LA ESCOPETA QUE NO QUERÍA DISPARAR

@abogadodelmar

Katharina Teresa Gun


Me parece un poco injusto haber permanecido quince años sin saber de ello. Injusto para
Katharina Teresa Gun pero también para mí. Ella merecía que su gesto fuera mundial e inmediatamente conocido y yo, junto al resto de personas de bien que pululan por  esta gigantesca  bola giratoria, merecía conocerlo con igual inmediatez.

Veréis, vivimos en un mundo en el que dos procesos igualmente desafortunados avanzan en paralelo. La intoxicación del alma humana y su empobrecimiento en valores éticos va de la mano de la intoxicación del propio pedrusco giratorio, ese milagro difícil de creer que es el planeta en que tenemos el inmenso privilegio de vivir y que por el momento nos sigue acogiendo con más paciencia de la que como especie depredadora y parásita merecemos.

La educación se basa en el ejemplo. No sólo la de los niños. También la de los adultos. He citado muchas veces el ensayo de Arthur Hocart sobre el esnobismo social, que viene a decir que los miembros del pueblo solemos dejarnos llevar e imitar la conducta de aquéllos que tenemos como modelos.

Pues bien, en un mundo corrompido y sin valores morales donde todo lo que vemos en los de arriba es cómo roban y saquean y donde las niñas al ser preguntadas dicen que no quieren ser médicos ni profesores de literatura sino simplemente famosas porque ésa es la basura que Tele 5 les mete en la cabeza, en un mundo en el que casi todos los que tendrían que ser modelos de comportamiento lo son de vileza, la conducta de Katharina Teresa Gun surge tan pura, limpia y resplandeciente como una flor que brotara del estiércol. Lo único que quizá habría que reprochar a la película que con tanta emoción he visto hoy es que su título sugiera que nos encontramos ante el típico thriller político de conspiraciones de la CÍA y cosas así. Pero no. Secretos de Estado no es  un guión más o menos enrevesado e ingenioso sobre conspiraciones como pudiera parecer, sino la conmovedora historia real de una heroína de leyenda que luchó contra todos pero principalmente contra sí misma en el profundo pozo de su conciencia, por un ideal. 

No voy a  destriparos la trama porque lo que yo querría es que en la oscuridad del patio de butacas os vierais al borde de las lágrimas como yo me he visto hoy ante la insuperable dignidad y la incomparable grandeza de esta mujer que se puso a sí misma al borde de la calamidad y estuvo a punto de perderlo todo cuando con su decisión no tenía nada que ganar.

¿Habéis oído hablar de algo llamado el imperativo categórico? Es un hallazgo de Emmanuel Kant que define  la conducta de Katharina Teresa Gun. Se trata algo así como el deber por el deber, el saber que tienes que exhibir una conducta intachable no porque te estén mirando y con ello puedas impresionar a otros (ésta era la propuesta de Alfred Adler, el segundo discípulo más interesante de Freud después de Karl G. Jung), sino porque sí.

En el fondo de la historia pululan, como la escoria y la basura que son, el despreciable e inculto   alcoholico peligroso Jorge Bush y el cínico ostentoso y mentiroso compulsivo de  Antonio Blair. Esta pareja de genocidas que deberían ser juzgados y condenados por crímenes de lesa humanidad debido a todas las muertes que causaron con sus engaños y su manipulación de la opinión pública, supongo que aún deben andar por ahí como sonámbulos, buscando las inexistentes armas de destrucción masiva lo mismo que Diógenes iba con su linterna buscando un hombre puro. Es una pena que el infierno sea un invento de los curas para aterrorizar a los niños y procurar la obediencia ciega de los adultos, porque yo francamente estaría encantado de que existiera sólo para que esa pareja de canallas inmundos se quemara allá abajo y aullara de dolor en un pálido reflejo de todo el sufrimiento que causaron  miles de inocentes montando una guerra con mentiras.

