VEINTITRÉS HORAS Y TREINTA MINUTOS EN LA TIERRA SAGRADA

@abogadodelmar
Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

foto6

La primera vez que me planté en Aguilas fue en un noviembre sombrío, hace muchos años. La única vía entonces disponible desde Cartagena era una antigua carretera militar de cuatro metros de anchura, sembrada de agujeros y muy peligrosa, que se abría paso a través de soledades y barrancos. Imposible contar las veces que la recorrí en los años siguientes, siendo estudiante, una vez que mi padre tomó posesión como Ayudante Militar de Marina. Jugaba a ir rápido apurando cada curva y acelerando en las rectas como un bestia pero muy seguro porque me la conocía de memoria. Rodé por ella en circunstancias a veces muy desfavorables primero con mi Seat 600, que derrapó bajo la lluvia y con el que crucé una corriente de la generosa cantidad de agua que había dejado la lluvia, luego con mi Renault 4 y finalmente subido a una vespa. Después la ampliaron, pavimentaron y adecentaron, restándole a la conducción una pizca de aventura pero no el paisaje agreste y primitivo. Mucho más tarde, confiando en que la avaricia de la especulación inmobiliaria iba a traer el paraíso de los ricos a la aún bendita Marina de Cope, los listos de turno rompieron el paisaje inventándose una autopista de peaje que por suerte se ha transformado en un fracaso económico después de que los tiburones del ladrillo no pudieran desgraciar aquel paisaje donde planeaban urbanizaciones gigantescas y cuatro puntos deportivos.
El viaje desde Cartagena precisa hora y media por la carretera y unos veinticinco minutos por la autopista, pero yo raras veces la cojo. Tampoco lo hice el pasado sábado, en un dulce retorno al pasado en busca de los amigos que aún me quedan en aquella tierra sagrada cuyo pasaje tanto me inspiró y entre cuyas calles pasé años intensos y no necesariamente felices.
Escogí el camino largo para pasar al pie del pico de las Víboras, dejar atrás el viejo cementerio de Ramonete, cruzar el (inexistente) río Amir y ver pasar el castillo de Tébar (A cuyo pie hay una cueva natural con un pasillo de veinte metros que que se atraviesa gateando y donde hice mis primeras diapositivas de recreación del cazador paleolítico en sus trabajos de arte rupestre. Utilicé como modelo a mi migo Eusebio y como maquilladora a María José, que me parece que hoy ostenta un cargo de alta responsabilidad en la OTAN y dicen que lleva guardaespaldas). Después avisté el peñón de la resplandeciente e incomparable villa de Aguilas, entré en la circunvalación y dejé atrás el cementerio protestante, donde reposan los restos de Luis Siret, el ingeniero belga descubridor de la cultura argárica.
El restaurante está en el barrio de Colón, hogar de familias pobres que ordenó construir Franco después de fondear frente al pico ¡de La Aguilica y observar que allí había mucha gente viviendo en cuevas. Hasta hace poco se llamaba, al menos popularmente, La Marrana, y se comía un pescado recién cogido a recio de chiste. Ahora se llama Mar Azul y sigue poniendo género casi vivo, pero a precios que ya no mueven a la sonrisa. Allí me esperan Jose Rodriguez, a quien no veo desde la preparación en 2003 de mi cortometraje LA DAMA DEL MAR, su hijita y su hermana Diana. Esta amistad había atravesado por turbulencias que hicieron más satisfactorio el reencuentro. Y eso es todo. No hay nada o casi nada tan bonito como conversar con un amigo de verdad que sabes que siente por ti un afecto auténtico como tú por él.
Después de eso salvé un susto terrible al ver que la grúa se estaba llevando los coches, y fue entonces cuando vi, en medio del descampado inmenso y solitario, un disco de prohibido aparcar por riesgo de riadas (se debe a que hace unos cuatro años una lluvia torrencial se llevó al mar unos cuantos coches, y eso para el Ayuntamiento se traduce en prohibición absoluta e innegociable de aparcar todo el año). Pero el mío aún estaba allí, y era el último. Estaba esperando su turno.
Salí pitando para Calabardinaa fin de cumplir la doble misión de dar un brazo a mi amigo Juan de la Cruz (unos veintiséis años sin verlo) y estudiar un problema de ley de costas causado por un antiguo alcalde de la localidad que, siendo propietario de un lujoso chalé en primera línea, consideró oportuno defenderlo del mar echando en la playa, sin nada parecido a una autorización, toneladas de pedruscos que luego mezcló con tierra, originando así una plataforma de dos metros de altura que ha dejado a los vecinos con poco más que unos palmos de arena.
Entonces encontré a Jerónimo y a sus tres perros en su nueva casa de Los Collados. Muchos años lejos, muchos. Este tío es un profesor de Filosofía ahora jubilado y nueve años mayor que yo, que me enseñó a pensar por mí mismo en una época de mi juventud en que lo necesitaba mucho. Recuerdo, entre otros buenos momentos, aquellas noches invernales de viernes, cuando acababa de llegar de Murcia y me metía en la cama, fatigado, y entonces escuchaba ruiditos en la ventana y al asomarme era Jerónimo tirando guilarros.
-Venga, levanta y vamos a tomar algo.
Yo lo obedecía, me vestía y nos largábamos a la cafetería de la discoteca El Buzo, que hace muchos años que no existe.

