MIRAD TAMBIÉN A LOS CUERVOS

@abogadodelmar

De todos los movimientos sociales, grupos, micropartidos, colectivos y asambleas que han brotado después del 15 de mayo de 2011, yo para mí que los que más han ido al grano, más generosidad han mostrado, más lecciones de humanidad nos han dado y más cosas han conseguido son los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

El pasado viernes una cliente del despacho, francesa, me consultaba cómo era posible que aún después de que el banco se hubiera quedado con la casa, la familia siguiese manteniendo la deuda. Su comentario partía de la base de lo que debe ser: El banco pone en marcha el procedimiento para la ejecución de la hipoteca, se queda con la casa y esto debía liberar definitivamente al deudor, que bastante tiene con perder lo pagado hasta la fecha, además de quedarse sin el inmueble.

Si no funciona así es por un doble mecanismo, uno conocido y otro algo menos. El conocido es que los intereses de demora de los préstamos hipotecarios quitan la respiración, lo que significa que una vez que dejas de ser puntual en los pagos la deuda comienza a inflarse como un globo. El menos conocido es ese fenómeno tan castizo de los cuervos, también llamados subasteros, una tribu que pulula por los juzgados intrigando para bajar los precios de adjudicación de los bienes subastados.

Mi padre me comentó una vez el siguiente caso, que vivió en primera persona: En Cartagena se subastaba un yate y varios curiosos se acercaron a la subasta sólo por ver cómo era. Un cuervo que iba a por todas se dirigió a ellos y les pidió que no pujaran y que ya se arreglarían después de la adjudicación. Los curiosos debieron poner cara de estar en el rollo, aunque no tenían ni idea de qué iba la cosa. Una vez que el mafioso se adjudicó el yate, se reunió con ellos en una cafetería y les entregó 50.000 pts a cada uno, lo que era bastante dinero en aquellos principios de los ochenta.

El artículo 284 del Código Penal tipifica como delito las maquinaciones para alterar el precio de las cosas. Decidme si no son una maquinación de esa índole los conjuros que celebran a diario estos sujetos a fin de ponerse de acuerdo para hacer bajar el precio del remate en las subastas judiciales. Y decidme cuánto vale un país en el que esto, siendo delictivo, es una práctica no habitual, sino cotidiana y bien conocida por absolutamente todo el mundo que se mueve en el ámbito judicial.

Estas subastas se celebran en primera, segunda o tercera subastas y en cada una de ellas el tipo de partida (el precio mínimo para pujar) es menor. En la tercera subasta no existe tipo, lo que implica que es posible que el bien se adjudique por un precio ridículo, que es lo que sucede en muchos casos gracias a los convenios y artificios que cierran entre sí estos bien llamados cuervos.

No sé si es así como lo hacen, pero me contaban hace tiempo una de sus fórmulas: Fingen una puja en la que uno de ellos ofrece una cantidad importante que deja a todos los demás pretendidamente acojonados y como nadie se atreve a superarla, se adjudica el inmueble pero a continuación no abona el importe del remate, por lo que el derecho a adjudicarse el bien pasa al que quedó segundo en la puja, que casualmente ofreció un importe mínimo. El primero perderá el depósito previo, pero da igual: Es rentable.

Conocí una vez bastante de cerca a un tipo de estos. Se trata de personas socialmente integradas que ocupan un lugar digno en la sociedad y sin sombra de autocrítica a pesar de sus actividades depredadoras, o mejor carroñeras.

He visto algún informativo de televisión donde se investigaba a los adjudicatarios de estas subastas de bienes hipotecados que tanto llanto están causando en España. Pero no sé de ninguno que analice la función de los cuervos como auténticos responsables de que los pisos se adjudiquen por precios muy inferiores a su valor de tasación. Es posible que me hayan pasado desapaercibidos puesto que no soy usuario de la tele ni de muchas otras cosas, pero en fin. Yo cuento cómo veo la cosa.

¿Lo entendéis? Los que van a comprar estos inmuebles a las subastas podrán estar lucrándose con la desgracia ajena, pero no son ellos los que se presentan en el juzgado a pujar, no funciona así. Son los cuervos profesionales los culpables de que estas familias continúen padeciendo de por vida porque son ellos los que hacen posible que los pisos se subasten por un precio muy inferior al valor de tasación y por lo tanto al valor de la deuda. Pongamos que la familia recibió 150.000 euros como préstamo hipotecario para un piso tasado por el propio banco en 180.000. Si en subasta judicial se adjudica digamos por 60.000, la familia desahuciada continuará debiendo al banco 90.000 (descontando las cuotas ya abonadas y sumando los intereses de demora y otros gastos como las costas judiciales).

