¡OH…! ¡LAS LEYES DE LA HERMÉTICA FUNCIONAN!

Pues veréis… Trabajo como asesor jurídico para una institución cuyas reuniones de junta directiva, por los motivos que fueren, se resuelven a gritos. Cuando digo gritos no me refiero a hablar alto, ni a levantar la voz, sino a vaciar los pulmones a conciencia. He tenido el honor de pasar en muchas de esas reuniones unas tres horas sentado escuchando esos ejercicios de poderío pulmonar.

 Estos actos empiezan siempre tarde, sobre las siete. Cuando cojo el coche para ir allí veo cómo todo el mundo está volviendo a casa de su trabajo y no es precisamente entusiasmo lo que siento. El sentimiento habitual es algo así como qué he hecho yo para merecer esto.

Después de instruirme en EL SECRETO, pero sobre todo en esa cosa tan interesante que son las leyes de la hermética (de las que me habló el inigualable MANUEL CONESA), inicié hace pocas fechas una semana prodigiosa. Partiendo de una actitud activa de gratitud hacia el universo, cogí el coche como tantas veces para ir a la misma reunión de tantas veces. Todo era igual excepto lo que se movía en mi cabeza y en mi corazón, porque había decidido ir de buen rollito, pensando que eso era lo mejor que me podía pasar y, de conformidad con lo que nos cuentan en EL PODER DEL AHORA, que aquel momento de mi vida no sólo era todo lo que tenía, sino que además era un momento perfecto. Dice ese libro que si no te resistes al presente, la vida comenzará a trabajar a favor de ti, no contra ti.

Creo que va para quince años que estoy acudiendo a esas reuniones. Juro que nunca había visto lo que vi el otro día. Todo fue tan tranquilo, tan razonable, tan calmado y tan positivo que hasta el mismo presidente de la institución, al concluir el acto, comentó con mucha sorpresa que no había habido gritos.

 Bueno bueno… Los abogados estamos amarrados a un yugo llamado plazos judiciales, lo que significa que tienes que escribir te apetezca o no, porque al día siguiente ya no vale. Y ésta era mi situación aquel mismo día. Así que al terminar la reunión, nada de volverme a casa, nada de cenar y nada de nada. Me metí en el despacho para escribir rollos legales hasta las dos menos cuarto de aquella bendita madrugada. Y también me puse al tema no sólo con buenos sentimientos, sino contento y feliz, absolutamente centrado en el presente. Cuando terminé no sólo estaba satisfecho, sino que ni siquiera sentía cansancio.

Al día siguiente, claro está, me sentía bendecido. Después de dormir un ratillo, tenía que reunirme con un cliente en Valencia. Era un asunto latoso y me venía fatal porque tenía que salir de viaje. Con esas pocas horas de sueño, normalmente me habría presentado allí bastante mosqueado. Pero con ese estrenado sentimiento de positividad, puedo decir que lo disfruté.

 Acto seguido salí pitando para el Mar Menor, donde tenía que mantener otra reunión y donde seguí recogiendo buenas vibraciones. Un representante electo del partido socialista me dijo que todos sus compañeros de partido le advierten que tenga mucho cuidado conmigo, que no se arrime a mí, que soy un tal y un cual… Y añadió que él les contesta que está de acuerdo conmigo en todo lo que digo. Y más cosas que no pongo para no aburrir.

A todo esto, esos largos viajes que hago por carretera para ir a las playas han dejado de ser un tostón porque he descubierto el fenómeno del audiolibro y ahora viajo aprendiendo. Así que al día siguiente rodaba bajo el sol hacia una nueva playa para encontrarme con otra persona con problemas, y entretanto escuchaba CÓMO CREAR ABUNDANCIA, de Deepak Chopra (recomendado. Escuchadlo o leedlo). Curiosamente, es un texto dedicado a la abundancia principalmente en sentido económico, aunque no excluye la riqueza espiritual. Me sorprendió que la persona en cuestión abriera el bolso y me entregara una serie de billetes que yo no esperaba porque la entrevista era preliminar y normalmente dejo lo de cobrar para lo último. Deepak Chopra dice que para recibir hay que dar con generosidad y desapego y no hay que preocuparse por el dinero. En realidad nunca ha sido mi preocupación, pero ahora además me aplico el cuento de forma consciente.

Durante mi viaje de vuelta, y de forma inopinada, un amigo al que hacía tiempo que no veía me llamó para decirme que como venia la navidad, quería que me pasara por su casa para cenar o comer.

Esta es mi segunda experiencia de este tipo. La otra me sucedió con motivo de los hechos que cuento en UN HOTEL EN LA LADERA. Está aquí:

http://costasmaritimas.wordpress.com/2010/08/28/un-hotel-en-la-ladera/

La gratitud es una actitud activa que realmente exige un esfuerzo mental. En cierto sentido es una especie de gimnasia. Pero, o estoy rodeado de casualidades sin sentido, o realmente el amor, el agradecimiento y los sentimientos nobles y generosos  activan algo raro por ahí arriba, y funcionan. Sólo quería que lo supierais. Cualquiera puede conseguirlo.

3 comentarios en “¡OH…! ¡LAS LEYES DE LA HERMÉTICA FUNCIONAN!

  1. UN BUEN EJEMPLO DE LO HABLADO CAMINO DE CANDELARIA, ME ALEGRO POR TI, POR ESE MOMENTO DE CONCIENCIA POSITIVA. ULTIMAMENTE ME SORPRENDE LEER QUE PERSONAS A LAS CUALES ADMIRO POR SU CAMINO, SU INTELIGENCIA Y SU HUMANIDAD, COMPARTEN ESTA FILOSOFIA DE VIDA QUE SE HA CONVERTIDO EN MI TAREA DIARIA PRINCIPAL, ME ALEGRA SENTIR ESA EMPATIA. GRACIAS POR COMPARTIRLO Y ENHORABUENA POR VIVIRLO

  2. Sí, parece que somos cada vez más las que andamos en este camino de positivismo que no es más que crecimiento espiritual, es asombroso el poder que tenemos con nuestra mente y pensamiento para ser más felices.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s