UNA BICICLETA EN EL CREPÚSCULO

Lo van a matar. Es lo primero que pensé al verlo subir la cuesta en la amenazante penumbra.
Sucedió hace mucho tiempo, en un rincón desolado de las montañas de Almería, sin un solo árbol pero con el cielo muy rojo en aquel atardecer de septiembre. Yo estaba volviendo de filmar las grandes tumbas prehistóricas de Antequera y avanzaba con paciencia hacia mi adorada Aguilas, donde tenía que hacer noche.
Subí una larga cuesta sobre la montaña y allí lo vi, el típico jubilado haciendo piernas en su bici de carreras. Pero el día estaba concluyendo, la oscuridad nos comía a todos, había muchos coches adelantando al frágil jubilado y su bici no llevaba luces. Lo van a matar, es lo que pensé. Ya había visto ocasionalmente algún que otro ciclista tendido en la carretera con el asfalto teñido de rojo.
Y entonces, ya coronado el puerto, decidí no ser indiferente y hacer algo al respecto. Detuve la furgoneta en un espacio claro junto a la carretera, bajé de ella, aguardé la llegada del ciclista y le hice el alto como si fuera un guardia civil de paisano.
El hombre se detuvo y esperó a ver qué era eso tan importante que tenía que decirle.
-Usted no puede ir así por esta carretera. No tiene luces y lo van a atropellar.
Él reconoció que su situación era delicada y me indicó que vivía cerca y le faltaba ya poco. Entonces le dije lo que debía hacer.
-Mire, suba la bici a la furgoneta y le llevo a casa.
Me sorprendió escuchar su respuesta negativa. Creí que me iba a echar los brazos al cuello, pero en su lugar lo que hizo fue rechazar la oferta. Entonces me propuso que me mantuviera detrás de él, alumbrándolo con los faros de la furgoneta hasta dejarlo a salvo en su pueblo y eso es lo que hice.
Olvidé el episodio y sólo después de mucho tiempo entendí lo que ya entonces me debía haber resultado evidente: Mi actitud era rara, poco habitual y además sospechosa. El jubilado tenía miedo de rodar sin luces en la penumbra, pero más aún de subir a la furgoneta de un tipo que le era totalmente desconocido y que fácilmente podía albergar intenciones poco claras para el y para su bici. Debieron pasar por su cabeza muchas formas en las que yo podría haberlo golpeado, dejado maltrecho y robado.
Nadie ayuda a nadie, ésta es mi conclusión. Y si alguien quiere romper la regla, tropieza serios problemas. Así vivimos, uno al lado del otro pero recelando del vecino, sin ver en él un apoyo sino un rival y un peligro. Es tan cotidiano que ni siquiera lo vemos, y así nos vamos degradando al tiempo que nos convencemos de que el recelo es más importante que la confianza,

José Ortega

Acerca de JOSÉ ORTEGA

SSoy escritor de vocación, no de profesión. MI página de autor en AMAZON está en http://www.amazon.com/Jos%C3%A9-Ortega-Ortega/e/B001K15WJM No he llegado, y no sé si quiero, al nivel de aquéllos a los que les pagan por escribir y se asustan ante la hoja en blanco. Mi caso es el de quien es poseído por la historia y no puede liberarse de ella hasta que la escribe, redonda y perfecta. He escrito sobre la búsqueda de la inmortalidad, supongo que debido a mi predilección por las metas imposibles. Estudié Historia Antigua y Derecho. Ejerzo como Abogado. Esta profesión me proporcionó un aburrimiento inmenso hasta que descubrí la forma de utilizarla para proteger a los débiles frente a los fuertes. Desde entonces me divierte y me gratifica. He sido productor de cine y he coproducido tres películas de aventuras. LA ISLA DEL DIABLO MANOA EL ESCARABAJO DE ORO Después produje y dirigí con mi productora LUGALBANDA SL tres series documentales para televisión GENESIS (Prehistoria) CRONICAS DE LA TIERRA ENCANTADA (Arqueología y mito) CAMINS PER LA MAR (Pesca de bajura) Las dos primeras disponibles en Amazon y en este blog. También escribí, dirigí y produje el cortometraje de ficción LA DAMA DEL MAR, basado en un cuento celta irlandés sobre sirenas (You tube) y últimamente he fabricado dos documentales para que circulen libremente por Internet, uno de ellos sobre la primavera española (MAYO (A ESPIRITUAL APPROACH TO SPANISH REVOLUTION). He publicado ocho novelas en AMAZON GILGAMESH Y LA MUERTE EL PRINCIPE PÁLIDO LA PIEDRA RESPLANDECIENTE EL ARBOL DE LA VIDA EL CAMINO AL PARAISO EL ULTIMO SUEÑO DE LA MARIPOSA LA TUMBA MI HOMBRE IDEAL Información y vínculos a Amazon en el menú de arriba También publiqué con la Universidad de Murcia LA RESURRECCIÓN MÁGICA, un libro conteniendo un recopilación de cu€ tos populares que yo mismo hice y con unade teoría del cuento popular . He escrito varios artículos sobre antropología e historia de las religiones en revistas científicas y una serie radio de 25 episodios, EL ARQUERO ENCANTADO, sobre el mismo tema. Como abogado me dedico a la defensa de los derechos civiles en el campo de la ley de costas y he conseguido que el Parlamento Europeo apruebe en marzo de 2009 una declaración censurando los abusos que se cometen en España contra los humildes, al mismo tiempo que se disculpa a los poderosos. Esto me ha proporcionado cierto rollito mediático que procuro llevar bien (me refiero a no volverme idiota por el mero hecho de que me pongan delante una alcachofa). En 2012 redacté un proyecto de ley de reforma de la Constitución que contiene todas las claves para que la democracia sea de verdad, y la condensé en un folio al que di forma de manifiesto y bauticé como MANIFIESTO 2012 (busca en google). Muchos me quieren y unos cuantos buscan día y noche y con poco éxito mi ruina. Los imbéciles de arriba de arriba me odian y debo añadir que algunos tambo´n m€ temen. Carezco de sentido práctico y por eso escribo un blog como éste que sólo puede darme problemas. Lo que me mueve es simple, quizá demasiado simple. Es que no aguanto ni la injusticia, ni la manipulación, ni el abuso. En realidad empecé a escribir aquí en septiembre de 2010 para dar a conocer mis novelas. O sea que esto nació como un blog dedicado a los libros y todo eso. Pero las exigencias de la realidad se impusieron.
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3 respuestas a UNA BICICLETA EN EL CREPÚSCULO

  1. Pingback: Una bicicleta en el crepúsculo

  2. Mpiryko dijo:

    Si alguien necesita solo luz, basta con darle la luz que necesita.
    No es cuestión de ayudar sino de saber ayudar. Y la mayoría de las veces, es mas difícil saber ayudar que proporcionar ayuda.
    En definitiva no debemos de ofrecer lo que queremos sino lo que nos piden, aunque, eso que nos piden no es precisamente lo que queríamos, sabíamos o pretendíamos ayudar.
    Perdona, consejos vendo pero para mi no tengo. La viga y todas esas cosas.

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