CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA DISTORSIÓN DEL TIEMPO EN EL MÁS ALLÁ

@nisirabogadodelmar

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Publicado en VERDOLAY (Revista del Museo Arqueológico de Murcia),

núm. 5, 1.993, pág. 25 y ss.

RESUMEN:

Este artículo investiga el fenómeno, conocido en la mitología y en el folklore, especialmente en el folklore de las hadas, de la suspensión del tiempo que suele producirse cuando un humano visita el reino mágico.

ABSTRACT:

This article studies the phenomena consisting of the suspension of the running of the time, which affects the hero during a visit to the magic world (i.e., the netherworld). This theme occurs usually in myth and folktale, especially fairy folktales.

1. EN EL MAS ALLA EL TIEMPO TRANSCURRE LENTAMENTE

Algunos relatos del viaje al más allá incluyen un fenómeno de difícil comprensión y que, con su rara coincidencia en fuentes distintas, indica algo más que un recurso literario y pudiera remitir a una cierta idea del universo: En el mundo de ultratumba el tiempo transcurre a otro ritmo que en el mundo de los vivos. Cuando los viajeros, después de una visita breve a aquel reino, vuelven a su hogar, encuentran que han pasado muchos años. Esto es particularmente común en el folklore de las hadas y en el cuento popular, cuando el héroe se interna en el llamado “reino mágico”.

Sucede así especialmente en la tradición céltica. De los elfos británicos llamados “gente de paz” se cuenta que un día contrataron a dos violinistas para tocar en su morada, bajo la colina hueca. Estuvieron tocando toda la noche y cuando terminaron, “se dirigieron al pueblo pero lo encontraron todo cambiado. Las calles eran anchas y había casas donde antes no había más que campos (…) Vieron con horror que el oro que habían ganado se convertía en hojas sin valor y en pocos minutos ellos mismos se deshacían en polvo. Una noche dentro de la colina había sido en realidad como cien años en el mundo exterior. En un cuento ruso, el héroe llega al reino encantado, que se encuentra en el fondo de un lago, y allí consigue una novia. Se casa con ella y la lleva a casa de sus padres, pero éstos le daban por perdido para siempre, y es que hacía ya más de tres años que faltaba de casa, aunque a él le parecía “que sólo estuvo un día con los demonios”. En un cuento de Grimm, una sirvienta pasó tres días con los hombrecillos de las colinas. Cuando volvió a su aldea vio que en la casa donde estaba empleada había una nueva familia, y cuando preguntó se quedó horrorizada al saber que la familia con la que trabajaba se había mudado de ciudad hacía un año.

Finalmente, los seres del más allá o los vinculados a ese difuso concepto llamado “el reino mágico” llevan consigo el simbolismo de éste aún cuando pasean por el mundo de la superficie. En las Islas Británicas, Hartland recogió, no ya cuentos de un pasado más o menos remoto, sino hechos que el pueblo vivía aún como ciertos, y cuenta que “un hombre que vivía en Ystradfynais, en el Brecknockshire, salió un día en busca de sus vacas y ovejas, que pacían en la montaña, y no regresó. Transcurridas tres semanas, cuando ya se había abandonado la búsqueda y su mujer lo daba por muerto, volvió a su casa. Su mujer preguntó donde había estado durante las últimas tres semanas “¿Tres semanas? ¿A tres horas llamas tres semanas?” repuso él. Cuando ella lo instó a que explicase dónde había estado, le dijo que había estado tocando la flauta (que siempre llevaba consigo en la montaña) en un lugar llamado Llorfa, cercano al estanque de Van, cuando de pronto se vio rodeado de unos hombrecillos que entonces se pusieron a cantar y bailar y esto le emocionó tanto que estuvo a punto de desvanecerse.”.

Pero sería un error considerar que el fenómeno está circunscrito a la esfera celta, o a la del cuento popular europeo. Aparece más lejos, en Japón, donde el héroe Ueashima viajó al más allá llamado Toko-yo no kuni, considerado en algunos textos el hogar de los difuntos, y allí permaneció tres años. Al cabo de ese tiempo regresó pero cuando llegó a su casa se dio cuenta de que habían pasado trescientos años.

Al menos en el ambiente europeo, el tema de la distorsión del tiempo suele estar vinculado a la música, que a menudo produce un embelesamiento del héroe: “Se dirigieron a Hardlech y allí se instalaron. Se proveyeron en gran abundancia de alimentos y de bebida y cuando empezaron a comer y a beber llegaron tres pájaros y empezaron a cantarles una canción y todas las que habían oído con anterioridad carecían de encanto comparadas con aquella. Los pájaros se mantenían a lo lejos, por encima del oleaje y, sin embargo, ellos los veían con tanta nitidez como si hubieran estado junto a ellos, y aquel banquete duró siete años”. A este respecto, a menudo el héroe que sufre la distorsión del tiempo en el hogar de las hadas ha pasado la noche bailando al son de una música maravillosa.

En un cuento ruso, un soldado de permiso va al más allá, donde el diablo le enseña a tocar el violín. Cuando vuelve a casa de sus parientes “el tenía la impresión de haber pasado solamente tres días en casa del diablo, pero en realidad habían pasado tres años. El plazo de su permiso había concluido hacía muchísimo tiempo y en el regimiento le tenían seguramente por prófugo. De todos modos, no tenemos elementos de juicio suficientes para determinar si la música es importante o sólo parte natural de la fiesta que sirve de pretexto para la visita al hogar de los elfos o los enanos, o cualesquiera otros habitantes del reino encantado.

Quizá puedan relacionarse con el lento transcurrir del tiempo en el más allá algunos otros datos difíciles de comprender, como, en la mitología nórdica, el caso de los sirvientes de Hel (la diosa de la muerte y señora del más allá), Ganglati y Gaglot, que se movían tan lentamente que no era fácil determinar si en realidad lo hacían o no. Su enlentecimiento parece proporcional al del tiempo en el reino al que su naturaleza pertenece.