Los banqueros son malos. El sistema el malo. La ley hipotecaria es mala. De acuerdo, sí. Pero miremos por un momento no a las alturas, sino a nuestro alrededor y reconozcamos que la sociedad está bien podrida hasta sus raíces porque estos subasteros no son enviados de Botín ni de Rockefeller: Son pilla-pillas nacidos del pueblo, del mismo pueblo que formamos todos. Reconozcamos la parte del problema que nace en nosotros, no en el gran enemigo de arriba. Es cierto que nos encontramos en una lucha de la luz contra la oscuridad, pero a menos que aprendamos a percibir la oscuridad que hay en nosotros, viviremos en un comic infantil donde el perverso Fantomas es el único responsable de todas las vilezas y seremos víctimas de un espejismo en el que creeremos no sólo tener razón sino también ser limpios y puros por el mero hecho de ser el pueblo.

Antes de esta situación de emergencia que padecemos, la actividad profesional de los cuervos ya era moralmente censurable. En medio de este valle de lágrimas, su trabajo se ha vuelto definitivamente indigno.

José Ortega

Abogado   http://www.costasmaritimas.es

LA FUERZA DEL SER HUMANO (Por María Peña)

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LA FUERZA DEL SER HUMANO

Firma de Manifiesto 2012 por una ciudadanía comprometida 

Desde que se inició el proceso de recogida de firmas para el Manifiesto 2012, muchas plumas han plasmado su acierto haciendo hincapié en, no solo la aceptación de lo recogido en él, sino en  el fomento para  su inclusión en todos los ámbitos de la vida del ser humano.

Las calles de nuestras ciudades dejaron al Manifiesto 2012 pasearse por ellas, de la mano de gente activista, colaboradores…gente a fin de cuentas que se acababa solidarizando con lo propuesto, encontrando similitudes ante el camino a seguir y su propio camino andado. Se ha encontrado por tanto toda opinión, aceptada y tolerante, amigable y dispuesta a girar aquello que nos rodea.

He aquí una entrañable muestra de apoyo, de solidaridad ante los problemas del prójimo, de aceptación del mal que nos acecha.

Cuando aceptamos que estamos enfermos es cuando comenzamos a solucionar los síntomas. Esto es precisamente lo que pretenden todas aquellas personas que firman el M12, aceptar que estamos enfermos socialmente, para comenzar a erradicar y no a paliar la enfermedad.

Un ciudadano de a pie es lo más importante de la Tierra, lejos de consideraciones políticas, de estigmas y grupos sociales. Estos ciudadanos colaboran con la sociedad con fuerza, con su propia fuerza, no importa si eres blanco o negro, azul o amarillo, andaluces, vascos, valencianos, extremeños, catalanes, navarros…ciudadanos del mundo con creencias y voces que se alzan a través del movimiento de éste nuestro Manifiesto.

Aquí no hay condición de clases, religiones ni política, solo la fuerza del ser humano como tal, que considera que no hay que tirar desde delante sino al lado del compañero.

Sergio Jiménez, joven, luchador y muy constante y perseverante en su trabajo diario, quiere acompañar en el camino de la vida al que necesita abrir nuevos caminos, sin fronteras pero con un destino a alcanzar. Este emprendedor de ideas, no utiliza su trabajo ni su empresa, no lo necesita, para apoyar la Plataforma. Esta persona es más importante que todo eso, firma por su imperante necesidad de construir, de comunicarse, de confirmar esos valores humanos que se esfuman a veces sin saber, o querer saber por qué.

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Gracias Sergio por tu solidaridad, por seguir la iniciativa de algunos desde al lado, de igual a igual. La fuerza del Ser es lo que abre caminos.

MIRANDO A LA LUZ

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@abogadodelmar

Conforme avanzaba en la lectura del libro de Bárbara Ann Brennan Curar con las manos, iba acumulando una sospecha. Había empezado por la experiencia simple pero exótica de percibir mi propia aura. Me quedé mirándola entre mis dedos y jugando con ella unas dos horas, no podía parar. Y acabé sospechando que el mismo camino que te conduce a la visión del aura te puede conducir también a la contemplación de los entes espirituales que flotan a nuestro alrededor. No parece haber diferencia entre una cosa y la otra.

