VEINTITRÉS HORAS Y TREINTA MINUTOS EN LA TIERRA SAGRADA

@abogadodelmar
Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
y, cuando lo oigas, ¡medita!
Ésta es para ti la señal:
la de que, aunque avances,
verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

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La primera vez que me planté en Aguilas fue en un noviembre sombrío, hace muchos años. La única vía entonces disponible desde Cartagena era una antigua carretera militar de cuatro metros de anchura, sembrada de agujeros y muy peligrosa, que se abría paso a través de soledades y barrancos. Imposible contar las veces que la recorrí en los años siguientes, siendo estudiante, una vez que mi padre tomó posesión como Ayudante Militar de Marina. Jugaba a ir rápido apurando cada curva y acelerando en las rectas como un bestia pero muy seguro porque me la conocía de memoria. Rodé por ella en circunstancias a veces muy desfavorables primero con mi Seat 600, que derrapó bajo la lluvia y con el que crucé una corriente de la generosa cantidad de agua que había dejado la lluvia, luego con mi Renault 4 y finalmente subido a una vespa. Después la ampliaron, pavimentaron y adecentaron, restándole a la conducción una pizca de aventura pero no el paisaje agreste y primitivo. Mucho más tarde, confiando en que la avaricia de la especulación inmobiliaria iba a traer el paraíso de los ricos a la aún bendita Marina de Cope, los listos de turno rompieron el paisaje inventándose una autopista de peaje que por suerte se ha transformado en un fracaso económico después de que los tiburones del ladrillo no pudieran desgraciar aquel paisaje donde planeaban urbanizaciones gigantescas y cuatro puntos deportivos.
El viaje desde Cartagena precisa hora y media por la carretera y unos veinticinco minutos por la autopista, pero yo raras veces la cojo. Tampoco lo hice el pasado sábado, en un dulce retorno al pasado en busca de los amigos que aún me quedan en aquella tierra sagrada cuyo pasaje tanto me inspiró y entre cuyas calles pasé años intensos y no necesariamente felices.
Escogí el camino largo para pasar al pie del pico de las Víboras, dejar atrás el viejo cementerio de Ramonete, cruzar el (inexistente) río Amir y ver pasar el castillo de Tébar (A cuyo pie hay una cueva natural con un pasillo de veinte metros que que se atraviesa gateando y donde hice mis primeras diapositivas de recreación del cazador paleolítico en sus trabajos de arte rupestre. Utilicé como modelo a mi migo Eusebio y como maquilladora a María José, que me parece que hoy ostenta un cargo de alta responsabilidad en la OTAN y dicen que lleva guardaespaldas). Después avisté el peñón de la resplandeciente e incomparable villa de Aguilas, entré en la circunvalación y dejé atrás el cementerio protestante, donde reposan los restos de Luis Siret, el ingeniero belga descubridor de la cultura argárica.
El restaurante está en el barrio de Colón, hogar de familias pobres que ordenó construir Franco después de fondear frente al pico ¡de La Aguilica y observar que allí había mucha gente viviendo en cuevas. Hasta hace poco se llamaba, al menos popularmente, La Marrana, y se comía un pescado recién cogido a recio de chiste. Ahora se llama Mar Azul y sigue poniendo género casi vivo, pero a precios que ya no mueven a la sonrisa. Allí me esperan Jose Rodriguez, a quien no veo desde la preparación en 2003 de mi cortometraje LA DAMA DEL MAR, su hijita y su hermana Diana. Esta amistad había atravesado por turbulencias que hicieron más satisfactorio el reencuentro. Y eso es todo. No hay nada o casi nada tan bonito como conversar con un amigo de verdad que sabes que siente por ti un afecto auténtico como tú por él.
Después de eso salvé un susto terrible al ver que la grúa se estaba llevando los coches, y fue entonces cuando vi, en medio del descampado inmenso y solitario, un disco de prohibido aparcar por riesgo de riadas (se debe a que hace unos cuatro años una lluvia torrencial se llevó al mar unos cuantos coches, y eso para el Ayuntamiento se traduce en prohibición absoluta e innegociable de aparcar todo el año). Pero el mío aún estaba allí, y era el último. Estaba esperando su turno.
Salí pitando para Calabardinaa fin de cumplir la doble misión de dar un brazo a mi amigo Juan de la Cruz (unos veintiséis años sin verlo) y estudiar un problema de ley de costas causado por un antiguo alcalde de la localidad que, siendo propietario de un lujoso chalé en primera línea, consideró oportuno defenderlo del mar echando en la playa, sin nada parecido a una autorización, toneladas de pedruscos que luego mezcló con tierra, originando así una plataforma de dos metros de altura que ha dejado a los vecinos con poco más que unos palmos de arena.
Entonces encontré a Jerónimo y a sus tres perros en su nueva casa de Los Collados. Muchos años lejos, muchos. Este tío es un profesor de Filosofía ahora jubilado y nueve años mayor que yo, que me enseñó a pensar por mí mismo en una época de mi juventud en que lo necesitaba mucho. Recuerdo, entre otros buenos momentos, aquellas noches invernales de viernes, cuando acababa de llegar de Murcia y me metía en la cama, fatigado, y entonces escuchaba ruiditos en la ventana y al asomarme era Jerónimo tirando guilarros.
-Venga, levanta y vamos a tomar algo.
Yo lo obedecía, me vestía y nos largábamos a la cafetería de la discoteca El Buzo, que hace muchos años que no existe.

