MUERTE DE UN PERIODISTA

@abogadodelmar

Joaquin debía tener entonces como dieciocho años y yo algo así como quince. Se trata de uno de esos recuerdos que permanecen anclados en la memoria sin saber por qué mientras otros se marchan.

Cartagena. Calle Santa Florentina, ya llegando a la plaza de Juan XXIII. Dos muchachos. Joaquin ha estudiado periodismo pero tenía dudas y dificultades respecto a su futuro profesional.

-¿Qué es lo que quieres hacer en la vida ? -le pregunto.

Y él, continuando la marcha y sin mirarme, como si lo tuviera muy claro, me contesta:

-¡Cantar alto y que me oigan!

Lo consiguió. Se convirtió en una voz no sólo crítica sino temida en el ámbito político de Murcia. Ejerció su oficio en varios medios de comunicación dando los palos que creía justos a unos y otros sin reparar en su color. Quizá por eso, según escuché hace muchos años, la ejecutiva local de un famoso y poderoso partido político, no necesariamente de derechas al menos en la apariencia, decidió pasar a la accion.Se reunió con un único tema en el orden del día , que no era otro más que ver la manera de contratar a unos cuantos facinerosos que le diera a Joaquin una paliza como escarmiento por haber cumplido su deseo de cantar alto y que me oigan.

Durante muchos años habló en la SER junto a su entonces inseparable Valentín Contreras. Voz grave, seria y profesional, doy fe.

Más tarde fue jefe de prensa del Ayuntamiento de Murcia, donde aparte de desenvolverse divinamente desde el punto de vista profesional, era querido por todos los concejales y demás familia. Como era un hombre bueno y afable, le salía solo. Todo el mundo lo quería sin que él se esforzara.

Era un contrato lo que tenía con el Ayuntamiento y montó en cólera cuando le anunciaron que se disponían a convocar una vacante de funcionario con una convocatoria a su medida. La plaza era suya. Ya no tendría que andar aquí y allá sometido a las incertidumbres de esa profesión. Pero dijo no y anunció que si se atrevían a hacer algo así, él se encargaría de divulgarlo y armar un escándalo.

Cierto: El que había pasado años denunciando chanchullos no iba a convertirse en el beneficiario repentinamente mudo del último.

Después escribió crónicas al peso para Diario 16. Esto significa que se transformó en una víctima más de este sistema intolerable en el que los periódicos se olvidan de las garantías de los trabajadores y se limitan a pagar (miseria) por crónicas o reportajes.

Cuando desapareció Diario 16 comenzó a irle muy mal hasta que su amigo, el diputado de Izquierda Unida Pedro Antonio Ríos, demostró con hechos contantes y donantes el valor de la amistad llamándolo a Madrid para hacerse cargo de la jefatura de prensa de su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Allí tuve ocasión de visitarlo una vez y me contó los chismes más divertidos y alucinantes de los políticos, y también de más arriba. De nuevo se repitió la situación del Ayuntamiento de Murcia: Todos lo respetaban y lo querían, no importaba el partido. Pero había algo más. Algo que hacía a Joaquin verdaderamente grande, con una grandeza muy superior a la de ser querido y respetado por los importantes: También era amigo de los conserjes y limpiadoras, los conocía por sus nombres y se detenía a conversar con ellos con esa naturalidad que formaba parte de él.

Estuve muchas veces durmiendo en su casa de Murcia. Iba allí desde Valencia muy a menudo para propósitos tan diversos como inútiles, en especial si pienso en la energía que malgasté tratando de conseguir alguna subvención de Cultura para las cosas que hacía.

Él y Ana nunca estaban en el mismo piso. Siempre iban cambiando. Una vez, era junio de 1997, me quedé a dormir con mi entonces amigo José Vicente en el habitáculo que tenían cerca de Correos. Estábamos grabando un documental para TV y esa noche había en el piso de abajo un jolgorio interminable y ruidoso. Eran una o dos estudiantes inglesas celebrando con mucha gente el fin de curso.

Estábamos sin pegar ojo y a José Vicente se le ocurrió llamar a la policia: Joaquin se puso como loco. Habría admitido cualquier solución, incluyendo unirse a la fiesta. Pero no ésa. La policia no.

Otra noche, cuando tenían el piso en La Seda, no había mantas. Pero Joaquin, que era extraordinariamente aficionado a los toros, me dio un capote de torero y con eso es con lo que me cubrí aquella noche.