Y así fue. La autora, más avanzado el libro, comenzó a desvelar sus visiones y conversaciones con los espíritus y a demostrar, como otros hicieron antes, que lo que vemos es sólo una parte de lo que existe. Esta limitación da lugar al surgimiento de una figura a menudo apreciada pero muchas otras vilipendiada: La figura del sabio. El sabio es el que ve más allá, el que es capaz de aprehender una realidad que a los otros se les escapa.

La alegoría de la caverna de Platón  es bastante más que un conjunto de sombras proyectadas en una pared y bastante más que la exposición de un error de percepción en quienes  sólo alcanzan a  ver esas sombras. Es también un símbolo de cómo nace la sabiduría cuando alguien se atreve a girarse y mirar al otro lado, hacia la luz, y de los padecimientos del sabio cuando sus compañeros de reclusión se burlan de él a causa de sus visiones.

Opino que la historia del conocimiento es la del trasvase del saber instintivo al científico, que existe un proceso hacia un conocimiento cada vez más completo de la realidad y que  este proceso natural está siendo objeto de sabotaje.

En relación con el conocimiento instintivo que conduce a conclusiones erróneas: Una vez escribí en una revista de arqueología un artículo que llevaba por desafiante título  Influencia de la rotación terrestre en la religión primitiva. En él hacía referencia a un equívoco histórico que ha dado lugar a todo un sistema de creencias de la mano de aquel conocimiento instintivo. Proponía la imagen del hombre de la prehistoria, solitario sobre un risco, vigilando cielo y horizonte. Este hombre observaba cómo uno y otro día, con monótona persistencia, el sol nace por oriente y se pone por occidente, lo que sólo puede  tener como explicación que durante la noche hace un viaje subterráneo en sentido inverso, de occidente a oriente. De aquí la primera conclusión: que cuando es día en el mundo de arriba es noche en el de abajo, y luego las inmediatas: que la primavera de arriba es el otoño de abajo. Finalmente las remotas: los ríos de  abajo fluyen hacia su  nacimiento, sus barcos navegan con la quilla al sol y el lenguaje de los habitantes de abajo es el inverso del que hablan los vivos. Porque, claro está, los habitantes de arriba están vivos y los de abajo muertos.

La proyección alcanza cuestiones de detalle muy asumidas aún hoy, aunque no entendidas, tales como el adjetivo siniestro, que aunque solamente significa que alguien se conduce con la mano izquierda, implica algún tipo indefinible de relación con la sombra. La razón, a la luz de este esquema, es clara: Los habitantes de abajo, los difuntos, para quienes todo es del revés, son zurdos, mientras los de arriba, los vivos, somos diestros. La secuencia de la película El Exorcista en la  que  las palabras del Maligno sólo son inteligibles cuando se reproduce  la grabación en sentido  inverso, son también un último residuo histórico de ese conjunto de errores producto de las primeras sombras que el hombre prehistórico vio proyectadas en la pared de la  caverna.

Al escribir aquel artículo alcancé a comprender lo lejos que nos puede llevar el conocimiento instintivo. Lejos en pos del error. Muy lejos, porque el hombre necesita saber cómo está conformado el universo y  cómo funciona. No puede ser indiferente, carece de esa libertad. Esa ansiedad adquiere la forma de una especie de horror vacui y es así como va dando lugar a la proyección de toda una malla de ideas falsas. En el caso de aquel trabajo, las consecuencias pasaban por el folklore (el oro de las hadas se convierte en carbón), los cuentos populares (para escapar del infierno es preciso montar el caballo flaco y débil), el ritual funerario prehistórico (ruptura ritual de cerámica) y un código artístico presente en pinturas rupestres e insculturas (los muertos se representan en posición invertida), todo a partir de la idea germen del camino nocturno del sol.

En relación con el proceso natural hacia un conocimiento cada vez más completo: Este proceso es algo que nadie duda. Por ejemplo, la noción de que los cuerpos sólidos no lo son, asociada al descubrimiento de las partículas particularmente enanas como los bosones, que forman la estructura básica de la materia dejando grandes espacios entre sí, pugna contra la realidad que puede parecer obvia de que la materia es materia en lugar de no materia. Nos encontramos en pleno avance del conocimiento científico, especulativo y analítico, muy lejos de aquellas primeras conclusiones inocentes fundadas en el movimiento aparente del sol entre el horizonte de oriente y el de occidente.