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Todo lo que hicimos aquella tarde noche fue beber cerveza, cenar en un lugar prudentemente alejado del jolgorio (porque en la ciudad había desfile de carnaval incluso siendo agosto) y hundirnos profundamente en la convención, lo mismo que hicimos en otros tiempos. Dormí en su nueva casa y por la mañana fui a tomar café con un personaje de mi novela autobiográfica EL ÚLTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA. De camino la glorieta contuve las lágrimas al pasar por delante de mi antigua casa y fijar la mirada en aquella ventana donde Jerónimo tiraba los guijarros. Otro día contaré la triste forma en la que perdí aquella casa.

casa

Las piedrecitas en la última ventana de l derecha

No hubo posibilidad de más porque mi miga Conchi tenía bodas de oro de sus padres, mi amigo Lorenzo estaba de viaje, mi amiga María estaba pintando y mi antiguo, leal, incondicional y se supone que entrañable amigo Juan, según todos los indicios, y por motivos que desconozco, parece que ha dejado de serlo. Lo conocí el día 5 de junio de 1983, cuando el tenía 16 , y nuestra amistad fue alimentándose y haciéndose firme con nuestra afición común a la historia de las religiones, los símbolos primitivos y la antropología cultural. La última vez que lo vi fue en julio de 2009, cuando presenté en el Casino su libro sobre el universo simbólico de los pescadores de Aguilas.
Idolatro a esta ciudad porque en cada uno de sus rincones se esconde un recuerdo mío, pero aparte de eso hay en ella algo difícil de aislar y aún más de explicar, que la hace única y digna de amor. Para que lo entendáis un poco mejor os dejo aquí un documental que cuenta cómo este entorno me inspiró para crear historias.

HERMOSO DHIKR BAJO LA LUNA

Tú dijiste:

– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche? 

– Escucha lo que te digo

y, cuando lo oigas, ¡medita!

Ésta es para ti la señal:

la de que, aunque avances,

verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

  
Ayer tuve el placer y el honor de ser acogido como uno más
en una comunidad sufí para participar en un acto ritual llamado Dhikr. Consiste en cuarenta minutos en la penumbra llenados con cánticos y mantras en árabe. Se repiten uno a uno, entre otras cosas, los noventa y nueve nombres de Alá y se invita a ejercer el perdón, tanto activa como pasivamente. Hermoso reencuentro con mi extraordinario amigo Yusuf y con Nuria, su mujer, después de unos cuantos años. Y primer vislumbre de su hijita Fátima

Cuando salí al exterio,r bajo la luna llena, era una persona mejor de lo que era al entrar, y lo primero que hice fue poner en práctica la enseñanza pidiendo perdón a alguien.

