LA MUJER LIBERÓ SUS PECHOS Y ÉL POSEYÓ SU MADUREZ (COMPORTAMIENTO SEXUAL Y PATRONES CULTURALES)

@abogadodelmar

Captura de pantalla 2013-05-06 a la(s) 00.15.46Este artículo se publicó en la revista JUSTA, de Méjico, en mayo de 2013. Para ir a la publicación pulsa sobre la portada.

Muchas veces me pregunté por qué mi héroe preferido, Gilgamesh, el rey de la ciudad de Uruk, en la olvidada Mesopotamia, es un desconocido para nuestra cultura. Me pregunté también muchas veces por qué motivo una figura como Hércules, que parece bastante superficial en la imagen que nos transmite de él por ejemplo Apolodoro, forma parte de nuestra vida cotidiana y se ha instalado con tanta fuerza en la memoria colectiva.

Gilgamesh es un héroe a nuestra medida: Duda, sufre, experimenta el miedo y asume una aventura imposible no como un semidiós, sino como ser humano imperfecto. Hércules parece un personaje de plástico o de metal. Es mecánico, sus especialidades son pegar y robar y aparentemente no siente, sólo actúa. Esta diferencia entre el héroe cuyos temores conocemos y cuyo pensamiento guía sus acciones y el personaje de cartón piedra que se limita a ir de aquí para allá puede ser una buena imagen para ilustrar la diferencia entre la buena literatura y esa cosa que llamamos best sellers, en los que el protagonista se limita a hacer cosas previsibles.

Tantas veces como me hice aquellas preguntas encontré una respuesta sencilla: Existe un prejuicio cultural y posiblemente también racial, por el que nos han hecho creer que nuestras raíces comienzan y terminan en Grecia. El discurso cultural dominante rechaza todo vínculo con los oscuros mitos sumerios, akadios, egipcios, babilonos, asirios o ugaríticos, y nos proclama herederos de la democracia, la filosofía y la racionalidad griega.

Quisiera romper ese convencimiento a través de dos conceptos que tienen que ver con dos hábitos sexuales proscritos.

El mito de Gilgamesh es una historia particularmente hermosa, llena, profunda y aleccionadora en la que el lujurioso y joven rey de la ciudad de Uruk es castigado por los dioses, que crean a un ser mitad hombre mitad animal, llamado Enkidu, para que luche contra él y lo derrote. Pero Gilgamesh y Enkidu se hacen amigos y juntos vagan en busca de unas aventuras que a la postre causarán la muerte del amigo y un penoso viaje de Gilgamesh en busca de la inmortalidad. Me enorgullece ser el autor de lo que creo que hoy constituye aún, veintitrés años después de su primera edición, la única novela en lengua castellana sobre el mito de Gilgamesh, bajo el título Gilgamesh y la muerte.

Esta historia encierra una bella metáfora de lo que podamos entender por humano. Enkidu no sabe que es más hombre que animal. Vive y pasta con las gacelas. Bebe la leche de sus ubres. Es un inconsciente viviendo una vida inconsciente con seres inconscientes, y los sacerdotes planean la forma de volverlo humano, o más bien de despertar lo que hay de humano dentro de él.

El procedimiento que emplean es enviarle una prostituta que se planta frente a Enkidu y realiza lo que parece ser el primer strip tease de la historia. Ella cohabita con Enkidu y de esta manera la bestia reconoce su verdadera naturaleza y acaba transformada en un hombre.

La moza libertó sus pechos, desnudó su seno, Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor. Desechó su vestido y él descansó en ella. Mostró al salvaje el trato de una mujer, Cuando su amor entró en ella. Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta, Cohabitando con la moza. 

No son unas clases de Lengua e Historia lo que obran aquel cambio, sino siete noches de sexo con una mujer. Por lo demás, Enkidu es como la joven protagonista de Pigmalión, que una vez ha emprendido el camino de la cultura, el refinamiento y la consciencia, ya no puede volver atrás aunque así lo quiera. Es una especie de buen salvaje que pierde la inocencia en el contacto con la mujer. De hecho intenta rechazar la propuesta de ir a la ciudad de Uruk, donde le aguardan Gilgamesh, la civilización y la vida urbana, y pretende regresar con las gacelas, pero éstas lo evitan y él no tiene más remedio que asumir su destino humano.

Después que (se) hubo saciado de sus encantos, Volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron, Las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo. Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido, Sus rodillas inmóviles – pues sus bestias salvajes habían huido.

Creo que se ha escrito poco o nada sobre esta metáfora del sexo con una prostituta como símbolo de introducción en la civilización, aunque Kirk propuso interpretar la relación entre Gilgamesh y Enkidu como la tensión entre cultura y naturaleza. En general la peculiar proeza de la ramera ha quedado tan velada a nuestro conocimiento como todo el conjunto del poema de Gilgamesh.

