MI VIDA CON JOAQUIN BOJ

@abogadodelmar

Tenía que haber escrito este artículo mucho antes pero esa mezcla esterilizaste de ensimismamiento, lucha y cansancio ha dilatado hasta ahora el momento.

Yo no voy de nada ni me las doy de nada, o eso me parece. Sólo en momentos muy recientes he incurrido en la pretenciosidad de firmar mis artículos de la escuela de escritores como José Ortega, escritor.

He considerado que podía hacerlo después de nueve novelas, dos libros de antropología y varios artículos sobre la materia. Si comparásemos el mundo de las letras con la liga de fútbol, yo jugaría en Segunda Regional o algo peor, pero da igual. Ahí estoy.

Sin embargo, probablemente nunca habría podido firmar con el ostentoso apelativo de escritor de no haber mediado en un momento crucial de mi vida un sujeto llamado Joaquin Boj. (Que, dicho sea de paso, escribe como los ángeles).

La cosa es que mi primera novela , Gilgamesh y la muerte, intenté colarla en la Editora Regional de Murcia. Pero yo, aunque nacido en Cartagena ,vivía en Valencia y muy alejado de las redes de amistades y favores que se tejían en torno al mundo murciano de la cultura. Nadie sabía quién diablos era yo ni había oído hablar de mi.

La Editora pasó el manuscrito a informe de un experto cuya identidad nunca supe. Lo que sí supe es que el informe en cuestión no alentaba la publicación de la obra porque, incluso reconociendo sus valores, dudaba que ofreciera alguna aportación novedosa o valiosa. Ése debía haber sido, claro está, el fin de mis limpias ilusiones de adolescente.

Pero todo cambió con la intervención Joaquin Boj, periodista conocido en los ámbitos locales y a la sazón el mayor de todos mis muchos primos por parte de padre.

Joaquín movió los hilos para que se recabase un nuevo informe y lo consiguió. Lo que escribió sobre mi novela el catedrático de literatura Ramón Jiménez Madrid, que no me conocía de nada, bastó para que la Editora Regional cambiara de idea y la publicara. Y ya está.

Ésta es una historia breve pero aleccionadora, y el pago necesario de un tributo de gratitud que llega tarde pero al que creo que no se cargan intereses de demora.

Si Joaquin no hubiera hablado con quien tenía que hablar, yo no habría escrito el resto de las novelas que vinieron después y habría pasado el resto de mi vida cultivando el rencor contra el mundo y alentando el sentimiento tóxico de que la vida me debía algo.

Sin olvidar el agradecimiento a Ramón Jiménez Madrid, quien después de esa aventura me apoyó en otras, quiero pronunciar estas palabras:

Gracias, Joaquin Boj Ortega

José Ortega

http://www.costasmaritimas.es

4 comentarios en “MI VIDA CON JOAQUIN BOJ

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