UNA OPINIÓN SOBRE EL VIRUS MÁS FAMOSO DEL MOMENTO

@abogadodelmar


Cuando yo era un muchacho (y ha pasado MUCHO tiempo), cayó en mis manos un artículo que hablaba de la guerra bacteriológica.  Lo más siniestro que leí fue que había un cultivo de cosas dentro de un pequeño frasco de cristal tan mortífero que bastaría con quitarle el tapón y soplar un poco para extinguir toda la vida sobre la tierra. Y yo me preguntaba por qué los terrores oficiales del mundo y las disputas declaradas entre los bloques giraban en torno a algo comparativamente tan inofensivo como las armas nucleares. Era como si de forma intencionada se estuviera haciendo el vacío sobre esa amenaza tenebrosa en manos de unos pocos.

Después de eso han ido apareciendo de forma periódica episodios inexplicados de infecciones mortales,  en su mayoría con afección de las vías respiratorias. Me remonto a aquella llamada neumonía atípica de principios de los ochenta, que nadie sabía qué era ni de dónde diablos había salido. Mató a unos cuantos y desapareció. Las autoridades le echaron la culpa a los vendedores ambulantes de aceite de colza y en adelante prohibieron ese comercio, pero nadie fue nunca capaz de explicar el origen de la enfermedad, y se extendió la sospecha de que en la base aérea de Torrejon los americanos habían sufrido  un escape de algún arma bacteriológica desconocida y que el ministro Sancho Rof y toda la caterva de mentes privilegiadas del gobierno de la UCD se habían sacado de la manga el cuento del aceite de colza.

En Africa el virus ébola, en apariencia muy, muy mortífero, ha dado históricamente dos avisos pero no ha salido de ese continente Después vino  de China la gripe aviar, que también atacaba las vías respiratorias. 

El virus corona, otro que penetra por las vías respiratorias y les produce avería, ha nacido igualmente en China y ya  lo tenemos en Europa. Acaban de decirme que hay un caso en Castellon. Puedo imaginarme que aquí en Valencia se darán cuatro o cinco casos más  después de las fallas porque a las exageradas y a menudo agobiantes aglomeraciones humanas no le van a prohibir el acceso a nadie, sean chinos o marcianos. Para algo tenemos un ministro de Sanidad que creo que el muchacho estudió Filosofía, y que en base a su más bien laxo  bagaje de conocimientos en epidemiología,  ha decidido que España no cierra fronteras. Personalmente me parece una política de flower power algo  necia y sobre todo arriesgada. Puede que pase a la historia como el filósofo que abrió las puertas al virus y consecuentemente como el responsable de una mortandad que esperemos que ni se produzca o, en el peor de los casos, sea leve.

Pero hablemos en serio. O más bien pensemos con la cabeza.

Me choca ver en nuestra sociedad opulenta, arrogante y confiada actitudes y situaciones medievales. Somos ricos y estamos supuestamente bien alimentados. La medicina está muy avanzada y la higiene asegurada. No me  cuadran este susto colectivo, estos confinamientos obligados, estos toques de queda espontáneos ni este ambiente más propio de la Europa de  peste negra que de nuestros tiempos.

¿Seguro que todo este follón lo ha montado un murciélago, como dicen algunos? Las conjeturas sobre el origen del virus corona no paran de cambiar,  como un mono que salta de rama en rama. Y opino que esa falta de claridad, más que indicio de un misterio científico-médico, lo es de una conspiración politico-social-económica.

No sólo es que un montón de años atrás el  soplido en un frasco abierto podía  extinguir toda  vida, sino que esa misma vida (me refiero ahora a la humana) ha progresado de forma arrogante hasta alcanzar una superpoblación peligrosa. Y la realidad es que las élites económicas (esas cinco familias fabulosamente ricas que gobiernan el mundo en la sombra, no aparecen en la revista Forbes y son nuestros amos), según dicen llevan bastante tiempo pensando en la urgente necesidad de un genocidio que libere nuestro amado planeta de mil o dos mil millones de sus habitantes.

No es tecnología asesina lo que les falta. Decisión tampoco. Yo temo que lo que está sucediendo  es un tanteo, como quizá lo fueron  la neumonía atípica, la gripe aviar y tantas incidencias y alarmas. El virus ébola siempre ha quedado circunscrito a Africa, pero Africa es considerada como una más que probable tierra  de colonización del mundo opulento cuando los negros pobres estén todos muertos. En cuanto a China, es un país superpoblado con enormes aglomeraciones humanas en sus ciudades y la correlativa facilidad de contagio. Por eso tiene sentido intentarlo primero allí.

Creo que están probando y valorando con atención de científicos la respuesta de la OMS, de los gobiernos, de los sistemas de salud y por supuesto también de la economía, que está empezando a irse a paseo por culpa del virus.

Esto es uno más entre otros tanteos y comprobaciones.En su momento, cuando ellos lo decidan, soltarán el hachazo final.Enviado desde mi iPad

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@abogadodelmar

Leí por primera vez acerca del país invisible que existe sólo en la memoria en un fantástico libro de Lewis Spence THE MYSTERIES OF BRITAIN. El texto hablaba de la forma en la que la tradición artúrica influía en la imaginación del pueblo inglés y se activaba en algunos momentos especiales.

La idea me pareció hermosa y la adapté en el primer episodio de mi serie documental CRÓNICAS DE LA TIERRA ENCANTADA. Me refería allí a un país paralelo y oculto de naturaleza espiritual formado por las tradiciones populares que hunden sus raíces en la prehistoria.

La idea la he traído también a esta última novela, El Peregrino desolado, en boca de un viejo sacerdote egipcio que, ya en época de dominación romana, alude a la persistencia del viejo imperio, con sus viejas creencias y sus viejas tradiciones, en el plano espiritual.