Fue durante toda su vida un hombre bueno, noble y desinteresado (además de cabezón). Había recogido en sus genes esa predisposición al arte de todos los individuos nacidos de la rama paterna de la familia, incluyendo primos y tíos, y tuvo sus años de pintor al óleo. Pero si hubo algo en Joaquin que invitara a la más pura y rendida admiración era su talento natural para escribir. Sus relatos son simplemente magistrales y en un guiño a su desenfadada afición a la convivencia con sus amigos, publicó recientemente una recopilación bajo el título Veintisiete relatos sobre el nivel del bar.

Una vez, creo que fue después de la presentación en la casa de cultura del tontódromo de mi Gilgamesh, nos fuimos a una bodega los dos primos junto con nuestro ya inexistente tío Juan Miguel, el hermano pequeño de mi padre y de la madre de Joaquín y oveja negra de la familia por vocación, convencimiento y méritos propios. Como tenía afición a sentar cátedra, pronunció mientras servía el tinto de crianza una frase solemne. Dijo, con orgullo de clan, que los Ortega estábamos dotados de “una dosis de honestidad, una dosis de autenticidad” y otra más de algo que por desgracia he olvidado.

En algún momento Joaquin, Juan Miguel y yo llegamos a formar una cuadrilla indómita de mosqueteros que se sabia diferente porque creíamos estar en el secreto de algo indefinido, posiblemente una forma distinta de entender la vida.

Os libro del pesar de tener que leer aquí el proceso de enfermedades que terminó con él. Sólo quiero mencionar, por su dramático valor de símbolo, que en un momento a este brillante periodista radiofónico de voz grave y profesional hubo que extirparle las cuerdas vocales y se quedó mudo. Ya no podía cantar. Ya no lo podíamos oír.

Creo que es muy probable que estuviera hecho de mármol porque le tomó el pelo a la muerte y la estuvo toreando durante años, y sobre todo porque en sus últimos momentos ningún médico podía explicarse por qué seguía aún vivo.

Los indios norteamericanos utilizan una expresión para referirse a la muerte de uno de los suyos. Dicen que se marchó a las colinas de arena. Es una referencia tan buena como cualquier otra para indicar el lugar al que cruzó el pasado 22 de agosto, en plena madrugada.

La cuadrilla de mosqueteros ha quedado disuelta. Estos dos cabrones me han dejado solo. Y yo, lo que hice en la puerta de la sala 5 del tanatorio de Cartagena, fue agarrar el libro negro de dedicatorias y últimos recuerdos y saludos para escribir la misma frase que tantas veces había escuchado de sus labios cuando salíamos de Zalacain, El Sur o cualquier otro antro distinguido: ¡Vamos a tomar la penúltima!

