LO CONFIESO: PADEZCO ORTOREXIA

@abogadodelmar

Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

@abogadodelmar

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Cuando volvía del colegio, mi madre solía tener preparado un pocillo con mayonesa recién hecha que yo tragaba mojada en pan con una satisfacción difícil de explicar aquí. Ahora, mucho tiempo después, ha dejado esa práctica. El otro día me preguntó si quería un poco de mayonesa y le dije que sí. Me advirtió que era de bote y entonces rectifiqué y la rechacé alegando que no quería intoxicarme con la buena dosis de aditivos químicos que suelen llevar esos envases. Ella se defendió comentando que hacia unos días había escuchado en televisión un reportaje diciendo que hacer mayonesa en casa es peligroso debido a la posibilidad supongo de que el huevo se descomponga.
Aunque no le dije nada, sentí hacia aquel sistema de  propaganda sin escrúpulos una repulsión mucho más honda y fuerte y un asco mucho más marcado que los que sentía ante la bomba de tóxicos de la mayonesa embotellada. Sólo mediante un abuso de poder absolutamente extraordinario y unplan  de intoxicación mental tan refinado como perfecto es posible engañar a los ciudadanos hasta el ridículo de hacerlos creer que una práctica que han seguido con éxito durante toda una vida de pronto se ha vuelto un peligro mortal.
Pues bien, esta mañana me encontraba en el bar el Malecón del puerto de Sagunto tomando café con mi amigo el Jipi, a la sazón  pescador de trasmallo. La televisión mostraba el programa de entrevistas de la primera cadena y aunque no lo escuchaba, he podido ver por los letreros que los de arriba acaban de ingeniar una nueva fórmula, muy sutil y peligros, contra l disidencia. En este caso contra la rebeldía aparentemente inocua de rechazar la mayonesa de bote. Lo que decía el cartel es lo siguiente: “La ortorexia consiste en la obsesiòn por  comer sólo alimentos saludables”, y yo no podía creer que existiera tanta perversión. Bueno, sí.
Uno de los aspectos de mi reforma de la Constitución resumida en el Manifiesto 2012 es justamente el de las iniciativas que deberían adoptar los poderes públicos a fin de obtener una auténtica salud integral en los ciudadanos a través de hábitos de nutrición saludables. Y lo promocionaba diciendo que los hospitales se quedarían vacíos pero por falta de enfermos.

No sé lo que estaban hablando en el programa, pero la sola visión del letrero ha hecho que se me encienda una luz roja. Se trata de una luz roja más, no de la única ni tampoco de la última. Esto es sólo un paso adelante en la repulsiva, gigantesca, peligrosa, sucia e inaceptable manipulación del sistema para favorecer a las grandes multinacionales agroalimentarias.Estamos rodeados de unas estructuras sociales podridas, corruptas, agresivas y extremadamente manipuladoras en todos y cada uno de los órdenes de la vida. Pero lo que aquí sucede es que, siendo importantes una justicia independiente, una política limpia, una democracia auténticamente participativa y un medio ambiente saneado, las cuestiones que atañen a la nutrición y la salud son incluso más importantes puesto que comprometen nuestra calidad de vida y también su duración.
Tal como lo veo yo, el sistema está trabajando en una constante conspiración cuyo objetivo es conseguir el estado de enfermedad crónica en la mayoría de la población, y veo que todo forma parte de un ciclo perfectamente estructurado y de una serie de ruedas dentadas cuyos engranajes encajan a la perfección los unos con los otros pese a ser invisibles a nuestros ojos o a los ojos de la mayoría (a los míos desde luego no). Por una parte, y según ya expuse en mi conferencia Globalización y nutrición, el comercio a escala mundial de productos de alimentación no podría existir sin la sopa de aditivos químicos que estos puercos mezclan con eso que por puro gusto llaman comida.