En cualquier caso, la persistencia de este motivo sugiere que el mismo no es casual y que encierra un significado, aunque éste permanece sumido en el misterio. No conocemos nada parecido en los ciclos mitológicos, ni en la religión, ni en el rito. El motivo parece vinculado al cuento popular, pero debe obedecer a una concepción universal de la naturaleza física del universo, y de hecho intentaremos vincularla a informes y materiales a veces procedentes de sistemas religiosos complejos.

Para ello es preciso añadir previamente que conceptuamos el viaje del héroe del cuento maravilloso como un viaje al más allá simbólico conocido genéricamente como “el reino encantado”, y que, como se verá, ese reino encantado del cuento popular, donde habitan las hadas, donde se encuentra a la princesa o donde a veces se afirma directamente que habita el diablo, representa simbólicamente al mundo de ultratumba.

2. LA DISTORSION DEL TIEMPO Y LA TIERRA DE LA JUVENTUD

El motivo de la distorsión del tiempo en el mundo de ultratumba puede ponerse en relación con el de la “tierra de la juventud”. Si los bienaventurados -sobre todo los del sidh céltico- son eternamente jóvenes, pudiera ser porque en su hogar el tiempo transcurre más lentamente. En una leyenda irlandesa, “El hijo de Brian Boru”, el rey de Tir na n-Og (un lugar apartado asimilable al más allá o “reino encantado”) pregunta al héroe cuánto tiempo cree que ha estado con ellos: “Una semana o dos”, contesta él. Pero el rey dice entonces: “Acaso no sabes que esto es Tir na n-Og, la tierra de la juventud, y que aquí no sientes pasar el tiempo? Has estado aquí exactamente un año y un día”.

En relación con esto, es habitual que la tierra de los muertos se llame precisamente “la tierra de los vivos”. Los nombres celtas son reiterativos en este carácter. Así, Tir na nOg “tierra de los jóvenes”; Tir na mBéo “tierra de los vivos”; Así sucede también en Egipto, donde a veces al más allá se le llama “el país de los que han de vivir” (“El Osiris N. está (ya) en la tierra de los seres que han de vivir”), lo mismo que la montaña Manu, que señala la entrada al paraíso mismo, se designa así: “… mientras por la tarde va a reposar a la Montaña de la Vida” y asimismo recibe este nombre el paraje lejano donde se interna el héroe-viajero Gilgamesh en el poema llamado “Gilgamesh y la tierra de los vivos”.

3. LA DISTORSIÓN DEL TIEMPO Y LA PROHIBICIÓN DE VOLVER

El transcurso diferente del tiempo está también en relación con la prohibición de volver del reino mágico, una de las características más sólidamente manifestadas del más allá, tanto en la literatura oriental como en la tradición oral. En Mesopotamia se otorga al mundo de los muertos el apelativo de “la tierra sin retorno”, ya que de allí nunca se regresa. En sumerio kur-nu-gia, en acadio erseti-la tari, según F. Lara.

En el “Descenso de Inanna”, cuando la diosa se presenta en la entrada del mundo inferior, el portero, Neti, le dirige esta pregunta:

“¿Por qué, haz el favor de decirme, has venido al país de Irás y no Volverás?

Por la ruta de donde el viajero nunca regresa

¿Por qué te ha conducido tu corazón?”.

En el Poema de Gilgamesh, Enkidu reflexiona temerosamente sobre lo que le espera en una mansión del más allá que describe como un lugar sin retorno:

“…A la casa que no abandona quien entró en ella,

por el camino que no tiene regreso…”.

Y en “Nergal y Ereshkigal” se repite este carácter:

“(Nergal volvió su cara hacia el país sin retorno),

hacia la casa oscura, la morada de Irkalla,

hacia la casa que nadie que ha entrado en ella la ha dejado,

(hacia el camino) desde (el que no hay sendero) de vuelta”.

No obstante tan grave rigidez, algunos consiguieron escapar, si bien esto sucede en fuentes fuertemente literarias y más bien tardías, donde los conceptos originales empiezan a descomponerse y la lealtad a los cánones narrativos se ha relajado. Así, en una tableta asiria, un personaje perfectamente humano sueña que visita el infierno y que más tarde Nergal le otorga permiso para abandonarlo, siempre con el visto bueno de Ereshkigal, la auténtica dueña y señora:

“(Si ella consiente) y a su gloriosa orden, que no debe ser alterada, que Biblu, el verdugo del Mundo Inferior (te haga llegar) entregándote a Lugalsula, el portero, para que éste pueda conducirte afuera, a través de la puerta de Isthar-Aya”.

En las fuentes sumero-acadias es tan intensa la prohibición de volver que incluso Nergal, en trance de abandonar el infierno, necesita inventarse una mentira para que el portero lo deje salir:

“Nergal se fue directamente (hacia la puerta)

en (…) al portero dijo estas palabras:

Ereshkigal, tu señora, me ha enviado

con estas palabras:

“Yo te enviaré al cielo de Anu, nuestro padre,

pero no (regreses) antes (de haberle llevado) el mensaje”.

Lo cual era rigurosamente falso. Ahora bien ¿Será inmutable este principio? F. Lara se refiere a una atenuación. Según él, el regreso siempre sería posible bajo la condición de que no se haya permanecido en su interior siete días. A su juicio, en “Nergal y Ereshkigal”, el dios puede abandonar el infierno y regresar al cielo porque supo interrumpir su cohabitación con Ereshkigal al sexto día según la cuenta que figura en el propio texto. Por el contrario, al final del poema, Nergal vuelve al infierno y cohabita con la diosa durante siete noches. Justamente es a la octava cuando Anu envía a su mensajero con el recado de que Nergal se quedará para siempre junto a Ereshkigal.

Por tanto, del más allá no puede volverse excepto quizá -anecdóticamente- en forma de zombies, figura conocida en la tradición sumerio-acadia, pues en el poema de Gilgamesh, la diosa Isthar, que pretende que Anu libere al “toro del cielo” contra Gilgamesh y Enkidu, despliega su famosa amenaza:

“Quebraré (las puertas del mundo inferior),

Yo (levantaré los muertos (roídos) y vivos),

¡Para que los muertos superen a los vivos”!.