Me sentí  honrado por ser admitido en los ritos de una cultura que no es la mía, y ante esa actitud de amor incondicional que había en aquel lugar y que desde luego nada tiene que ver con los radicales que hacen lo que hacen mientras pronuncian el mismo nombre que todos nosotros pronunciamos  ayer noventa y nueve veces.

Al sufí que oficiaba le di las gracias. Me contestó negando afectuosamente.

-Tu has sido coautor -me dijo.

Pero aún así, pasará mucho tiempo antes de que nos demos cuenta de que, como dije en mi largometraje MAYO (AN SPIRITUAL APPROACH TO SPANISH REVOLUTION), todos somos uno. 

José Ortega 

MI VIDA CON JOSÉ ANTONIO VALDIVIA

@abogadodelmar

Tú dijiste:
– ¿Cuál es la señal del camino, oh derviche?
– Escucha lo que te digo
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verás aumentar tu sufrimiento.

FARIDUDDIN ATTAR

En la Escuela Naval Militar la revista de policía para salir a la calle era un coñazo. Unos chavales mucho más jóvenes que nosotros, que aún estaban completando su formación, nos inspeccionaban de forma inquisitiva y señalaban cualquier defecto menor como un problema invalidante que nos impedía salir a Pontevedra el fin de semana.

Una vez me echaron para atrás porque mis botas supuestamente no tenían suficiente brillo. Se suponía que debía haber esperado una hora hasta el siguiente turno de revista,  y entonces haberme puesto por segunda vez en formación para un nuevo repaso de los muchachos imberbes. El que nos revisaba era un pollo joven pero con peor leche que un guardia civil jubilado con inflamación de próstata,  y preferí quedarme en casa a escribir y leer. Total, un paseo por la ciudad helada y lluviosa en una tarde invernal de sábado no era precisamente la juerga del siglo. Creo que ahí fue donde mi amistad con José Antonio Valdivia comenzó a echar raíces .

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José Ortega a en la sala de estudio de la ENM

A Valdivia las saliditas tampoco lo volvían precisamente loco y los dos nos quedábamos en la Escuela todo el fin de semana, muy convencidos, aparte de secos y calientes (en el buen sentido). Los domingos nos metíamos en el gimnasio por la mañana. Sobre la una leíamos la prensa en el casino de alumnos y por la tarde, después de ponernos como el Kiko con la comida dominical, nos cascábamos en el cine un buen programa doble.

Todo sucedió ya cerca de la Semana Santa, cuando nuestra estancia en la Escuela tocaba a su fin. Al salir del cine. vimos mucho desconcierto y una actividad frenética en la explanada. Varios remolcadores se estaban haciendo a la mar y todo el mundo corría alterado de aquí para allá . Lo que había pasado era que un alumno había caído al mar desde un velero de instrucción y no aparecía. En realidad, el cuerpo de Paco Casado no fue encontrado hasta pasadas dos o tres semanas, descompuesto y horriblemente comido por los peces como es habitual en estos casos.

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El “gallinero”, pbstáculo estrella de la pista americana

Éste había sido el trágico suceso: Después de todo un invierno de renuncia, disciplina, humillaciones, frío y lluvia, la llegada del mes de abril trajo por primera vez los cielos descubiertos, el sol radiante y la agradable temperatura que eran como los heraldos del fin de nuestro  cautiverio. Siendo domingo, un grupo de alumnos había decidido coger un Puma 400 para dar una vuelta por la ría. Después de comer en Mugardos, se habían tendido en la playa desnudos de cintura para arriba y sus cuerpos habían atrapado una buena dosis de calor.

