL ÁRBOL DE LA VIDA

 

Éste es un aviso muy serio. Dentro de poco el mundo editorial va a cambiar, las librerías se van a estremecer, los editores se van a volver locos y los lectores ni siquiera se lo van a creer. El motivo es simple. Después de muuucho tiempo, acabo de terminar de corregir, supervisar y subsanar mi novela EL ÁRBOL DE LA VIDA, una historia de arqueología prebíblica que plantea un problema tan actual como la manipulación de la información y el tránsito a la nueva era.

Aunque no queráis, os pongo aquí la introducción y que sea lo que Dios quiera.

INTRODUCCIÓN

  En mis primeros años universitarios leí el mito de Gilgamesh, cuyos hondos valores filosóficos y literarios me marcaron de por vida.

 En 1986, conversando con un profesor universitario, me enteré de que los arqueólogos habían descubierto la antigua ciudad de Ebla, nombrada en la Biblia, de que en las ruinas  había aparecido una impresionante biblioteca de textos cuneiformes y de que el asiriólogo Giovanni Petinato acababa de publicar la traducción de aquellos textos. El profesor también me dijo que el descubrimiento había causado inquietud en el Vaticano, porque en las tablillas aparecían nombrados ciertos personajes de la Biblia, y la jerarquía de la Iglesia temía la aparición de contenidos inconvenientes o simplemente contradictorios con el libro sagrado.

 En 1987 me inscribí en  un curso de akadio y ugarítico que impartía un monje franciscano apellidado Ferrando, en su residencia religiosa de la calle del Temple de Valencia. El curso no tuvo lugar por insuficiencia de alumnos.

  En 1990 se publicó la primera edición de mi novela Gilgamesh y la muerte, sobre el mito de Gilgamesh y por tanto sobre la búsqueda de la inmortalidad. Pido disculpas por haberla transformado en atrezzo (o algo más) de esta otra novela.

  En abril de 2003, poco después de que las tropas de Bush y Blair invadiesen Irak, la BBC distribuyó el sorprendente comunicado de un equipo de arqueólogos alemanes que estaban trabajando en Uruk acababa de descubrir la tumba de Gilgamesh, a quien todos creían hasta entonces un simple personaje literario.

  En 2008 se publicó el primer documental Zeitgeist, que denuncia el creciente proceso de esclavismo que sufre el mundo que vivimos a manos de una oligarquía financiera mundial invisible.

 Todos esos hechos han conformado esta novela. La comencé en 1999 con la intención de escribir una historia contemporánea sobre la inmortalidad,  pero también sobre los sucesos de Ebla, y para ello me auxilié de un interesante curso de akadio que bajé de Internet.

Todo lo que ha ido sucediendo en esta década y denunciaban documentales como Zeitgeist me ha llevado a introducir modificaciones en el texto pero al mismo tiempo no hacía sino ahondar en las propuestas y en la visión de la propia novela en relación a aquello que está sucediendo delante de nuestros ojos sin que seamos capaces de verlo.

  Creo firmemente en la realidad de que el mundo está avanzando hacia el completo esclavismo de la sociedad a manos de una oligarquía financiera que lo controla todo y todo lo decide. Esta novela, sin haber perdido su intención de reflexionar sobre la inmortalidad enlazando con las tradiciones relativas al árbol de la vida, es una forma más de contar ese proceso con la esperanza de que  muchos abran los ojos.

  Al fin, todo se reduce a la reflexión que hace uno de los personajes. Nuestro mundo, nuestra fe, nuestras convicciones, siguen dependiendo de un pedazo de barro escrito.

José Ortega

El Puig, 2 de enero de 2011

LA PIEDRA RESPLANDECIENTE: EN BUSCA DE LA FELICIDAD PERFECTA (I)

 

GILGAMESH Y LA MUERTE contiene también un cuento llamado EL CUENTO DE LA PIEDRA RESPLANDECIENTE, que concebí hace mucho tiempo, primeramente como un cortometraje y luego con forma literaria. Nació de retazos de imágenes de un personaje que viaja por universo propio de Mad Max y tiene que ver con el ansia de lo perfecto.

Bien dicen que lo perfecto es enemigo de lo bueno, lo que significa que podemos empeñarnos en conseguirlo todo y no tener nada. Algo así encierra este cuento en el que una mujer ya madura abandona todo lo bueno que tiene para trocarlo por lo perfecto. Busca una bagetela sin importancia, la felicidad perfecta.