En Egipto, este carácter de tierra sin regreso están también expresado en el Libro de los Muertos:

“¡Oh, ciudad de Ikesy (…) de donde los que han entrado no pueden ya volver a salir, con excepción del augusto dios llamado Aquel­que­habita­en­su­huevo. El la edificó para vivir en ella a su placer y que nadie pudiera acercarse a no ser en el día de la gran ceremonia! (…) ¡Ojalá que yo pueda salir y volver a entrar en Ikesy”.

“Oh, ciudad de Neter­Khert, que sepultas los cuerpos y dispones de los bienaventurados (tras haberte apoderado de ellos), de donde no pueden salir los que en ti entraron por razón del miedo a revelar lo que en ti se encuentra”.

De cualquier modo, el difunto egipcio, convertido en dios, aspira a tener tanta libertad de movimientos como Osiris, y como quiera que es además un maestro de las transformaciones (se convierte en animal), puede no haberle sido de aplicación aquel principio con tanta rigidez como al miserable difunto mesopotámico.

En la Teogonía, Hesíodo aclara cómo la vuelta del Tártaro es imposible porque Cerbero cuida de ello: “Guarda su entrada un perro terrible y despiadado que se sirve de tretas malvadas: A los que entran, los saluda alegremente con su rabo y sus dos orejas, pero ya no los deja salir de nuevo”. Y como quiera que a menudo para llegar al Más Allá hay que pasar un río, la ley de “Irás y no volverás” también afecta a éste último. Así la Eneida: “Eneas sigue adelante y pasa rápidamente la ribera del río que nadie cruza dos veces”.

En el poema finlandés Kalevala, se describe el más allá como un país llamado “Manala”. En esta región sólo se entra una vez: “Un cartel a su entrada advertía: ¡Ay de los que entran en este país maldito! Muchos entran, sí, en el Manala, pero pocos salen. En efecto, de Manala, el país de Tuoni, o de Manala el país de Mana, pocos escapaban”. Este carácter está también presente en el mundo céltico. De él dice Nora Chadwic: “Aunque normalmente el camino de ida y el de vuelta están abiertos, a menudo el regreso del mundo de los muertos es difícil y hasta imposible para los humanos que lo han visitado”. Así, en una leyenda de Bretaña se alude al rey del “País del que Nunca se Vuelve”, y en otras a la muchacha secuestrada se le impone la prohibición de salir: “Estoy muy contenta de tenerte en mi castillo, pero con la condición de que no intentes salir y que nunca me desobedezcas”. Finalmente, éste parece haber sido el mismo concepto que ha influenciado algunas narraciones fijadas por escrito en una fase temprana, como las recopilaciones celtas del Mabinogion. En uno de estos relatos, los héroes habían ido al castillo del Yspadadden Penkawr para pedir la mano de su hija: “Ni uno solo de los que han venido a hacer esa petición ha regresado con vida”. Y en el castillo del Gwrnach Gawr (El Gigante), se le dice: “Príncipe ¡Dios te proteja! Ni un sólo huésped ha salido de este castillo con vida”.

En algunos otros cuentos celtas se puede volver al hogar pero a caballo y sin poner pie a tierra. Se trata, a nuestro juicio, de una elaboración literaria para realzar la prohibición. Así, en el cuento celta de Laegaire mac Crimthainn, a los hombres de Conaught se les pide ayuda en una guerra que tiene lugar en el más allá. Ellos acuden y como premio obtienen cada uno una mujer del sidh, pero se les avisa que no vuelvan a pisar su propia tierra. Cuando regresan a ella, cuentan sus aventuras en Tír fa Tonnb, y, a pesar de los ruegos, vuelven al sidh y ya no regresan ya.

En los cuentos populares europeos, que, como se ha dicho, a menudo relatan una incursión en el más allá, este reino está también retratado como país sin regreso. En los cuentos españoles, el castillo misterioso a donde se dirige el héroe suele recibir este mismo nombre: El Castillo de Irás y no Volverás: “…Si quería recuperarla tenía que ir al Castillo de Irás y no Volverás”. Cuando desaparece la esposa del héroe, en un trance de búsqueda del esposo similar al de Orfeo, al héroe le advierten: “Pues tienes que ir preguntando por el Convento de Irás y No Volverás”. Y lo que se dijo del río infernal en la Eneida afecta igualmente a la fuente del más allá: “Mira hijo, me han dicho que con el agua de la Fuente de Irás y No Volverás se me cura en seguida del todo”.

Una variante de este tema la constituye la puerta que se cierra sola, que, además, lo hace para siempre y sin remedio. En un cuento de Grimm se dice: “…aproxímate al pozo y toma un poco de agua antes de que el reloj dé las doce, pues si te demoras, la puerta se te cerrará para siempre”.

A veces aparece el motivo de forma dramatizada, cuando la narración enfatiza el peligro de la empresa subrayando que nadie ha vuelto de aquel lugar, algo parecido a la advertencia a Gilgamesh cuando Siduri le dice que el camino que quiere recorrer sólo ha sido cubierto por Utu. En un cuento judío se dice: “…había oído que había un árbol especial en la Tierra Sin Retorno, cuyas hojas curaban la ceguera. Pero añadió que ninguno de los que habían ido allí en busca de las hojas había vuelto”.

Ya se ha dicho que se podría volver de ultratumba si se ha permanecido allí menos de siete días, y debemos observar que -al menos en la tradición europea- el héroe que vuelve del reino encantado no ha pasado en él más que uno o, como máximo, tres días. Pero cuando intenta regresar habiendo transcurrido más tiempo, se produce un desastre: recupera instantáneamente el tiempo perdido y su verdadera edad, muere de viejo, y por eso concretamente el regreso es imposible. Así sucede en algunas leyendas irlandesas, como “Oisin y San Patricio”, donde al llegar Oisin a Tir na n-Og, la tierra de la juventud, se le dice que allí “será siempre joven” (Obsérvese el parecido de los dos conceptos, el ser siempre joven y el paso lento del tiempo). Pero cuando siente nostalgia y desea volver a su país, se le advierte muy seriamente: “Si dejas que tu pie roce el suelo nunca más volverás a verme a mí ni a esta tierra… Te convertirás en un viejo arrugado, ciego y torpe. Ya no podrás correr ni saltar”. Oisin hizo a caballo el viaje de regreso a su país, pero una vez allí se rompió la espuela y cayó a tierra. Y se encontró “viejo, débil, desamparado y ciego, sin fuerza ni entendimiento”.