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José Ortega en la proa de un Puma 400

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Con mpañeros alumnos de la ENM

En el regreso, al doblar por el dique llamado la punta de torpedos para entrar en la Escuela, el barco se escoró en exceso. Paco Casado, que era Capitan de la marina mercante y por lo tanto sabía lo que hacía, iba en ese momento sujeto a un obenquillo de estribor y, para no caer al mar en mala postura y golpearse con el casco o tener otro problema, simplemente había decidido soltarse y caer controladamente. Lo que pasa es que no se le volvió a ver. El barco dio la vuelta y ya no estaba.

Cuando los pulmones se llenan de agua, el cuerpo se hunde a gran velocidad y permanece sumergido hasta que dos o tres días más tarde los gases de la putrefacción lo devuelven a la superficie. Eso es lo que le pasó a Paco Casado: Se fue al fondo como una piedra. Pero en realidad no se había ahogado. Lo que le sucedió es un proceso instantáneo y mortal llamado hidrocución, que se produce cuando el corazón se para debido a un cambio súbito de temperatura. Abril acababa de llegar, pero todo el mundo sabe que los cambios térmicos en el mar son mucho más lentos que en tierra, y las aguas dela ría de Pontevedra seguían heladas. Demasiado calor en la piel de Paco Casado y demasiado frío en el abismo azul.

Después de eso hicimos dos meses de prácticas en Ferrol. Fue un tiempo simplemente maravilloso, con mucha diversión y camaradería. Mi amistad con Valdivia se reforzó en aquel tiempo. Éramos compañeros de habitación en la residencia militar y puedo decir que no me dejaba en paz. Cuando estaba durmiendo la siesta me zarandeaba para salir a dar una vuelta, y ante mí protesta me largaba una frase que le escuché muy a menudo: “El que mucho duerme poco vive”. Ya éramos oficiales de prácticas de la milicia universitaria llamada IMECAR y salíamos a la calle de paisano y cuando nos daba la gana. Y a Valdivia le daba la gana mucho porque a él la vida era algo que lo volvía loco.

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Despedida en la estación de Ferrol. Valdivia on polo rojo y hablando con l rubia

La última vez que lo vi fue en la estación de Ferrol, asomándose a la ventanilla del tren que lo llevaba a su primer destino como Alférez del Cuerpo de Intervención de la Armada.

valdivia en el tren

José Antonio Valdivia, a la derecha

Valdivia era un granadino de Jerez del Marquesado alto, corpulento, noble, leal,intenso y vital. Unos años más tarde obtuve noticias de él a través de otro Oficial de Intervención. Había dejado la Marina y trabajaba en el Ayuntamiento de su pueblo, supongo que felizmente.

Algo después tuve que viajar a Luarca por motivos de trabajo y como me pilló el domingo por en medio se me ocurrió coger el coche alquilado y marchame a Ferrol, a donde hasta entonces no había vuelto. Tengo que decir que fue un paseo melancólico por rincones como la calle María o el bar Suizo en El Cantón, donde traté sin éxito de que una historia sobre Ulrike Meyfarth se transformara en mi primera novela, donde había tenido bronca con una gitana portuguesa empeñada en leerme la mano y donde me había encontrado con mi amiga Rita antes de llevarla al bosque. Fue triste porque ya ninguno de ellos pululuba por allí. El gurú Edgar E. Tollé propone  renunciar al pasado, pero sin memoria no  no habría ni poetas ni literatura.

Al volver a mi hotel de Puerto de Vega la fuerza de la melancolía me impulsó a localizar a Chus Miranda Iglesias, una de las chicas de la pandilla, sólo por compartir con ella algún comentario y escuchar de nuevo su voz . Ya no sé lo que hice para localizar su teléfono, pero conseguí enlazar con ella. Me dio noticias. De alguna manera se había enterado de que mi amigo José Antonio Valdivia Sánchez, natural de Jerez del Marquesado, alto, corpuleno, noble, leal y comprometido con la vida, había muerto años atrás. Cuando le pregunté cómo había sucedido, me contestó que se le paró el corazón después de lanzarse a la piscina desde un trampolín.