Por cierto, el apellido de la heroína es totalmente incompatible con su modo de proceder. Cierto que en un sentido figurado Gun disparó, pero con el propósito de que los fusiles callasen.

Me gustaría añadir que eso que Kant definía como el imperativo categórico no es nuevo. Como cada vez somos más tontos y más inútiles, resulta que hace casi 6000 años ya conocían en Sumer el concepto de namlulu, que se traduce como el comportamiento digno de un ser humano. Y que Egipto había aportado la idea de maat, que es un hallazgo ético inigualable y representa al mismo tiempo la verdad, lo bueno, el orden y lo justo.

Quiero dar las gracias no sólo a la protagonista de la historia por su generoso sacrificio y su provechoso ejemplo, sino también a los que han hecho esta película para que todos podamos conocer su historia épica . Y claro está, también quiero y debo recomendaros que no dejéis pasar un minuto más sin ir a verla. Magistral interpretación de Keira Knightley, debo añadir.

Estimado Diógenes, si buscabas a un hombre puro, te equivocaste de siglo y de sexo.

José Ortega 

LO QUE IMPORTA

@abogadodelmar

La razón de ir a vivir a Aguilas en aquellos tiempos ya tan lejanos es que mi padre fue nombrado Ayudante Militar de Marina. Recuerdo que había tenido la opción de elegir Santa Pola pero se decidió por ese punto en el mapa donde ningún miembro de la familia había estado nunca y que por eso resultaba exótico y al mismo tiempo misterioso. Al escribir soy capaz de recordar mis pensamientos mirando el punto en cuestión y preguntándome qué será esto y qué habrá allí.

Mi padre en la terraza de nuestra casa en el paseo de Parra

Había entonces un marinero haciendo la mili que destacaba entre todos los demás. Por su carácter afectuoso y amable dejó huella en todos nosotros. Era pescador y no voy a poner su nombre porque puede que no le interese. Delgado, rubio y bajito. Es todo lo que creo que debo decir de él por respeto. Él sentía un sincero aprecio por mi padre y todos nosotros por él.

Mi padre a bordo de la patrullera PVI 125

En estos días, después de cumplir mi antiquísima aspiración de volver a tener allí una casa, estoy inmerso en muchos trámites. Uno de ellos es preparar un colchón de afectos que disfrutar en mi nuevo carácter de aguileño. De ahí que ande toqueteando el facebook para pescar voluntarios que quieran sumarse a los muchos y buenos amigos que ya tengo allí.

En la patrullera

Después de dar unos toques en la cofradía preguntando por el muchacho aquél, hoy he vivido una experiencia para recordar. Mi número teléfono ya no se exhibe en internet como pasaba antes y por eso cuando recibo una llamada de origen desconocido la mayoría de las veces me limito a dejarlo sonar dando por hecho que se trata de publicidad molesta.

Pero si no hubiera aceptado la llamada no estaría escribiendo este artículo ¿verdad? Pues sí. Mi sorpresa ha sido brutal al comprobar que era él, aquel muchacho convertido ya en jubilado pero aún pescador.

¿Cuantos años han pasado desde 1980 o 1982, cuando se licenció? Casi cuarenta, es cierto. Y lo hermoso es que todo seguía intacto ¿sabéis? Mientras conversaba con él continuaba formándose en mi memoria su figura caminando con el uniforme azul de faena por el paseo de Parra, yendo a mi casa o volviendo de ella.

El autor de este artículo con dos amigas en la playa de Las Delicias

Todo seguía como si ese día en que el chaval rubio, delgado y bajito caminaba por el paseo de Parra con su uniforme azul de faena hubiera sido la semana pasada. El jovencito/jubilado lo primero que ha hecho ha sido preguntarme por mi hermana. Después ha recordado que tras pasar mi padre a la reserva, cuando aún conservaba un piso alquilado sobre el que había sido vivienda oficial, acudió varias veces a visitarlo. Me ha dicho que al verlo caminar por el paseo solía recriminarle que se detuviera y diera la vuelta antes de llegar al puerto, donde estaba la cofradía.