Ya sabemos que en oriente existía la llamada prostitución sagrada, en la que las sacerdotisas de la diosa se entregaban a los extranjeros como una singular faceta del culto. Me refiero, claro está, a la diosa que en Sumer se conoce como Inanna, en Akad y Babilonia como Isthar, entre los fenicios como Astarté y en Cartago como Tanit. Todas representan, como bien sabía y expuso Robert Graves, a la misma diosa, la diosa del amor simbolizada en la estrella Venus, y todas ellas, salvo Inanna, son diosas semitas cuyo nombre está claramente emparentado con el hebreo Esther, que como sabemos significa precisamente estrella. Incluso aunque la raíz lingüística el hebreo nada tiene que ver con las lenguas anglosajonas, el término esther es extremadamente semejante al inglés star y al alemán stern, con el mismo significado.

En todo caso, resulta perturbador y causa rechazo a nuestra cultura judeocristiana y puritana tanto el trato con la ramera como símbolo de civilización y cultura como la extendida costumbre de la prostitución sagrada. De hecho, en el ámbito católico el matrimonio es definido como remedio de la concupiscencia, lo que alude a la líbido como a un problema. Pero nuestra ansia de proclamarnos hijos y nietos sólo de la gran Grecia clásica, en parte para escapar de esas desviaciones tan perturbadoras, está manipulada.

Nuestra herencia resulta de la fusión de una raíz histórica, racial y cultural europea (occidental) y de una espiritualidad judeocristiana (oriental). Bajo mi punto de vista, nuestra pretensión (a la que creo que igualmente podríamos llamar superstición) de ser únicamente hijos de la occidental Grecia, de forma paradójica, está causada y sobre todo intervenida y manipulada por nuestra espiritualidad cristiana, judía y por tanto oriental.

Si buscamos en nuestra memoria algún conjunto de imágenes que nos retrotraiga a nuestros pretendidos orígenes en la polis griega, lo que encontraremos será a Sócrates enseñando en la plaza, al público presenciando una tragedia de Eurípides o quizá a un viril Leónidas conteniendo a las hordas orientales en el desfiladero de las Termópilas. Esta imagen tan heroica resulta clave en un inconsciente colectivo que ha sido trabajado cuidadosamente para hacernos recelar de la sinrazón que se extiende más allá de las fronteras de la civilización occidental.

Si, por otro lado, tuviéramos que aislar una práctica al mismo tiempo perversa, rechazable e imperdonable en nuestro mundo actual, ésta no sería ni la corrupción, ni la mentira, ni el robo. Lo más rechazable que podemos imaginar creo que es la pederastia. Los pederastas son personas aisladas socialmente que sin embargo se consideran a sí mismos miembros de una minoría tan avanzada como selecta. Curas, obispos y no sé si también cardenales han sido acusados de esas prácticas, que quizá hayan condicionado la dimisión del Papa Benedicto XVI.

Pues bien: la pederastia no sólo era una costumbre total y absolutamente integrada en la cultura de la Grecia clásica, sino que cumplía una función importante en la formación militar. Para comprobarlo es suficiente echar un vistazo a la cerámica ática, donde junto a las escenas mitológicas, a los cuadros de atletas ejercitándose o incluso de faunos de enormes penes cohabitando con señoras, aparecen escenas no explícitas pero sí claramente insinuantes de adultos varones junto a adolescentes de su mismo sexo.  Quizá un poderoso, hirsuto y desde luego valiente Leónidas, al marchar a las Termópilas hubiera dejado en el lecho a algún niño de trece años, nos guste o no.

De los hábitos sexuales del mundo clásico, quienes que filtran la cultura nos han dejado conocer, o entrever, los propios de la decadencia romana. Leamos a Juvenal para escandalizarnos con los excesos gastronómicos y genitales de la alta sociedad y entremos si queremos a ciertos detalles  inquietantes de la sociedad en tiempos de Séneca para conocer por ejemplo al personaje llamado Escauro, quien “esperaba con la boca abierta la menstruación de sus esclavas”. Pero no confiemos en que se hable abiertamente en ningún foro, y menos en ningún colegio, de la afición de los griegos a dormir con adolescentes de su mismo sexo.

No hay nada tan bello y tan necesario como la verdad. La pederastia nos podrá parecer censurable, desaconsejable, inadecuada o simplemente un hábito perturbador, pero no podemos negar la evidencia de que formaba parte de la vida cotidiana de esa Grecia tan modélica e idealizada y esto nos conduce a la realidad alarmante de que la historia ha sido sometida a censura, de que nuestros patrones culturales están manipulados y por lo tanto de que nuestras creencias, principios y convencimientos también lo están.