Por otra parte, la continuada ingesta de porquería nos pone enfermos y por esa razón tenemos que pasar a la fase B, que consiste en el sistema de salud. Los ciudadanos que contraen cáncer, diabetes o enfermedades cardiovasculares como consecuencia de los venenos que hay en los supermercados con el visto bueno d gobierno, van al médico de cabecera. Pero el médico en cuestión es al mismo tiempo agente y víctima del sistema, puesto que en la Facultad de Medicina le han enseñado muchísima Farmacología y nada de nutrición, lo que les impide desde luego cumplir con la máxima clásica que dice que tu alimento sea tu medicina. Y estos médicos, que en realidad no lo son, se limitarán a recetar los medicamentos que antes les han metido por los ojos los visitadores médicos.
El enfermo acudirá con la receta a la farmacia, donde les entregarán los medicamentos a costa de la maltrecha Seguridad Social. El bloqueo que este sistema putrefacto aplica a los médicos al privarlos de su derecho y al mismo tiempo obligación de adquirir una formación adecuada en materia de nutrición, alcanza también a los farmacéuticos. Hasta hace relativamente poco tiempo era habitual que el farmacéutico elaborase para nosotros eso que se llamaba una fórmula magistral y que no es otra cosa que un medicamento fabricado por el propio profesional de farmacia en base a los conocimientos que ha adquirido durante unos buenos años de Universidad. Esto ya no es posible, salvo que se cuente con un laboratorio con tal cantidad de requisitos mínimos que dista mucho de estar al alcance de un profesional de la aislado, aunque pueda con sus medios materiales y sus conocimientos profesionales fabricar la fórmula magistral que se le pida.  Mirad: A los médicos les  prohiben hacer el trabajo para el que han estudiado r y sólo les permitem recetar fármacos de síntesis, y a los farmacéuticos les i mpiden igualmente ejrrecrr la profesión que también han estudiado y sólo les dejan actuar como tenderos vendiendo esos mismos medicamentos sintéticos… ¿Lo veis? ¿Abrimos los ojos o no?
En esta materia, todo lo que han escrito en el BOE sirve sólo para fomentar el capitalismo salvaje y causar destrucción de bajo nivel en el ser humano.  De la misma forma que en la guerra los ejércitos prefieren herir que matar porque cada herido ocupa a cuatro o cinco sanos, en esta invisible guerra contra el pueblo,   las farmacéuticas prefieren mantenernos con vida pero hechos polvo. Esta es la respuesta a la frecuente objeción de que la cosa no estará tan mal cuando hoy vivimos muchos mas años que antes. Si fuera por el lobby mundial de los laboratorios y el de los fabricantes de alta tecnología médica, viviríamos doscientos años con la única condición de que lo hibiéramos como trozos de carne viva que les permitiera seguir vampirizando a la Seguridad Social a cuenta del coste de los medicamentos. Lo que ucede es que hoy por hoy no tienen esa tecnología debido a que en la fase C el enfermo crónico deja definitivamnte de serlo al morir como consecuencia de los efctos ecundarios de los fármacos. Esto no es ni exageración ni fantasía. A cierto amigo el sistema de salud le obligaba a tragar mensualmente  te un pastilla de quimioterapia para un tumor (30000 eurs pagaba alegremente cada mes la seguridad social, incluso existiendo alternativas naturales y mecanismos preventivos gratuyitos) . La pastilla fue la culpable de la leucemia que lo mató, lo mismo que lo que acabói con la bella periodista Concha García Campoy no fue el cáncer, sino la destrucción de su hígado causada por la quimioterapia.

Los políticos, como dije en mi ya clásica entrevista en la SER sobre el NWO, están ahí como guardias jurados de los auténticos años para garantizar que nada cambie y que su holoausto blando no tenga fin. Pues bien, hoy he visto que para ellos no es suficiente obligarnos soportar esos anuncios de televisión de margarinas que juran que el producto es bueno para la salud cardiovascular porque no contiene colesterol, cuando todos los profesionales decentes de la medicina saben y dicen que las margarinas son grasas trans que lesionan el sistema cardiovascular y pueden producir enfermedades de esa índole. No es suficiente que la Autoridad de consumo sea marioneta de las grandes compañías agroalimentarias y y que la de Sanidad títere de las farmacéuticas puesto que una y la otra saben bien que esa publicidad es suficiente para producir una epidemia de enfermedades cardiovasculares. No tienen bastante. El sistema tenía que dotarse de una última, de momento, herramienta para aislar socialmente a quienes nos negamos a meternos en el aparato digestivo toda la basura que a ellos les apetece. Lo mismo que se definió el término bulimia, lo mismo que se acuñóel término anorexia, ahora estos completos mierdas de arriba van  a la  caza  del disidente  inventándose el término ortorexia, para considerarnos enfermos mentales. Esto se parece a lo que hacían con los disidentes en la Unión Soviética: Declararlos perturbados e internarlos en clínicas psiquiátricas.