Su afecto en la conversación era auténtico. Creo que es lo que le pasa a la gente de Aguilas. Que es así. De verdad. De una vez y de una pieza. No está hecha de varias partes que se doblan, se pliegan o se giran dependiendo de lo que convenga.

Mi padre comunicando por radio a bordo de la patrullera

Sí, hemos hablado como si fuera ayer y hemos expresado nuestro deseo recíproco de vernos, como suele ser el caso. Pero hay algo más. Algo que no estaba en el guión. La casa que acabo de comprar está. a cincuenta metros de la suya y vamos a ser vecinos. Esto sí es una sorpresa del destino.

Aguilas tiene playas de aguas transparentes pero yo no iba buscando precisamente la playa. Tiene también paisajes de locura, pero no iba buscando solo ese paisaje. Es naturalmente un sitio bonito para veranear pero lo que yo buscaba tampoco era eso, un metro cuadrado agradable donde poner la sombrilla.

Fue allí, en Aguilas, donde mi amiga Elena me veló la existencia de un libro llamado El principito , y en ese libro donde leí que lo esencial es invisible a los ojos.

Son los dones espirituales los que he buscado siempre y los que ansiaba encontrar también en la tierra sagrada. Lo que quería era experimentar otra vez el placer de la amistad, eso tan bonito pero que no se ve ni se toca.

Personalmente he preferido siempre la amistad al amor sentimental. Ya sé que el amor te arrebata, te transforma y todo eso. Pero también te puede doler más que cualquier cosa material que se te rompa por dentro. Eso verdaderamente no pasa o no suele pasar con la amistad.

Es la amistad entre hombres precisamente el tema de la obra literaria más antigua de la Humanidad, el mito de Gilgamesh, y de mi primera novela, Gilgamesh y la muerte.

Tengo en el facebook, entre muchas otras, a una persona agregada. Se trata de Olga Lambea, la bella presentadora de informativos, pero es una de esas amistades nominales e inexistentes en la que no he cruzado una sola palabra con la interesada. Lo pongo aquí porque se trata de una mujer muy sensata. Está casada y tiene hijos. Mantiene un blog. Dos veces lo he estado mirando y leyendo un artículo dedicado a su familia y titulado Lo que importa. De ahí he tomado el título pero lo habría llamado así de todas formas.

Lo que importa es distinto en cada edad y circunstancia. En mi edad y mi circunstancia, es la delicia de la amistad sin aspirar a más.

Lo que importa es que la persona que está contigo tomando el vino y mirando alrededor con somnolienta negligencia, nunca te traicionará.

José Ortega

LA FRUTA SIN PEPITAS Y EL FIN DE LA VIDA EN LA TIERRA

@abogadodelmar

Ayer, en el herbolario, me enteré de la existencia de un antibiótico natural a base de extracto de semillas de pomelo.

Algo que saben muy pocas personas es que en mis ratos libres me dedico a hacer de farmacéutico clandestino y fabrico una serie de cosas útiles para la salud, entre otras un preparado de medicina china para recargar la sustancia basal del riñón o un licor de amapola que tumbaría a toda la división acorazada Brunete num. 1.

Mi último experimento ha sido una crema hidratante, nutritiva y reparadora a base de cola de caballo que funciona de maravilla.

Siguiendo mi costumbre, me decidí a fabricar yo mismo el producto y para ello acudí a un conocido supermercado y vacié el estante de los pomelos sin dejar uno solo y consciente de que necesitaría muchos para reunir unas pocas semillas.

Esta mañana he puesto el primero de mis pomelos en la exprimidora, ávido por recoger exquisita la cosecha.