En relación con el sabotaje: La ciencia avanza, es cierto, y con ella la comprensión cierta de la materia. Pero ese proceso convive con otro inverso, tendente a confundir intencionadamente no los hechos científicos, sino la realidad inmediata.

Hace ya tiempo que me convencí de cuál es el principal problema de la especie humana. No  la superpoblación, ni la contaminación, ni la pobreza, ni el hambre, ni la injusticia, ni la ausencia de libertad. Nuestro principal problema es que alguien llegó a entender de forma tan excelente la alegoría de la caverna que consiguió transformarla en ingeniería social a escala global. Nuestro principal problema es que no nos damos cuenta de que nos han puesto a mirar al fondo de la caverna, que todo lo que vemos son las sombras falseadas de las ideas pero no lo advertimos, que estamos convencidos de que esa proyección pobre, miserable e incompleta es la realidad, cuando la realidad es otra.

Al mito de la caverna de Platón le ha sucedido modernamente el mito de la matrix, pero en cierto sentido ambos pueden entenderse de igual forma. La democracia, la libertad y la dignidad de la persona están siendo corrompidas por el poder de una élite económica mundial sin que seamos capaces de percibirlo porque no hacemos sino mirar hacia el lúgubre fondo de la caverna.

No nos encontramos ya ante una polémica abstracta sobre la existencia de las ideas puras, ni sobre la diferencia entre lo que se ve y lo que existe, ni sobre los errores del pensamiento instintivo. Nos encontramos con que alguien ha fabricado un gran decorado de cine que consiste precisamente en una caverna y con que ese alguien nos obliga mediante procedimientos sutiles a mirar hacia su penumbra haciéndonos creer que eso es todo lo que hay y eso es todo lo que es: Que el problema del medio ambiente no tiene solución, que la pobreza no tiene solución, que la injusticia no tiene solución  y que el capitalismo ciego, sordo, carente de corazón y alma, es la única vía.

Ante el proceso de esclavismo inconsciente que hemos iniciado, ni siquiera hace falta una revolución: El conocimiento es suficiente. Bastaría con que decidiéramos girarnos para mirar a la luz. De la  misma forma que Platón creyó que el gobierno ideal era el de los sabios, así también en el presente momento necesitamos a los sabios para enseñarnos dónde está la luz. Desafortunadamente, muchos de ellos resultan ser sabios de pacotilla, porque la élite económica controla a los gobiernos y éstos, controlando la cultura mediante subvenciones, promueven a pretendidos sabios e intelectuales que no son ni una cosa ni la otra.

Dos de los fenómenos más inquietantes de la historia del pensamiento son la abjuración de Galileo y la muerte en la hoguera de Giordano Bruno. Sucedieron estos hechos en el Renacimiento italiano, en ese momento de tensión entre las tinieblas y el pensamiento o, mejor, entre el mundo antiguo, en el que  la Humanidad se había obligado a mirar las sombras del fondo de la caverna, y el mundo nuevo en el que aprendería a dirigirse a la luz.

Encarnaban ambos el prototipo de sabio del que habla Platón, el que se gira y mueve su atención hacia el exterior para buscar algo más. Muertos Saramago y José Luis San Pedro, pocos quedan hoy como ellos, y son más necesarios que nunca.

Errar en la percepción de la realidad es malo. Pero que los errores sean diseñados de antemano con la intención de promover el error, es además trágico. Orwell concluye su obra 1984 con una fórmula matemática muy errónea que resulta ser voluntariamente aceptada por uno que quiso ser rebelde y tuvo que plegarse a la sumisión. Vamos camino de ello, o más bien estamos ya en ello.

Dejemos al margen la ciencia y a los científicos. En cuanto a percepción de la realidad por el cuerpo social, nos encontramos ante un bucle de la historia. Creer a pie juntillas que 2 + 2 = 5 es aún peor que creer que durante la noche el sol hace un viaje subterráneo hacia oriente iluminando a muertos que  están vivos y que caminan con la cabeza para abajo.

Platón sentiría pena de nosotros.

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 José Ortega