De entre todas nuestras necesidades espirituales, quizá la principal sea la de averiguar quiénes somos y cuál es nuestra naturaleza. Bajo mi punto de vista, la pederastia no forma parte precisamente de esa naturaleza. De hecho, está vinculada entre otras cosas a a una visión despectiva de la mujer que hoy no resulta ni siquiera coherente. No obstante, descubrir sabotajes, tabúes y censuras en nuestro pasado sólo contribuye a que caminemos perdidos.

José Ortega

 

 

 

 

Acerca de JOSÉ ORTEGA

SSoy escritor de vocación, no de profesión. MI página de autor en AMAZON está en http://www.amazon.com/Jos%C3%A9-Ortega-Ortega/e/B001K15WJM No he llegado, y no sé si quiero, al nivel de aquéllos a los que les pagan por escribir y se asustan ante la hoja en blanco. Mi caso es el de quien es poseído por la historia y no puede liberarse de ella hasta que la escribe, redonda y perfecta. He escrito sobre la búsqueda de la inmortalidad, supongo que debido a mi predilección por las metas imposibles. Estudié Historia Antigua y Derecho. Ejerzo como Abogado. Esta profesión me proporcionó un aburrimiento inmenso hasta que descubrí la forma de utilizarla para proteger a los débiles frente a los fuertes. Desde entonces me divierte y me gratifica. He sido productor de cine y he coproducido tres películas de aventuras. LA ISLA DEL DIABLO MANOA EL ESCARABAJO DE ORO Después produje y dirigí con mi productora LUGALBANDA SL tres series documentales para televisión GENESIS (Prehistoria) CRONICAS DE LA TIERRA ENCANTADA (Arqueología y mito) CAMINS PER LA MAR (Pesca de bajura) Las dos primeras disponibles en Amazon y en este blog. También escribí, dirigí y produje el cortometraje de ficción LA DAMA DEL MAR, basado en un cuento celta irlandés sobre sirenas (You tube) y últimamente he fabricado dos documentales para que circulen libremente por Internet, uno de ellos sobre la primavera española (MAYO (A ESPIRITUAL APPROACH TO SPANISH REVOLUTION). He publicado ocho novelas en AMAZON GILGAMESH Y LA MUERTE EL PRINCIPE PÁLIDO LA PIEDRA RESPLANDECIENTE EL ARBOL DE LA VIDA EL CAMINO AL PARAISO EL ULTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA LA TUMBA MI HOMBRE IDEAL Información y vínculos a Amazon en el menú de arriba También publiqué con la Universidad de Murcia LA RESURRECCIÓN MÁGICA, un libro conteniendo un recopilación de cu€ tos populares que yo mismo hice y con unade teoría del cuento popular . He escrito varios artículos sobre antropología e historia de las religiones en revistas científicas y una serie radio de 25 episodios, EL ARQUERO ENCANTADO, sobre el mismo tema. Como abogado me dedico a la defensa de los derechos civiles en el campo de la ley de costas y he conseguido que el Parlamento Europeo apruebe en marzo de 2009 una declaración censurando los abusos que se cometen en España contra los humildes, al mismo tiempo que se disculpa a los poderosos. Esto me ha proporcionado cierto rollito mediático que procuro llevar bien (me refiero a no volverme idiota por el mero hecho de que me pongan delante una alcachofa). En 2012 redacté un proyecto de ley de reforma de la Constitución que contiene todas las claves para que la democracia sea de verdad, y la condensé en un folio al que di forma de manifiesto y bauticé como MANIFIESTO 2012 (busca en google). Muchos me quieren y unos cuantos buscan día y noche y con poco éxito mi ruina. Los imbéciles de arriba de arriba me odian y debo añadir que algunos tambo´n m€ temen. Carezco de sentido práctico y por eso escribo un blog como éste que sólo puede darme problemas. Lo que me mueve es simple, quizá demasiado simple. Es que no aguanto ni la injusticia, ni la manipulación, ni el abuso. En realidad empecé a escribir aquí en septiembre de 2010 para dar a conocer mis novelas. O sea que esto nació como un blog dedicado a los libros y todo eso. Pero las exigencias de la realidad se impusieron.
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Una respuesta a LA MUJER LIBERÓ SUS PECHOS Y ÉL POSEYÓ SU MADUREZ (COMPORTAMIENTO SEXUAL Y PATRONES CULTURALES)

  1. Hermoso artículo, no me gustó el final. “No obstante, descubrir sabotajes, tabúes y censuras en nuestro pasado sólo contribuye a que caminemos perdidos.” Conocer la historia nunca fue algo negativo, según mi punto de vista y siempre se consiguen respuestas a nuestras remotas incógnitas culturales. Gracias por el artículo.

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