Obsérvese lo siguiente:

a) Que la tierra de ultratumba viene caracterizada a menudo por una suerte de eterna juventud.

b) Que, asimismo, la define la prohibición de regresar con los vivos.

c) Que esto último queda atenuado cuando el héroe ha permanecido en el mundo de ultratumba por un tiempo reducido (menos de siete días) y que en los cuentos de hadas que exponen el problema de la distorsión del tiempo en el reino encantado, el héroe regresa a su hogar después de haber pasado sólo una noche, o unas horas con las hadas.

d) Que cuando el héroe, por el contrario, permanece en el reino encantado un tiempo prolongado (al menos en el caso de Oisin), el regreso a su propio mundo precipita las violentas y aterradoras consecuencias de la distorsión del tiempo en el más allá.

De todo esto puede obtenerse una primera conclusión provisional, y es que: a) la tierra de los muertos como tierra de juventud parece estar vinculada al lento transcurrir del tiempo en ese reino, b) La prohibición de escapar del reino de los muertos parece obedecer a que, al transcurrir más lentamente el tiempo en dicho lugar, tan pronto como el héroe ha pasado allí un lapso de tiempo, el regreso se hace imposible porque, al recuperar su propio tiempo, envejece y muere.

4. LA DISTORSION DEL TIEMPO Y EL VIAJE DEL SOL

Para encontrar un hilo conductor es preciso investigar la naturaleza misma del tiempo en la mente primitiva. Y el primer dato importante es la vinculación esencial entre el tiempo y el sol. Es tan intensa la asociación entre el transcurso de los días y las noches y la revolución solar, que el hombre primitivo llegó a inferir, no sólo que ambos fenómenos tenían que ver entre sí, sino que el agente que precipitaba las noches y los días, es decir, el devenir del tiempo, era propiamente el movimiento del sol. El movimiento del sol es aquí lo principal y el tiempo lo subsidiario, de tal modo que a menudo para detener el tiempo, según algunos mitos, basta con lacear el sol y anclarlo a una peña a fin de mantenerlo inmóvil (“¿Cómo podía levantar una gran ciudad y un templo en el plazo de un día? Entonces tuvo una idea. Tras hacerse con una gran soga, escaló el pico de una montaña; y una vez alcanzada la cumbre, le echó el lazo al sol cuando pasaba por encima. Amarró el cabo de la cuerda a una gran roca, y dejó el sol atado al cielo, para que no concluyera su diario trayecto. De esta forma prolongó el día durante semanas y hasta meses; y en todo ese tiempo nunca se hizo de noche ni se puso el sol”).

En Egipto no conocemos el fenómeno de la distorsión del tiempo, pero sí una clara vinculación entre el tiempo y el sol. Es esto lo que se puede deducir del nombre que reciben en el Libro de los Muertos algunas partes de la barca solar que, curiosamente, se refieren al transcurso del tiempo porque dichos nombres son fechas del calendario. En otro lugar hay una referencia un poco oscura a ciertas medidas de la barca solar de Ra. Pero tales medidas no se expresan en ninguna unidad espacial, sino en millones de años, esto es, en una medida temporal: “Atum me habla: Quienquiera que entre (que sepa que esto) es el círculo-mehen (de Ra), (cuya duración) es (de) un millón (de años), teniendo dos millones de duración (desde) estribor (a) babor el lago de millones (…). Quizá por extensión, incluso de la barca que usa el difunto en la campiña de las felicidades se dice que “sus sebau, sus cuerdas (y) sus mebut son los años y las estaciones”.

La noción de que el movimiento del sol produce el transcurso del tiempo queda clara en la siguiente salutación al sol contenida en el Libro de los Muertos: “Salud a ti, que permites que el momento avance”. Según Blázquez y Lara, el nombre Ha-em-at o Hab-em-at puede traducirse como “avanzando en el momento” o, al personalizarlo, “divinidad que hace avanzar el tiempo”, o que “empuja el instante”.

Debemos tener en cuenta que para el egipcio el orden era un valor capital, tanto en el aspecto físico como ético (Maat significa tanto “verdad” como “orden”) y así el curso del sol regulaba no sólo la noche y el día, sino el transcurso de los meses, las estaciones y los años con la mayor precisión posible. Egipto era el país donde todo sucedía en el momento preestablecido: “La abominación de Osiris N. es el desorden; no hay ningún desbordamiento (del orden) cerca de él”, dice el difunto, y añade que “por eso no será rechazado”. Pero que la idea de orden es tanto ética como física se ve mejor en este otro párrafo del mismo capítulo, donde el difunto proclama: “¡El Osiris N. vino como anunciador del orden, porque el Celeste, en el Occidente, ha puesto fin al desorden de Apofis contra Ruty”, o “El Osiris N. logra que el orden reine alrededor de la proa de la gran barca”.

Es de la mayor importancia que el texto cifre el desorden en el ataque de Apofis, pues, como veremos en seguida, este ataque es también capaz de causar una distorsión del tiempo.

Por otro lado, Helio, el sol griego, también está vinculado al transcurso del tiempo, y ello por dos razones:

1. Si las partes de la barca solar egipcia tienen nombres que significan fechas, el carro con el que Helio recorre el firmamento es enjaezado todos los días por las Horas.

2. Helio era poseedor de los famosos rebaños del sol, que pastaban en Trinacria, y constaban de siete rebaños de bueyes y otras tantas camadas de ovejas escogidas. Al parecer, estos rebaños simbolizaban los días de la semana y cada uno de ellos constaba de cincuenta cabezas de ganado. Su número no se modificaba nunca porque se trataba de las semanas del año.