Hidrocución le llaman eso. Hay jóvenes que son viejos disfrazados, a los que la vida en realidad los aburre,  y muchachos que deberían haberse quedado con nosotros un poco más para seguir alegrando la nuestra. Quien mucho duerme poco vive.

IN MEMORIAM

José Ortega

CONSIDERACIONES SOBRE EL SUFRIMIENTO DE LA MUJER

@abogadodelmar

Tú dijiste:
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Ésta es para ti la señal:
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FARIDUDDIN ATTAR

Pues bien.. Desde que tengo uso de razón opino que la mujer es superior al hombre. He llegado a este convencimiento por una doble vía, la racional y la irracional. O si se quiere la intelectual y la emocional.


Perdón si empiezo por lo segundo. Un día, cuando yo tenía catorce años, el profesor de Filosofía citó un pensamiento de Paul Valery (arriba), añadiendo que este señor había sido poeta al mismo tiempo que filósofo, y precisando que su carácter de poeta no necesariamente lo forzaba, a ser tonto (sic). Algún fuerte prejuicio hay al respecto, porque en mi primera clase de Derecho el catedrático de Político, después de dar la bienvenida a aquella multitud de pipiolos, advirtió que los estudios jurídicos eran propios de personas rigurosas y sistemáticas y por lo tanto resultaban adecuados para para quien mostrara inclinaciones poéticas. Aunque no alcé la mano para confesarme intruso, yo me temo que nací poeta, y a estas alturas ya no creo que la cosa tenga remedio. Pero al mismo tiempo, y en un alarde de ambición que espero no juzguéis severamente, aspiro a no ser tonto y procuro pensar con rigor y sistema (lo que no necesariamente implica que lo haya conseguido).


En mi faceta de poeta, cuando estaba acabando precisamente Derecho, gané un pequeño premio literario en Madrid por un cuento sobre cierto varón que se enamora del pelo rubio, los ojos verdes y la seductora caída de ojos de quien entonces creí Simoneta Vespuci, la modelo de Botichelli en LA ALEGORÍA DE LA PRIMAVERA, y viaja a Florencia para visitar su tumba. El autor del cuento era y sigue siendo un insensato que, aunque no lo reconozca en público, resulta muy capaz de hacer cosas como ésa, es decir quedarse entontecido ante la simple foto de una señora (Y el poeta que no lo haga es un impostor).

Por cierto, que esa foto de arriba de la rubia de ojos verdes la tenía pegada en el dormitorio del piso de Aguilas donde entonces tenía la suerte de vivir. Pasaron muchos años hasta que llegué a la conclusión (o quizá suposición porque no estoy seguro) de que la rubia no es Simoneta, que a la sazón creo que tenía el pelo castaño si bien eso ahora es secundario. Lo que cuenta es la fascinación de un poeta capaz de enamorarse como un pavo de lo que ve en una foto.

De aquí mi incapacidad para racionalizar mi punto de vista sobre la mujer, a la que considero (y hablo del principio femenino) medio ángel y sagrada por el mero hecho de serlo, y desde luego intocable. Así que me identifico con todo lo que cuenta Robert Graves (arriba) en los dos volúmenes de su difícil y críptica, aunque hermosa, LA DIOSA BLANCA, extraordinario paseo por los mitos en busca del principio femenino como quintaesencia de lo sagrado. El trabajo concluye justa y precisamente con la descripción de uno de los mayores poetas británicos (ya no recuerdo si era Keats, pero creo que si) de su encuentro en un valle neblinoso con una mujer misteriosa y desconocida que en realidad era un símbolo y que también encerraba dentro de sí a todas las mujeres. De hecho, el inmenso Robert Graves también se parecía a Paul Valery: habiendo sido profesor de la Universidad de El Cairo y sobre todo un brillante historiador y erudito de fama mundial, pidió que en su tumba sólo rezara “Robert Graves, poeta“.