¿Habéis visto los matrimonios rotos en la edad mediana, habéis visto la insatisfacción y la rutina comiéndose la chispa de la vida y ese ansia de cambiarlo todo por algo a lo que no se acierta a darle nombre? Tienen mucho que ver con esta metáfora de la vida que es el cuento de la Piedra Resplandeciente.

Esta historia dio lugar a mi tercera novela, que se llama igual. Pero de ella hablaré otro día.

La mujer que lo abandona todo, se echa a los caminos en un largo viaje de iniciación que la lleva en primer lugar a la cueva de Math, la Hechicera.  

Es una lectura coral. Dura de filmar, complicada de editar y bonita para ver.

EL NOROESTE NO ES UN LUGAR

Hay una parte extensa de GILGAMESH Y LA MUERTE que nada tiene que ver con Mesopotamia y mucho, en cambio, con la mitología centro y norteeuropea. El héroe hace un viaje hacia otras tierras, no precisamente hacia el oeste, sino hacia el noroeste.

Una vez le pregunté a un amigo que se las daba de marino, con un balón de baloncesto en la mano (como imagen de la Tierra), a dónde llegaríamos si tomamos la derrota del noroeste.

 -Al noroeste -dijo. Pensaba erróneamente que el holograma de proyección de la Tierra en un rectángulo es la Tierra misma.

 El noroeste no existe. Navegando al noroeste llegaremos al norte describiendo una espiral a través de la intersección de meridianos y paralelos, y si navegamos al noreste sucederá lo mismo. Este es el sentido dle viaje espiral que hace Gilgamesh. Un sentido, como suele suceder, de iniciación que viene principalmente descrito por ese dibujo espiral que describe sobre la tierra.

En su viaje atraviesa los espacios europeos y por eso me nutrí de la mitología europea, con ninfas, enanos y dragones. Escuchad a Javier leyendo sobre dragones, lealtad y nobleza. Ved el énfasis con que exclama “silencio” o “majestad”. No quería dejar de leer.

El noroeste no es un lugar, es una ruta. Tiene mucho de símbolo del camino.

UNA COLINA SOBRE LA CIUDAD DE LOS MURMULLOS

  Un hombre llega a lo alto de una colina donde hay un pequeño recinto en forma de torre. A sus pies contempla la Ciudad de los Murmullos. En esa torre se habían descarndo los huesos del rey Ketra el Fuerte. Su alma surca el aire en forma de águila. El hombre lo mira todo, la ciudad a sus pies, la torre donde está, el águilas que se aleja. Ese hombre es Gilgamesh, el que busca la inmortalidad.

  Cuando escribí GILGAMESH Y LA MUERTE solía documentarme con publicaciones sobre geografía. Las torres del silencio existen realmente en Irán. Su función era la de dejar los cadáveres para que los buitres comieran la carne y limpiaran los huesos. Escribí un artículo sobre ese ritual y lo pegaré aquí en otro momento.  Ved y escuchad ahora a Fanny recrear parte de la historia:

UNA MUJER SE DESNUDA DELANTE DE UN HOMBRE

Una de las curiosidades del poema de Gilgamesh resulta ser su tratamiento del sexo.
 
Es sorprendente comprobar los medios por los que se consigue transformar a Enkidu de salvaje en hombre civilizado. Todos recordáis como describe El Principito la domesticación del zorro, con confianza y buenas palabras. Aquí, en cambio, tenemos algo más que un zorro.
 
Los dioses crean a un hombre salvaje llamado Enkidu simplemente para que luche contra Gilgamesh y lo destruya. Es un completo animal. No tiene padre ni madre y pasta por la sabana con las gacelas. Cuando el sacerdote de Uruk sabe de su existencia no le viene ni con plegarias ni con exorcismos ni con explicaciones. Para que se dé cuenta de que es humano, le envía una prostituta.
 
Una y cien veces repetiré la frase del director Juan Piquer: Esta todo inventado. También el strip tease. No deja de ser sensacional que la primera obra literaria de la humanidad nos ponga por escrito el primer acto documentado en el que una mujer se desnuda delante de un hombre para seducirlo. Como veis, el poema de Gilgamesh es también una obra transgresora. Nada de rituales, nada de himnos religiosos, nada de eso. Aquellos remotos sumerios eran como nosotros. Suenan cercanos.

Ved aquí a mi prostituta desnudándose delante de mi monstruo.