Joaquín Boj, in memoriam

José Ortega

Acerca de JOSÉ ORTEGA

SSoy escritor de vocación, no de profesión. MI página de autor en AMAZON está en http://www.amazon.com/Jos%C3%A9-Ortega-Ortega/e/B001K15WJM No he llegado, y no sé si quiero, al nivel de aquéllos a los que les pagan por escribir y se asustan ante la hoja en blanco. Mi caso es el de quien es poseído por la historia y no puede liberarse de ella hasta que la escribe, redonda y perfecta. He escrito sobre la búsqueda de la inmortalidad, supongo que debido a mi predilección por las metas imposibles. Estudié Historia Antigua y Derecho. Ejerzo como Abogado. Esta profesión me proporcionó un aburrimiento inmenso hasta que descubrí la forma de utilizarla para proteger a los débiles frente a los fuertes. Desde entonces me divierte y me gratifica. He sido productor de cine y he coproducido tres películas de aventuras. LA ISLA DEL DIABLO MANOA EL ESCARABAJO DE ORO Después produje y dirigí con mi productora LUGALBANDA SL tres series documentales para televisión GENESIS (Prehistoria) CRONICAS DE LA TIERRA ENCANTADA (Arqueología y mito) CAMINS PER LA MAR (Pesca de bajura) Las dos primeras disponibles en Amazon y en este blog. También escribí, dirigí y produje el cortometraje de ficción LA DAMA DEL MAR, basado en un cuento celta irlandés sobre sirenas (You tube) y últimamente he fabricado dos documentales para que circulen libremente por Internet, uno de ellos sobre la primavera española (MAYO (A ESPIRITUAL APPROACH TO SPANISH REVOLUTION). He publicado ocho novelas en AMAZON GILGAMESH Y LA MUERTE EL PRINCIPE PÁLIDO LA PIEDRA RESPLANDECIENTE EL ARBOL DE LA VIDA EL CAMINO AL PARAISO EL ULTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA LA TUMBA MI HOMBRE IDEAL Información y vínculos a Amazon en el menú de arriba También publiqué con la Universidad de Murcia LA RESURRECCIÓN MÁGICA, un libro conteniendo un recopilación de cu€ tos populares que yo mismo hice y con unade teoría del cuento popular . He escrito varios artículos sobre antropología e historia de las religiones en revistas científicas y una serie radio de 25 episodios, EL ARQUERO ENCANTADO, sobre el mismo tema. Como abogado me dedico a la defensa de los derechos civiles en el campo de la ley de costas y he conseguido que el Parlamento Europeo apruebe en marzo de 2009 una declaración censurando los abusos que se cometen en España contra los humildes, al mismo tiempo que se disculpa a los poderosos. Esto me ha proporcionado cierto rollito mediático que procuro llevar bien (me refiero a no volverme idiota por el mero hecho de que me pongan delante una alcachofa). En 2012 redacté un proyecto de ley de reforma de la Constitución que contiene todas las claves para que la democracia sea de verdad, y la condensé en un folio al que di forma de manifiesto y bauticé como MANIFIESTO 2012 (busca en google). Muchos me quieren y unos cuantos buscan día y noche y con poco éxito mi ruina. Los imbéciles de arriba de arriba me odian y debo añadir que algunos tambo´n m€ temen. Carezco de sentido práctico y por eso escribo un blog como éste que sólo puede darme problemas. Lo que me mueve es simple, quizá demasiado simple. Es que no aguanto ni la injusticia, ni la manipulación, ni el abuso. En realidad empecé a escribir aquí en septiembre de 2010 para dar a conocer mis novelas. O sea que esto nació como un blog dedicado a los libros y todo eso. Pero las exigencias de la realidad se impusieron.
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9 respuestas a MUERTE DE UN PERIODISTA

  1. susana dijo:

    Estas personas que pasan por nuestro lado dejando esa huella de honestidad , humanidad y naturalidad nos alientan el alma para ser mejores. Son, sin saberlo, verdaderos ejemplos de vida.
    Ya me hubiese gustado tomarme “la espuela” con vosotros.
    Descanse en paz, que seguro que sí

  2. Adrián dijo:

    Buenas tardes:
    El pasado día 22 ya pudimos leer que volvías del tanatorio, y hoy nos hemos encontrado con la noticia, no te puedo decir solo que lamento la pérdida de un mosquetero y que me uno a la creencia de los indios a que ha partido de viaje para otro lugar.
    Y la firme convicción de que aunque no los podamos ver, desde allí te estará acompañando junto con el tercer mosquetero.
    Ánimo José.
    Un abrazo

  3. Manuel J. Linde dijo:

    Mis sinceras condolencias, José; por el tono de tus letras noto lo sentido de la pérdida.

    Que la tierra le sea leve.

    Salud!

  4. Juan dijo:

    Un brindis por los SERES honestos y con principios…espero que haya tenido buen tránsito en “la vuelta a casa”.

  5. Manuel Ramallo dijo:

    Conocí a Joaquín hacia finales de los años 70, quizá por el año 77, más o menos. Él estudiaba en Madrid periodismo en la Complutense y yo en Santiago estudiaba medicina. Nos hicimos muy amigos, era una persona muy cercana y muy amable, con una cultura extensísima y una inteligencia más que elevada. Pasamos muchas horas hablando, riendo, aprendiendo sobre todo yo de él, con su voz radiofónica, y tomando unos vasos de Jumilla. Estuvo en mi casa aquí, en Ourense, en Agosto de 1984, y posteriormente, por situaciones que no vienen al caso, perdimos el contacto, la distancia es un problema. Pero nunca olvidé a Joaquín. Ni olvidó el día en el que me llevo a Cartagena una empanada gallega que al intentar cortarla el que se corta en un dedo fui yo. Éramos tres, Joaquín, Paco y yo. Cuando vuelvo de curarme la herida, se habían zampado la empanada ellos solos. Después nos fuimos a tomar unos asiáticos… Hace unos días me enteré de su fallecimiento. DEP amigo.

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