Aspectos racionales o intelectuales (que en realidad se alimentan de los anteriores y no hace falta ser un lince para verlo): La mujer es capaz de crear vida, mientras que el hombre no hace más que ayudar. Al principio de los tiempos, siendo desconocida la intervención del varón en la concepción, la acción de dar una nueva vida era algo tenido por casi milagro, y por tanto la mujer fue considerada un ser cercano a lo divino. De ahí nació la concepción de la gran diosa madre de la tierra, la fertilidad, el sexo, la vida y el destino, que llegó a personalizarse en multitud de personajes divinos individualizados pero que responden a una esencia única, que no es otra más que el principio femenino. De igual manera, Maria, madre de Jesus, es sólo una pero transformada por la persistencia del mito mediterraneo (inentendible para centroeuropeos y nórdicos) en muchas distintas que sin embargo siguen siendo la misma.

Quienes hayan leído mi artículo POR QUÉ LOS HOMBRES TENEMOS PEZONES SÍ NO DAMOS DE MAMAR, sabrán ya que todos somos concebidos como mujeres, y que sólo tras unas semanas de gestación aparece el cromosoma Y en el par 23, de donde el macho no es más que una hembra tuneada, justo lo contrario de lo que cuenta el mito bíblico.

Mi inclinación natural a cargarme emocionalmente con los problemas de mis clientes me llevó hace ya tiempo a rechazar los asuntos matrimoniales, pero aun así me llegan ecos de la más espantosa desolación, en especial en cuanto al sufrimiento de la mujer. Yo sé que estas cosas que tengo que contar no alcanzan la gravedad del holocausto de mujeres asesinadas por sus parejas, pero son las que yo he visto, son los llantos y lamentos que he atendido en el despacho o por teléfono, y son los casos que me conmueven.

LA MUJER A

Maltratada, ofendida y humillada por su pareja desde hace años, padece una enfermedad crónica grave que, pese a su juventud, la obliga a tragar a diario una pastilla para no morir. Es pobre como las ratas y ni siquiera puede buscar trabajo porque no tiene con quién dejar a su pequeña de pecho. Su pareja si trabaja pero no la mantiene, o la mantiene con lo justo. La otra noche me puso un mensaje de voz diciendo que estaba tan desesperada que se iba a dormir ala calle con la niña. Imaginad lo que tenía que estar haciéndole su bombretón.

LA MUJER B

Sufrió insultos y maltratos durante toda su vida matrimonial, que continuaron después del divorcio. He tenido acceso a la documentación judicial y la virulencia de los insultos y vejaciones verbales que tuvo que aguantar confieso me descompone. Ella comenzó a hacer lo único que podía hacer, que es ponerle una denuncia en el juzgado de instrucción cada vez que era hostigada. Cuando la conocí estaba muy angustiada porque el señor le había metido una querella por el delito de acusación falsa. Al leerla, no podía creer que el machote en cuestión pudiera ser tan cínico ni su abogado tan desalmado: La querella iba acompañada de todos los antecedentes, una retahíla de decisiones judiciales que le habían permitido irse de rositas de cada denuncia. Pero el delito de acusación falsa requiere lo que llaman un dolo específico, es decir una declarada mala intención al acusar a un tercero de una conducta con relevancia penal en la que sabe bien que no ha incurrido. Los antecedes incluían sentencias absolutorias por simple aplicación del principio de presunción de inocencia (En este contexto de insultos en la intimidad la prueba es casi imposible), un caso en el que el Fiscal había presentado acusación e incluso una sentencia condenatoria que luego fue revocada por la Audiencia Provincial. Así que hice un escrito de alegaciones sugiriendo al listo que hiciera extensiva la querella al Fiscal que lo había acusado y al juez que lo había condenado.