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Todo lo que hicimos aquella tarde noche fue beber cerveza, cenar en un lugar prudentemente alejado del jolgorio (porque en la ciudad había desfile de carnaval incluso siendo agosto) y hundirnos profundamente en la convención, lo mismo que hicimos en otros tiempos. Dormí en su nueva casa y por la mañana fui a tomar café con un personaje de mi novela autobiográfica EL ÚLTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA. De camino la glorieta contuve las lágrimas al pasar por delante de mi antigua casa y fijar la mirada en aquella ventana donde Jerónimo tiraba los guijarros. Otro día contaré la triste forma en la que perdí aquella casa.

casa

Las piedrecitas en la última ventana de l derecha

No hubo posibilidad de más porque mi miga Conchi tenía bodas de oro de sus padres, mi amigo Lorenzo estaba de viaje, mi amiga María estaba pintando y mi antiguo, leal, incondicional y se supone que entrañable amigo Juan, según todos los indicios, y por motivos que desconozco, parece que ha dejado de serlo. Lo conocí el día 5 de junio de 1983, cuando el tenía 16 , y nuestra amistad fue alimentándose y haciéndose firme con nuestra afición común a la historia de las religiones, los símbolos primitivos y la antropología cultural. La última vez que lo vi fue en julio de 2009, cuando presenté en el Casino su libro sobre el universo simbólico de los pescadores de Aguilas.
Idolatro a esta ciudad porque en cada uno de sus rincones se esconde un recuerdo mío, pero aparte de eso hay en ella algo difícil de aislar y aún más de explicar, que la hace única y digna de amor. Para que lo entendáis un poco mejor os dejo aquí un documental que cuenta cómo este entorno me inspiró para crear historias.

Acerca de JOSÉ ORTEGA

SSoy escritor de vocación, no de profesión. MI página de autor en AMAZON está en http://www.amazon.com/Jos%C3%A9-Ortega-Ortega/e/B001K15WJM No he llegado, y no sé si quiero, al nivel de aquéllos a los que les pagan por escribir y se asustan ante la hoja en blanco. Mi caso es el de quien es poseído por la historia y no puede liberarse de ella hasta que la escribe, redonda y perfecta. He escrito sobre la búsqueda de la inmortalidad, supongo que debido a mi predilección por las metas imposibles. Estudié Historia Antigua y Derecho. Ejerzo como Abogado. Esta profesión me proporcionó un aburrimiento inmenso hasta que descubrí la forma de utilizarla para proteger a los débiles frente a los fuertes. Desde entonces me divierte y me gratifica. He sido productor de cine y he coproducido tres películas de aventuras. LA ISLA DEL DIABLO MANOA EL ESCARABAJO DE ORO Después produje y dirigí con mi productora LUGALBANDA SL tres series documentales para televisión GENESIS (Prehistoria) CRONICAS DE LA TIERRA ENCANTADA (Arqueología y mito) CAMINS PER LA MAR (Pesca de bajura) Las dos primeras disponibles en Amazon y en este blog. También escribí, dirigí y produje el cortometraje de ficción LA DAMA DEL MAR, basado en un cuento celta irlandés sobre sirenas (You tube) y últimamente he fabricado dos documentales para que circulen libremente por Internet, uno de ellos sobre la primavera española (MAYO (A ESPIRITUAL APPROACH TO SPANISH REVOLUTION). He publicado ocho novelas en AMAZON GILGAMESH Y LA MUERTE EL PRINCIPE PÁLIDO LA PIEDRA RESPLANDECIENTE EL ARBOL DE LA VIDA EL CAMINO AL PARAISO EL ULTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA LA TUMBA MI HOMBRE IDEAL Información y vínculos a Amazon en el menú de arriba También publiqué con la Universidad de Murcia LA RESURRECCIÓN MÁGICA, un libro conteniendo un recopilación de cu€ tos populares que yo mismo hice y con unade teoría del cuento popular . He escrito varios artículos sobre antropología e historia de las religiones en revistas científicas y una serie radio de 25 episodios, EL ARQUERO ENCANTADO, sobre el mismo tema. Como abogado me dedico a la defensa de los derechos civiles en el campo de la ley de costas y he conseguido que el Parlamento Europeo apruebe en marzo de 2009 una declaración censurando los abusos que se cometen en España contra los humildes, al mismo tiempo que se disculpa a los poderosos. Esto me ha proporcionado cierto rollito mediático que procuro llevar bien (me refiero a no volverme idiota por el mero hecho de que me pongan delante una alcachofa). En 2012 redacté un proyecto de ley de reforma de la Constitución que contiene todas las claves para que la democracia sea de verdad, y la condensé en un folio al que di forma de manifiesto y bauticé como MANIFIESTO 2012 (busca en google). Muchos me quieren y unos cuantos buscan día y noche y con poco éxito mi ruina. Los imbéciles de arriba de arriba me odian y debo añadir que algunos tambo´n m€ temen. Carezco de sentido práctico y por eso escribo un blog como éste que sólo puede darme problemas. Lo que me mueve es simple, quizá demasiado simple. Es que no aguanto ni la injusticia, ni la manipulación, ni el abuso. En realidad empecé a escribir aquí en septiembre de 2010 para dar a conocer mis novelas. O sea que esto nació como un blog dedicado a los libros y todo eso. Pero las exigencias de la realidad se impusieron.
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3 respuestas a VEINTITRÉS HORAS Y TREINTA MINUTOS EN LA TIERRA SAGRADA

  1. Maria dijo:

    Muy bonita historia para tampoco tiempo q estubistes.no creo q buelvas a aguilas.pero si alguna vez lo icieras no creo q me pilles pintando.

  2. susana dijo:

    La playa es mágica

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