La única solución es el Manifiesto 2012, claro. Pero el de la coleta pasa de él y nene de Ciudadanos también. Lo hemos inte tado (ved en el video al entusiasta Emilio Verdú), pero a pesar del entusiasmo inicial   soy consciente de que nunca lo conseguiremos, y como entretanto hay que vivir y disfrutar, yo he quedado hoy con el Jipi para ir a su casa a que me enseñe a hacer ajoaceite casero. Por favor, que no se me acerque hoy ninguna señora.
José Ortega
ABOGADO
http://www.costasmaritimas.es

MIS LÁGRIMAS

@abogadodelmar

Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

pepe lee

En una edición de mayo de 1990 del diario LA VERDAD DE MURCIA puede leerse un .suelto con el siguiente texto:

El viaje del héroe por excelencia es el viaje al reino de los infiernos
José Ortega.

Creo que es algo que había dicho durante la conferencia de presentación de mi primera novela. Gilgamesh y la muerte.
Hace poco, con motivo de mi participación en un dihkr sufí, Yusuf, mi amigo y gran conocedor de la literatura oriental (la expresión designa los textos cuneiformes de Mesopotamia) y de la Filosofía de todas las épocas, dijo en referencia a mi persona, que cierto colectivo de vecinos oprimidos por una multinacional tenía la suerte de contar a su lado con el “guerrero Lugalbanda” (dios mezclado con los hombres y rey de la ciudad de Uruk).

UUU
Es muy bonito que te digan una cosa así, y de hecho mi logo corporativo es un casco de guerra con un lema que dice vivir es luchar, pero pocos saben el sacrificio y que la lucha por la justicia y la dignidad (perdón por la grandilocuencia) encierra verdaderamente.
Cuando estaba en la Escuela Naval Militar vivía en un mundo de disciplina y en cierto sentido de aventura física, y me gustaba su intensidad. Pero cuando mi compañero Paco Casado murió y fue comido por los peces viviendo una de aquellas aventuras, percibí la otra cara del riesgo, que no es más que la simple y contundente muerte. Es la muerte que acecha la que da valor real y autenticidad a la aventura.
Algo semejante sucede en mi guerra de papel, que de momento y en teoría es una guerra sin muerte a la vista pero con lágrimas aseguradas. No las lágrimas postizas que pueden verse en una película porque están escritas en el guión, sino las de la desesperanza, incluso cuando mi trabajo consiste en dar esperanza a los demás.
Los términos injusticia, humillación o desesperación son sólo sonidos con un referente conceptual ni lejanamente capaces de describir lo que estoy obligado a vivir cada día. Vosotros no tenéis ni idea de lo que se esconde ahí afuera, de la perfecta maldad que impulsa a los de arriba y de los niveles de corrupción, bajeza y arbitrariedad que puede alcanzar una maquinaria que tengo la desgracia de conocer bien. Tal vez estas frases os suenen demasiado abstractas e imprecisas: Es intencionado y creo que no debería ser más explícito si mi deseo es continuar ganándome el pan con un oficio honrado, porque ya me han tramitado varios expedientes en el Colegio de Abogados, uno de ellos por una pretendida, inexistente y risible falta muy grave de atentado grave a la dignidad de la profesión (que aglutina conductas como la toxicomanía o el alcoholismo crónico) en el marco ande un procedimiento ya archivado pero cuya incoación demuestra en sí misma los peligros de mantenerse libre e independiente. Como pista, voy a repetir aquí mi antigua frase de que creer en la existencia de justicia en España es como creer en la existencia de Papa Noel. Todo está podrido, todo es mentira y falso. Sin embargo, éste no es un discurso contra el sistema, sino una simple descripción, más bien sentimental, de cómo me siento.