Por tanto, parece que al menos en dos grandes sistemas mitológico-religiosos, se vincula el devenir del tiempo al movimiento del sol. De este modo podemos penetrar algo en el misterio de la distorsión del tiempo. Pero para afianzar lo dicho conviene referirse a la extraordinaria velocidad del sol.

5. LA VELOCIDAD DEL SOL

La distorsión del tiempo contrapone un transcurso rápido (en el mundo exterior) a otro lento (en el reino encantado). Estas rapidez y lentitud lo son sólo en términos relativos, es decir, referidas la una a la otra. Pero a pesar de ello, será útil recordar aquí que en la mente primitiva el sol viaja sobre el cielo terrestre a extraordinaria velocidad.

El sol ha de recorrer la inmensidad del cielo en doce horas. Sin duda esto significaba, antes que cualquier otra cosa, una enorme rapidez, y en efecto, en algunos textos la velocidad del sol está expresamente presente. Así, en Egipto: “El día es corto y recorres un acuoso camino de millones de centenares (de longitud) en un corto momento y apenas lo has recorrido cuando ya te ocultas (por el horizonte)”. La versión del papiro de Turín dice aquí: “Tu marcha es poderosa: miles de leguas y cientos de miles (de leguas) son atravesadas en un momento por ti”.

La literatura religiosa egipcia se refiere también a la velocidad del difunto en tránsito al otro mundo. Así, la fórmula núm. 74, del Libro de los Muertos, que sirve para “apresurar el paso y salir de la tierra”. El difunto dice de sí mismo ser “más rápido que los lebreles, más veloz que la luz”, lo cual es una referencia a la velocidad del sol, ya que el difunto se asimila a Osiris y acompaña al sol en su viaje a poniente.

Según el mito germánico, la gran velocidad del sol se debe a que un lobo hambriento lo persigue: “Sól va deprisa, casi como asustada. No iría más ligero si temiera ser destrozada”. A juicio del forjador de mitos germano, el motivo es en este caso que al sol lo persigue el lobo Skoll: “No es maravilla que se apresure tanto. Muy cerca viene el que la persigue y a ella no le queda otra salvación que la fuga”.

La conclusión de que la velocidad del sol es inmensa parece enormemente extendida, lo que no es difícil, pues se deriva de una observación sencilla de la amplitud del cielo. En mitos de extremo oriente el héroe va al cielo y captura el sol, obligándolo a ir más despacio, y la tribu amazónica de los carajás afirma que antes el sol atravesaba el cielo a toda velocidad y nadie podía terminar su trabajo. Un joven nunca conseguía reunir leña suficiente y a su petición el héroe civilizador le rompió una pierna al sol, obligándole así a caminar más lento.

Curiosamente, en muchos relatos los espíritus del más allá se caracterizan por su velocidad sobrehumana. En el Kalevala, cuando Vainamoinén intenta convencer al herrero Ilmarinen de que vaya a Pohjola, éste se niega reiteradamente, hasta que el primero decide usar la magia: “Entonces, el viejo Vainamoinén levantó su voz y entonó un canto mágico. Evocó un viento violento, un torbellino de tempestad y dijo: ¡Cógele, oh viento, en tu navío! ¡Arrebátale, soplo de primavera, en tu barco y llévale rápidamente a la sombría Pohjola!… El viento se desencadenó con furia, el aire se arremolinó formando torbellinos tempestuosos y, cogiendo al herrero, le transportó a la triste Pohjola”. Ilmarinen va solo, llevado por el viento, igual que el barco de Ulises fue al Hades. Circe le dice a Ulises, cuando dice que no sabrá llegar al Hades: “¿Para qué necesitas un piloto a bordo? Parte, y enderezando el mástil, iza las blancas velas y luego siéntate, que ya el soplo del Bóreas se encargará de llevaros…”. También en algunos mitos mesoamericanos de la creación el sol necesitó el soplo del viento para empezar a moverse en el cielo. Recordemos que el sol egipcio es ante todo una barca solar, es decir, un navío que navega por el cielo y, como todos los navíos, lo ha de hacer ayudándose del viento.

En el cuento popular encontramos también rasgos de esta especial velocidad, sobre todo cuando el héroe dispone de un barco mágico: “Vi una barca muy adornada sobre el agua, quise dar un paseo en ella pero apenas me subí, la barca comenzó a bogar sola con tanta rapidez que, a los cinco minutos habían desaparecido las orillas”. En todos estos casos podríamos estar ante una navegación a lo largo del río celestial, esto es, la Vía Láctea. En la literatura de tradición celta, donde tan frecuente es la distorsión del tiempo, el viaje a imitación del sol también es veloz: “Ven conmigo en mi hermoso barco. Pronto llegaremos a Moy Mell, la tierra feliz. El sol se está poniendo y el país está lejos, pero llegaremos antes de que anochezca”. De nuevo nos encontramos ante una embarcación de extraordinaria velocidad, que imita el recorrido del sol (se dirige al poniente).

En la medida en la que el difunto imita al sol y todos estos viajes son protagonizados por tales difuntos, su velocidad es la del sol, lo que demuestra, al menos en el mundo exterior, el rápido discurrir del sol y por lo tanto del tiempo.

Afirmar que el sol es muy veloz es lo mismo que decirlo del tiempo. En los ejemplos que vimos al principio, subrayamos el convencimiento del hombre primitivo de que en el reino encantado el tiempo transcurre lentamente. En este caso, nos encontramos con la evidencia de que en el mundo real el tiempo transcurre rápidamente, y ello se debe a la velocidad del sol. Ello nos lleva a preguntarnos si la ralentización del tiempo en el más allá está vinculada a una detención del sol o una disminución en su velocidad. Pero antes daremos un último paso para acreditar la relación entre la velocidad del sol y el transcurso del tiempo.

6. LA DETENCION DEL SOL EN EL CENIT

En Egipto, Apofis es el responsable de una notoria perturbación en la marcha del sol y también en el correr del tiempo, pero lo que produce Apofis no es un incremento de velocidad (como en el mito germánico citado, donde el sol es perseguido por un lobo), sino un enlentecimiento de ambas cosas.