Si el santo esposo hubiera venido a mi despacho a proponerme algo así, lo habría mandado a paseo no solamente por la inmoralidad de la iniciativa, sino porque la querella habría sido ridícula al carecer manifiestamente de fundamento. De hecho, puedo afirmar que técnicamente la querella por acusación falsa era en sí misma una genuina acusación falsa.

En todo caso, la intención de este supermacho era clara y transparente: Quería infundir terror psicológico en B para que se cortara y no se atreviese a ponerle más denuncias,es decir para poder vivir al margen del Código Penal y continuar cometiendo sobre ella todos delitos que quisiera de forma impune y por tiempo indefinido, quitándole incluso el derecho a acudir al juez.

LA MUJER C

También me llamó la otra noche, a las doce y veinte, alarmada y llorando porque su hijo de diez años se había escapado de casa en mitad de la noche y había caminado los dos kilómetros que lo separaban de la de su padre. Es un caso típico en el que el padre pide la custodia sólo por sacarle a la madre el dinero de la pensión de alimentos. La casa ya no recuerdo si es común o de ella, pero sea de quien sea, C esta pagando la hipoteca y el macho la reformado o a su gusto y sin consultar mientras ella vive en una habitación alquilada, como una indigente.

Tiene un largo y duro historial de enfermedades graves y sufrimiento personal. En orden a la decisión sobre custodia fue examinada por la psicóloga forense, que elaboró un informe en el que solo le faltaba insultarla, porque la describe como poco menos que desequilibrada peligrosa, lo que certifico que no se corresponde con la realidad. En este tipo de asuntos la custodia no la decide realmente el juez sino el psicólogo. No es que con esto me sume a la poderosa y convincente corriente de opinion según la cual todos los psicólogos están chalados, pero he conocido al menos otro caso igual, en el que la amable perito puso a caer de un burro al cónyuge examinado.

LA MUJER D

Está al borde de los cuarenta años y casada con un varón de ochenta y cinco que la humilla e insulta continuamente. Es su segunda esposa y él tiene una amante porque ya se ha cansado de ella. Es inmensamente rico y en los últimos dos años se gastó ochenta mil euros en prostitutas, pero a su mujer solo le da doscientos cada mes para que mantenga la casa. Recientemente la hija común de diez años le pidió veinte euros para unos pantalones y se los negó. Su actitud respecto a la niña es equivoca,con sospecha no confirmada pero fundada de algo más que amor paterno. Este anciano, que se ufana de pagar siempre las comidas con sus amigotes y que conduce por avenidas del centro a 120 km por hora mientras habla por el móvil, está jubilado pero tiene varias empresas y gana todo su dinero en B, por lo que la situación de su mujer es de completa desesperación: El divorcio no es salida porque se quedaría en la calle con su hija puesto que el viejo putero solo respondería con su pensión de jubilación, que es inembargable.

LA MUJER E

está divorciada y vive con su hijo de doce años en un barrio de muy mala nota porque se ve obligada a ir trampeando para sostener al crío y a sí misma. Cuando algún compañero del cole tiene cumpleaños, se celebra en su casa pero nadie quiere venir a la del chaval por la mala fama del barrio, así que sus cumpleaños son tristes y lo malo es que ya no es tan niño y ha empezado a darse cuenta y no entiende por qué él y su madre tienen que vivir en la miseria siendo su padre funcionario. Cuando le cuenta esto a su ex marido, éste no tiene otra respuesta más que huya de la pobreza volviendo con él. Pero E sabe que el infierno también tiene grados y prefiere el suyo a otro peor que ya conoce y del que salió a escape.