Según expuse en mi conferencia EL VIAJE DEL HÉROE Y LA ESPIRITUALIDAD PRIMITIVA, el plan que la vida tiene reservado para cada uno de nosotros, y nuestra misión individual, es transformarnos en héroes, lo que aunque suene épico no tiene más función real que la de ayudar a los débiles. Para conseguir ese estado es preciso atravesar el bosque oscuro de las dudas y la desesperación, pero lo que yo vivo cada día va más allá de un bosque y tiene rasgos de infierno in pasillo que conduzca amablemente a la salida. Cuando les Ministro es un inmoral, el Director General un forajido, el alto funcionario un bandolero y el jefe provincial un ratero, y cuando ves con tanta claridad como yo sus delitos, crees que los has pillado y te vas a contárselo al Fiscal o al juez. Y es entonces, al recibir la primera sentencia, cuando te das cuenta de la clase de mundo en el que realmente estás viviendo. Y cuando los tribunales y fiscales siguen vomitando sus decisiones como la papilla verde de la niña del exorcista, entonces simplemente te haces a la idea de que no hay héroes, ni Lugalbandas, ni lugar para la épica romántica o las historias de caballeros andantes, porque la maquinaria te tritura digas lo que digas y hagas lo que hagas.

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Amado Nervo

Amado Nervo, el poeta mejicano, escribió con mucha clarividencia que nos es lícito esperarlo todo de la vida, porque la vida es un río lleno de posibilidades y le da lo mismo llenar un odre grande que un odre pequeño. De forma paralela puede afirmarse que la maquinaria criminal del sistema es como una rueda de molino intratable y llena de imposibilidades, y por lo tanto le da lo mismo pisotear a un héroe grande que a un héroe pequeño. Esas historias del cine en las que el muchacho que parecía derrotado se levanta y triunfa, no se corresponden con esta realidad mía. Lo único que puedo decir en mi favor es que me han pisoteado cien veces y otras tantas me he vuelto a levantar, sin esperanza pero con rabia, sabiendo que era solo para volver a recibir un nuevo bastonazo que me tendiera en tierra, con la cara amoratada y sangrante aunque sea en lenguaje figurado.
Llevo varios días de agosto seguidos terminando un último recurso judicial para impedir que cierto barrio de familias humildes y buenas se vaya al suelo y que los especuladores aliados secretamente con el gobierno planten en el solar una urbanización de lujo. Anoche lo terminé muy de madrugada y he dormido tres horas. He repasado cada matiz, cada coma, cada palabra, cada frase. He releído cien veces los treinta folios para que sea perfecto. El problema es que eso mismo, en este mismo asunto, lo he hecho ya con la demanda y con el recurso de apelación, que fueron uno y otros maltratados por sendas sentencias cuya lectura causa una mezcla de repugnancia y vergüenza. El problema es luchar hasta el agotamiento por una causa justa, y cuidar cada matiz, tachar y reescribir sólo para comprobar como esos personajes dignos que visten esas togas dictan sentencias que merecerían un cero en una práctica de primero de carrera. El problema es pasarse la noche escribiendo, sin siquiera cenar, sabiendo o temiendo fundadamente que no servirá de nada porque da igual el héroe grande que el héroe pequeño.

La situación, para que me entendáis, es semejante a la de un joven poeta que se presenta ante su Señor y le recita un poema exquisito, extenso y lleno de sutilezas, y cuando aguarda su aprobación éste responde con un eructo y da por concluida la audiencia. Lo que torna trágico aquello que no debería ser más que un puro problema de interpretación del derecho, es la bajeza moral y la arrogancia de quienes se quitan el asunto de encima con un eructo. Es esto lo que me humedece los ojos cada vez que recibo una sentencia. Vivir es luchar, sí. La épica es hermosa, cierto. Pero estos monstruos no son ni los de Disney, ni los de los cuentos populares ni los de las leyendas medievales. No tienen rostro ni una escama perdida en su piel de acero por donde meter la espada.

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CHARLES BAUDELAIRE

Otro poeta, Baudelaire, escribió: “En la vida siempre hay que estar ebrios. De vino, de poesía o de virtud. A vuestro antojo, pero embriagaos”. A estas alturas ya no tengo dudas de cuál es mi borrachera. Pero el licor de la justicia, o más bien del ansia de ella, sabe peor que ceniza en el paladar.