Apofis acecha todos los días en mitad del camino. Lo dice el Libro de los Muertos: “Pasé solo a través del Tenebroso que está en el camino de Ra”. Este “tenebroso” está agazapado justamente en la “gran meseta” (“…para rechazar al tenebroso que viene debido al resplandor de tu barca, sobre la gran meseta”). El pez abdju, según Blázquez, actuaba como piloto de la barca solar y advertía la presencia de Apofis. Entonces es Apofis precisamente el enemigo que se esconde en la gran meseta con intención de hacer zozobrar la barca del sol, pero esta gran meseta es precisamente el cenit, esto es, la cúspide de la curva ascendente del sol, donde éste parece detenerse antes de iniciar el descenso hasta el horizonte.

La siguiente descripción debe referirse a este episodio:

“La montaña de Bakhu, sobre la que reposa el cielo, la forman unas murallas (que miden) codos de siete palmos y medio (según la medida) de la Balanza del Doble país, teniendo trescientos codos de longitud por una anchura de 200. Sobek, señor de Bakhu, está al este de la montaña; su templo (situado allí) está edificado en pedra-khet. En la cumbre de la montaña existe una serpiente que mide 50 codos de largo, estando los tres codos de su parte anterior (recubiertos) de sílex. Conozco el nombre de esta serpiente que está sobre dicha montaña: “La que vive con su aliento incendiado” es su nombre”.

“Ahora bien, después de su detención al mediodía, ella vuelve su ojo contra Ra, originándose un alto en la barca (celeste) y una gran confusión en la navegación, (porque) traga un codo de tres palmos de las aguas. Entonces Seth hace partir contra ella su lanza de cobre y la hace escupir todo lo que había tragado (Después) Seth se pone ante ella y le dice como encantaciones mágicas: “¡Retrocede ante la punta de cobre que tengo en mi mano… “Y oculta tu cabeza para que se pueda navegar” Luego dice: “Tú (estás) encadenada; eso es lo que había sido ordenado respecto a ti”.

Obsérvese que esta serpiente que engulle al sol está encadenada en una montaña, lo mismo que en la mitología germánica el lobo Fenrir, que engullirá al sol en Ragnarök, está encadenado bajo una peña. Por lo demás, el problema de la interpretación del Libro de los Muertos es lo difícil que resulta saber si a la lectura de cada pasaje, estamos en la tierra o en el infierno. Aquí la fórmula es “para conocer las Almas del Occidente”, y parece que se estuviera describiendo el infierno y lo que sucede en el cielo del infierno. Pero nada se aclara de ello y podemos pensar por tanto que esta serpiente antagonista sería Apofis, la que aguarda en el cielo terrestre, pues Apofis está también vinculado a un escollo: “Salve, tú, que conduces la barca de Nun por encima del malvado escollo de Apofis”, se le dice al sol. Esta frase se contiene en una fórmula “para procurarse una barca en el más allá”, y significa que el Nun es este anticielo y que también allí el viaje es peligroso. O quizá se trata del cielo terrestre y esta serpiente de la que no se dice el nombre es la contrapartida simétrica de Apofis. Desde luego, sabemos que también Apofis era encadenada: “(Aseguré) a Apofis, anudándole los cordajes, (le) hice retroceder (y) detuve su marcha.

Según Wilson, estas ideas sobre monstruos que tragan el sol ha venido originadas por los eclipses, pero, sea como fuere, lo más importante es que Apofis es un símbolo complejo en el que se combinan los siguientes datos:

a) Por un lado, el fenómeno físico consistente en que la apariencia de movimiento del sol es menor cuanto más se acerca al cenit.

b) Por otro, la asimilación del cenit del sol al punto más alto y central del cielo, y la convicción de que allí es donde la cúpula celeste está sujeta por una alta montaña.

De la combinación de ambas ideas nació sin duda el mito de que la aparente detención diaria del sol en el cenit era una “zozobra en la navegación” originada por el diario ataque de la serpiente que acecha en el escollo o meseta del cielo.

Esta afirmación encuentra base en un texto religioso que alude a la interacción del viaje del sol y el devenir de las horas de la siguiente manera: “Tengo el cuidado de sus asuntos, según las horas el día que se examina a los compañeros de Orion: doce pasan juntas, dando cada una (lugar) a otra; un sexto (de las horas) está en cabeza de la Duat en el momento de derrotar al enemigo y en el momento de entrar allí victorioso: éstas son las que se encuentran en los pasos estrechos de la Duat…”. Aquí se suministra una importante información y es el tiempo que pierde el sol en luchar contra su enemigo, cifrándolo en un sexto de las horas (si bien la expresión “en cabeza de la Duat” vuelve a hacer pensar en el anticielo).

Como en la montaña Bakhu también vivía el monstruo Sobek, éste puede haber sido identificado a veces con Apofis, y quizá aluda al mismo fenómeno esta admonición: “¡Atrás, cocodrilo del Norte, que vives (…) en mitad de las horas”. Aquí estamos en un espacio-tiempo continuo: Estar en medio de las horas es lo mismo que estar en la mitad del viaje del sol, esto es, en el cenit.

M. Eliade ha demostrado cómo este principio ha alcanzado reflejo en la doctrina hindú, donde la Maitri Upanisad distingue entre estos dos conceptos: “Tiempo y Sin-Tiempo”. Y dice: “lo que precede al sol es Sin-Tiempo y no dividido; pero lo que comienza con el sol es el Tiempo que tiene partes, y su forma es el año …”, donde lo que precede al sol ha de referirse al tiempo anterior a la creación, antes de que el sol empezase a girar en el cielo y desencadenase el tiempo. Y la Chândogya Upanisad afirma que para el sabio el sol permanece inmóvil: “Pero después de haberse elevado al cenit, el (sol) ya no se levantará ni se acostará más. Se mantendrá solo en el centro”, lo que equivale a una abolición del tiempo y se asemeja mucho a la aparente detención en el cenit que sufre el sol egipcio.