LA MUJER F

Está divorciada, pero ha encontrado otro amor en un buen amigo mío. Lo que pasa es que lleva una vida de susto permanente por miedo a que su ex marido se entere y va siempre escondiéndose. Su antiguo marido es tan macho que la tiene amenazada con no pagar la matrícula universitaria de su hija en caso de desviación sobre la conducta que le exige, que se resume en la más pura soledad y la más rigurosa castidad: Si, amigos: Este canalla, sólo para satisfacer su ego, es capaz de condenar a su hija a toda una existencia de trabajos forzados y mal pagados y a F a envejecer y morir en soledad cuando podría llevar la vida plena a la que todos tenemos derecho sin hacer daño a nadie.

LA MUJER G

Con motivo de una indisposición ginecológica, el matrimonio se vio obligado a guardar cuarentena. Su marido no fue capaz de resistirlo y la violó.El resultado: Desgarrada por dentro, vaciado total, esterilidad definitiva en plena juventud y unos cuantos meses en coma. De su segundo marido también se divorció pero por lo visto sigue obsesionado al extremo de haber alquilado una casa junto a la que ella acababa de habitar.

Tiene agencia de viajes que trabaja con colegios. En junio de 2012 mandó a Mallorca a un grupo de escolares. Durante la travesía en barco, uno de ellos dio la nota orinando en la cena del bufet y luego se obsesionó con ella y comenzó a acosarla. Los mensajes sucios no paraban. Un día, cuando G salía de na reunión con clientes, este pequeño artista que ya apuntaba maneras la interceptó ordenándole que subiera a su coche, así, sin más. El acababa de cumplir 18 y G tenía veinte años más.

LA MUJER H

Es otro caso de ambición económica del macho, que quiere transformar a la menor en dinero de pensión alimenticia. F ha recibido palos de lo lindo, pero los ha devuelto. Por eso ha sido detenida varias veces por los mossos y pasado periodos extensos en el calabozo sin recibir comida ni agua. Un calabozo es un recinto de dos metros cuadrado sin luz ni nada para sentarse, y no se lo deseo a nadie.

Se fue de casa para escapar a las palizas de su macho y él aprovechó para contarle al juez lo mala que era por haber abandonado a su familia y para pedir la custodia de las hijas. La consecuencia fue que la mayor, cuando tenía 17 años, desapareció sin dar explicaciones, y a su regreso estaba total y absolutamente embarazada de un pollo que nadie sabe de dónde ha salido, aunque sí es conocido que se dedica al trapicheo.

Y esto es lo que yo sé del tema y lo que he vivido. Sacamos pecho acusando al mundo musulmán de sojuzgar al sexo femenino, pero la retórica y las formas vacías nos comen por los pies. El Zapatero es capaz de crear un Ministerio de la Mujer y creo que sigue existiendo otro llamado de Igualdad, pero nada de nada: La mujer, teniendo capacidades iguales o superiores a la del hombre, sigue teniendo problemas para acceder a pistos de alta dirección y ganando de media un 30% menos. Todo lo que es capaz de hacer por las mujeres un partido de etiqueta progre como el PSOE es poner a sus portavoces a largar esa cursilería idiota de “las mujeres y los hombres” o “las compañeras y los compañeros”, o incluso, desde Izquierda Unida, “nosotras y nosotros” como dijo el tontolaba de Guillermo Meyer poco antes de descubrirse su escándalo de corrupción.

Personalmente no estoy de acuerdo con la asimetría de la ley de violencia de género porque la mujer tiene manos, puños y piernas como el hombre para empuñar armas, golpear o dar patadas como él. También sé que, como acaba de advertirme mi amiga Isabel y he visto, hay abundancia de señoras que se las traen. Pero lo cuento según mi experiencia y creo que la mujer sufre brutalmente sin salir en el telediario, y que cuando el varón pega, humilla o insulta a su pareja, está dañando algo que va más allá de un humano con nombre, apellidos y DNI, porque en realidad es sagrado aunque su visión enferma sea incapaz de verlo.

José Ortega

ABOGADO

Derecho de costas marítimas

Plaza Mariano Benlliure 21 El Puig )46540 VALENCIA)

Tf y fax 961471097

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