No había ni una. Los pomelos que compré forman parte de esa moda tan reciente como siniestra de la fruta sin pepitas.

Mitad de uno de mis pomelos estériles

Ya he tenido ocasión en el pasado de maldecir un poco contra ese fenómeno pero eso fue al hilo de encontrarme en el supermercado con un cartel que anunciaba sandía sin pepitas como si eso fuera una ventaja.

Claro. Fíjate qué molesto es tener entre los dientes esas cosas tan duras y verse en la obligación de deshacerse de ellas bien escupiéndolas como golfillos, bien dejándolas educada y disimuladamente en el plato. Menos mal que hemos alcanzado tales cotas de civilización que nuestros científicos han sido capaces de introducir cambios genéticos que nos libren de la espantosa servidumbre de tener las petitas de la fruta en nuestras civilizadas y delicadas bocas del siglo XXI.

Yo me admiro también, pero no de esos avances sino de lo burros que podemos llegar a ser. Y como siempre, me pregunto como es posible que lo tengamos delante y no lo veamos.

Creo que esto no es sólo la culpa de Tele 5. Me parece que el sistema educativo es lo suficientemente catastrófico para que niños y jóvenes ignoren qué son en realidad esas pepitas de la fruta.

La vida que nos rodea tiene mucho de milagro. Eso tampoco lo vemos aunque lo tengamos alrededor. Parte de ese milagro consiste en que entierras una de esas molestas cosas que se quedan entre los dientes y de ella brota un árbol. Esas pepitas no son un castigo que ha impuesto la divinidad para fastidiar al género humano con el penoso deber de tener que escupirlas. Son parte esencial del milagro. Son la vida. Son la garantía de la perpetuación de la vida en la Tierra, incluyendo la de quienes menos la merecemos, es decir los humanos.

Seguramente habréis oído la palabra semen y estas altura estoy seguro de que todos sabéis para qué sirve. Semen significa semilla y tanto el uno como las otras contienen el germen de la vida, con la diferencia de que la semilla es autosuficiente.

Todos estos inventos los inició una compañía de personas beatificas y bondadosas llamada Monsanto. Fueron que yo sepa los primeros en crear semillas artificiales patentadas. Parece que Iniciaron campañas en países pobres de Africa vendiendo baratos o regalando los cargamentos de estas semillas. Pero cuando los felices africanos recogían la primera cosecha se encontraban con que esa fruta, esa verdura o esas hortalizas eran estériles. Si querían volver a plantar no podían utilizar sus propias semillas. Tenían que comprarlas a Monsanto a precio de oro.

¿Os dais cuenta de lo que esto significa? Si los dejamos a su aire, estos amables señores se adueñarán del mundo mediante el control absoluto de los alimentos y llegaremos a pagar un paquete de lentejas como si fuera un kilo de oro.

Modernamente han proliferado los institutos de biotecnología incluso en la Administración . Conozco a alguien que trabaja en uno de esos sitios, dependiente de la Generalitat Valenciana. Y entre otras cosas, por incomprensible que pueda parecer, se dedican a eso. A la investigación en cambios genéticos capaces de producir fruta sin semilla.

Francamente me faltan las palabras para expresar mi incredulidad ante la inconsciencia de los científicos y de los políticos que les pagan para hacer eso.

No, no se trata de fruta sin pepitas. Se trata de fruta estéril. Se trata de destruir el milagro que nos ha sido regalado. Se trata de interrumpir artificialmente y con muy mala leche el proceso natural de la vida.

Creo que los nazis se lo pasaban en grande esterilizando a judíos en sus campos de concentración. Perdón por la comparación pero para sacudir la modorra y la inconsciencia tengo que ser bruto. Esto es lo mismo pero con fruta.