Por lo tanto:

a) El movimiento del sol produce el desenvolvimiento del tiempo (hace que “el instante avance”).

b) La velocidad del sol es enorme, lo que significa que el tiempo transcurre velozmente.

c) Las perturbaciones en la carrera del sol (quebrarle una pierna, atarlo a una peña u oponerle un monstruo antagonista en el cenit) causan también distorsiones cronológicas, con un enlentecimiento o detención del tiempo.

Veamos entonces qué extraordinaria perturbación en el movimiento del sol tiene lugar en el mundo de ultratumba, capaz de producir una casi detención del tiempo.

7. LAS DOCE HORAS DE LA NOCHE

En algunos cuentos populares, el héroe circula por el mundo subterráneo atravesando sucesivamente doce estancias. En un cuento de gitanos húngaros, el héroe “comió y se puso las ropas y anduvo por doce estancias. En la última estaba la hija del emperador en su cama”.

A veces, el mismo cuento se ocupa de insistir en el carácter infernal del reino mágico, por lo que no cabe duda que este lugar dividido en doce partes es precisamente el reino de los muertos. En un cuento ruso, el héroe debe traer unos polvos mágicos que se encuentran “detrás de doce puertas y de doce candados en los doce rincones del molino del Diablo”. El motivo del molino se ha usado a menudo en el cuento popular para designar al reino mágico, y suele estar particularmente vinculado a la división en doce partes. Otras veces aparece “un molino de doce hornos que muele su propio grano y fabrica su propia harina…”.

Algún testimonio indica que en los infiernos divididos en doce, las puertas, contrariamente a la costumbre del infierno dividido en siete o nueve (donde su paso es una tortura), se abren solas. De este ultimo molino se dice que “había allí doce hornos y doce puertas pero estas puertas no necesitaban de hombre alguno para abrirse porque se abrían y cerraban solas”. Estas no son entonces puertas normales, sino mágicas, que se abren sin ayuda, como si las vitalizara un espíritu o personalidad independiente: “Cuando llegó al molino, los candados y las puertas fueron abriéndose delante de él. Cogió polvos mágicos de los doce rincones y volvió para atrás. Conforme se marchaba, las puertas y los candados iban cerrándose detrás de él”.

Algunas imágenes de la doctrina egipcia se refieren también a la división del reino de los muertos en doce partes. Al sol se le dirige esta alabanza: “Tú completas las horas de la noche, los días y las noches tal y como tú los has medido”. Por eso su avance es también una progresión a través de las horas, es decir, un viaje en el tiempo, porque es precisamente el movimiento del sol el motor del tiempo.

Fijémonos ahora en el siguiente detalle. En Egipto se divide el cielo en tres hitos (amanecer, cenit y ocaso) que producen dos partes (la mañana y la tarde). Esto puede corresponderse con el cuento popular donde el héroe ha de seguir sucesivamente, el rodar de tres bolas metálicas (que representan al sol y se corresponden con aquellos tres hitos). Pero en cambio, la noche no se divide en dos partes, sino en doce. Esta discriminación entre el recorrido de dos y de doce partes parece evocar la diferencia de velocidad del sol en el día y en la noche, si bien en una forma aún no definida, sobre la que conviene volver y profundizar.

8. LA CASA DEL SOL

Más claro parece un argumento extraído de la tradición oral y que alcanza una considerable difusión: el sol tiene su morada en el mundo de ultratumba. Allí descansa cada noche. Por lo tanto, se detiene.

En un cuento esquimal, el héroe visita el otro mundo, donde llega a una doble mansión en la que viven separados la luna y el sol. De la habitación donde vive el sol se desprenden un esplendor y un calor intensos. Este dormitorio ardiente es también la casa a la que se acerca a veces, algo antes que un sol cansado de su jornada diaria, el héroe del cuento popular: “Esta noche cuando vengan (las aves) después de que se recoja el sol, se lo preguntaremos. Pero escóndete en ese rincón, si no mi hermano el sol te abrasará con sus rayos”. Este motivo, en el que el sol, al llegar a descansar a su casa huele al héroe y pretende comérselo (“¡A carne humana me huele…!), es uno de los que mejor caracterizan el cuento maravilloso.

Por otro lado, tanto la mitología como la tradición oral se refieren a las habitaciones que ocupa el sol o a la visita del sol al reino subterráneo. Dice la Teogonía: “…allí donde la noche y el día se acercan más llamándose uno a otro mientras pasan alternativamente el gran vestíbulo de bronce: cuando aquélla va a entrar, éste sale a la puerta y jamás el palacio acoge entre sus muros a los dos, sino que siempre uno da vueltas por la tierra -fuera del palacio- y el otro espera dentro de él a que llegue el momento de su viaje”. Hesíodo, naturalmente, se está refiriendo a la luna y el sol. Obsérvese lo gráfica que resulta, a los efectos de este trabajo, la contraposición entre “dar vueltas por la tierra” y “esperar” en el palacio de ultratumba a que el otro astro acabe su viaje. Según lo que hemos visto, la diferente velocidad del tiempo en el mundo de los vivos y el de los muertos debe corresponderse con la gráfica diferencia entre “dar vueltas” y “esperar”.

Incluso entre los indios norteamericanos, el sol tiene sus habitaciones en el más allá: “El sol es mi padre. Ven, te llevaré a nuestro tipí. Mi padre no está en casa pero volverá esta noche”. Este tipi del sol debía ser especialmente brillante, algo así como la casa del sol de la que habla el discurso fúnebre que pronunciaba el rey de Texcoco a la muerte del emperador azteca Axayacatl, cuando le decía al alma muerta: “Yaces allí, en la resplandeciente casa de fuego del Sol”.