Ya tenemos pomelos, uva, sandía y no sé cuantas cosas más sin semilla. Es decir abundancia de fruta estéril. Me pregunto para qué cojones quieren eso la industria agroalimenraria, el gobierno, la Generalitat Valenciana y todos los responsables de este auténtico sabotaje terrorista contra la vida. Y me pregunto si por pura coherencia el siguiente paso adelante de los sabios y los políticos que les pagan será la creación del hombre sin testículos y de la mujer sin ovarios.

Sea como sea, a efectos prácticos me encuentro ante la insólita situación de tener que revolver en las fruterías buscando pomelos con semillas como si fueran una rareza (lo que no es fácil pues hasta no abrirlos no se puede saber si las tienen o no). Este turbio y desgraciado ejemplo del mundo al revés es un avance de la desolación que nos espera.

Yo, claro, desearía crear conciencia con este artículo, que se difundiera y todas esas cosas, pero incluso aunque así fuera tropezaría con la pesada masa inerte del espectador de Tele 5 y comprendo que es mucho más interesante tumbarse en el sofá para enterarse de qué choni idiota le ha puesto los cuernos a qué playboy chuloputas o viceversa, mientras todo se va lentamente a la mierda.

De todos modos, si quieres hacer algo por la vida en la Tierra y no es molestia, difúndelo.

José Ortega

POR QUÉ LOS POLÍTICOS NO GOBIERNAN PARA EL PUEBLO

@abogadodelmar


No hace falta ser un lince para darse cuenta de que los partidos políticos no gobiernan ni legislan para el pueblo, de que da lo mismo quien gobierne o tenga mayoría en las Cortes,  de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, de que nunca cambia nada y que después de 42 años y 6 meses, la  democracia española, en términos de éxito social, posibilidad de progreso individual  e  igualdad efectiva es  un experimento fallido.

Más difícil es entender por qué sucede eso y cuáles son las claves que garantizan que el mecanismo se perpetúe.

Personalmente soy de la opinión de que cuando Henry Kissinger ordenó a ETA el asesinato del almirante Carrero, fue siguiendo a su vez las instrucciones de la élite económica internacional para poner a España de rodillas y literalmente inducir a sus nuevos  políticos de la democracia vender el pais a los amos del mundo mediante el truco facilón  del endeudamiento (que con Franco no existía. La deuda pública de España era entones cero, de donde se puede decir que el hecho de que cada uno de nuestros hijos nazca en el paritorio más que como ciudadano, como deudor, es uno de los logros de la democracia española).

Pues bien, también soy de la opinión de que los políticos que hicieron la Constitución se aseguraron a conciencia de establecer un sistema normativo que les permitiera saquear el pais a gusto sin que nadie desde eso que ahora llaman la sociedad civil pudiera toserles.

Y lo curioso es que las claves están ahí, delante de nuestros ojos, y no somos capaces de verlas.

Voy a dejarme de abstracciones para poner un ejemplo. Supongo que estaréis aburridos de escuchar que las grasas vegetales  son cardiosaludables y todo ese rollo. Las margarinas suelen publicitarse con la vitola de libres de colesterol como si eso fuera un mérito y en muchos paquetes de galletas puede leerse que están hechas con grasas vegetales como si eso fuera una virtud.

Sin embargo, lo que yo he leído repetidamente en libros (no en internet) es que las margarinas no sólo no defienden o protegen sino que  destruyen el sistema cardiovascular y la razón es simple: Los aceites vegetales no se mantienen sólidos a temperatura ambiente y para resolver este problema la industria agroalimentaria los somete a un proceso particularmente siniestro llamado hidrogenización. Parece ser que de esta manera se genera una molécula artificial que no existe en la naturaleza pero que nos metemos en el cuerpo porque nos dicen no sólo que es un alimento sino que es un alimento muy bueno que nos libra de un infarto de miocardio. Eso son las llamadas grasas trans.