9. UNA TEORIA SOBRE LA DISTORSION DEL TIEMPO

En otros trabajos ya hemos dicho que el hombre primitivo, a partir de los datos de la experiencia, se ha formado una imagen del mundo que responde, no a un conjunto de ideas aisladas, sino a un sistema. Este sistema está dotado de una articulación lógica, donde una noción lleva a la otra. Si las convicciones del hombre primitivo sobre la mecánica del universo no fueron científicamente correctas es sólo porque no podían someter a crítica las evidencias iniciales que extraían del mundo exterior y sobre las que elaboraron aquel sistema. Por ejemplo, la fuerte apariencia de que la duración, transcurso y existencia misma del día era la elemental consecuencia de la salida del sol al cielo, de su viaje y ocaso. Por lo tanto, si cosas como el amanecer y el ocaso (episodios cronológicos) eran determinadas por el sol, el tiempo en su conjunto debía serlo también. Ha de observarse que aún en el lenguaje de hoy día hay claros vestigios de esta asimilación entre espacio y tiempo (un espacio referido al camino del sol y, por tanto, simbolizado por el sol mismo). Términos como los que se acaban de citar, el amanecer, el ocaso, el atardecer, significan tanto una medida de tiempo como un lugar en el espacio. Podemos decir “miró hacia el amanecer”, o bien “sucedió al amanecer”. Sin duda una asimilación semejante es la que hacía a los egipcios expresar las medidas de la barca solar en unidades no espaciales, sino temporales (millones de años).

Pues bien, hemos dicho que la imagen del mundo del hombre primitivo constituye un sistema. Tanto en un número notable de sistemas religiosos primitivos como en la inmensa mayoría de cuentos maravillosos, el mundo de ultratumba, o el reino encantado, es un lugar subterráneo. Una especie de cueva que es paso obligado, como afirma la Teogonía, del sol en la fase subterránea de su viaje, cuando en el mundo de los vivos se ha hecho la noche.

Pero se dice que el sol tiene allí su casa, y allí va a descansar. El mito de Helio dice que en tanto su camino diario es sobre un carro de furiosos caballos, de noche vuelve a oriente navegando plácidamente en un barco de oro forjado por Hefesto, es decir, con parsimonia. Por lo tanto, el sol se detiene o aminora sensiblemente su velocidad. Para que las convicciones del hombre primitivo constituyan un sistema, que el sol tenga su casa en el palacio subterráneo, o navegue tranquilamente, y si es cierto que el movimiento del sol determina el desenvolvimiento del tiempo, ello implica que allí el tiempo se detenga o ralentice. Si el tiempo se detiene no se produce envejecimiento, y si alguno de los que han permanecido en esta tierra sin tiempo pretende regresar al mundo de los vivos, experimenta un súbito envejecimiento al regresar a su propio tiempo. Por tanto, es preciso que el mundo de ultratumba esté dotado de la ley más sagrada de todas, la que hace de él una tierra sin regreso. Pero esta ley no es una ley de los hombres, ni siquiera de los dioses, como se podría pensar, sino una ley física.

José Ortega

lugalbanda@redestb.es

Acerca de JOSÉ ORTEGA

SSoy escritor de vocación, no de profesión. MI página de autor en AMAZON está en http://www.amazon.com/Jos%C3%A9-Ortega-Ortega/e/B001K15WJM No he llegado, y no sé si quiero, al nivel de aquéllos a los que les pagan por escribir y se asustan ante la hoja en blanco. Mi caso es el de quien es poseído por la historia y no puede liberarse de ella hasta que la escribe, redonda y perfecta. He escrito sobre la búsqueda de la inmortalidad, supongo que debido a mi predilección por las metas imposibles. Estudié Historia Antigua y Derecho. Ejerzo como Abogado. Esta profesión me proporcionó un aburrimiento inmenso hasta que descubrí la forma de utilizarla para proteger a los débiles frente a los fuertes. Desde entonces me divierte y me gratifica. He sido productor de cine y he coproducido tres películas de aventuras. LA ISLA DEL DIABLO MANOA EL ESCARABAJO DE ORO Después produje y dirigí con mi productora LUGALBANDA SL tres series documentales para televisión GENESIS (Prehistoria) CRONICAS DE LA TIERRA ENCANTADA (Arqueología y mito) CAMINS PER LA MAR (Pesca de bajura) Las dos primeras disponibles en Amazon y en este blog. También escribí, dirigí y produje el cortometraje de ficción LA DAMA DEL MAR, basado en un cuento celta irlandés sobre sirenas (You tube) y últimamente he fabricado dos documentales para que circulen libremente por Internet, uno de ellos sobre la primavera española (MAYO (A ESPIRITUAL APPROACH TO SPANISH REVOLUTION). He publicado ocho novelas en AMAZON GILGAMESH Y LA MUERTE EL PRINCIPE PÁLIDO LA PIEDRA RESPLANDECIENTE EL ARBOL DE LA VIDA EL CAMINO AL PARAISO EL ULTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA LA TUMBA MI HOMBRE IDEAL Información y vínculos a Amazon en el menú de arriba También publiqué con la Universidad de Murcia LA RESURRECCIÓN MÁGICA, un libro conteniendo un recopilación de cu€ tos populares que yo mismo hice y con unade teoría del cuento popular . He escrito varios artículos sobre antropología e historia de las religiones en revistas científicas y una serie radio de 25 episodios, EL ARQUERO ENCANTADO, sobre el mismo tema. Como abogado me dedico a la defensa de los derechos civiles en el campo de la ley de costas y he conseguido que el Parlamento Europeo apruebe en marzo de 2009 una declaración censurando los abusos que se cometen en España contra los humildes, al mismo tiempo que se disculpa a los poderosos. Esto me ha proporcionado cierto rollito mediático que procuro llevar bien (me refiero a no volverme idiota por el mero hecho de que me pongan delante una alcachofa). En 2012 redacté un proyecto de ley de reforma de la Constitución que contiene todas las claves para que la democracia sea de verdad, y la condensé en un folio al que di forma de manifiesto y bauticé como MANIFIESTO 2012 (busca en google). Muchos me quieren y unos cuantos buscan día y noche y con poco éxito mi ruina. Los imbéciles de arriba de arriba me odian y debo añadir que algunos tambo´n m€ temen. Carezco de sentido práctico y por eso escribo un blog como éste que sólo puede darme problemas. Lo que me mueve es simple, quizá demasiado simple. Es que no aguanto ni la injusticia, ni la manipulación, ni el abuso. En realidad empecé a escribir aquí en septiembre de 2010 para dar a conocer mis novelas. O sea que esto nació como un blog dedicado a los libros y todo eso. Pero las exigencias de la realidad se impusieron.
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