La pregunta es la siguiente: ¿Si existen evidencias científicas de que las grasas trans son nocivas para la salud y de que las margarinas, las galletas, los helados  y otros alimentos procesados  a base de eso dañan el sistema cardiovascular, por qué el Gobierno permite, no ya que continúen vendiéndose, sino  la publicidad que pretende que son saludables (las margarinas) para el corazón?

Repito que esto no es más que un ejemplo. Podría poner muchos otros, como el acoso a la acupuntura y las medicinas alternativas para favorecer a los laboratorios farmacéuticos o la promoción pública de las piscifactorias a sabiendas de que el pescado de granja contiene antibióticos que pasan a los humanos que los consumen.

Veamos ahora cómo funciona. La clave está en la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos. Su artículo 2.2.c) incluye entre sus fuentes de financiación  “las donaciones en dinero o en especie, que perciban en los términos y condiciones previstos en la presente Ley”.

El artículo 5.1.b) prohíbe  “las donaciones procedentes de una misma persona superiores a 50.000 euros anuales” (antes de la reforma de 31 de marzo de 2015 este límite era de 100.000 €).

El apartado  segundo de este artículo 5 dice que “todas las donaciones superiores a 25.000 euros y en todo caso, las donaciones de bienes inmuebles, deberán ser objeto de notificación al Tribunal de Cuentas por el partido político en el plazo de tres meses desde su aceptación” (Antes de la reforma de 31 de marzo de 2015 éste límite era de 50.000 €).

O sea que hasta 31 de marzo de 2015 los partidos podían recibir donaciones privadas  de una misma persona de hasta 100.000 € anuales y no justificar los primeros 50, habiéndose reducido posteriormente ambas cantidades a la mitad.

Ahora bien, imaginemos que los grandes fabricantes de   margarina, galletas, helados y otras cosas hechas con grasas trans se asocian y se organizan para donar a los partidos cada una de ellos, individualmente, el máximo anual. 

¿Cuántas empresas puede haber en España dedicadas a eso? ¿Doscientas? ¿Quinientas? 

En apariencia es un chollo recibir 50.000 € anuales antes 100.000) sin tener que justificar ante el Tribunal de Cuentas más que la mitad de esos importes. Pero es que da exactamente igual que el Tribunal de Cuentas fiscalice o no, porque está también mediatizado por los partidos políticos,   a quienes corresponde el  nombramiento de sus vocales por supuesto mediante el filtro de las Cortes.El artículo 30.1 de la ley orgánica que lo regula establece que los Consejeros de Cuentas “serán designados por las Cortes Generales, seis por el Congreso y seis por el Senado, mediante votación por mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras, por un período de nueve años“.

El sentido común y la coherencia sugieren  que ésas donaciones van o pueden ir dirigidas no precisamente al partido que gobierna, sino a los dos antes hegemónicos y ahora a los cuatro o cinco que cuentan algo, para que no fastidien. Es así como funciona en Estados Unidos, donde las empresas potentes financian por igual  a demócratas y republicanos a fin de  hacer efectivo el viejo lema de la élite: “Dejemos que gobiernen ellos, porque gobierne quien gobierne, gobernaremos nosotros”.

Bueno… pero si esto es una democracia se supone que todo está en las manos del pueblo. Algo se podrá hacer. Supongo que pensaréis esto. Quizá la iniciativa legislativa popular para cambiar esa ley de financiación de los partidos políticos.

Pues no, y aquí es donde viene el cerrojo. Resulta que, por contradictorio que pueda parecer, justa y precisamente las leyes que desarrollan los derechos fundamentales de la persona recogidos en la Constitución están excluidos de la iniciativa legislativa popular.

¿Extraño? Nosotros, el pueblo, no podemos promover una ley que regule nuestros propios derechos fundamentales. Si se trata de comercio exterior, carreteras, puertos, costas, agricultura, pesca, ganadería y esas cosas de acuerdo. Pero el pueblo no puede hacer nada ni siquiera para proponer  una regulación de los desechos del  pueblo. Eso tienen que hacerlo los políticos saqueadores del país que ya escribí una vez que son como un ejército de ocupación que se ha adueñado de España con el doble propósito de hincharse a robar y entregarla a la élite económica internacional.

El cerrojo plasmado en normas:

Artículo 81.1 de la Constitución: “Son leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución”.

Artículo 87.3 de la Constitución:

Una ley orgánica regulará las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentación de proposiciones de ley. En todo caso se exigirán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia”.

Por si hubiera duda, la Ley Orgánica 3/1984, de 26 de marzo, reguladora de la iniciativa legislativa popular, establece en su artículo 2.1 la prohibición de que las leyes orgánicas puedan ser iniciativa del pueblo.

Aclaro que una ley orgánica no tiene más jerarquía que otra simple. Sólo se requiere para su aprobación una mayoría cualificada.

Quizá podáis captar la finura con la que  legislador constitucional secuestró la voluntad del pueblo. Parece serio exigir mayoría cualificada para   algo tan importante como el desarrollo de los derechos fundamentales. Eso no levanta sospechas, cómo tampoco limitarse a excluir las leyes orgánicas de la iniciativa legislativa popular. Esto último parece algo técnico propio de leguleyos. Ellos, nuestros guardianes y carceleros, se cuidaron mucho de no escribir en la Constitución cómo son las cosas en realidad. No pusieron que se prohíbe al pueblo proponer una ley que concierne al pueblo, y estoy hablando de leyes que nos tocan tan de cerca como la ley de seguridad ciudadana, por ejemplo.

Por tanto, el mecanismo es el siguiente:

—Las cosas ni cambian ni mejoran para los ciudadanos porque los políticos no gobiernan ni legislan  para los ciudadanos ni para favorecer los intereses generales sino para favorecer a  las empresas, cuyos intereses por supuesto que nada tienen que ver con la ética y todo con su propio lucro.

—Los políticos gobiernan ni legislan para favorecer a las empresas en detrimento  de los ciudadanos y de los intereses generales porque (hipotéticamente, presuntamente, supuestamente) las empresas los inflan a millones y les permiten sus lujosas sedes y la vida de reyes que se dan mediante donaciones de cuantiosas cantidades de dinero. 

—El mecanismo que permite a los partidos nadar en la abundancia y a sus jefes y notables llevar vida de reyes es la ley orgánica de financiación de los partidos políticos.

—El pueblo no puede hacer nada para cambiar esa ley porque los propios políticos se tomaron buen cuidado de prohibirlo  cuando redactaron la Constitución.

—El mecanismo se perpetúa y resulta inamovible porque las reglas del juego impuestas por los políticos establecen que los únicos que pueden poner límites al río de dinero que supuestamente ingresan los políticos son los propios políticos.

Estas evidencias son las que sugieren que partidos que pretenden estar del lado del pueblo, como Podemos, son un fraude. Aparte de que ahí dentro hay gente muy lista, su amado líder era profesor (asociado) de Ciencias Políticas y considero imposible que todo esto que he explicado sea nuevo para él. 

A pesar de ello, no le he escuchado ni una alusión  n al respecto. Retórica si. Palabras muchas. Dialéctica bastante. Pero se trata del tipo de palabras, de retórica y de dialéctica llenas de aire a semejanza de los buñuelos de las fallas de Valencia.

Por supuesto que esta basura es la que se exportó al norte de África con la primavera árabe. Ya dije en una conferencia que los empresarios tiburones pueden corromper a un dictador, pero para convertirse en los dueños del país necesitan democracia. Las multinacionales compran un país comprando a los partidos políticos mediante subvenciones para sus campañas electorales y todo eso. Si no hay democracia se quedan fuera.

En fin… Eso es todo. Ya sabéis cómo funciona. No podemos liberarnos de las cadenas pero al menoscomprender la lógica de la maquinaria.

José Ortega 

ABOGADO